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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Titular Economía y Petróleo
Fondos de Pensiones: Cómo Hacer Para No Ahogar a Futuras Generaciones
Ricardo P. Becerra*

La comisión tripartita se ha creado para discutir y proponer soluciones al problema de la seguridad social del sistema de prestaciones sociales.

El sistema de seguridad social otorga servicios de salud, provisiones por indemnizaciones, por enfermedad y pensiones de vejez; éste se financia con aportes de los trabajadores y patronos, y transferencias del Estado. El esquema de financiamiento actual es lo que en inglés denominan pay as you go. Bajo este esquema a los trabajadores le retiene una fracción de su sueldo y la empresas aprotan otra cuota parte para cancelar las pensiones de los jubilados, convirtiéndose en una transferencia intergeneracional: de los trabajadores (jóvenes) a los jubilados (viejos).

En una economía donde la población que trabaja es siempre mayor que la pensionada, este sistema se podría mantener indefinidamente. Sin embargo, en la medida que la composición demográfica cambia y la población pensionada se hace relativamente mayor, la carga de los que trabajan se hace más pesada. Esta situación produce un déficit del seguro social que tiene que ser resuelto con transferencias del gobierno central financiadas con nueva deuda o con impuestos más elevados para la población laboral. De esta manera, con una mayor carga tributaria se reduce el ingreso de la población laboral, el cual es transferido a los pensionados. Este aumento de la carga impositiva puede tener importantes implicaciones sobre el ahorro, la inversión, y consecuentemente sobre el crecimiento económico y bienestar de la población.

La disminución de los aportan al seguro de pensiones en relación al número de pensionados, no se debe únicamente a cambios demográficos. Si los impuestos a la nómina que se cobra para el seguro social son elevados y no guardan relación con la pensión otorgada, los trabajadores tiene un incentivo a trasladarse al sector informal de la economía donde su ingreso corriente no se sujeto de impuestos. Esto se puede dar si las pensiones no están indizadas a la inflación, situación ante la cual el valor presente de los aportes al seguro social es mayor al valor presente de los beneficios que obtiene por las pensiones de vejez (prácticamente cero en un entorno inflacionario sin indización de la pensión).

Esta situación puede explicar el crecimiento de la economía informal en Venezuela, que representa cerca del 50% de la población económicamente activa. Por otra parte, ante la inexistencia de un sistema de pensiones, las poblaciones de menores recursos tiene que buscar mecanismos que aseguren su pensión de vejez, lo cual pueden hacer teniendo familias numerosa, aumentando así la probabilidad de que algún hijo se ocupe de ellos en sus años dorados. Este crecimiento de la población de menores ingresos (que generalmente constituyen el sector informal) impone mayores presiones fiscales sobre el gobierno al demandar más gastos en salud y educación entre otros, complicando más la situación fiscal. En este sentido, el sistema de pensiones debería estar diseñado para que el sector informal tenga incentivos de trasladarse al sector formal, aumentando el valor presente de las actuales pensiones de vejez y reduciendo al mínimo las transferencia intergeneracionales: un formula podría ser la indización de las pensiones, conjuntamente con la creación de fondos de pensiones de contribuciones directas.

La presión fiscal futura de un sistema de pensiones como el actual, producido por cambios en la composición demográfica son bien importantes como lo ilustra el caso de algunos países desarrollados que mantienen un sistema pay as you go como el nuestro. En un trabajo elaborado por Paul Masson y Micheal Mussa, ellos calculan, tomando en cuenta la composición demográfica y los cambios proyectados de ésta, el valor presente de las beneficios de pensiones, contra el valor presente de las contribuciones futuras y la capitalización del fondo de pensión. En el caso alemán, los pasivos de pensiones netos de contribuciones representan 139 puntos del PIB, en Japón 110, y en Francia 98. En otras palabras, el sistema de pensiones que mantienen los países europeos genera unos pasivos ocultos, que en el caso alemán representa casi tres veces la deuda registrada; en este sentido, el peso del sistema de pensiones pay as you go es equivalente a tener una deuda de la magnitud arriba indicada haciendolo insostenible, forzando eventualmente a un importante ajuste fiscal.

Estos ajuste implican un sacrificio tanto de los pensionados como de los trabajadores, que se traducirá en aumento de los impuestos, de la edad de jubilación y reducción de las pensiones. En la medida que los pensionados o trabajadores cerca de la edad de jubilación aumentan, también lo hace su peso político complicando el ajuste necesario (recuerden los recientes problemas ocurridos en Francia).

El caso europeo ilustra muy bien lo que nos podría pasar si no hacemos nada con el sistema de pensiones, y es una experiencia que debemos aprovechar cuando nos sentemos a diseñar nuestro nuevo sistema, para que no comprometa a futuras generaciones, sus capacidad de ahorro y por lo tanto el crecimiento económico.

La composición demográfica venezolana y el hecho de que el número de pensionados y la cobertura del seguro social es relativamente pequeña, hacen política y económicamente viable el cambio hacia un sistema capitalizable como los fondos de pensiones que han implementado en Colombia y Chile entre otros.

El cambio a un sistema de pensiones como el antes propuesto no es libre de costos. Si suponemos que las personas que entran al mercado laboral se afilian al nuevo sistema de pensiones capitalizable (donde sus aportes y el rendimiento de estos sirve para financiar su retiro), y los trabajadores en el mercado laboral antes de la reforma permanecen bajo el viejo esquema, este último producirá un déficit transitorio hasta que el último jubilado pase a mejor vida. En el caso Colombiano este déficit representa cerca de 80 puntos del PIB.

Cómo se financia este déficit es sumamente importante; en el caso colombiano se aumentaron los impuestos y los aportes de los trabajadores, con un impacto negativo sobre el nivel de ahorro privado. En el caso venezolano, las bondades de la naturaleza y la volatilidad del medio oriente nos están ahogando en ingresos no anticipados; a estos podemos añadir los ingreso por privatizaciones de la CANTV, de algunos bancos y de las empresas básicas de Guayana. Estos recursos extraordinarios los debemos utilizar para cancelar esta deuda que se hace transparente con la implementación de los fondos de pensiones. Al cancelar este pasivo "pensional" con los la venta de activos no estaremos comprometiendo a futuras generaciones con nuevos impuestos; más aun, con la generación de ahorro que estos sistema generalmente producen además de su impacto sobre la población laboral de la economía formal, estaremos sembrando las condiciones básicas para salir de este ciclo de bajo ahorro e inversión que no ha permitido un crecimiento económico sostenido que es el mejor aliado para combatir la pobreza.


* Economista

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