Barra Ciencia y Tecnología

Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Titular Ciencia y Tecnoloía
Acatar Las Reglas Del Juego
Francisco Kerdel Vegas*

Dice la mente alerta y aguda de Alberto Quirós Corradi en su columna de EL NACIONAL del domingo 10 de noviembre lo siguiente:

"...nuestra inhabilidad para buscar la explicación por nuestros fracasos, estuvieran estos donde estuvieran, nos han convertido en el prototipo 'todo excusa' que busca siempre la razón de su adversidad en acciones ajenas".

Es indudable que tiene razón. Esa incapacidad es mucho mas extensa, pues no solo la utilizamos para explicar nuestros fracasos, sino que nos impide comprender que existen ciertas 'reglas del juego' que debemos conocer, aprender y respetar para poder salir del estado de atraso en que sempiternamente nos encontramos. Dicha 'inhabilidad' se remonta tal vez a nuestro deficiente proceso educativo, en la escuela y en el hogar, que no nos permite comprender un mundo exterior que se rige por otras reglas diferentes a las que nos inculcaron en casa, o a las que percibimos como ciertas e inmutables en nuestro medio.

Cuando conversamos con gente culta que emigro a Venezuela en los anos de "las vacas gordas", y son a menudo buenos observadores de nuestras idiosincrasias, nos han comunicado en más de una ocasión, que una de las características del venezolano tal vez adquirida en ese aprendizaje callejero de todo joven, es lo que llamamos "viveza" (la 'picardía' de los clásicos españoles), que a primera vista parecería ser una característica favorable, pero que --tal vez por esa engañosa evaluación inicial-- a largo plazo se convierte en una tendencia muy negativa, pues hace pensar a quienes basan su conducta en tales procedimientos, que pueden salirse con la suya en cada oportunidad, evadiendo --o tratando de evadir-- las reglas del sentido común, buena conducta y hasta las normas legales imperantes.

En el mundo actual de la 'aldea global' no hay lugar para el parroquialismo siempre disfrazado de nacionalismo.

Recuerdo mis tiempos de estudiante de postgrado en los EE.UU. y mis contactos y vivencias compartidas con otros compañeros de generación, expuestos al delicado y exigente proceso de transculturización, al tener que aprender una lengua extraña, y tratar de entender y convivir en una sociedad con unos valores y un comportamiento diferente al que estabamos acostumbrados. En muchos de estos jóvenes estudiantes venezolanos se produjo un rechazo frontal a lo extraño y lo nuevo, y desde luego ello los incapacito --a veces tan solo parcialmente-- a aprovechar al máximo la brillante oportunidad que se les ofrecía. Ese rechazo intimo --a veces subconsciente-- representa el primer obstáculo que tenemos que vencer frente al cambio y a la innovación. No quiere ello decir que todo lo nuevo y diferente es bueno y conveniente, pero tampoco podemos negarnos de plano a observarlo, estudiarlo, evaluarlo y decidir finalmente si es algo conveniente y que por lo tanto puede utilizarse.

Otros compañeros en cambio se hicieron la simple y obvia reflexión: "ellos han salido adelante y nosotros en cambio nos hemos quedado sistemáticamente rezagados; por lo tanto ellos tienen la razón y nosotros estamos equivocados; mas vale aprender lo que ellos saben y tratar de utilizarlo en nuestro medio en la mejor forma que sea posible".

Estos últimos, con su visión pragmática (algunos dirán que adoptaron la actitud anglosajona) son quienes han seguido luchando, a lo largo de sus vidas, por un cambio gradual pero firme en nuestra sociedad, y se sienten frustrados por el poco progreso logrado hasta ahora.

Me he preguntado muchas veces, ¿qué nos pasa?, ¿dónde radica el problema?

