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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 10    Diciembre 1996

Esta semana
¡Sante Bolívar, ora pro nobis!.
Ignacio Quintana

Rechazo la muerte de Bolívar porque me niego a la muerte de su pueblo consumido por la corrupción, la falta de ascensión al saber, a la dignidad, en que lo han sumido los irresponsables gobernantes, que protagonizan cada cinco años un asalto a Venezuela. Riqueza minera expoliada, instituciones maltrechas, carencia del rumbo que el fundador de pueblo: Simón Bolívar, supo imprimir a la existencia histórica de su Ser confundido con su pueblo. Su razón y plenitud moral está en la indisoluble comunicación que existe entre el pueblo y el creador de Patria. Sintonía de necesidad imperativa de rectitud. Negación a convertirnos en desechos de pobreza, de desatino político y país sin luces, sin un ser histórico sustentado en la cordillera montañosa de Bolívar.

La espiritualidad de este creador de pueblo ha estado ausente en los erráticos y corruptos gobernantes padecidos por Venezuela. Incoherencia moral y política con el eje vital, de una concepción patriótica fundada en la virtud. En Angostura el 15 de febrero de 1819, afirma: El progreso de las luces es el que ensancha el progreso de la práctica, y la rectitud del espíritu es lo que ensancha el progreso de las luces. Décadas de tinieblas conducentes a la decadencia de una educación desfasada de los avances científicos, tecnológicos y las luces del siglo XX. No hablemos del notable retraso de nuestro país en áreas del saber, fundamentales para el desarrollo. El tercer milenio es mañana y los falsos conductores carentes de espíritu, por falta de visión, no miran la luz que personifica Bolívar. Significa su Ser la verdad de nuestro pueblo, grandeza única que nos alimenta para luchar con perseverancia, por un Renacimiento y un despertar sustentado en la vigorosa rectitud de un espíritu que fomenta las luces y no transige con la corrupción.

El trece de agosto de 1813 desde el Cuartel General de Caracas, en su proclama a los venezolanos, dijo: Habitantes de Venezuela cuento con vuestras virtudes... La virtud es un recurso del alma para enfrentar la adversidad, la conflictiva injusticia. En ningún caso el sacrificio de padecer hambre, estrechez y violentas necesidades, para apoyar gobernantes y gobiernos, que han despilfarrado riquezas que legítimamente son del pueblo. Virtud como fuerza creadora afincada en el trabajo, cumplimiento del deber y el cultivo de las luces que obstaculiza el engaño. Elogio de la luz frente a la oscuridad, promovida para impedir a un pueblo pensar, asumir su ser histórico y la dirección original que marcó Bolívar, fundamentada en la fuerza del espíritu y la apología del saber. Responde esta concepción a una personalidad creadora, fundador de Patria, de una arquitectura espiritual, piso de nuestra historicidad.

¡Sante Bolívar, ora pro nobis! Brotan estas palabras de la angustia de venezolanos sin techos, sin comida, sin refugio. El horizonte se cierra porque no ofrece futuro, educación, a los jóvenes que aborrecen un sistema político viciado en sus raíces. Sabíamos antes concebir una estrategia frente al mañana. Hoy ignoramos las leyes que rigen la deserción de dos millones de estudiantes, el cincuenta por ciento de una población que vive en ranchos, el futuro de niños desnutridos, la promiscuidad, el delito y la carencia de un mecanismo productivo generador de bienestar.

¡Sante Bolívar, ora pro nobis! tritura la corrupción, la complicidad que transforma bienes que nos pertenecen, en alimento de seres inescrupulosos, que comercian con el hambre del pueblo. Queremos un mañana definitivo, pleno de felicidad, sostenido en tu espíritu y la auténtica honestidad.

¡Sante Bolívar, ora pro nobis! El pueblo no se resigna, lucha por la verdad y la transparencia de un futuro gobernante, que tiene como base tu espiritualidad y la fe en Dios. Fe para afirmar tu grandeza, la vocación de servir que te consumió por la Patria venezolana. También para negar lo innoble, las fuerzas destructoras que han especulado con el patrimonio de nuestro pueblo. Tu singularidad Bolívar está en tu radical escrúpulo, rechazo a la muerte de tu pueblo, protagonizada por quienes han sembrado miseria y desolación. Te concebimos como el arquitecto, como el pensador poseído de la espiritualidad que une a los venezolanos de buena fe, deseosos de bienestar y felicidad para los nuestros. Tu fuerza está en nosotros y tu talento, yace dormido en un pueblo que necesita como dijera Fausto: Luz, más luz. Rechacemos las tinieblas de la ineptitud de la incompetencia y la vacilación. Entonemos el himno de Bolívar: Fuerza de espíritu, indoblegable voluntad de lucha contra la corrupción y máximo elogio del saber. ¡Sante Bolívar, ora pro nobis!


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