Revista Electrónica Bilingüe Nº 10 Diciembre 1996 |
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La Anarquía y La Esperanza
Gonzalo Himiob* Después de casi cinco años de permanencia en los Estados Unidos de Norte-America, donde estuve en razón de estudios, investigaciones y trabajo, en 1995 decidí con mi familia regresar a Venezuela, me encontré con un país distinto al que dejara. Un país donde la gente no cree en las instituciones y donde, partidos y Gobierno, se encuentran de espaldas y disociados de la realidad de las personas. No siendo político ni sociólogo, quise entender lo que ocurría con las personas y que hacían para sobrevivir en este clima de desencanto, impotencia y decepción. Mi interés, debo enfatizarlo, es psicológico y, dentro de la psicología, me enmarco dentro de la teoría Junguiana. Entiendo al Ser Humano como constituido por contenidos psíquicos arcaicos donde se engraman los instintos, los arquetipos y la experiencia filogenética de la Humanidad. Un estrato Colectivo donde todos somos Uno, es el "Unus Mundus," el Inconsciente Colectivo, en el cual toda la sabiduria de la evolución se encuentra almacenada. En él hallamos paradigmas que nos hacen conocer y preveer los desarrollos del Hombre (y la mujer), como ente y como ser social. El Inconsciente Colectivo, en los momentos de crisis, nos depara una fuente inagotable de conocimientos y experiencias, de él podemos sacar las herramientas e instrumentos que nos permitan superar las condiciones adversas en las cuales vivimos. Matizando y enriqueciendo a este nucleo fundamental se encuentran distintos estrato que van a dar emergencia a las imágenes. Estas son las metáforas que modelarán nuestro actuar, y proporcionarán a los pueblos, y a las personas, las respuestas necesarias para resolver sus conflictos. Estas últimas emergen por medio de la inspiración, surgen de un aparente sin-razón, sin embargo, deben ser filtradas y estructuradas por el trabajo volitivo, racional y consciente. Podría ilustrar lo anterior con el personaje de "Un Cuento de Navidad" de Dikens, el Sr. Scrooge. Este recibe en sueños la visita de los tres espectros. Son los espíritus de las Navidades pasada, presente y futura. Por su intermedio se produce la reflexión en el avaro, el cual pone a trabajar su conciente racional para armonizar con los mensajes del inconsciente y las cosas funcionan mejor. En otro contexto, Kekulé, uno de los padres de la química orgánica, descubre el nucleo del benceno cuando, después de profundos estudios, la solución le llega vía onírica, sueña con una culebra que se muerde la cola. Lo mismo ocurre con Einstein, a quién con frecuencia la solución de los problemas le venía por medio de los sueños. Lo anterior está engastado en una sabiduría popular y ancestral. Los pueblos primitivos se reunían en el centro de la villa a escuchar los sueños de un Shamán, ó los de quienes en un momento canalizan el inconsciente de la comunidad. La discusión de estos sueños orienta al grupo. En la actualidad pareciera que hubieramos perdido contacto con nuestros sueños. O bién qué, quienes promueven su estudio y profundización, caen en una superficialidad estupida, creyendo que todo es idealismo subjetivo, sin entender que la imagen, la metáfora, inspira, pero corresponden a la razón y a la voluntad, la estructuración del sueño. El trabajo subsiguiente debe ser consciente, planificado y esforzado, para que lo inspirado se convierta en realidad. En el mundo que vivimos se nos plantéan dos tipos de pensamiento, uno simbólico y otro racional. El primero está orientado por la imagen, por la metáfora, aparece dando respuesta a las necesidades y a los problemas. El segundo, es racional, orientado longitudinalmente a la consecución de metas y logros. El primero está dirigido por la psique inconsciente, por la sabiduría ancestral del Self. El segundo por la mente racional, por el espiritu reflexivo del Ego. Divorciarnos del primero nos aleja de la riqueza de la filogenia y rompe el hilo de continuidad de la evolución. Desechar al segundo nos arrastra al mundo caótico, a la locura. Proponemos una tercera forma, en ella el Ego se inclina sobre la imagen, la medita, la reflexiona, la piensa y la planifica para ponerla al servicio del desarrollo, personal ó comunitario. Simón Bolívar se inspira en su "Delirio sobre el Chimborazo," para planificar, actuar y llevar a cabo la gesta de La Independencia. Pareciera que cuando las personas, y/o las instituciones, pierden la capacidad de soñar, de crear imágenes, se cosifican, se cristalizan y se paralizan, pierden su creatividad, su riqueza imaginativa. Se transforman en algo muy serio pero muerto, los símbolos se significan. Es, entonces, cuando se rompe el sentido trascendente de la existencia y, en política, los gobiernos le dan la espalda al pueblo. Hay una disociación tremenda entre lo fundamental y lo inmanente. Los individuos entonces, faltos de guía, la buscarán en su mismidad. La falta de liderazgo condiciona el Caos. Yo creo en el Caos, en el barro primigenio, en la "Prima