Las excusas han sido numerosas y cambiantes. Al faltarle asidero a alguna de ellas, siempre hay quien propone la sucesora, que recibe apoyo y se convierte así en la candidata de moda de aquel momento. A vuelo de pájaro, recuerdo que en mi niñez se atribuía nuestro atraso a la escasa población diezmada por guerras (independencia, federal) y por enfermedades endémicas hasta ese momento intratables (paludismo, sífilis, tuberculosis, entre otras). Cuando estos factores dejaron de ser prevalecientes, buscamos la excusa de la falta de capital. Cuando vinieron los petrodolares se nos ocurrió la brillante idea que lo que no teníamos eran recursos humanos preparados. Con el plan de becas Gran Mariscal de Ayacucho enviamos miles de jóvenes a estudiar al exterior en los mejores centros de educación superior. Hemos empleado importantes recursos en esa formación de nuestra juventud, tanto en el país como en el exterior.

Actualmente, con la crisis económica que sufrimos, no sólo los que están terminando sus estudios fuera no regresan, sino que muchos que regresaron se están yendo. El éxodo del talento venezolano, un fenómeno hasta época reciente desconocido en nuestro medio, está erosionando nuestro capital humano en forma alarmante. Y existe además lo que llaman "movilización descalificada" , en que la persona preparada cambia de oficio, al no encontrar en el area de su capacitación una posibilidad de inserción atractiva y bien remunerada en el mercado de trabajo, es un fenómeno social vigente de perversas consecuencias.

A la postre "fuga de cerebros" y "movilización descalificada" se traducen en perdidas considerables para una nación que invirtió ingentes recursos económicos en formar gente calificada, que no han utilizado sus conocimientos en beneficio de la sociedad que les dio la oportunidad educativa, bien porque encontraron "pastos mas verdes" en otras tierras, o porque no pudieron ubicarse en nuestro propio medio para aplicar los conocimientos adquiridos. Se trata sin duda de un fracaso descomunal en un ·rea de vital importancia para nuestro futuro.

No han faltado las fórmulas mágicas, e incluso los intentos a la hibridación entre lo mágico y lo científico (un tanto de ingredientes racionales y mucho de mágico, en cuanto a la grandiosidad que se atribuye a sus posibles efectos), para resolver nuestros males, desde "la Gran Venezuela", la "Gran Promesa", y tantos planes y proyectos --archivados, descartados o en ejecución-- que mucho ofrecen y, a menudo, poco logran.

Imaginación pues, no nos ha faltado para explicar nuestros fracasos y estoy seguro seguirán surgiendo hipótesis al granel. Nuestra retórica parece no tener limites.

Me pregunto si no será conveniente comenzar a pensar que lo que necesitamos no es "grande", sino modesto pero alcanzable. Recordar a Schumaker y su libro "Small is Beautiful".

En el terreno de las ideologías hemos sido inmensamente fértiles e incursionado en todas las posibilidades imaginables, pasando de las palabras a la acción como ocurrió con la subversión armada y las guerrillas que dejaron sus dolorosas cicatrices indelebles en nuestra sociedad.

Recordamos sin embargo que en este siglo, naciones cultas y poderosas también sufrieron de esos 'espejismos', que las condujo a protagonizar dos grandes conflictos mundiales, con una secuela de muchos millones de muertos. Es curioso sin embargo como los países derrotados y ocupados militarmente, Japón y Alemania, han pasado a ser en pocos anos la segunda y la tercera potencias económicas del mundo.

Estos países derrotados, devastados, humillados, ocupados militarmente, no tuvieron otra alternativa u opción que aceptar su suerte, olvidarse del tentador protagonismo político, colonialista y militar que en su momento los encegueció, y comprender --lección dura pero cierta-- que el mundo se regia por las reglas impuestas por los vencedores, y que en vez de ponerse a argumentar en su contra, lo sensato era aceptarlas y encontrar dentro de ellas aquellos "nichos" que les permitieran desarrollar una sociedad con un nivel de vida aceptable para sus ciudadanos. Se dieron cuenta de que en esa sociedad democrática, liberal, respetuosa de los derechos humanos, que ellos no habían escogido por los votos, sino que les fue impuesta por las potencias vencedoras, podían desarrollar una economía sólida basada en la utilización inteligente de sus recursos humanos y de una tradición de apego al trabajo y disciplina. Y allí están los resultados de esa estrategia.

