Revista Electrónica Bilingüe Nº 10 Diciembre 1996 |
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La Cumbre Mundial sobre la Alimentación
Fernando Gerbasi* A lo largo de los últimos 50 años, la producción agrícola ha conseguido crecer a un ritmo igual o incluso mayor que el de la población. No obstante, los cálculos de las Naciones Unidas nos indican que aun hay alrededor de 800 millones de personas en el mundo, la mayoría en los países en desarrollo, que padecen de desnutrición crónica y 200 millones de niños menores de cinco años que sufren de carencias de proteínas y energía, y cada año unos 13 millones de menores mueren, directa o indirectamente, a causa del hambre y la malnutricion. La humanidad ha padecido de hambruna desde los albores del tiempo. Las causas de las hambrunas son ciertas actividades humanas, por ejemplo, las guerras, los conflictos étnicos, religiosos y tribales, además del mal tiempo y otros riesgos naturales, como las erupciones volcánicas y los terremotos. Por lo general, los pobres son mas vulnerables a los desastres que los ricos, y menos capaces de hecerles frente. Entre 1960 y 1980 la cantidad de grandes desastres se ha cuadruplicado. Sin embargo, la participación de los países donantes ha permitido prevenir que estos desastres se conviertan en catástrofes. Empero, hoy en día la mayoría de los países en desarrollo han elaborado planes para hacer frente a las situaciones de emergencias naturales, lo que permite actuar con rapidez y salvar miles, en algunos casos millones, de vidas humanas. La pobreza, la miseria que engendra el subdesarrollo sigue siendo la causa principal del hambre y la malnutricion en el mundo. Con frecuencia, aunque los alimentos estén disponibles, la gente pasa hambre porque son demasiados pobres para comprarlos. La mayoría de los desnutridos del mundo viven en 88 países que no pueden producir lo suficiente para alimentar a sus habitantes. En la mayoría de los casos no tienen los recursos suficientes para cubrir los déficits alimentarios con la importación. Estos son los que se conocen como países con bajos ingresos y déficits alimentarios. Sin embargo, en el análisis de la situación han ocurrido progresos en los últimos 25 años, aunque no suficientes. Según cifras de la propia FAO, hace 25 años, el 41 por ciento de la población de Asia oriental padecía de hambre; en 1992, pese a un aumento de habitantes superior a los 500 millones, esta cifra había bajado al 16 por ciento. En el mismo periodo el porcentaje de mal alimentados en América Latina cayo del 18 al 14 por ciento y en el Cercano Oriente de un 25 a un 10 por ciento. Finalmente, aunque la disponibilidad de alimentos ha mejorado en Africa durante los últimos años, la situación de inseguridad alimentaria sigue siendo critica en este inmenso e importante continente. El proceso preparatorio Como consecuencia de todo lo anterior el Director General de la FAO, Señor Jacques Diuof, plantea en 1994, por primera vez, la celebración de una Cumbre sobre la seguridad alimentaria. Su propuesta fue aceptada por unanimidad en la Conferencia de la FAO de octubre de 1995 y recibió el apoyo de la Asamblea de las Naciones Unidas en diciembre de ese mismo año. Los países en desarrollo, conscientes de la importancia y transcendencia de la propuesta, le dieron total apoyo desde el primer momento. La participación de los Jefes de Estado y de Gobierno, o de sus representantes personales, permitirá renovar el compromiso político de intensificar la lucha para erradicar el hambre y la malnutricion, y aprobar las líneas maestras de una campana coordinada, en un esfuerzo común con la sociedad civil y las organizaciones internacionales, para alcanzar la seguridad alimentaria para todos. La preparación de la Cumbre comenzó a inicios de este año y ha permitido una amplia participación de los Gobiernos, de las Organizaciones No Gubernamentales, de los Organismos Internacionales especializados, así como del sector privado. A nivel regional se celebraron las correspondientes Conferencias Ministeriales Regionales de la FAO, enteramente dedicadas a elaborar el aporte sustantivo de cada una de las regiones a los documentos de la Cumbre. Todos estos resultados fueron confrontados en el seno del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, designado órgano preparatorio, dando luego lugar a intensa y arduas negociaciones durante los meses de septiembre y octubre que concluyeron, exitosamente, el pasado 31 de octubre con la aprobación del proyecto