|
SE ha iniciado una polémica en relación a la conveniencia
de que el Estado inicie ahora, antes de finalizar el año
1996, la venta del 49% de las acciones de la telefónica
que aún retiene.
Existe un grupo de personas, sobre todo congresistas, que justifican
un aplazamiento de ese proceso. El principal argumento esgrimido,
sobre todo por el parlamentario, Gustavo Márquez Marín,
es que el Estado ya no está urgido de los recursos que
podría generar la venta de las acciones, y por lo tanto
podría esperar un mejor momento, cuando el precio por acción
que se pueda lograr sea superior. No existe como es lógico,
ninguna indicación firme de cuál podría ser
el precio por acción, ya que ello va a ser determinado
por las leyes de la oferta y la demanda. Las acciones que se venderían
en las Bolsas de Valores de Nueva York y Caracas, partirían
de un valor inicial fijado de mutuo acuerdo entre el Estado (FIV)
y los corredores, pero ese valor inicial tenderá a subir
o bajar de acuerdo a la demanda, la cual podría incluso
sufrir altibajos en el tiempo. Es decir; que podría haber
una fuerte demanda al iniciarse el proceso, que a los pocos días
podría caer para nivelarse en un punto de equlibrio difícil
de predecir. Si ese punto de equilibrio se colocara por encima
de US$ 4,71 por acción, que es el valor equivalente a la
primera venta de acciones realizada en 1991, ello podría
inducir a los trabajadores, jubilados e incluso al consorcio Ven
World, a vender acciones para tomar ganancias. De estar por debajo
del valor de 4,71, ello podría inducir a los integrantes
del consorcio más bien a comprar.
Indudablemente que estas son especulaciones, que sin embargo están
basadas en tradicionales comportamientos de los mercados accionarios
que no necesariamente se deben cumplir en este caso.
De acuerdo a lo antes expuesto, el mercado podría finalmente
tender a ubicar el punto de equilibrio alrededor de los $4,71
por acción.
Justificación de la venta Es poco probable que aplazando
la venta para 1997 se logre un mejor precio por acción.
Las principales razones para tal afirmación son las siguientes:
-La demora en la venta va contra el precio por acción,
ya que se acerca más la fecha de vencimiento del monopolio
contemplado en la concesión, que es el año 2000.
-Debido al incremento de las tarifas y la disminución del
poder adquisitivo de la población, se ha iniciado un proceso
de devolución de líneas telefónicas, que
puede alcanzar un pico importante a mediados de 1997.
-La Cantv requiere que se inicie lo antes posible un proceso profundo
de reorganización, para hacerla más eficiente. Ello
no se va a producir, hasta que no se aclare la situación
accionaria de la compañía.
-La Cantv requiere perentoriamente importantes nuevas inversiones
que el Estado no está dispuesto a hacer.
-Se ha señalado que los 2000 millones de dólares
en inversiones realizadas a partir de 1991 en la telefónica,
deberían incrementar su valor, pero, se olvidan mencionar
que la Cantv contrajo un pasivo de más de 1.000 millones
de dólares que fue necesario refinanciar por la absurda
cantidad de préstamos a corto plazo que se habían
contraído. Ese pasivo representa un peso importante para
las finanzas de la empresa.
El marco macroeconómico En el marco macroeconómico
actual del país, el "timing" de la venta de las
acciones de la Cantv es obviamente el adecuado. La bonanza petrolera
actual, que se ha señalado como fortuita y pasajera, ha
sido sin duda el factor que más ha influido, para que los
indicadores macroeconómicos y la percepción internacional
del país sean tan buenos en estos momentos. Si tal como
se ha anticipado, a partir del primer trimestre de 1997, los precios
del petróleo comenzaran a declinar fuertemente, se puede
entonces prever que esa percepción tan positiva actual
se comenzará a desvanecer en buena parte, sobre todo considerando
que las medidas macroeconómicas estructurales más
duras, pero estrictamente necesarias, aún no han sido tomadas.
Al declinar el entusiasmo que ha causado el marcado incremento
de los ingresos petroleros, también declinará el
entusiasmo de los inversionistas potenciales, y ello por supuesto,
influirá negativamente en el precio de las empresas que
el Estado quiera privatizar.
Conclusión Lo antes indicado nos permite inferir, que el
momento actual, es el estratégicamente más conveniente
para colocar las acciones de la Cantv a la venta. Por las condiciones
existentes, es probable que el mercado empuje el valor de la acción
a un nivel razonablemente alto. El experimento en sí de
la venta pública de las acciones de la telefónica,
será una experiencia invalorable para la continuación
del proceso de privatización.
El Universal, martes 22 de octubre, 1996.
|