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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Titular Política Externa
El Consejo de Seguridad de la ONU y La Paz y Seguridad internacionales: la reciente crisis en Iraq
Lourdes Cobo

El artículo 24 de la Carta de las Naciones Unidas confiere al Consejo de seguridad "la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales", y de actuar en nombre de todos los estados Miembros al desempeñar las funciones que le impone esta responsabilidad.

En la actual escena internacional, post-guerra fría, cuando el Consejo de seguridad de la ONU no es ya el reflejo de la lucha entre las dos grandes potencias para mantener un equilibrio de poder, funcionando hoy mas sobre la base del consejo y la concertación que sobre la confrontación y cuando la aplicación del veto no es frecuente, éste órgano ha jugado un papel muy importante en las diversas crisis que se ha venido prestando. Entre fracaso y éxitos, entre Somalia, Bosnia, Burundi, Rwanda, El Salvador, Haití, las operaciones de mantenimiento de la paz que ha establecido el Consejo han ido perfilando una diplomacia multilateral para enfrentar los conflictos en diferentes partes del mundo. Sin embargo, lo que en un principio causó grandes expectativas, una ONU fortalecida con un Consejo de Seguridad como la gran policía del mundo, se ha ido diluyendo cada vez mas entre los problemas financieros que atraviesa la Organización -crisis de pagos, como la califican algunos estados miembros- que han repercutido en la posibilidad de la organización de llevar a cabo estas operaciones, así como cuestionamientos que han ido surgiendo a las propias operaciones y sus mandatos.

Ademas de estos factores, se encuentra uno de fundamental importancia: el balance de poder dentro del Consejo de seguridad y su repercusión en las decisiones que de el emanan.

Como bien todos conocen, los cinco miembros permanentes, por privilegio que les concede la Carta de vetar cualquier decisión del Consejo, son los que realmente pueden determinar el curso de acción. Además los métodos de trabajo propios del Consejo, según los cuales, los asuntos se discuten y deciden en reuniones cerradas, donde ni siquiera las partes interesadas pueden participar en estas sesiones, determina el carácter de sus decisiones. El cuestionamiento que la mayoría de los países miembros hace de esta situación, ha llevado el establecimiento de un Grupo de Trabajo dentro de la Asamblea General que deberá presentar al término de su labor, recomendaciones sobre la ampliación del número de miembros del Consejo de Seguridad en función de una representación equitativa, y la consideración de sus métodos de trabajo.

En todo caso, el trabajo de este Grupo, al que nos referimos en otra ocasión apenas empieza a nuestro juicio, está muy lejos de poder llegar a recomendar una propuesta concreta a la Asamblea General, por lo que el Consejo de Seguridad tal como fue estructurado hace cincuenta años, seguirá por ahora, tratando de asegurar la paz y "preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra".

Nos referimos ahora a un caso reciente, tratado en el Consejo de Seguridad a solicitud de Estados Unidos y que refleja, no sólo como se manejan los intereses de los grandes dentro del Consejo, sino claramente como esto define su rumbo de acción .

El gobierno del Presidente Clinton decidió el 3 de septiembre de 1996, que las operaciones de tropas de Sadam Hussein en la ciudad de Irbil al noreste de Iraq, Constituían una flagrante violación de lo contenido en la resolución 688 (1991) del Consejo de Seguridad, en consecuencia, lanzó unilateralmente misiles contra posiciones militares iraquíes, para prevenir, en sus propios términos, la represión contra poblaciones Kurdas y la amenaza contra la paz y la seguridad de la región. En esta ocasión, el mandatario norteamericano expresó "…When our interest and the security of our friends and allies is threatened, we will act with force if necesary… When you abuse own people or threaten your neighbors, you must pay a price".

Además, decidió que había que reducir estratégicamente la capacidad de Iraq de amenazar a sus vecinos, expandiendo entonces aéreo desde el límite con Kuwait hasta los subsurbios de Bagdad.

Estados Unidos en esta oportunidad no contó con el apoyo de sus antiguos aliados en la guerra del Golfo. De ellos, sólo el Reino Unido, respaldó firmemente la acción. Francia si bien no se opuso dejó claro no compartía el mismo punto de vista de los norteamericanos sobre la necesidad del uso militar.

