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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
Sociedad
Proceso de Individuación y Desarrollo Social
Dr. Gonzalo Himiob*


Los psiquiatras queremos, (y pensamos que este es nuestro derecho) meternos en todo. No es extraño leer en las paginas de la prensa ó ver en los programas de televisión a colegas hablar de los temas más bizarros y variados. Con esta licencia me voy a permitir reflexionar sobre los procesos sociales dentro de la teoría de la psicología analítica.

Para comenzar pienso que son útiles algunas definiciones: la psicología analítica es también conocida como psicología de los complejos, psicología arquetipal o psicología Junguiana, siendo este su nombre más común; fue introducida en el campo del estudio del alma humana por Carlos Gustavo Jung. Este fue un psiquiatra, psicólogo y pensador suizo, alumno y contemporáneo de Sigmund Freud, de quién se separa después de intensos años de colaboración. Consideraba Jung que la estructura psicoanalítica dejaba fuera de comprensión una serie de pulsiones y motivaciones en el devenir del Hombre.

Por citar algunas de las divergencias diré que para Freud la energía que guía la conducta humana (Líbido) es de origen sexual (erótico) o tanático (destructivo)

Para Jung la energía es más variada e indefinida, plantea otras necesidades tales como: de trascendencia (reflexivas ó religiosas), de poder (Adler), de hacer cosas, de búsqueda de la plenitud de su existencia, de cumplir con el paradigma existencial, etc.

Freud descubre el Inconsciente y establece que este es un contenido oculto y dinámico de la psique, el cual determina nuestra conducta. Para él esta forma de los contenidos psíquicos está condicionado por la historia personal, es decir que en el encuentro entre el mundo de los instintos y el medio ambiente, los seres humanos vamos aceptando o reprimiendo aquellas vivencias, emociones y deseos. Cuando ellos amenacen nuestra estabilidad y sobrevivencia los represamos en ese departamento psíquico.

Para Freud el alfa y omega de dinámica psíquica estaba fundamentada en las relaciones del niño con sus padres, para explicarla recurre a la mitología Griega y, en la tragedia de Edipo, encuentra el modelo imaginario que da forma a sus ideas.

Jung, tomando como referencia las teoría de su maestro y amigo, se cuestiona la exclusividad del mito; en sus reflexiones, se pregunta ¿por qué basar la conducta humana en una sola historia siendo tan siendo tan rico el Panteón mítico? ¿No se estará siguiendo un patrón monoteísta en contra del politeísmo intrínseco del actuar de los seres humanos?

Las anteriores reflexiones lo llevan a estudiar mitología, y a establecer que los humanos nos comportamos muy distintamente. Esta divergencia parece estar fundamentada en patrones de aprehender y vivenciar. Los patrones se repiten en todas las sociedades y que son ellos los que nos han permitido sobrevivir. A estos formas de estar y vivir llamó Jung, Arquetipos.

Los Arquetipos son eternos, son equiparables a las Ideas Platónicas, ellos se revestirán con los ropajes de la cultura, la educación, la herencia, etc.

Los Arquetipos se deberían encontrar en un lugar aún no descubierto del alma. Jung definirá a este estrato, "Inconsciente Colectivo."

El Inconsciente Colectivo que se expresa en imágenes y cuya realidad podemos corroborar por la universalidad de los mitos, leyendas, expresiones del folklore y por la emergencia espontanea en sueños y fantasías, de símbolos que pertenecen al todo de la humanidad.

Por último, y ya podemos entrar en la materia de este trabajo, para Freud la conducta humana tenía un "Por qué," esta determinada. Hacíamos esto ó aquello sin saber, debido a qué tenemos vivencias y deseos que no aceptamos en nosotros mismos, las reprimimos y, desde el inconsciente, pugnan por su expresión.

Para Jung, ampliando el concepto, además de existir este "Por qué" existe un "Para qué." Los seres vivos estamos aquí para cumplir con un paradigma existencial, con una entelequia. Este desarrollo esta guiado por la ecuación arquetípica que cada uno de nosotros, en forma universal y personal debe cumplir. Así la forma de vivir de cada uno, si bien guiada por patrones universales, será individual, y tremendamente variada. Tan variada como las imágenes que nos aportan las distintas mitologías. No hay que olvidar que la mitología es psicología expresada en imágenes. Las mitologías fueron los intentos más profundos y primarios del ser humano por entenderse.

