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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Esta semana
Otra vez Guayana
C.R.Chavez

No son muchas las regiones del mundo que en una determinada unidad geográfica concentra una enorme variedad de riquezas minerales, hídricas, forestales y escenográficas como la Guayana venezolana, un vasto territorio que representa cerca de 40 por ciento de los 916.400 kilómetros de superficie en que ha quedado el territorio de Venezuela, luego de la forma engañosa en que el vecino país nos despojó, allí en Guayana y sobre todo, en la Guajira, de vastas porciones de territorio que siempre fueron nuestras. Sin embargo nos ha quedado Guayana (y el pequeño segmento que algún día logremos obtener de los 150.000 kilómetros cuadrados que legítima y legalmente nos corresponden en la región del Esequibo), en donde hay, como hemos dicho, enormes riquezas minerales, forestales, etcétera, que conforman un legado de la naturaleza para ésta y las próximas generaciones.

En Guayana, allí en la confluencia de los poderosos ríos Orinoco y Caroní, además de haberse desarrollado la ciudad fundada en 1961 por el presidente Rómulo Betancourt y bautizada justamente Ciudad Guayana, la cual integra las pequeñas ciudades de entonces, San Félix y Puerto Ordaz, comenzó a instalarse allí la primera gran industria siderúrgica (Sidor), la cual, en julio de 1961 produjo su primera colada de acero; y luego, el desarrollo industrial subsiguiente, tanto el que promovió y financió el Estado, como el que la empresa privada comenzó a ejecutar, aprovechando el gran impulso que desde que fue creada la Corporación Venezolana de Guayana, al cierre del año 1960, le dio el Gobierno.

Ya antes, por supuesto, el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, había iniciado el desarrollo en Guayana, donde desde principios de los años 50 se estaba explotando el mineral de hierro por la Orinoco Mining y la Iron Mines. El Gobierno de Pérez Jiménez comenzó la ejecución del proyecto hidráulico de Macagua I en 1954, y 10 años más tarde se iniciaba el proyecto mayor de Guri, la represa cuya caoacidad de generación de electricidad es de 10.000 megavatios, esto es, 10 millones de kilovatios.

Desde aquel primer comienzo industrial organizado de 1961 en que Sidor inicia sus actividades de productor de acero, la creación de "la ciudad del futuro" como se dijo que sería Ciudad Guayana, hasta hoy han pasado 35 años; un tiempo largo en un sentido, y relativamente corto en otro. Una etapa en la que el desarrollo integral de Guayana, si bien ha sido importante, pudo haber sido aún mayor, si se hubiese seguido una política coherente, seria y con visión de futuro; una política en la que desde un principio debieron haber contemplado sus diseñadores y ejecutores, la ventaja de incluir el capital, la tecnología, experiencia y mercados que por lo general tienen las firmas industriales del acero y el aluminio, a fin de aprovechar las ventajas que Guayana ofrece y la posibilidad de multiplicar, bastante más de lo que se ha logrado hasta ahora, el producto industrial de esa zona.

Ha pasado el tiempo, y al intentar un inventario de los hechos logrados y una evaluación del progreso conseguido, hay un punto que no puede ocultarse, pues forma parte del proceso seguido en esos 35 años de existencia de este enclave industrial. Se trata de las pérdidas que año tras año posiblemente 30 o más de los 35 años mencionados han arrojado, tanto Sidor como las empresas del aluminio y prácticamente todas las demás que integran el grupo industrial promovido y desarrollado por la CVG.

Ahora estamos asistiendo al prólogo de lo que será un nuevo tiempo, una nueva oportunidad, a través del anuncio de la privatización de prácticamente todo el enclave industrial, con la sola excepción de las grandes unidades productoras de electricidad, esto es, Guri, Macagua I y Macagua II, que conforman el equipo integral productor de hidroelectricidad, propiedad de la empresa estatal Edelca.

¿Cuánto podría lograr el Estado venezolano, que es el propietario de la inmensa mayoría de estas empresas y decimos la mayoría, porque en el aluminio hay socios privados, aunque en minoría y qué ocurrirá después que estas industrias sean privatizadas?

