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¿ES perfecta PDVSA? ¿Lo es su gente, el corazón,
elvértice, la esencia de la organización? Ciertamenteque
no, por supuesto. Ninguna persona es perfecta.Tampoco lo es empresa
humana alguna. El ser humano,esto es obvio, puede mejorar continuamente;
loshechos y las cosas del hombre, igualmente. La gentede Pdvsa,
por lo tanto, como la gente de cualquierparte, debe trabajar mucho
día a día para mejorar.Pdvsa, la empresa, ha de
esforzarse enormemente siaspira al primer lugar en el mundo, y
mantenerlo,como sociedad magnífica en petróleo,
petroquímica,gas, carbón y orimulsión TM,
a más de buenciudadano de las comunidades a las cuales
sirve.
Pdvsa, con todo, es la mejor empresa de Venezuela.Es, en este
país, una isla de excelencia, isla quetan sólo comparte
con un grupo minúsculo deempresas privadas. En nuestro
Estado, exceptuandoeste pequeño grupo de compañías
eficientes, es laúnica institución que funciona,
y bien, muy bien.Pero Pdvsa no se destaca exclusivamente enVenezuela,
lo cual no es ningún mérito. Pdvsa hasido catalogada
por especialistas como la empresapetrolera estatal mejor administrada,
lo cualpodría no significar demasiado todavía. Al
fin y alcabo son muy pocas, escasas, las compañíasestatales
buenas a nivel mundial. Pdvsa, y esto eslo relevante, está
tenida entre las cincopetroleras mejores del mundo. Eso sí,
compitiendocon las sociedades privadas. En un estudiocomparativo
de 18 variables financieras entre Pdvsay las siete compañías
petroleras privadas másimportantes, Pdvsa resultó
ser primera en once deellas, las variables. Este estudio, emanado
de laoficina del comisario de Pdvsa y homologado porésta,
incluye en esos indicadores financieros el dela utilidad neta
y el porcentaje de costos y gastosen relación a los ingresos.
Pdvsa, en ambos, mostróel primer lugar. Es la empresa petrolera
de mayorganancia y menor porcentaje de costos y gastosrespecto
de ingresos.
Pdvsa, al momento de su creación, hereda de lasconcesionarias
una producción de 2.500.000 barrilesdiarios. Hoy esta producción
excede de los3.000.000 de barriles diarios; y no es mayor porhaber
frenado el Gobierno, en diversasoportunidades, los planes de desarrollo
de laCorporación. Las reservas, en 1976, eran de 13millardos
de barriles. Hoy lo son de 67 millardos,sin sumar los 270 millardos
de la faja del Orinoco.La capacidad de refinación, circunscritaexclusivamente
a Venezuela, apenas si llegaba a los700.000 barriles diarios en
1976. Hoy es de3.352.000 barriles diarios, de los cuales 1.860.000se
procesan en nuestras refinerías de los EstadosUnidos y
la Unión Europea. La producciónpetroquímica,
en 1976, estaba muy por debajo delmillón de toneladas métricas
anuales. Hoy es decasi 7.000.000 de toneladas métricas
en Venezuela yde otro tanto aproximado en el extranjero. Nohabía,
en 1976, producción de carbón y, muchomenos, de
orimulsiónTM, producto éste desarrolladopor Lagoven
e Intevep y patentado por Intevep. Laproducción de carbón
excede, actualmente, de4.000.000 de toneladas al año y
la de orimulsiónTM,es de 8.700.000 toneladas al año.
En gas, laproducción es de 150.000 barriles diariosequivalentes.
Todas las actividades arrojanutilidades.
Siendo, pues, Pdvsa, la empresa orgullo deVenezuela, la cara buena
de nuestra nacionalidad,¿por qué tanto ensañamiento
en su contra? ¿A quéviene tanto reclamo por los sueldos
de los"jerarcas de Pdvsa" (sic), por el uso queejecutivos
de la industria dan a los aviones, porlas casas de vacación
y otras instalacionesrecreacionales de los "magnates petroleros"
(sic)?¿Por qué ese afán de injuriar y difamar
a muchos dequienes aún sirven o hemos servido en destacadasposiciones
de Pdvsa? Ello no se explica sino por lamediocridad tan arraigada
en nuestro medio comosubproducto de las teorías socialistas
que nosinvadieron. Ello no se explica sino por ese deseotan inmerso
en las teorías socialistas de "halarhacia abajo"
a fin de lograr una quimérica yaburrida igualdad en el
término medio; en esamonstruosa forma de castigar y matar
el afán desuperación.
