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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Titular G96
Los vouchers escolares: ¿una alternativa para Venezuela?
Preparada por el núcleo de Washington, D.C.

Introducción
En la Venezuela de hoy existe una preocupación compartida por diferentes sectores de la sociedad sobre el dramático estado de la educación en el país. Si bien la estructura del sistema educativo cumplió con el cometido de universalizar el acceso a la educación primaria, pareciera que la organización del sistema actual es incapaz de producir los resultados que una sociedad moderna demanda. El problema fundamental, a nuestro modo de ver, no radica en los montos de recursos asignados al sector, sino en la estructura de un sistema que carece de mecanismos para garantizar que se invierta con eficiencia y equidad.

El sistema educativo publico venezolano asigna los recursos sobre la base a los insumos, en lugar de los servicios prestados. En el sistema actual no existe ninguna relación entre la cantidad y calidad de educación que presta una escuela y la cantidad de recursos que esta recibe. El propósito de este trabajo es el de reflexionar sobre un mecanismo de asignación de recursos alternativo conocido como los vouchers escolares. Aun cuando los vouchers no solucionarían todos los problemas de nuestro averiado sistema educativo, creemos que una mejor estructura de incentivos debería propiciar una dinámica más positiva que la actual.

En este breve trabajo comenzamos por plantear en términos muy generales los resultados que ha producido el sector educativo venezolano, los niveles de gasto que se han dedicado al sector y algunos de los problemas más notorios del sistema actual. En segundo termino se presentan los principales elementos de un sistema de vouchers. En tercer lugar se discuten los argumentos a favor y en contra del uso de este mecanismo de asignación de recursos. La cuarta sección presenta un par de experiencias internacionales recientes en el uso del mecanismo de vouchers. En la quinta sección se discuten algunas consideraciones sobre la aplicación de los vouchers escolares al sistema educativo venezolano y por ultimo se presentan las conclusiones.

I - Breve descripción del sistema educativo venezolano.
Entre los años 1960 y 1980 el sistema educativo venezolano alcanzo una expansión masiva. Actualmente un 97 por ciento de los niños tienen acceso a la educación básica y aproximadamente la mitad de los niños de 5 años de edad atienden el preescolar. La participación escolar a nivel de la educación superior es relativamente alta si la comparamos con otros países latinoamericanos (un 27 por ciento de los jóvenes entre 18 y 27 años). Sin embargo, estos indicadores están lejos de reflejar un sistema educativo exitoso; la tasa de repetición escolar es alta, casi un 30 por ciento de los niños matriculados son repitientes. Peor aun, del total de niños que tienen acceso al sistema educativo, solo un 47 por ciento culmina los nueve niveles de educación primaria. Esto trae como consecuencia que la participación escolar a nivel de secundaria sea tan solo de un 23 por ciento de los jóvenes entre 15 y 17 años de edad, un porcentaje muy bajo comparado con el promedio de los países latinoamericanos.

El problema estriba no solo en las tasas de repetición y de finalización del ciclo de educación básica, sino también en la calidad de la educación. El sistema de educación venezolano no ha logrado niveles de calidad satisfactorios. En una prueba internacional reciente destinada a medir la capacidad de lectura de un grupo de estudiantes de 32 países, los niños venezolanos de nueve años de edad obtuvieron el puntaje más bajo y los de 13 años de edad se posicionaron solo por encima de los niños de Nigeria, Zimbabwe y Botswana. En los dos exámenes, solo 5 por ciento de los estudiantes venezolanos se desempeñaron por encima de el promedio internacional.

Existen además discrepancias entre el acceso a la educación que tienen los niños según su nivel de ingreso y su ubicación geográfica. En el año 1991, los niños de 15 a 19 años del 10 por ciento de los hogares más pobres tenían 13% menos de participación escolar que los niños en hogares "no pobres". Peor aun, en las zonas rurales la proporción de niños de este grupo de edad que asistía a la escuela era menos de la mitad que en las zonas urbanas.

Según cifras de 1992, Venezuela es uno de los países que más gasta en educación de América Latina. El gasto en educación por persona es el segundo de la región, lo cual es de esperarse dado el ingreso per capita. Sin embargo, debido a la elevada proporción del presupuesto educativo que se destina a la educación superior, en términos de gasto por estudiante de primaria y secundaria somos el país que menos gasta de la región (ver tabla I.1).

