Revista Electrónica Bilingüe Nº 10 Diciembre 1996 |
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| En esta sección publicamos notas, artículos y comentarios de interés. No nos hacemos responsables por juicios emitidos. Este es un servicio para nuestros lectores. La Gran Promesa... y la Autopista al Futuro Rafael E. Hernandez* Este no es el primer artículo que habla sobre el futuro político, económico y social de Venezuela, pero tiene un propósito especial ya que es una carta abierta a los dirigentes del país, a aquellos que piensan ser candidatos en las próximas elecciones, y a aquellos lectores que están como yo agobiados por el futuro del país. Venezuela tiene muchos problemas que necesitan ser atacados con urgencia. Aparentemente lo tenemos todo, desde altas tasas de inflación, especulación rampante, sueldos que declinan, desempleo creciente, alta tasa de criminalidad, hasta una crisis social en desarrollo. ¿Será que hasta aquí llegamos y la encontramos el final de la carretera o la luz al final del túnel? Cuál es la mejor forma de lograr nuestras aspiraciones nacionales de crecimiento económico, industrialización, estabilidad política y desarrollo humano ? El propósito de este artículo es provocar a los lectores a promover ideas agresivas que tengan el potencial de conducir a Venezuela hacia el siglo venidero, en la vías del desarrollo y la prosperidad. Primero, necesitamos encontrarle respuesta a la pregunta básica : ¿Cómo podemos reemplazar nuestro obsoleto modelo político con uno que sirva para los venezolanos de hoy? Para completar esta empresa critica, deberíamos usar todas las herramientas disponibles. Seria especialmente útil toda la experiencia política adquirida a través de la historia moderna, en la interminable búsqueda humana por un gobierno mejor. Echar una mirada a la forma en que el cambio político ha ocurrido en el pasado nos ayudará a visualizar un plan viable para el futuro. Sin duda, el primer propósito debería ser definir el marco general político, económico y social que definirá nuestro curso de action, para poner en orden la casa. De el libro¿ Qué Sigue Después? (What comes Next... The end of big government and the new paradigm ahead) - de James Pinkerton - me gustaría tomar el término "Gran Oferta." Una Gran Oferta, en el contexto de la historia de los EE.UU., puede ser descrita como la historia de un líder y un partido, quienes, al llegar al poder, hacen una " Gran Oferta " a los ciudadanos, con una nueva idea ofreciendo una nueva dirección. A pesar del gran remolino político y social que la implementación de una Gran Oferta causa, después solo sigue un período de consolidación.
Hay cuatro elementos en una Gran Oferta: Audacia : La plataforma para una gran oferta es agresiva, con el objetivo de inspirar a la gente a salir de su apatía ; los líderes piensan en grande. Credibilidad : los grandes Ofertores siguen el camino ofrecido, manteniendo la fe de los electores y atrayendo a los partidos opuestos, para formar coaliciones más fuertes. Funcionalidad :" La Política es el Arte de lo posible" (Bismarck). Cada gran idea sirve en teoría, pero la pregunta es : ¿funcionará en la vida real? El líder tiene que buscar la forma y la gente que puede hacer una Gran Oferta realidad. Algunos ejemplos de Grandes Ofertas que han triunfado y que han dejado marcas indelebles en la historia son:
En cada uno de estos casos, estos Grandes Ofertores, como los llama Pinkerton, no sólo hicieron Grandes Promesas, sino que las cumplieron. El punto al que queremos llegar es : ¿Qué es lo que debería prometer el Gran Ofertor al sufrido pueblo venezolano ? El reto de reformar el marco político, económico y social que gobierna las vidas de 21 millones de personas es colosal, pero no imposible. Las palabras del estadista norteamericano Franklin D. Roosevelt son elocuentes y adecuadas para proveer la razón por la cual el cambio radical que un Gran Ofertor debería pedirle al pueblo es necesario y urgente: " Nuevas condiciones imponen nuevas exigencias en el gobierno y en aquellos que lo dirigen. "
