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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
Esta Semana
¿Es perfecta Pdvsa?
Andrés Sosa Pietri


¿ES perfecta PDVSA? ¿Lo es su gente, el corazón, elvértice, la esencia de la organización? Ciertamenteque no, por supuesto. Ninguna persona es perfecta.Tampoco lo es empresa humana alguna. El ser humano,esto es obvio, puede mejorar continuamente; loshechos y las cosas del hombre, igualmente. La gentede Pdvsa, por lo tanto, como la gente de cualquierparte, debe trabajar mucho día a día para mejorar.Pdvsa, la empresa, ha de esforzarse enormemente siaspira al primer lugar en el mundo, y mantenerlo,como sociedad magnífica en petróleo, petroquímica,gas, carbón y orimulsión TM, a más de buenciudadano de las comunidades a las cuales sirve.

Pdvsa, con todo, es la mejor empresa de Venezuela.Es, en este país, una isla de excelencia, isla quetan sólo comparte con un grupo minúsculo deempresas privadas. En nuestro Estado, exceptuandoeste pequeño grupo de compañías eficientes, es laúnica institución que funciona, y bien, muy bien.Pero Pdvsa no se destaca exclusivamente enVenezuela, lo cual no es ningún mérito. Pdvsa hasido catalogada por especialistas como la empresapetrolera estatal mejor administrada, lo cualpodría no significar demasiado todavía. Al fin y alcabo son muy pocas, escasas, las compañíasestatales buenas a nivel mundial. Pdvsa, y esto eslo relevante, está tenida entre las cincopetroleras mejores del mundo. Eso sí, compitiendocon las sociedades privadas. En un estudiocomparativo de 18 variables financieras entre Pdvsay las siete compañías petroleras privadas másimportantes, Pdvsa resultó ser primera en once deellas, las variables. Este estudio, emanado de laoficina del comisario de Pdvsa y homologado porésta, incluye en esos indicadores financieros el dela utilidad neta y el porcentaje de costos y gastosen relación a los ingresos. Pdvsa, en ambos, mostróel primer lugar. Es la empresa petrolera de mayorganancia y menor porcentaje de costos y gastosrespecto de ingresos.

Pdvsa, al momento de su creación, hereda de lasconcesionarias una producción de 2.500.000 barrilesdiarios. Hoy esta producción excede de los3.000.000 de barriles diarios; y no es mayor porhaber frenado el Gobierno, en diversasoportunidades, los planes de desarrollo de laCorporación. Las reservas, en 1976, eran de 13millardos de barriles. Hoy lo son de 67 millardos,sin sumar los 270 millardos de la faja del Orinoco.La capacidad de refinación, circunscritaexclusivamente a Venezuela, apenas si llegaba a los700.000 barriles diarios en 1976. Hoy es de3.352.000 barriles diarios, de los cuales 1.860.000se procesan en nuestras refinerías de los EstadosUnidos y la Unión Europea. La producciónpetroquímica, en 1976, estaba muy por debajo delmillón de toneladas métricas anuales. Hoy es decasi 7.000.000 de toneladas métricas en Venezuela yde otro tanto aproximado en el extranjero. Nohabía, en 1976, producción de carbón y, muchomenos, de orimulsiónTM, producto éste desarrolladopor Lagoven e Intevep y patentado por Intevep. Laproducción de carbón excede, actualmente, de4.000.000 de toneladas al año y la de orimulsiónTM,es de 8.700.000 toneladas al año. En gas, laproducción es de 150.000 barriles diariosequivalentes. Todas las actividades arrojanutilidades.

Siendo, pues, Pdvsa, la empresa orgullo deVenezuela, la cara buena de nuestra nacionalidad,¿por qué tanto ensañamiento en su contra? ¿A quéviene tanto reclamo por los sueldos de los"jerarcas de Pdvsa" (sic), por el uso queejecutivos de la industria dan a los aviones, porlas casas de vacación y otras instalacionesrecreacionales de los "magnates petroleros" (sic)?¿Por qué ese afán de injuriar y difamar a muchos dequienes aún sirven o hemos servido en destacadasposiciones de Pdvsa? Ello no se explica sino por lamediocridad tan arraigada en nuestro medio comosubproducto de las teorías socialistas que nosinvadieron. Ello no se explica sino por ese deseotan inmerso en las teorías socialistas de "halarhacia abajo" a fin de lograr una quimérica yaburrida igualdad en el término medio; en esamonstruosa forma de castigar y matar el afán desuperación.