Tabla I.1 Comparación del Gasto Publico en Educación, 1992.

Ingreso per capita PPP$
Gasto en educación por persona, PPP$
Gasto en educación por estudiante (prim y secund), PPP$
Argentina
8860
300
603
Venezuela
8520
281
565
Chile
8410
235
707
México
7300
259
694
Uruguay
6070
162
588
Panamá
5600
263
637
Colombia
5480
175
647
Costa Rica
5480
272
707
Brasil
5240
206
589

Fuentes: CEPAL, UNDP, UNESCO.
* PPP significa que la cifra en dólares se ajusto por la paridad en el poder de compra.

A pesar que el gobierno venezolano gasta sustancialmente más que otros gobiernos latinoamericanos en educación, los niveles de escolarizacion neta a nivel de primaria y secundaria están muy por debajo de los países con ingreso per capita similar a Venezuela (Ver tabla I.2).

Tabla I.2 - Tasas Netas de Escolarizacion, 1990

Primaria Secundaria
Argentina95 59
Brasil90 19
Colombia83 44
Costa Rica87 37
Chile 86 52
México100 46
Panamá91 51
Perú88 46
Venezuela88 20

Fuente: UNESCO

Gran parte del problema es que el gasto en educación es ineficiente, una gran proporción (casi un 95%) se destina a el pago de salarios de profesores y personal administrativo, quedando solo un 5 por ciento para infraestructura, materiales educativos y entrenamiento de profesores. Además, de este 5 por ciento una gran parte se dedica a la reparación de infraestructura. Esto tiene como consecuencia que la mayoría de los niños no tiene acceso a materiales educativos, haciendo depender el aprendizaje totalmente de la capacidad y calidad de los profesores. Por otro lado, ya se menciono el altamente conocido problema de la concentración de recursos en la educación superior. Aproximadamente un 50 por ciento del presupuesto educacional se destina a la educación superior, cuyos estudiantes representan tan solo el 10 por ciento de la población estudiantil del país.

El bajo desempeño de los estudiantes venezolanos y un gasto relativamente alto por persona indica que el uso de los recursos educacionales es altamente ineficiente. Es necesario entonces buscar medidas alternativas para mejorar la asignación de recursos, la equidad y la calidad de la educación.

II - ¿Qué es un sistema de vouchers?
Visto en un contexto más amplio, los vouchers se presentan como una alternativa dentro de un conjunto de posibles reformas de mercado (market-based reforms) al sistema educativo. Un voucher educativo es una especie de certificado a través del cual el gobierno se compromete a realizar un pago a la escuela que seleccionan los padres del niño beneficiado. La idea general es la siguiente: Los padres de niños en edad escolar reciben un voucher por parte del gobierno, el cual puede ser utilizado para pagar los gastos de matricula u otros gastos de admisión de cualquier escuela que este participando en el programa. Dichas escuelas pueden ser privadas o publicas. Los padres presentan sus vouchers a las escuelas de su escogencia. Después, cada escuela presenta da a la entidad competente del gobierno los vouchers recibidos y obtiene a cambio el monto correspondiente de dinero.

En la practica, existen numerosas versiones del sistema de vouchers educativos. Algunos gobiernos deciden ponerlos a la disposición de cualquier familia interesada, mientras que otros deciden dirigirlos únicamente a familias de bajos ingresos. Existen incluso casos de vouchers educativos dirigidos a grupos muy específicos en los cuales se quiere promover enfáticamente la educación. Ejemplos interesantes son los casos de Guatemala y Bangladesh, países en los que se dirigieron los vouchers a niñas en edad de cursar educación primaria. En algunos casos, el gobierno inspecciona a las escuelas que reciben los vouchers para garantizar la existencia de unos estándares mínimos. Los gobiernos también pueden imponer medidas regulatorias para las escuelas beneficiadas tales como exigir que los profesores de dichas escuelas tengan una licencia especial -generalmente emitida por el gobierno- para enseñar.

En cuanto al valor monetario de los vouchers, también existen diferentes modalidades. Algunos gobiernos asignan un monto fijo a cada voucher, mientras que otros le otorgan un valor inversamente proporcional al ingreso familiar. Los gobiernos que emiten vouchers de montos fijos pueden asignarle un valor igual al gasto promedio por estudiante en escuelas publicas o un monto inferior a este.