de Declaración de Roma sobre Seguridad Alimentaria y del Plan de Acción, que fueron adoptados por consenso en la Cumbre, al iniciar sus labores el 13 de noviembre del año en curso. Conviene subrayar que por primera vez en reuniones de esta naturaleza, los documentos se encontraron prontos, sin corchetes ni posibilidades de posibles enmiendas, trece días antes de su adopción. Durante los dos últimos años se han realizado un Conjunto de Conferencias Internacionales, en el marco del Sistema de las Naciones Unidas, que han puesto el acento y llamado la atención de la opinión publica sobre los grandes problemas que, en materia de desarrollo, confronta la humanidad en la actualidad y que de no resolverse adecuadamente generaran situaciones conflictivas insostenibles. La primera de ellas fue la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo en septiembre de 1994. La segunda fue la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, que tuvo lugar en Copenhague en marzo de 1995. En septiembre de 1995 se reúne en Beijing, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y finalmente, el pasado mes de junio tuvo lugar en Estambul, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentimientos Humanos, mas conocida como Hábitat II. La Cumbre de Roma consolido los resultados de las Conferencias anteriores, en la medida en que los temas tratados por ellas influyen en la seguridad alimentaria mundial. Declaración de Roma sobre Seguridad Alimentaria y el Plan de Acción La Declaración de Roma sobre Seguridad Alimentaria, es un documento de carácter eminentemente político en el cual los Jefes de Estado y de Gobierno comienzan reafirmando el derecho de todo persona a tener acceso a los alimentos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre. Este ultimo derecho es el que aparece contenido en el articulo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. En verdad no existe derecho humano mas fundamental que el derecho a la alimentación. Los demás derechos humanos pierden su significado para quienes sufren de hambre. Continúan en la Declaración señalando los Jefes de Estado y de Gobierno su voluntad política y consagrar su dedicación común y nacional a conseguir la seguridad alimentaria para todos, realizando un esfuerzo constante en la lucha para erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir el numero de personas desaturdas a la mitad de su nivel actual, no mas tarde del año 2015. Como se puede apreciar el fin en si es la seguridad alimentaria, mientras que el objetivo es lo mínimo a alcanzar en el mediano plazo. Reconocen que la pobreza es una causa importante de la inseguridad alimentaria y su erradicación es fundamental para mejorar el acceso a los alimentos. Pero también los conflictos, el terrorismo, la corrupción y la degradación del medio ambiente contribuyen a esta inseguridad. Destacan el aporte fundamental de las mujeres a la seguridad alimentaria, particularmente en las zonas rurales de los países en desarrollo, y convienen en la necesidad de garantizar la igualdad entre el hombre y la mujer. La revitalización de las zonas rurales se convierten en objetivo prioritario para poder reforzar la estabilidad social y contribuir, entonces, a disminuir la excesiva tasa de migración del campo a las ciudades con que se enfrentan en la actualidad muchos países. Reconociendo que la aplicación del Plan de Acción es un derecho soberano y responsabilidad de cada Estado, y conscientes de que la seguridad alimentaria es una tarea compleja, los Jefes de Estado y de Gobierno convienen a través de la Declaración que para alcanzarla, es necesario entonces crear en sus países un entorno político, social y económico. Este entorno debe ser estable y propicio para aplicar, en un contexto democrático, políticas que garanticen la paz, la promoción y la protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, inclusive el derecho al desarrollo. Son muy claros y enfáticos al reafirmar que los alimentos no deberían utilizarse como instrumento de presión política y económica. A partir de ese principio, reafirman la importancia de la cooperación y la solidaridad internacionales, así como la necesidad de abstenerse de aplicar medidas unilaterales que no estén en consonancia con el Derecho Internacional, con la Carta de las Naciones Unidas y pongan en peligro la seguridad alimentaria. Esto se complementa al tratar lo relativo al comercio internacional en el Plan de Acción, cuando se indica que todo país "habrá de abstenerse de