Claro que la excelencia alcanzada no quiere decirque Pdvsa no pueda estar sometida a la crítica, nique no deba estarlo. La búsqueda continua de laexcelencia hace preciso el criticarse internamentey el analizar minuciosamente, con la mayorinteligencia, las opiniones de personas idóneas,conocedoras de la materia, con experiencia, formade vida y trayectoria profesional intachables.

Pero la difamación y la injuria o la manera deplantear el tema de los aviones de Pdvsa o el delos sueldos pagados por la empresa, no hacen sinodestruir la moral de los trabajadores, de la piedraangular de la corporación. Asesinan su alma. Si sequería hablar de los aviones de la industria, hemosdebido comenzar por el asunto de sus autonomíasadministrativa y financiera y, por ello, delderecho del Gobierno nacional u otras institucionesdistintas de la empresa, de utilizarlos. El asuntode los sueldos ni siquiera hubiera debido surgir.Esto, no sólo por razones elementales, inherentes ala seguridad de las personas aludidas, sino porotras de carácter estrictamente administrativo.

Los aviones de Pdvsa, en mi opinión, deben ser deuso exclusivo de la industria. La determinación delnúmero de aeronaves requeridas, susespecificaciones o el servicio que deban prestar,han de corresponder a Pdvsa y sólo a Pdvsa;precisamente en virtud de la autonomíaadministrativa, condición indispensable para subuen funcionamiento. Con los sueldos, salarios ydemás beneficios de los trabajadores sucede otrotanto. Su establecimiento debe ser responsabilidadexclusiva de la Corporación.

Las autonomías administrativa y financiera de Pdvsahan sido la razón de ser de su éxito. Y si loslogros no han sido mayores, ello es el resultado delas continuas interferencias que las autonomías hanrecibido del propio Gobierno nacional y otrossectores influyentes de nuestra sociedad. Ellas,estas autonomías, fueron consagradas en la LeyOrgánica que Reserva al Estado la Industria y elComercio de los Hidrocarburos, así como losestatutos de Pdvsa. Fue tal el celo del legisladoren dar a esta empresa la fisonomía de "empresaprivada" que, además de adoptar la forma jurídica ycomercial de "sociedad anónima" para ella, dispusoen el artículo octavo de la Ley que sus"directivos, administradores, empleados yobreros... no serán considerados funcionarios oempleados públicos (subrayado nuestro). En otraspalabras, Pdvsa habría de adoptar, como lo hizo, laforma jurídica y comercial de las compañíasprivadas, y sus trabajadores habrían de estarasimilados al sector privado; no al público. Ellegislador, a fin de reforzar aún más su intenciónde hacer de Pdvsa una empresa que, aunque pública,se condujera estrictamente igual a una privada,estableció en el artículo 24 de la Ley que lostrabajadores de Pdvsa gozarían de las mismas"reivindicaciones sociales, económicas,asistenciales, sindicales, de mejoramientoprofesional... bonos o primas y demás percepcionesy emolumentos que como incentivos a la eficiencia yque por uso y costumbre y que por aplicación denormas de administración de personal,tradicionalmente vienen disfrutando lostrabajadores conforme a la política seguida por lasempresas (concesionarias privadas) en esa materia".

Las autonomías, desde luego, no se identifican confalta de control. En toda compañía privada existe,tanto internamente, como externamente de parte delos accionistas. Pero éstos, a diferencia de lo quese pretende con Pdvsa, no administran la sociedad.Aprueban, sí, las nuevas inversiones; normalmentecuando éstas exceden de ciertos montos delegadospor la asamblea misma a la junta directiva. Nombrana los administradores y al comisario, llegado elcaso, y también los remueven si lo considerannecesario. Pero una vez nombrados losadministradores, es a éstos y no a los accionistas,a quienes compete la gestión diaria de los negociose intereses sociales, la ejecución de los programasde inversiones y, en general, el cumplimiento delobjeto social.