Materia" alquímica, desde la cual surgiran los sueños, las metáforas y las imágenes necesarias para la contención y la vida. Es esta última certeza, la que me hizo volver, quiero estar y presenciar el proceso de desarrollo, el nacimiento de las imágenes y la estructuración de las mismas en una forma de vida plena y fructífera. Me cansé de la seguridad estéril de un mundo crudo e hipertrofiado en su planificación, me cansé del mundo de Ford. Debo decir, sin embargo, que me sirvió como catalizador reflexivo, que el invierno Bostoniano me ayudo a hibernar, a entrar en esa molicie creativa de "el no hacer nada," nada físico, que ayuda al alma a nacer. En invierno donde a las 4 de tarde es noche, el aburrimiento se hace digestión. La luminosidad del trópico se hace imagen que hay que procesar a distancia. Por eso, cuando mis amigos Americanos me preguntaban, por que había escogido a Boston como residencia temporal, les respondía: "por el clima!" Regresamos, mi familia y yo, y al hacerlo nos encontramos con un país deliciosamente anárquico. Después de la sobre-planificación Norte-Americana, esto era respirar otro aire. Concibo a la anarquía como el "No gobierno institucional." Como el gobierno que surge de abajo, de las necesidades fundamentales del individuo en relación con el otro. Como el proceso mediante el cual los individuos pueden convivir gracias al respeto que se impone por convivencia afectiva. Donde la mutualidad se ejerce gracias al reconocimiento del otro y la consistencia del si mismo. Donde las leyes surgen del Eros y no de la imposición tiránica. Creo que a Venezuela se le imponen dos salidas: Una, la del golpe militar con la instauración de un regimen de fuerza u otra, más psíquica, que es el proceso de autogestión. La segunda pareciera estar naciendo. Es este un proceso que surge de la depresión y la decepción. Las instituciones y los partidos han perdido (aún cuando no sé si alguna vez la tuvieron) su capacidad de respuesta, los líderes tradicionales han fracasado estrenduosamente y han demostrado su incapacidad y mediocridad. De un país de caudillos, estamos pasando a ser un conglomerado de hombres y mujeres que nos queremos inventar. Para demostrar mi tesis no hay más que ir a los polos de desarrollo, allí vemos como profesionales de distintas disciplinas se afanan en lograr su mismidad, su seguridad y su libertad: Abogados que gerencian hoteles, arquitectos que se hace cocineros, humildes campesinos que están creando sus miniempresas de comida y de turismo, amas de casa que se convierten en empresarias de la construcción, comunidades de vecinos que optan por la auto-protección cuando quienes deberían hacerlo han perdido el crédito, etc. Es Venezuela un pueblo vivo, divorciado del "que-hacer" de los grupos de caudillos tradicionales. Hombres y mujeres que están buscando en, y por, la anarquía y el cuestionamiento creativo de las instituciones, un camino hacia su identidad. La autogestión y la descentralización parecen ser procesos continuados é indetenibles en la creación de una verdadera democracia. Recordemos que la democracia surge de la necesidad de grupos de personas interesadas en la instauración de una serie de normas que permitan la convivencia, que no es alrevés, como se ha querido instituir en Venezuela, vendiéndonos la idea de una democracia representativa, que no es más que un nombre abstracto sin verdadera repercusión en el sentir del pueblo. Cuando a un Norte-Americano le preguntan por su país y por su sistema, está consciente de su deber cívico como ciudadano. Un amigo me decía: "Aquí (en EEUU), tiene sentido pagar impuestos, redundan en el beneficio tuyo y en el de tus vecinos, hay mejores policias, escuelas, transporte público, etc." En la Venezuela que está desapareciendo el pagar impuesto es para los bobos, no por serlo sino por qué el dinero no se sabe a donde va. El Gobierno es algo ajeno, aquí los venezolanos estamos acostumbrados a ver a los gobernantes, a los funcionarios, no como servidores y representantes nuestros, sino como seres extraños, lejanos, ausentes y oportunistas. Lo anterior está cambiando, los pueblos, los municipios, las comunidades de vecinos, el desarrollo individual de los hombres y mujeres que pueblan nuestra patria, nos hacen ver una luz de esperanza al final. Es posible que este escrito esté inspirado en mi irreductible optimismo, en el espiritu de la Navidad que modificara al personaje de Dikens ó en mi creencia en el país que me vió nacer y crecer.
No créo sin embargo que se reduzca a una mera especulación
idealista. Créo que hay fundamentos históricos y
psicológicos que avalan mi tesis, para ello una última
cita, ella viene de uno de los libros más importantes en
el conocimiento del alma, La Biblia: 'Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era confusión y caos, y las tinieblas cubrían la faz del abismo, más el espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Y dijo Dios: "Haya Luz"; y hubo Luz.' Génesis: 1;2;3. * Médico Psiquiatra |
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