Desde el punto de vista del procedimiento utilizado para establecer el sistema de vouchers, algunos gobiernos entregan los vouchers directamente a los padres mientras que otros los otorgan a las escuelas escogidas por los padres de los niños que participan en el programa.

III - Argumentos a favor y en contra de un sistema de vouchers educativos

A. Argumentos a favor:
El beneficio más inmediato de los vouchers es que le otorga a los padres de los niños la oportunidad de escoger. Los padres, dado el rol que juegan en la educación de sus hijos, pueden ser considerados los consumidores del servicio educación. Bajo un sistema de vouchers, el gobierno esta financiando a los consumidores de educación (padres) en lugar de los proveedores de educación (escuelas). En la jerga de los economistas, los vouchers son un sistema de financiamiento de la demanda, no de la oferta.

Uno de los argumentos más fuertes en favor de los vouchers es que promueven la competencia. La idea es que, al ser introducido un sistema de vouchers, las escuelas se encuentran en competencia para atraer a los estudiantes. Las escuelas "buenas" atraerán a muchos estudiantes y cobraran muchos vouchers que les servirán para seguir prosperando. Las escuelas "inferiores" serán evitadas por los padres, recibirán pocos fondos y por tanto tendrán incentivos para mejorar. Estas ultimas escuelas mejoran o desaparecen. Dado que las escuelas publicas son frecuentemente monopolios, el sistema de vouchers puede introducir una competencia que conlleve a aminorar los costos, mejorar la calidad de la educación y promover la innovación.

Un tercer beneficio del sistema de vouchers educativos es que promueve un mayor acceso a las escuelas privadas. Gary Becker (1995), entre otros, argumenta a favor de un sistema selectivo de vouchers que permita a la clase de bajos ingresos acceder a las escuelas privadas. Parte del argumento se basa en que las escuelas privadas norteamericanas han demostrado tener mejor rendimiento que las publicas y en que los estudiantes con un background desventajoso son "los que más se aprovechan de las escuelas privadas". Estudios en los países en desarrollo han demostrado la relativa superioridad de las escuelas privadas sobre las publicas (ver Jiménez y Lockheed, por ejemplo).

Otro argumento a favor de los vouchers es que ayudan a cambiar la relación entre los padres de los niños y las escuelas. Al poder elegir a cual escuela van a enviar a sus hijos, los padres pueden empezar a ver a las escuelas como proveedoras del bien educación y están en una mejor posición para demandar un mejor servicio.

B. Argumentos en contra:
Un argumento muy común en contra de los vouchers es que no se puede esperar que los padres tomen decisiones optimas para sus hijos (Carnegie Foundation, 1992; Levin, 1991; Bridge, 1978). Algunos oponentes de este argumento sostienen que los padres aprenderán a tomar este tipo de decisiones con un poco de experiencia. Otros argumentan que existen estudios empíricos demostrando que padres con modestos niveles de educación toman decisiones racionales para sus hijos (Fossey, 1994).

La posibilidad de corrupción y fraude en el sistema de vouchers ha producido cierto escepticismo por parte de algunos expertos en el tema. En el caso en que se quiera implementar un sistema de vouchers dirigido a un grupo particular (los niños de menores recursos, por ejemplo), las posibilidades de corrupción se agudizarían dado los incentivos que tendrían las familias a no revelar su verdadera situación financiera.

Los sindicatos de maestros y administradores han sostenido que un sistema de vouchers destruiría el sistema de escuelas publicas. El argumento consiste en que, después de la introducción de los vouchers, la gente de clase media abandonaría el sistema de escuelas publicas y migaran a las escuelas privadas, en donde se discrimina a los individuos de bajos recursos y a las minorías. De esta forma, estos últimos serán abandonados en un sistema de escuelas publicas decadentes y con presupuestos cada vez menores (Krashinsky, 1986). Este argumento supone que las escuelas publicas no pueden reaccionar a la competencia generada por las escuelas privadas. Partiendo de la premisa que el objetivo de una reforma educativa es proveer una buena educación a todos los estudiantes, la polarización mencionada seria nociva.