El proceso mediante el cual cada uno de nosotros viene a ser lo que intrínsecamente y potencialmente es, desde su nacimiento hasta la muerte, fue llamado por Jung, "Proceso de Individuación." En otra metáfora, podemos decir que individuación es aquel proceso mediante el cual cada uno de los seres vivos logra desarrollar y vivir su propio mito.

No se piense románticamente que es este un proceso fácil. Para cumplirlo hay que sacrificar y renunciar. Es este, sin embargo, un camino inevitable. Cuando lo traicionamos nuestra alma sufre y si este sufrimiento se prolonga, no es reflexionado é integrado, terminamos por enfermarnos. En otras palabras cuando le damos la espalda a nuestra mismidad nos dañamos, algo en nosotros queda lesionado. Tienen estas heridas sentido reestructurativo a pesar de todo. Ellas son intentos del alma por corregir el rumbo. De no cumplirse su intención morimos la peor de las muertes, la del alma.

El Proceso de Individuación de una metáfora de la vida, de mi vida como individuo y de mi vida como ser social.

Al ser concebido, en el primer huevo, en la primera célula, todo el potencial diferenciante del indivuduo se encuentra engramado en lo genes. Toda la experinecia de humanidad está condensada en ese micromundo. De otra forma no podríamos explicarnos como, de esta unicidad indiferenciada, nacen tejidos y estructuras tan especializadas y diversas.

Una vez nacidos vamos a ser transformados por nuestras experiencias educativas y vivenciales. Cuando un niño nace está indefenso, requiere de la madre para sobrevivir. Se genera una urdimbre entre la madre y el niño, esta debe ser rota por la vida y la mismidad. Peor aún, al romperse este vínculo nos quedamos solos. Todos le tememos a la soledad, es un estado contra-natura, ya que todos buscamos la felicidad ó, al menos, no sufrir. En este momento, si la madre ofrece sus brazos protectores, corremos de vuelta a ella. Nuestra vida se trunca y nuestra entelequia se paraliza.

Otro riesgo es sumergirnos en la inmensidad de nuestro aislamiento. Creamos entonces un mundo individualístico y egoísta donde solo caben yo y mis fantasmas.

La tercera forma, la de la individuación, es construir mi mismidad y, aceptado y trascendiendo mi soledad, encontrarme con otras mismidades. Este encuentro debe ser erótico y mutual.

Lo que es cierto para mi como individuo parece ser cierto para mi como sociedad.

De la sociedad tribal a la mutualidad y el Proceso de Individuación.
Las sociedades originales, siguiendo la línea del pensamiento anterior, surgen de la masa confusa de los tiempos.

"Al principio creó Dios el cielo y a tierra. La tierra era confusión y caos, y las tinieblas cubrían la faz del abismo, más el espíritu de Dios se movía sobre las aguas" (Génesis 1: 1,2,)

Me parece oportuno aclarar que estoy hablando de psicología individual y social. Que estoy robándole a La Biblia sus metáforas para amplificar mi tesis. Digo esto para no generar confusión en el lector, que pudiera pensarme como místico ó como proselitista. La misma metáfora se encuentra en "La Santería," en la mitología Griega, en las religiones Orientales, etc.

Ante el caos y el temor, los seres humanos tendemos a unirnos en clanes, en grupos sociales donde podamos, desde nuestra inferioridad, defendernos de un mundo hostil y confuso. Esta necesidad esta fundamentada en la sobrevivencia, en un instinto que va, en el tiempo, a condicionar nuestra pulsión a crear grupos, a reunirnos en gremios van desde los Rotarios hasta las pandillas callejeras, pasando por AA., NA., Grupos de Soporte para Diabéticos, Sociedades Psicoanalíticas, Grupos Junguianos, etc.

Se generan las sociedades tribales. Estas le aportan al individuo su sentido de pertenencia, identidad y seguridad. Estas tribus se constituyen en "Egos" colectivos donde la persona se siente protegida y a salvo. Cualquier individuo que comience a cuestionarse y a cuestionar es peligroso para la tribu. Este debe pasar al exilio, ser reprimido ó ser transformado mediante una serie de ritos iniciáticos.

De cualquier forma lo importante en este momento es tener en cuenta la evolución de las sociedades y del individuo dentro de ellas.

En un primer estadio todo es confusión y temor.

