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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Literatura
Política y poesía en Luis Alberto Machado
Eduardo Mayobre

El político venezolano Luis Alberto Machado publicó hace pocas semanas un excelente libro de poemas titulado "Canto a la Mujer". El tema y la forma del libro parecieran a primera vista guardar poca relación con las actividades públicas realizadas anteriormente por su autor. Pero a medida que se reflexiona sobre él, se encuentra un importante mensaje que no debiera pasar desapercibido para quienes aspiran a orientar la vida social en Venezuela.

Un personaje peculiar
Luis Alberto Machado es un personaje peculiar. Ha intentado introducir ideas, teorías y mas recientemente poesía en el debate sobre el futuro del país y de sus habitantes. Su actitud contrasta con la de una gran mayoría de dirigentes y activistas, que han transformado la controversia nacional -alguna vez orientada vagamente por ideologías- en una sórdida competencia de acusaciones, escándalos y maledicencias.

Mientras los formadores de opinión más destacados por los medios de comunicación se ha empeñado en descubrir los enredos amorosos o financieros y hasta las pequeñas debilidades humanas de sus adversarios, Luis Alberto Machado se ha dedicado a pensar sobre los grandes problemas de la naturaleza humana y su incidencia sobre la vida de los venezolanos.

Esta diferencia de enfoque muestra un nuevo contraste. Quienes han hecho descender la vida pública al albañal de los rumores y la chismografía suelen afirmar con desparpajo que su actividad no es política -o incluso es anti-política- y pretenden realizar una suerte de cruzada de moralización. Machado, por su parte, insiste en que sus teorías y su poesía constituyen una manera de hacer política.

Lamentablemente, la opinión más generalizada tiende a creer que las luchas por defender intereses subalternos u obtener posiciones burocráticas, junto con todas las miserias que a menudo las acompañan, es lo que se puede entender por "política". Pero nuestro personaje nos recuerda que enaltecer la convivencia humana e intentar mejorar las condiciones materiales y espirituales de los miembros de una comunidad es el significado que deberíamos darle a dicho concepto y la característica que deberían mostrar las actividades que pretenden encarnarlo.

De Político a Poeta
En la tradición venezolana son muchos los poetas que acuciados por su conciencia social han derivado en políticos. Uno de los más destacados es Andrés Eloy Blanco, cuyo centenario se celebra en estos días. Pero resulta difícil encontrar casos en los cuales se haya seguido el camino inverso. Luis Alberto Machado es un ejemplo.

Militante desde su juventud, ejerció la Secretaría General de la Presidencia de la República durante el primer período de Rafael Caldera (1969-1974) y fue Ministro de Estado para el desarrollo de la inteligencia durante el gobierno de Luis Herrera Campíns (1979-1984). En 1993 se presentó, con poco éxito, como candidato a la Presidencia de la República. No se trata, por tanto, de alguien para quien sean ajenos los vicios y virtudes de la actividad política. La conoce desde dentro y su forma particular de actuar no es atribuible a una mirada distante o al desencanto de no haber accedido a los más altos niveles de poder.

El paso de político a poeta responde a nuestro entender a la inquietud, un poco desusada en nuestro medio, por aproximarse a la vida pública mediante la elaboración y adaptación de ideas que puedan ser de beneficio colectivo. En este sentido aprovechó los años en los que su partido estuvo en la oposición -después de

haber tenido experiencia de gobierno para dar forma a una audaz teoría. de acuerdo a la cual la inteligencia puede desarrollarse ex-profeso siempre que se utilicen los métodos adecuados para hacerlo. Cuando volvió a funciones de gobierno se dedicó entusiastamente a poner en práctica sus ideas y a difundirlas a nivel internacional.

Hoy afirma que la aplicación de su teoría a sí mismo fue lo que le permitió incursionar en el campo de la poesía. Aunque mantengamos algunas reservas sobre la teoría del desarrollo de la inteligencia, el producto de la auto-aplicación de ella por parte de su autor -el "Canto a la mujer"-- puede mostrarse como el resultado de someterse a una disciplina de excelencia.

Canto a la Mujer
Los versos de Luis Alberto Machado no se limitan a exaltar lo femenino como objeto de atención erótica o a la mujer como curadora y compañera de los afanes del hombre. Tal componente, por supuesto, está presente desde el inicio y tiene quizás su mejor expresión en la frase final del primer poema: "Y Dios hizo la luz como tus ojos". Pero el sentido general del libro se refiere a la totalidad de las relaciones humanas. Por hacerlo, el contenido de la obra cobra significación política. Pues para cantar a la mujer no necesita desvincular la relación de pareja de contextos más amplios como la sociedad, la naturaleza o la divinidad. Por el contrario, se apoya en ellos para enriquecer a la mujer y a la pareja misma.

El sentido político de esta aproximación se aprecia claramente en los siguientes versos del poema 43. (El libro está compuesto por 49):

Mas si al rendir los dos el viaje
hay gente sin llegar,
quedémonos
a la orilla del camino,
a la espera
del último
de los llamados.

Destacar esta relación entrañable entre la experiencia personal -e incluso erótica- la vida social y los valores que en ambos casos están en juego es uno de méritos del libro. Mérito particularmente destacable en un autor que no ha renunciado ni es ajeno a los avatares de la vida política.

Política y Espiritualidad
En una época en la cual se intenta desprestigiar a toda actividad pública, y cuando se la quiere descalificar se la moteja de "política", resulta reconfortante encontrar una obra y una personalidad que permitan relacionar espiritualidad y política sin necesidad de ruborizarse.

Luis Alberto Machado ha expresado su sentimiento de solidaridad humana a través de su "Canto a la Mujer", así como antes había intentado hacerlo por medio de la teoría del desarrollo de la inteligencia. Se necesitaría de un crítico literario o de un experto en sicología para referirse en detalle a estas obras. Pero basta con asomarse a ellas para percibir que entre nosotros la vida pública y la vida política pueden recobrar cierta nobleza que les es intrínseca. Lamentablemente ésta se ha ido perdiendo por el abuso de unos pocos y por el apoyo que estos pocos han recibido de importantes centros de poder interesados en evitar la aparición de una conciencia propia entre nosotros.

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