Otro argumento en contra de los vouchers es que no introduciría los beneficios de la competencia en aquellas zonas rurales donde escasamente hay una escuela publica. En dichas zonas el beneficio de este sistema seria el de incentivar a las escuelas existentes a mantener a los niños dentro del sistema educativo, reduciendo la deserción.

Por ultimo, cuando los consumidores están en capacidad de elegir, pueden señalarle a la organización (en este caso escuela) la necesidad de cambios. Esto en si es muy positivo. Sin embargo, esta señal no necesariamente le indica a la organización el como cambiar.

IV - La experiencia internacional
El objetivo de esta sección es presentar de manera resumida la experiencia existente en la utilización de sistemas de vouchers en la educación primaria y secundaria. Durante los años 90 se han documentado unas 20 experiencias a nivel mundial, de las cuales 8 son en países subdesarrollados y 12 en países desarrollados (West, 1996). Estos casos si bien cumplen con una definición amplia del mecanismo de vouchers, en el sentido de que el Estado financia a las escuelas en forma proporcional al numero de estudiantes, difieren sustancialmente en términos de los criterios de eligibilidad de la población estudiantil beneficiaria, cobertura, marco regulatorio y valor o porcentaje del subsidio estatal.

En América Latina se conocen 5 casos: Colombia, Chile, Guatemala, Belize y Puerto Rico. Por razones de la relevancia para Venezuela como punto de referencia y por disponibilidad de información a continuación presentamos someramente las experiencias chilena y colombiana.

A. La Experiencia Chilena
La reforma educativa en Chile fue parte de una amplia política de descentralización que cambio significativamente la estructura y funcionamiento del Estado, asignándole nuevas fuentes de financiamiento y nuevas responsabilidades a los municipios. En 1980 tanto las propiedades (escuelas y liceos) como los maestros fueron transferidos a los municipios.

Uno de los elementos más innovadores de la reforma educativa chilena fue la introducción masiva del uso de vouchers en primaria y secundaria en 1987. Bajo este nuevo esquema se estableció una formula para el calculo de la subvención directamente proporcional al numero de estudiantes que asisten a la escuela, la cual se ajusta por diferenciales de costo por nivel educativo y ubicación geográfica. Este nuevo mecanismo de financiamiento es utilizado para financiar no solo a los niños que asisten a las escuelas publicas municipales, sino también a aquellos que estudian en escuelas privadas sin fines de lucro. El mecanismo de vouchers en 1993 era utilizado por el 90% de los estudiantes de primaria y secundaria.

Bajo el sistema de vouchers los ingresos de la escuela están determinados por el numero de alumnos, creando incentivos para que las escuelas atraigan estudiantes. Sin embargo, elementos de diseño del sistema y restricciones políticas han actuado en detrimento del optimo funcionamiento del esquema. El Ministerio de Educación continua proveyendo de infraestructura física a las escuelas municipales, mientras que las privadas subvencionadas tienen que autofinanciar todas sus inversiones. Adicionalmente, las escuelas municipales con frecuencia reciben transferencias de los ingresos generales de los municipios, cubriendo los déficit ocasionados por la disminución de alumnos. En este sentido las escuelas municipales tienen una restricción presupuestaria suave. No obstante, las escuelas municipales están obligadas a aceptar a cualquier estudiante que desee inscribirse, restricción que no tienen las escuelas privadas. Otra diferencia importante en los grados de libertad de la gerencia de ambos tipos de escuela es el manejo del personal docente. En 1991 las negociaciones laborales con los maestros del sector publico paso de los municipios nuevamente a estar centralizada en el Ministerio de Educación. En conclusión, se puede decir que las reglas del juego no han sido iguales para ambos tipos de establecimientos, lo cual dificulta cualquier comparación sobre el costo-efectividad de la gestión publica versus la privada.

Hace 2 años, con la disminución del valor real del voucher y dada la disponibilidad a pagar de ciertos sectores, las escuelas privadas subvencionadas fueron autorizadas a cobrar un monto por concepto de matricula a los padres. Sin embargo, aquellas escuelas que decidan utilizar esta fuente de financiamiento pierden un porcentaje del voucher que reciben del Estado.