En el caso de Pdvsa, la asamblea de accionistas laconforma el Estado venezolano, el cual se hacerepresentar en ella por "el ministro de Energía yMinas y los demás ministros que oportunamente puedadesignar el Presidente de la República" (cláusulaundécima de los estatutos de Pdvsa). El ministro deEnergía y Minas, por lo tanto, no es la asamblea deaccionistas de Pdvsa, sino uno de losrepresentantes del accionista, que es el Estadovenezolano. El presidente de la asamblea deaccionistas, que lo es, según los estatutos dePdvsa, el ministro de Energía y Minas, tampocoresulta, por esa virtud, en presidente de laCorporación. La presidencia de la asamblea deaccionistas tiene por objeto moderar los debatesque se suscitan en ella; no el administrar lasociedad. La presidencia de la asamblea deaccionistas, como puede apreciarse, comporta unacondición muy distinta a la del presidente de laempresa y su junta directiva. Es el directorio dePdvsa, conforme a la cláusula decimasexta de losestatutos, "el órgano administrativo de lasociedad", al igual que sucede en las sociedadesprivadas.

El tema de los aviones de Pdvsa, por ello, no es elde su número, calidad o especificaciones, sino eluso que, fuera de las razones administrativas quedieron origen a su compra, se les está dando. Es laviolación que ese uso por otras instituciones, noprevisto por Pdvsa, entraña de las autonomías de laempresa. A ningún ministro o funcionario delGobierno se le ocurriría pensar que tiene a sudisposición aviones de las empresas privadas delpaís, salvo en los casos de emergencia nacionalprevistos en la Constitución. Esta es la situaciónde Pdvsa; la de las empresas privadas. Sus avionesson instrumentos de trabajo, el cual,evidentemente, está afectado adversamente cuandolos utiliza una institución ajena a la Corporación.

Si algún problema evidencian, de otro lado, lossueldos de los trabajadores de Pdvsa es el de supérdida de competitividad. Estos sueldos son muchomás bajos que los que se consiguen en las mejoresempresas privadas venezolanas. Esta pérdida decompetitividad está directamente relacionada conlas violaciones a la autonomía de Pdvsa y a loscontinuos ataques públicos que se hacen, en estesentido, a la empresa. Se trata, nuevamente, alinvadir las autonomías, de un desconocimiento de laLey Orgánica que Reserva al Estado la Industria yel Comercio de los Hidrocarburos.

La pérdida de competitividad de los sueldos dePdvsa sí es asunto que debería preocupar a lacolectividad venezolana. Las concesionarias, en suépoca, otorgaban las mejores remuneraciones delmercado. Así debería hacer Pdvsa, no solamente porser la primera empresa del país y una de las másimportantes en el mundo, sino por la magnitud delos programas de inversión emprendidos. El que elPresidente de la República gane menos que elpresidente de Pdvsa no es un problema de Pdvsa,sino de la Administración Pública. Es el Presidentede la República quien debe ganar más; no elpresidente de Pdvsa menos. Son los ministros,quienes deben ganar mas; no los directores de Pdvsamenos. Son los maestros, los jueces y los policíasquienes deben ganar más; no los trabajadores dePdvsa menos. Pero para que estos funcionarios ganenmás es menester reformar integralmente al Estado yesta tarea, tan angustiosa como urgente, no permitemás demora, vacilaciones, dilaciones ni retrasos.

No destruyamos, pues, lo bueno que hemosconstruido. Critiquemos a Pdvsa, sí, pero conconocimiento de causa y positivamente, aportandoideas para su mejoramiento continuo. Felicitemos asu gente, que bien lo merece por el ejemplo que dany los resultados tan buenos que aportan a la nacióncon su trabajo. Ayudemos a Pdvsa, reforzando susautonomías, que no debilitándolas, a ser unaempresa en la búsqueda permanente de la excelencia.


El Universal, sábado 26 de octubre, 1996.
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