Claro que la excelencia alcanzada no quiere decirque Pdvsa no
pueda estar sometida a la crítica, nique no deba estarlo.
La búsqueda continua de laexcelencia hace preciso el criticarse
internamentey el analizar minuciosamente, con la mayorinteligencia,
las opiniones de personas idóneas,conocedoras de la materia,
con experiencia, formade vida y trayectoria profesional intachables.
Pero la difamación y la injuria o la manera deplantear
el tema de los aviones de Pdvsa o el delos sueldos pagados por
la empresa, no hacen sinodestruir la moral de los trabajadores,
de la piedraangular de la corporación. Asesinan su alma.
Si sequería hablar de los aviones de la industria, hemosdebido
comenzar por el asunto de sus autonomíasadministrativa
y financiera y, por ello, delderecho del Gobierno nacional u otras
institucionesdistintas de la empresa, de utilizarlos. El asuntode
los sueldos ni siquiera hubiera debido surgir.Esto, no sólo
por razones elementales, inherentes ala seguridad de las personas
aludidas, sino porotras de carácter estrictamente administrativo.
Los aviones de Pdvsa, en mi opinión, deben ser deuso exclusivo
de la industria. La determinación delnúmero de aeronaves
requeridas, susespecificaciones o el servicio que deban prestar,han
de corresponder a Pdvsa y sólo a Pdvsa;precisamente en
virtud de la autonomíaadministrativa, condición
indispensable para subuen funcionamiento. Con los sueldos, salarios
ydemás beneficios de los trabajadores sucede otrotanto.
Su establecimiento debe ser responsabilidadexclusiva de la Corporación.
Las autonomías administrativa y financiera de Pdvsahan
sido la razón de ser de su éxito. Y si loslogros
no han sido mayores, ello es el resultado delas continuas interferencias
que las autonomías hanrecibido del propio Gobierno nacional
y otrossectores influyentes de nuestra sociedad. Ellas,estas autonomías,
fueron consagradas en la LeyOrgánica que Reserva al Estado
la Industria y elComercio de los Hidrocarburos, así como
losestatutos de Pdvsa. Fue tal el celo del legisladoren dar a
esta empresa la fisonomía de "empresaprivada"
que, además de adoptar la forma jurídica ycomercial
de "sociedad anónima" para ella, dispusoen el
artículo octavo de la Ley que sus"directivos, administradores,
empleados yobreros... no serán considerados funcionarios
oempleados públicos (subrayado nuestro). En otraspalabras,
Pdvsa habría de adoptar, como lo hizo, laforma jurídica
y comercial de las compañíasprivadas, y sus trabajadores
habrían de estarasimilados al sector privado; no al público.
Ellegislador, a fin de reforzar aún más su intenciónde
hacer de Pdvsa una empresa que, aunque pública,se condujera
estrictamente igual a una privada,estableció en el artículo
24 de la Ley que lostrabajadores de Pdvsa gozarían de las
mismas"reivindicaciones sociales, económicas,asistenciales,
sindicales, de mejoramientoprofesional... bonos o primas y demás
percepcionesy emolumentos que como incentivos a la eficiencia
yque por uso y costumbre y que por aplicación denormas
de administración de personal,tradicionalmente vienen disfrutando
lostrabajadores conforme a la política seguida por lasempresas
(concesionarias privadas) en esa materia".
Las autonomías, desde luego, no se identifican confalta
de control. En toda compañía privada existe,tanto
internamente, como externamente de parte delos accionistas. Pero
éstos, a diferencia de lo quese pretende con Pdvsa, no
administran la sociedad.Aprueban, sí, las nuevas inversiones;
normalmentecuando éstas exceden de ciertos montos delegadospor
la asamblea misma a la junta directiva. Nombrana los administradores
y al comisario, llegado elcaso, y también los remueven
si lo considerannecesario. Pero una vez nombrados losadministradores,
es a éstos y no a los accionistas,a quienes compete la
gestión diaria de los negociose intereses sociales, la
ejecución de los programasde inversiones y, en general,
el cumplimiento delobjeto social.