Con más de 10 años en operación, la reforma educativa chilena ha despertado el interés de muchos y se han realizado una gran cantidad de análisis sobre sus resultados (Winkler, 1993; Aedo, 1996). Obviamente no hay consenso entre los estudiosos del tema, pero hay ciertas conclusiones que son inobjetables:

  1. La diversa capacidad fiscal de los municipios ha generado inequidad en el gasto por estudiante. Los municipios más ricos han podido agregar más recursos al financiamiento otorgado por el nivel central que los municipios más pobres.
  2. La elevada proporción que representa el voucher del financiamiento total garantiza que todos los estudiantes reciben este monto de recursos como mínimo.
  3. Las escuelas privadas subvencionadas han incrementado sostenidamente su participación en la matricula estudiantil, pasando del 13% de la matricula estudiantil en 1979 al 33% en 1993.

Por otro lado, las consideraciones sobre los resultados de la reforma en términos de calidad de la educación son menos claros. Para monitorear la calidad de la educación en Chile se introdujo en 1982 un sistema de exámenes estandarizados en 4to y 8vo grado conocido como SIMCE.

  1. Los resultados de las pruebas SIMCE muestran en primer lugar, que las escuelas municipales y privadas subvencionadas tienen un puntaje inferior al de las escuelas particulares privadas y, en segundo lugar, que las escuelas municipales tienen un puntaje inferior al de las escuelas privadas subvencionadas. Sin embargo, es necesario considerar que existen otros factores que pueden explicar las diferencias en el rendimiento escolar, como el nivel socioeconómico de los alumnos, el nivel de ruralidad, la selección de los alumnos que hacen las escuelas privadas, etc.
  2. Desde 1988 se ha observado una mejora gradual en el rendimiento promedio de los tres grupos de escuelas, lo que algunos autores interpretan como una mejora sistemática en la calidad de la educación. No obstante, hay que tener cuidado con esta lectura de los resultados, ya que en primer lugar, es posible que los maestros estén enseñando para la prueba y, en segundo lugar, la existencia de un conflicto de interés para el Ministerio de Educación, cuando este administra una prueba que indirectamente evalúa su trabajo.

B. La Experiencia Colombiana
Antes de presentar la reciente experiencia colombiana en materia de vouchers escolares es necesario tener en cuenta que Colombia ha sido uno de los países de América Latina que menos ha invertido en educación en los últimos 30 años. En particular, en la educación secundaria el sector privado ha jugado un rol muy significativo. El 40% de los estudiantes de bachillerato estudian en institutos privados.

En 1991 Colombia inicio un programa experimental de vouchers en la educación secundaria. Los objetivos inmediatos del programa eran:

  1. cerrar la brecha entre las relativamente altas tasas de escolarización de primaria y las relativamente bajas tasas de secundaria, a través del uso de la infraestructura del sector privado,
  2. ampliar las alternativas que tienen las familias pobres en relación a la educación secundaria de sus hijos, y
  3. mejorar la equidad del sistema educativo. En el largo plazo, las autoridades pensaban que el sistema de vouchers aumentaría la eficiencia al fomentar la competencia entre las escuelas de secundaria. A diferencia del caso chileno, el programa que se ha puesto en practica en Colombia no introdujo cambios sustanciales en el mecanismo de financiamiento del sistema publico.

El sistema de vouchers no paso a ser el instrumento utilizado para financiar a las escuelas publicas, como ocurrió en el caso de Chile, sino que introdujo la posibilidad de que los estudiantes puedan asistir a un establecimiento privado. Es decir, solo las escuelas privadas pueden aceptar los vouchers. A su vez, el programa de Colombia es mucho más restringido que la experiencia chilena tanto en términos de cobertura como de la eligibilidad de los beneficiarios. El programa comenzó en 1991 con 18.000 vouchers y en 1995 se entregaron 80.000, lo que representa cerca del 4% de la matricula de secundaria. Los estudiantes que pueden acceder al programa son de bajos ingresos y deben haber terminado la educación primaria en una escuela publica.