La Gran Promesa Disciplina Fiscal para las Finanzas Públicas, Baja Inflación, Oportunidad Económica, Democracia, Intervención Limitada del Gobierno en la Sociedad, Mejoramiento de la Calidad de Vida del Venezolano común, Disminución de la Deuda de la Nación, Definición de la Política Exterior y Petrolera de la próxima década, y en general Desarrollo Humano. Estos principios deberían guiar las decisiones del gobierno en un nuevo sistema. Sin embargo, debemos entender que no deberíamos enfocar tan solo los propósitos, sino también los medios para lograrlos. Nuestro Gran Ofertor debería proponer soluciones específicas a nuestros problemas. Esta oferta debe ser creada para funcionar bajo un sistema político y gubernamental reformado que no dependa de un solo hombre o mujer (un líder o un puñado de elegidos) para funcionar. Una Gran Promesa debería suficientemente audaz para provocar un cambio gradual y progresivo en ritmo, pero a la vez radical en contenido, que pueda ser percibido por el público en general. En todo caso, el ritmo de la reforma debería ser tomado en cuenta. Tomen a Bill Clinton y a Mikhail Gorbachev como ejemplo. Ambos líderes representaron una generación de reformadores, profundamente conscientes del poder de sus mandatos para vencer el estancamiento doméstico. Populares al principio, la popularidad de ambos decayó rápidamente. La vieja guardia gritaba "traición" ante la más mínima reforma, y la oposición pedía un ritmo de reforma más rápido. A medida que los problemas empeoraban y la calidad de vida continuaba a decaer cada vez más, la gente concluyó que el problema era el sistema en si. Al igual que Gorbachev en la Unión Soviética, Bill Clinton, habiendo soltado la idea del cambio, no fue capaz de mantenerse a la par de la demanda por más cambio y optó por jugar un tipo de política diferente y pedir cambios más moderados. Crane Briton, el autor de "Anatomía de una Revolución" (Anatomy of Revolution), escribe : " las revoluciones no ocurren cuando las cosas empeoran : ocurren cuando las cosas mejoran. La expectación que aumenta es el combustible, el cual fermenta, y luego explota. La lección política es que los líderes que no logran desarrollar un plan que satisface el deseo del público por una vitalidad comunitaria, además de bienestar, no están destinados al éxito. Después de la experiencia de la administración Reagan, a nivel global, y de la degradación de la política doméstica - los escandalos Pérez y Lusinchi a nivel local, hubo un cambio revisionista de actitud respecto al gobierno. Mientras el escepticismo sigue creciendo, y la confianza en el mercado es cada vez más común, esas percepciones contribuirán a darle una nueva forma a la política venezolana en los años venideros. Los candidatos a los diferentes puestos de mando que serán elegidos las próximas elecciones deberían preparar sus versiones propias del plan de la nación con un esquema especificado de como es su visión del futuro para nuestro país. Sólo de tal manera, a través de la diseminación de la información, es que el electorado podrá elegir no al hombre o mujer que se lanza a candidato pero también a la idea que representan. Mientras tanto, deberíamos fomentar la creación de foros públicos y de debates que promuevan y emitan ideas que puedan delinear las promesas futuras. Una función de la "intelligentsia" venezolana que se conforma de los profesores universitarios, expertos en los centros de investigación y de estudios superiores, y demás individuos preparados que se preocupan por el futuro de la nación, es crear la infraestructura básica para el gran debate nacional sobre el futuro, y este artículo es una pequeña parte de un tal esfuerzo. Es la responsabilidad de los ciudadanos la de informarse y participar en las decisiones de la nación a través del voto. Pero es sólo responsabilidad de aquellos que dirigen el mostrar el camino que la nación debe seguir y los pasos para llegar allá. Un documento con tales criterios y de tan magna amplitud debe ser el manual de cada uno de los candidatos que aspiran a dirigir a Venezuela en el tercer milenio. Llámese "Brújula para el Tercer Milenio" o simplemente "mi Visión de Venezuela" es un instrumento importante para que los venezolanos decidamos cual autopista debemos tomar para alcanzar nuestros objetivos y sueños con el nuevo líder como guía e inspiración. La autopista no esta allí, es sólo el producto de nuestra decisiones y nuestras acciones el hacer caminos al futuro. Empecemos desde ahora. *International Careers and International Relations Major Programa Galileo- Fundación Gran Mariscal de Ayacucho Lehigh University, Pensilvania, Estados Unidos E-mail: reh4@lehigh.edu |
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