Si en Venezuela la juventud en vez de tomar el monte para incorporarse a las guerrillas, o dedicarse con pasión a la politiquería en las universidades y liceos, se hubiese motivado a encontrar esos posibles "nichos" para lograr en ellos los mas elevados criterios de excelencia, tal vez no nos encontraríamos en la situación crítica en que estamos.

Pero nunca es tarde, y tal vez si coordinamos nuestras acciones y concentramos nuestros esfuerzos en un plan lógico, alcanzable, a cumplirse en modestas y sucesivas etapas, podamos salir del hueco y lograr progresivamente la justicia social y el bienestar a que tienen derecho a aspirar nuestros ciudadanos.

El ejemplo de PDVSA es interesante de ser estudiado. Reconoce que somos un país esencialmente petrolero, y para lograr la excelencia en ese campo deben tener sus prioridades muy claras. Es una estrategia que puede ser cuestionada, pero existe, y se esta ejecutando, paso a paso, con precisión y disciplina, tratando de educar al gran publico, incluyendo al liderazgo político, a entender sus razones y consecuencias.

El negocio petrolero es la gran actividad económica del país y lo seguirá siendo por muchos anos. A su lado podemos y debemos encontrar muchos otros "nichos" de actividad económica productiva, que nos permita ser competitivos en un mundo globalizado, que no va a cambiar y menos aun retroceder a las economías protegidas y nacionalistas que dejamos atrás hace ya algún tiempo.

El Dr. Anibal Latuff nos habla de lo que el llama "maquilas intelectuales", es decir actividades de un eminente contenido intelectual, especialmente ejecutadas en nuestro territorio por nuestros recursos humanos mas calificados, y exclusivamente para ser exportadas. Es un concepto bien interesante, y de tener éxito, tal vez la respuesta mas rápida y efectiva al éxodo de talentos que sufrimos por razones estrictamente económicas.

Es hora de aceptar, acatar y seguir "las reglas del juego", nos gusten o no nos gusten. Tratar de alterarlas es un ejercicio bizantino para algunos académicos con tiempo de ocio, pero nunca una estrategia gubernamental, que debe orientarse en forma pragmática y lógica a encontrar, señalar y apoyar las iniciativas privadas en esos múltiples "nichos" existentes, donde hay razones estructurales para pensar que podemos desarrollar actividades que cumplan con los indispensables criterios de excelencia, competitivos internacionalmente.

Entre estos "nichos" esta claramente el de las microempresas de 'software', y de allí el apoyo que le están dando los 'expertos' en informática del Programa TALVEN. La idea del Dr. Eladio Muchacho Unda de concentrar este esfuerzo en el valle andino entre Esnujaque y La Puerta es una interesante posibilidad que debe analizarse en profundidad.

Como este "nicho" hay muchos otros, pero una excesiva dispersión podría ser negativa. Hay que estudiar las diversas posibilidades, escoger las mas viables y concentrar en ellas nuestros esfuerzos. Olvidarnos de los planteamientos "grandiosos" y tener la humildad y el pragmatismo indispensables para ubicarnos inteligentemente dentro de nuestro tamaño y nuestras posibilidades.


París, 10 de noviembre de 1996 *Embajador de Venezuela en Francia y ante la UNESCO


Barra Inferior

[Editorial] [Contenido] [Esta Semana] [English] [Política Exterior] [Política Interna] [Economía y Petróleo]
[Siglo XXI] [Sociedad] [Ciencia y Tecnología] [Artes y Placeres]


Copyright Venezuela Analitica