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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Titular Economía y Petróleo
Las Tensiones de PDVSA
Héctor Riquezes*

A más de veinte años de la nacionalización petrolera, PDVSA continua actuando en medio de tensiones que minimizano acentúan de acuerdo con las circunstancias económicas, políticas o sociales del país. Como toda empresa del Estado, PDVSA enfrenta tres grandes tensiones: rentabilidad económica vs costo social, autonomía administrativa vs control publico, politización ve profesionalismo.

A lo largo de estas dos ricas e interesantes décadas, PDVSA ha podido hacerle entender al país que el petróleo no sale solo ,que es necesario invertir, que sus filiales no pueden cubrir a sus expensas las necesidades no satisfechas por otros órganos del Estado. Se ha podido convencer al país de que un litro de gasolina vale tanto o más que un cuartito de agua mineral, que es necesario remunerar con justicia el esfuerzo operativo , humano y financiero implícito en el litro de gasolina vertido en las estaciones de servicio. Una clara política de donaciones asentada en prioridades, ha servido también para racionalizar los innumerables y diversos pedidos de ayuda financiera por parte de instituciones publicas y privadas. Los acuerdos con Alcadías y Municipios también han contibuido a delimitar los costos sociales de una industria petrolera que reconocer que no realiza sus actividades en el mejor de los mundos. En fin, veinte años han sido necesarios para que esta tensión entre rentabilidad económica y costo social pueda ser manejada en términos mucho más racionales y de mejor conveniencia para la industria y para el país en su conjunto.

En lo concerniente a esa otra gen tensión, la referida al control del Estado y la autonomía operativa de la industria, todavía permanece vigente el dilema expresado coloquialmente en los siguientes términos:" donde empieza tu y donde termino yo". A pesar de que al memento de la nacionalización el esquema de dirección y control ya había sido definido con claridad, y de que innumerables estudios organizacionales han arrojado luz acerca de estas relaciones, todavía imperan confusiones y malos entendidos: el ministro de Energía y Minas no es la máxima autoridad corporativa de la industria, lo es si del sector petrolero; la máxima autoridad corporativa de la industrias es el Presidente de PDVA y no el ministro de Energía y Minas tampoco es el accionista, representa los intereses del accionista que es la República de Venezuela y solo en el momento de realizarse asambleas ordinarias o extraordinarias, y solo en ese momento, es que ejerce su condición de representante del accionista para aprobar o immprobar asuntos claramente previstos en los estatutos de PDVSA.

Estas confusiones pueden conducir a que decisiones netamente internas de la industria se vean afectadas por criterios extra-industria, en fin , que el ministro "en tanto que máxima autoridad corporativa" tenga injerencia en asuntos que no son de su competencia como pueden ser el nombramiento, veto o remocion de directores o gerentes de la industria.

La tercera gran tensión de toda empresa del Estado se expresa en términos de politización vs profesionalización. No ha escapado la industria petrolera a la tentación de los gobiernos de turno de nombrar en la directiva de PDVSA a algunos de sus allegados o colaboradores, en todo caso, es en esa instancia, el Directorio de PDVSA, donde el Presidente de la República ejerce el poder de nominar a los que dirigirán la casa matriz por dos años. Justo es reconocerlo, en más de una ocasión, nombramientos hechos al boleo, más influenciado por cercanías políticas o afectos ministeriales, han sido luego enmendados al no confirmarse a esos directores en la próxima directiva de PDVSA, tal y como recientemente ocurrió en la renovación del directorio de la casa matriz.

También el país, la sociedad civil, los grupos de opinión, los partidos políticos , las personalidades relevantes, vienen entendiendo con mayor claridad la conveniencia de que la industria sea dirigida y gerenciada por gente experta y conocedora de las particularidades del negocio petrolero, que sea respetada la meritocracia y las previsiones para el desarrollo del personal que la industria realiza periódicamente en un esfuerzo que involucra un alto numero de horas-hombre y la atención de sus máximos dirigentes. Por esta razón, más que una politización externa , debemos temer al relajamiento de las políticas internas de desarrollo de personal , a la minimizaron de la función de recursos humanos, a promociones efectuadas en función de criterios distintos a la meritocracia, en las que puedan privar un cierto clientelismo interno, una especie de "talibanismo adminstrativo" que reconozca solo la proveniencia de una filial determinada, una particular manera de hablar, ciertos regionalismos, las sugerencias de esposas o allegados, o una particular cercanía al ministro de turno o a otras esferas del poder.


*Ex director de PDVSA

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