En el caso de Pdvsa, la asamblea de accionistas laconforma el
Estado venezolano, el cual se hacerepresentar en ella por "el
ministro de Energía yMinas y los demás ministros
que oportunamente puedadesignar el Presidente de la República"
(cláusulaundécima de los estatutos de Pdvsa). El
ministro deEnergía y Minas, por lo tanto, no es la asamblea
deaccionistas de Pdvsa, sino uno de losrepresentantes del accionista,
que es el Estadovenezolano. El presidente de la asamblea deaccionistas,
que lo es, según los estatutos dePdvsa, el ministro de
Energía y Minas, tampocoresulta, por esa virtud, en presidente
de laCorporación. La presidencia de la asamblea deaccionistas
tiene por objeto moderar los debatesque se suscitan en ella; no
el administrar lasociedad. La presidencia de la asamblea deaccionistas,
como puede apreciarse, comporta unacondición muy distinta
a la del presidente de laempresa y su junta directiva. Es el directorio
dePdvsa, conforme a la cláusula decimasexta de losestatutos,
"el órgano administrativo de lasociedad", al
igual que sucede en las sociedadesprivadas.
El tema de los aviones de Pdvsa, por ello, no es elde su número,
calidad o especificaciones, sino eluso que, fuera de las razones
administrativas quedieron origen a su compra, se les está
dando. Es laviolación que ese uso por otras instituciones,
noprevisto por Pdvsa, entraña de las autonomías
de laempresa. A ningún ministro o funcionario delGobierno
se le ocurriría pensar que tiene a sudisposición
aviones de las empresas privadas delpaís, salvo en los
casos de emergencia nacionalprevistos en la Constitución.
Esta es la situaciónde Pdvsa; la de las empresas privadas.
Sus avionesson instrumentos de trabajo, el cual,evidentemente,
está afectado adversamente cuandolos utiliza una institución
ajena a la Corporación.
Si algún problema evidencian, de otro lado, lossueldos
de los trabajadores de Pdvsa es el de supérdida de competitividad.
Estos sueldos son muchomás bajos que los que se consiguen
en las mejoresempresas privadas venezolanas. Esta pérdida
decompetitividad está directamente relacionada conlas violaciones
a la autonomía de Pdvsa y a loscontinuos ataques públicos
que se hacen, en estesentido, a la empresa. Se trata, nuevamente,
alinvadir las autonomías, de un desconocimiento de laLey
Orgánica que Reserva al Estado la Industria yel Comercio
de los Hidrocarburos.
La pérdida de competitividad de los sueldos dePdvsa sí
es asunto que debería preocupar a lacolectividad venezolana.
Las concesionarias, en suépoca, otorgaban las mejores remuneraciones
delmercado. Así debería hacer Pdvsa, no solamente
porser la primera empresa del país y una de las másimportantes
en el mundo, sino por la magnitud delos programas de inversión
emprendidos. El que elPresidente de la República gane menos
que elpresidente de Pdvsa no es un problema de Pdvsa,sino de la
Administración Pública. Es el Presidentede la República
quien debe ganar más; no elpresidente de Pdvsa menos. Son
los ministros,quienes deben ganar mas; no los directores de Pdvsamenos.
Son los maestros, los jueces y los policíasquienes deben
ganar más; no los trabajadores dePdvsa menos. Pero para
que estos funcionarios ganenmás es menester reformar integralmente
al Estado yesta tarea, tan angustiosa como urgente, no permitemás
demora, vacilaciones, dilaciones ni retrasos.
No destruyamos, pues, lo bueno que hemosconstruido. Critiquemos
a Pdvsa, sí, pero conconocimiento de causa y positivamente,
aportandoideas para su mejoramiento continuo. Felicitemos asu
gente, que bien lo merece por el ejemplo que dany los resultados
tan buenos que aportan a la nacióncon su trabajo. Ayudemos
a Pdvsa, reforzando susautonomías, que no debilitándolas,
a ser unaempresa en la búsqueda permanente de la excelencia.
El Universal, sábado 26 de octubre, 1996.
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