Dado que el programa de vouchers tiene menos de 5 años en funcionamiento todavía no se han realizado evaluaciones cuidadosas sobre sus resultados (Molina, 1993; Van der Gaag, 1996). Los problemas que se han identificado hasta los momentos son los siguientes:

  1. Calidad de los establecimientos. De acuerdo a los resultados de los estudiantes en las pruebas ICFES (que se realizan al terminar bachillerato), el rendimiento promedio de los beneficiarios de los vouchers es menor que el rendimiento promedio del total de la población de secundaria publica. Este problema ha sido más notorio en el caso de estudiantes de bajos ingresos en Bogotá.
  2. Efecto sustitución. Una de las criticas al programa es que financiaba a estudiantes que hubieran podido acceder a la educación privada. Sin embargo, la evaluación en este aspecto no parece soportar dicha hipótesis. Mientras el voucher permita que la matriculación total aumente, bien sea porque se financia a un estudiante que no hubiera asistido a la escuela o porque se le da a uno que hubiera ido a la escuela publica pero que ahora libera un espacio para otro estudiante, se esta cumpliendo con el primer objetivo del programa.

En general, el programa parece haber tenido una localización exitosa. El 89% de los vouchers se han entregado a estudiantes pertenecientes a los estratos más bajos, muy superior al peso de estos estratos en el total de la población.

V - El sistema de vouchers y su aplicabilidad al sistema educativo venezolano
Una vez discutidos los principales elementos de un sistema de vouchers y la experiencia de dos países latinoamericanos, es importante recalcar cual es el problema del sistema educativo venezolano que un mecanismo de vouchers solucionaría. A nuestro modo de ver, una de las condiciones fundamentales para mejorar la eficiencia de la educación es disponer de un mecanismo que garantice que los recursos que invierte el Estado serán asignados en función de la cantidad y calidad del servicio que presta cada escuela. Este principio tan básico para estimular el mejor desempeño esta ausente en nuestro sistema educativo actual. Los vouchers son un instrumento para asignar los recursos públicos hacia aquellas escuelas que según el juicio de los padres estén haciendo un mejor trabajo.

No obstante, como hemos visto en la sección anterior, existen muchos factores a tomar en cuenta para poder decidir si el sistema de vouchers presenta o no un balance positivo. Nuestra posición es que el sistema de vouchers por si solo no representa una solución integral a los problemas del sistema educativo venezolano. De hecho, para que el sistema de vouchers pueda funcionar de una forma más o menos eficiente se necesitarían cambios en el sistema educativo actual.

En primer lugar, hay que proveer de mayores herramientas a las escuelas publicas. Concretamente, esto significa descentralizar la toma de decisiones en materia de educación a un nivel mucho más bajo. No se le puede pedir a una escuela publica que compita con una pivada si la misma no tiene poder para poder decidir cual es la mezcla de insumos (maestros, materiales, etc) que considera optima para operar. Si las escuelas publicas no pueden contratar o despedir a un maestro sin la autorización del Ministerio de Educación, o sino pueden establecer sus propios sistemas para compensar mejor a los mejores maestros, verán severamente aminorada su capacidad para competir. Es importante destacar la necesidad de descentralizar tanto la toma de decisiones como los recursos financieros. Estos cambios obviamente encontrarían resistencia por parte de los sindicatos de maestros.

El sistema de vouchers toma como premisa que los padres van a querer elegir para sus hijos las mejores escuelas. Para poder elegir adecuadamente, los padres necesitan información. El gobierno puede (debe?) entonces jugar un rol en el suministro de esta información, creando un sistema de evaluación de escuelas que permita clasificar a las escuelas según el valor agregado que aportan a sus estudiantes. Es indudable que existen dificultades en diseñar dicho sistema pero es imprescindible que el consumidor (padre o representante) tenga información a la hora de elegir la escuela de su hijo. Quizás este rol informativo puede ser llevado a cabo por un ente privado, al estilo "Consumer Reports" en los Estados Unidos. Sin embargo, decir que un carro tiene mayor potencia que otro es bastante más fácil que decir que esta escuela provee un mayor valor agregado que la otra. Una posibilidad seria establecer una lista de criterios (cambio en los resultados promedios de algún test estandarizado, índices de ausentismo, numero de estudiantes promedio por clase, calificación de los docentes, etc.) bajo la cual se va a medir la calidad de las escuelas, y luego dejar que los padres elijan según la importancia que le den a cada uno de estos criterios.