No se sabe cuánto, puesto que, si bien es cierto que a la hora de licitar estas empresas se parte de un precio base casi siempre superado por la oferta ganadora es prematuro decir cuánto puede ser el monto. Se sabe, por ejemplo, que en el caso de Sidor se ha hablado que se partiría de un precio-base de 2.500 millones de dólares, y que en las empresas del aluminio (Alcasa, Venalum, Carbonorca y Bauxiven) el valor a obtener deberá estar por encima de los 2.000 millones de dólares.

Resulta interesante echar una ojeada a la riqueza plural de Guayana. Allí hay numerosísimos minerales; pero nosotros creemos que vale la pena señalar el hecho de que la Guayana venezolana es primer productor en Venezuela de: mineral de hierro, acero, aluminio, bauxita, oro, diamantes e hidroelectricidad. Siete rubros disponibles para la manufactura y el desarrollo industrial aguas abajo. Además, Guayana posee una gran riqueza forestal, y, a partir del río Orinoco hacia el sur, según los expertos que han hecho mediciones, existe el 84 por ciento de las aguas de superficie (ríos y caños) del país, aunque allí vive (al sur del Orinoco) menos del 16% de los 22 millones de habitantes del país.

Pero allí, en Guayana, según ha informado el presidente de la CVG, los nuevos propietarios de las industrias, una vez privatizadas, alentarán inversiones que él estima en 13.000 millones de dólares...

El oriente petrolero
Es impresionante la forma como se ha desarrollado el proceso de acumulación de reservas petroleras y de gas en la cuenca oriental, que comprende los estados Guárico, Anzoátegui y, sobre todo Monagas que, junto con el nuevo Estado Delta Amacuro, y parte del Estado Sucre, conforman el quinteto de regiones en las que están depositadas poco más de dos tercios del volúmen global (66.000 millones de barriles) de reservas probadas hasta ahora, y una significativa proporción de los crudos medianos y livianos por descubrir que, según los expertos de la industria petrolera, puede calcularse en unos 40.000 millones de barriles de crudo.

El petróleo en oriente comienza a descubrirse al final de los años 20 cuando ya hacía por lo menos seis o siete años que había ocurrido el famoso reventón del pozo Los Barrosos, en la costa oriental del lago de Maracaibo, y que vomitó durante diez días 1 millón de barriles de crudo, a un promedio de 100.000 barriles diarios. Y hacía también más de una década que se había perforado y puesto en producción el no menos famoso pozo Zumaque No 1, en julio de 1914. Es decir, que la actividad petrolera ya había comenzado en Zulia y se había extendido incluso hasta el oriente del Estado Falcón, específicamente en las regiones de Cumarebo y Mene de Acosta.

Oriente fue una zona de grandes posibilidades, en la que se instalaron varias de las principales compañías transnacionales a las cuales el régimen del general Juan Vicente Gómez otorgó concesiones a granel. Y durante los siguientes 45 años se estuvo extrayendo petróleo en los estados Monagas, Anzoátegui y Guárico. Pero nunca la producción fue abundante; de manera que el oriente venezolano mantuvo una posición relativamente moderada en materia de volúmenes de producción.

Hasta que, una vez nacionalizada la industria y adjudicadas las zonas petroleras en el oriente del país a Lagoven y, posteriormente, a Corpoven, estas empresas comenzaron a utilizar nuevas tecnologías sobre todo los levantamientos sísmicos lo que les permitió obtener valiosa información sobre acumulaciones de petróleo en niveles más profundos. Así, aparecieron campos tan ricos como El Furrial, en Monagas, cuya producción actual se aproxima a los 300.000 barriles diarios.

Y la secuencia de nuevos y más promisorios hallazgos, ha convertido a Oriente en la más alentadora expectativa para el incremento de la producción petrolera. Hoy oriente produce poco más de un millón de barriles diarios, ya que occidente todavía mantiene la ventaja y el dominio en materia de producción. Pero el oriente venezolano posee, de los 66.000 millones de barriles de reservas probadas, 45.000 millones, occidente posee 20.000 millones, y la cuenca Apure-Barinas posee unos 1.000 millones de barriles de reservas probadas, con expectativas de significativos agregados en los 10 años futuros.


El Universal, domingo 08 de diciembre, 1996

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