En un segundo momento la identidad es tribal. El individuo debe negarse a sí mismo en función del bien común. La Sociedad le provee todo lo necesario para su bienestar. Esta etapa del desarrollo está descrita en los cuentos de hadas, los mitos, las leyendas y las historias del folklore, así como en las manifestaciones artísticas y/o creativas. vemos allí como se vive en un estado de inconsciencia paradisíaca. Este estado es roto por un desbalance, por un conflicto o por una necesidad.

Estas sociedades edénicas son imagos maternas. De la Gran Madre Tierra, de quién todos venimos y a la cual queremos, y tememos, regresar.

Cuando el individuo comienza a verse a si mismo como diferente. Cuando comienza a reflexionarse, que quiere decir inclinarse en si mismo y verse tal como él es. Se inicia el tercer proceso, en él nos volvemos individualistas--si es que no decidimos traicionarnos y nos regresamos--nos hacemos egoístas y nos aislamos. Creamos un territorio que defendemos con pies, uñas, dientes, con lo que sea. Cualquier extraño es sospechoso, incluso nuestros padres, hermanos, hijos y amigos. Yo soy yo, puedo y debo hacer lo que mi yoicidad me dicte.

Lo anterior ha sido llevado a extremos tales, que encontramos personas que se permiten tener una moral propia. A ellos no les importa transgredir cualquier límite con el fin de satisfacer sus deseos y sus instintos. Seres humanos que, cuando parecen tener alguna sensibilidad social, ella está fundamentada en la visión que ellos tienen de la realidad. Baste con observar a los líderes religiosos, políticos ó de cualquier grupo. Si arañamos ligeramente la superficie de su discurso, nos percatarnos de que sus "altos ideales" están al servicio de su visión egoísta y personal.

Es este, sin embargo, un proceso necesario de desidentificación por el cual todos podemos, y debemos, pasar. Este momento debe coincidir con la adolescencia, cuando se prolonga más allá de ella, hablamos de la cristalización de un proceso.

También la sociedades pasan por esta etapa. Basta con ver el panorama internacional. En él hay países que se consideran desarrollados, hiper-desarrollados, subdesarrollados o en vías de desarrollo. Los primeros, en su concepción individualista, pretenden hacer vivir al resto del mundo de acuerdo a sus patrones. Lo triste es que hay países que, en su minusvalía y sentimientos de profunda depresión, se tragan el cuento y se mimetizan, con lo cual traicionan sus procesos.

En las naciones Latino-Americanas, estamos presenciando el inicio del desarrollo hacia la individualización. La descentralización, la liberación del gobierno central, la emergencia espontanea, y aún caótica, de micro-empresas de individuos. Así como el temor de las clases dirigentes tradicionales a estos cambios, nos recuerdan nuestra adolescencia, cuando queríamos pensar por nosotros mismos y nuestros padres, si no eran adecuados, nos lo prohibían con el solo pretexto de que ellos son mayores. No hay que olvidar que una de las características de la vejez es la negativa a cambiar y a aprender cosas nuevas, el aferrarse a las estructuras antiguas.

También nos recuerda a la adolescencia la cantidad de errores y ensayos que desplegamos. Por medio de la experimentación, por el fracaso y el éxito, vamos incorporando aprendizajes. Esta sabiduría propia de la edad madura debe acompañarse de el entusiasmo de la juventud.

Por lo tanto, el individualismo, es una etapa necesaria en el desarrollo. No debe tampoco cristalizarse transformándose en egoísmo, aislamiento, tiranía y abuso. Debe trascenderse a la siguiente etapa, la de la "Mutualidad."

Mutualidad puede definirse como aquel momento en el cual el individuo es uno en relación erótica y responsable con sus semejantes, con la sociedad en la cual le toca vivir y con su ambiente.

El individuo en esta etapa es crítico, cuestiona y piensa por si mismo, entendiendo que otros pueden divergir de sus opiniones sin que por ello el tenga que dejar las propias. Puede convivir responsablemente con "El Otro", con él se puede encontrar, dialogar, diferir, pelear, etc.

Esta sociedad mutual no la podemos concebir como un ideal Hippie, divorciada de las pasiones, de las mezquindades y de las inferioridades de la vida misma.

Es por medio de reconocernos en nuestra maldad, de nuestra limitaciones. Es en nuestra "Prima materia" pestilente, donde podemos conocernos, aceptarnos y convivir.

Creo que los ejemplos son redundantes y dejo a la imaginación crítica del lector la libertad de llenar los vacíos, de descubrir los errores y de señalar las deficiencias de este trabajo.


*Médico-Psiquiatra de orientación Junguiana
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