A pesar de que siempre ha insistido en el enfoque multilateral del problema de Iraq, el gobierno norteamericano esta vez no llevó el tema al Consejo, sino después del ataque a las bases iraquíes y sólo después que los aliados no reaccionaron favorablemente, intentó conseguir respaldo a través de un proyecto de resolución que fue presentado en el Consejo de Seguridad por la delegación del Reino Unido. En este proyecto el Consejo condenaría el ataque de las fuerzas armadas iraquíes contra la ciudad de Irbil y otras áreas,"… que crean un nuevo elemento de inestabilidad en la región", y pide a Iraq que reasuma sus posiciones militares anteriores al 15 de agosto de 1996. No hace referencia en ninguno de sus párrafos del ataque norteamericano a Iraq.

En esta oportunidad, la Federación de Rusia, con una posición muy dura, que no ha sido frecuente en los últimos años, rechazó categóricamente el proyecto inglés.

Esta fue la posición de la Federación de Rusia: "El gobierno de la Federación de Rusia considera que la operación militar de los Estados Unidos es una reacción inadecuada e inaceptable frente a los acontecimientos ocurridos recientemente en el Iraq septentrional, en donde hay una larga historia de inestabilidad y en la actualidad las fuerzas externas, intervienen sistemáticamente especialmente en un momento en que los dirigentes del Iraq, como resultado de los esfuerzos emprendidos por la Federación de Rusia, habían anunciado que habían comenzado a retirar sus fuerzas del Kurdistán a sus posiciones anteriores. En términos más amplios, finalmente ha llegado el momento de reflexionar a que llevará la prolongación permanente del arreglo posterior al conflicto en la zona del Golfo Pérsico. El uso de la fuerza contra el Iraq está produciendo nuevas crisis en la región. Se debe dar al Iraq una oportunidad real de salir de su aislamiento internacional, por supuesto sobre la base de la observancia estricta de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad".

Luego de varios días de negociaciones informales, durante las cuales se trató de equilibrar el proyecto de resolución, La Federación de Rusia siguió firme en su posición de no aceptar ningún proyecto de resolución que no se recogiera el sentido de las enmiendas por ellos presentadas y condenara la actuación norteamericana, y en consecuencia señaló claramente que votarían en contra en caso que el proyecto.

Ante la firmeza manifestada por la Federación de Rusia, y al final de arduas negociaciones, la delegación del Reino Unido, decidió retirar de la mesa el proyecto de Resolución, con lo cual se suspendió la consideración del tema en el Consejo de Seguridad, y públicamente declaró el Embajador inglés, que su país se veía obligado a suspender las negociaciones por la intransigencia de una delegación, a pesar de que había amplio apoyo de los miembros del Consejo sobre el contenido de la resolución, y que era preferible no llegar a una votación del proyecto, par ano debilitar la imagen del Consejo de seguridad.

La Embajadora de Estados Unidos por su parte declaró que desafortunadamente el Consejo de Seguridad en este caso, estaba enviando un mal signo a la comunidad internacional, y que muchas veces, como esta, el Consejo de Seguridad era ineficaz en el tratamiento de los problemas que se le presentaban.

Este caso muestra por una parte, que la amenaza del veto, con efectos de veto mismo, es una modalidad que ha sido usada con éxito, así como las decisiones que deben ser tomadas por consenso son una nueva forma de veto, y posiblemente estas estrategias se repetirán en los casos en que los intereses de los países que puedan determinar el curso de la decisión estén en juego…

La actuación de la Federación de Rusia en esta oportunidad, inusual y evocadora de los tiempos de la guerra fría, en el fondo movida por su propia situación interna e interese propios, determinó que el Consejo de Seguridad en esta oportunidad no tomara acción a pesar de la fuerte presión de Estados Unidos y de la importancia del asunto para este país.

La decisión unilateral de Estados Unidos de atacar instalaciones militares en Iraq, en respuesta a problemas internos de un país que difícilmente pueden calificar como amenaza la paz y seguridad internacionales, además en una coyuntura electoral que parece haber determinado en gran medida la actuación del presidente Clinton, es una cara del problema. La otra los motivos de la actuación de la Federación de Rusia, y el resultado mismo de este proceso, que nos llevan al centro del asunto: las decisiones del Consejo de Seguridad siguen estando determinadas, aún ahora, por los intereses de los estados que tienen el derecho del veto. Este es un ejemplo más de que a pesar de que el escenario internacional y las correlaciones de fuerza han cambiado drásticamente, mientras se mantenga una estructura del Consejo de Seguridad tal como está, sin que se reflejen ciertamente los cambios ocurridos, el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional como su tarea fundamental, estará condicionada por los intereses de los estados que detentan el poder absoluto dentro de uno de los órganos fundamentales de la Organización que representa a todos los pueblos del mundo.

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