aplicar medidas unilaterales que no estén en consonancia con las obligaciones de la Organización Mundial del Comercio". Ciertamente en la Declaración se reiteran una serie de compromisos en pro del desarrollo, que tiene que ver con la inversión en los recursos humanos, en la investigación y en la infraestructura, así como la necesidad de impulsar la generación de empleo e ingresos y promover un acceso equitativo a los recursos productivos y financieros. Se reconoce el papel fundamental que desempeña el comercio para alcanzar la seguridad alimentaria, así como la agricultura, la pesca, la silvicultura y el desarrollo rural sostenible. Se destaca el papel y el aporte que hacen los agricultores, los pescadores, los silvicultores, las poblaciones indígenas y sus comunidades, los jóvenes, las mujeres, así como las organizaciones de todos estos grupo. En fin se toma permanentemente en cuenta, y así queda claramente reflejado en el Plan de Acción, a todos los actores de la Sociedad Civil. Con miras a aplicar políticas en favor de una seguridad alimentaria sostenibles los Jefes de Estado y de Gobierno se comprometen en la Declaración a desplegar esfuerzos para movilizar y aprovechar al máximo la utilización de los recursos técnicos, tecnológicos y financieros de todas las procedencias, incluido el alivio de la deuda externa de los países en desarrollo. Finalmente adquieren siete compromisos que son los que constituyen la esencia del Plan de Acción, el cual podría definirse como los lineamientos técnico-políticos para la acción nacional concertada, que junto con las iniciativas internacionales eficaces para complementar y reforzar los planes nacionales permitirán hacer frente así al carácter polifacético de la seguridad alimentaria. Cada uno de los siete Compromisos contiene una breve definición de lo que son las bases para la acción y luego pasa a presentar los objetivos que se persiguen y las medidas para alcanzarlos. En definitiva, la Declaración de Roma es una inteligente y política sipnosis del contenido ya detallado y preciso de lo que es el Plan de Acción, expresado a través de sus siete compromisos que tiene que ver, dicho de manera sucinta, con:
Conclusiones A la Cumbre asistieron 183 países, lo que la hace la reunión mas concurrida de las celebradas por las Naciones Unidas en los últimos cuatro años. Estuvieron presentes 44 Presidentes, 40 Primeros Ministros, 14 Vicepresidentes, 1 Ex-presidente y 84 Ministros o Enviados Especiales. De nuestra región vinieron los Presidentes de Cuba, Guyana, Haití y Suriname. Igualmente los Primeros Ministros de Barbados, Belice, Dominica, Jamaica y Saint Kitts y Nevis. Concurrieron, igualmente, los Vicepresidentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador. El Salvador, Guatemala. República Dominicana y Panamá. América Latina fue la región que realizo las contribuciones mas importantes, desde un inicio, para la elaboración del proyecto de Declaración y Plan de Acción, pues desde mayo presento borradores para ambos documentos, con ideas muy claras y precisas. Por otra parte, y ello también fue una importante contribución al proceso preparatorio, correspondió al Embajador Pedro Medrano, de Chile, presidir los trabajos del Comité de Seguridad Alimentaria y al de Venezuela, Fernando Gerbasi, en su calidad de Presidente del Grupo de los 77, Capitulo Roma, negociar todos los documentos en nombre de los países en desarrollo. La Cumbre Mundial sobre la Alimentación fue una oportunidad única, no tan solo por el nivel político de los que ella congrego, sino porque representa una esperanza real para millones de seres humanos que hoy en día se debaten entre la vida y la muerte, como consecuencia de una desnutrición crónica. Las acciones concertadas que se derivaran de los Compromisos de esta Cumbre, abrirán nuevos caminos y derroteros a la cooperación internacional y facilitaran, en el contexto de la globalización y de la liberalización del comercio internacional, la aplicación de políticas económicas que permitan modernizar los aparatos productivos de las economías en desarrollo, fortalecer su competitividad y asegurarles una adecuada y positiva inserción en la economía internacional. No podía ser sino Roma, la ciudad eterna, inspiradora y generadora a lo largo de los siglos de tanta esperanzas y punto de referencia de millones de creyentes, la sede de este trascendental evento. Roma, 20 de noviembre de 1996. *Embajador de Venezuela en Italia |
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