En la gran mayoría de los sistemas de vouchers existentes, se espera que las escuelas privadas jueguen un papel importante al forzar a las escuelas publicas a competir. En este contexto, un aspecto que consideramos vital en el análisis de la implementaron de un sistema de vouchers es la capacidad física e incentivos que tienen las escuelas privadas actuales en aceptar nuevos estudiantes. Hoy en día en Venezuela existen serias trabas regulatorias (permisos, controles de precios, etc.) por parte del Ministerio de Educación y de los gobiernos locales que han limitado la participación del sector privado en la educación. En muchos países, el sistema de escuelas privadas se encuentra operando prácticamente a plena capacidad. A manera anecdótica, en Uruguay se observan madres embarazadas haciendo colas para poder inscribir a su futuro hijo(a) en una escuela privada. La primera posible solución seria pensar que nuevas escuelas privadas se crearan o que las existentes ampliaran su capacidad, ansiosas de captar el grupo de estudiantes que migran de las escuelas "inferiores". Consideramos bastante debatible el hecho que existan incentivos para que esto ocurra. Si estos incentivos realmente existiesen, preguntamos: por que algunas de las escuelas privadas actuales rechazan aplicaciones de estudiantes que están dispuestos a pagar por su educación? Será porque estos estudiantes no reúnen las condiciones académicas necesarias para ingresar en dichas escuelas? Si esto es así, no generara entonces el sistema de vouchers una estructura en donde los niños con menores recursos no pueden de todos modos acceder a las escuelas privadas?

Uno de los aspectos más importantes a considerar es si realmente los padres tienen alternativas para elegir. La pregunta relevante seria: Cuantos niños que asisten a escuelas publicas pudieran, si no tuvieran restricciones de matricula, acceder a una escuela privada. El dejar de considerar los costos indirectos, tales como transporte, uniforme y comida, podría ser una barrera a que los padres realmente puedan elegir y cambiar a sus hijos de escuela. En los medios rurales, las distancias del hogar a la escuela representan un obstáculo adicional importante.

VI - Conclusiones
En nuestra opinión, los vouchers no representan una solución integral a los problemas de educación en Venezuela. Como hemos visto no son una panacea y es incluso peligroso verlos así. Sin embargo, al decidir si se debe o no implementar un sistema de vouchers educativos en Venezuela, consideramos que no resulta conveniente pensar en términos de si resuelve todos los problemas del sistema educativo venezolano, sino en términos de si puede ayudar a mejorar la situación de deterioro del sistema actual. En este sentido, el sistema de vouchers constituye un mecanismo de asignación de recursos alternativo que ayudaría a vincular el presupuesto de las escuelas con la calidad del servicio que estas prestan.

Pensamos que para que un sistema de vouchers funcione eficientemente, es imprescindible darle mayor autonomía a las escuelas publicas, establecer unos estándares mínimos que deben cumplir las escuelas que participan en el programa, asegurarse que los padres tengan acceso a información acerca de la calidad de las escuelas y analizar la capacidad física e incentivos que tienen actualmente las escuelas privadas.

La experiencia chilena y colombiana nos permiten darnos cuenta de la importancia que tiene el rol del Estado en la regulación y diseño de políticas para el sector, más aun cuando se introducen reformas de mercado en el sistema educativo.

Es difícil concluir a un nivel teórico si un sistema de vouchers funcionaria en Venezuela. En caso que se decidiera implementar este sistema seria conveniente comenzar con un programa piloto en uno o varios estados y, una vez analizados los resultados, decidir si implementar o no el sistema en el resto del país. La otra ventaja de un programa piloto es que se podrían detectar posibles errores de implementaron y así corregirlos cuando el programa se lance a nivel nacional. La introducción de este tipo de reformas generalmente ha producido un enfrentamiento con los gremios docentes, lo cual es otra razón para intentar una implementaron gradual que facilite el proceso de negociación con los sindicatos.

1 Definido como hogares con un ingreso per capita por lo menos dos veces superior a la línea de pobreza.

2 La tasa de escolarización neta mide el porcentaje de niños del grupo de edad correspondiente que asiste a la escuela.

Quisiéramos agradecer las conversaciones sostenidas con Ana Acevedo, Laura Rawlings, Myriam Waiser y Carlos G. Molina, quienes enriquecieron nuestro entendimiento del tema.

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