Revista Electrónica Bilingüe Nº 12 Febrero 1997 |
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Los venezolanos somos cobardes para decirnos las verdades
Pedro León Zapata Zapata es más accesible y sencillo de lo que uno puede imaginar. El papel de "intelectual" coloca en ocasiones un velo en torno a las personas, que hace que nos parezcan difíciles de abordar. Pero Pedro León Zapata nos abre sin más las puertas de su casa y de su pensamiento, con honestidad y franqueza. - Yo tengo un criterio de la relación del humorista con la gente, que no coincide con el de la mayoíia de los humoristas venezolanos. El humorista por lo general en nuestro país vive halagando al pueblo, como hacen los políticos. Yo no soy de esa condición, creo que a la gente ya está bien de adularla y de fomentar en ella ideas equivocadas. Hay que decirle a la gente claro y raspado, lo que el país es y las circunstancias en las que vive -señaló, tras afirmar que el humorismo no es una forma de eludir la realidad sino de confirmarla. Se queja de nuestra condición de pueblo que encuentra cómodo y 1ógico el vivir gracias a la existencia del petróleo- Es risible el que aún existan venezolanos que consi ren que éste es un país riquísimo, como si no supieran que existen otros países en los que el trabajo los ha convertido en verdaderamente ricos. Es increible que el venezolano no tenga conciencia de lo que el trabajo significa y sin embargo se sienta orgulloso porque el país produce petróleo de una manera natural. Hemos vivido sólo de cualidades ilusorias -comentó. Nos confiesa que no debemos esperar resultados "chistosos" o "cómicos" de esta entrevista. Como sus dibujos en los que a diario ofrece sus puntos de vista sobre la realidad, sus respuestas son contundentes y sobrias, aunque a veces disfrazadas bajo la gracia de sus ocurrencias. - Se me ocurre que sería excelente que Venezuela no tuviera petróleo como ocurre con Japón, pero que fuéramos como Japón. Sin petróleo, pero con una gran industria y como consecuencia de ello, una cultura inmensa. Eso no lo tenemos y se ha eludido planteárselo a la gente. Y si los gobiernos en Venezuela no han sido buenos, es porque la gente no ha sabido darse buenos gobiernos. El venezolano vive en un mito acerca de la realidad, nos dice Zapata. "Aquí los políticos no se atreven a decir la verdad. Somos cobardes para hablar para expresarnos las ideas y para tomar las decisiones que sabemos le convienen al país" señaló.
Pintar sobre dictaduras La dictadura -pasión por mandar, por someter al resto de los humanos a los caprichos de un solo hombre- es el eje temático de una exposición que tendrá por objetivo Europa. Pero con una variable: partiendo de textos ya escritos en nuestra literatura latinoamericana. - Se trata de una interpretación muy subjetiva de las subjetividades que ha suscitado la existencia de lo dictatorial en América, en el campo de la literatura -explicó Zapata. Asi, Zapata se inspira en aquellos libros generados durante el llamado boom latinoamericano, que tienen a la dictadura por tema. "En las novelas de nuestros grandes escritores esas dictaduras aparecen casi como abstracciones, como creaciones de ellos. Y yo de esas creaciones es de donde quiera sacar mis pinturas. No quiero inspirarme en los hechos concretos, sino en la interpretación que los novelistas han hecho de las dictaduras y de la interpretación que yo he hecho de sus libros" dijo. "El gran burundú, burundá, ha muerto" de Jorge Zalamea, y otros libros inspirados en dictadores del siglo pasado, como una biografía del dictador mexicano Santana, escrito por Agustin Yañez, son algunos de los textos revisados por zapata. Además, "El Señor Presidente" de Miguel Angel Asturias; "El Recurso del Método" de Alejo Carpentier; "Yo el Supremo" de Roa Bastos; "El Otoño del patriarca" de Garcia Márquez, entre otros. - También revisé un libro pionero todos éstos, que no es de un latinomericano sino de un español, que es "Tirano Banderas" de Ramón del Valle Iclán. Además he leído de Tomás Eloy Martínez su última novela, que es "Santa Evita" Explica Zapata que no se trata tampoco de retratar lo dicho por los libros, sino de lograr un abstracción de otra abstracción. "Es partir de una versión, de la cual yo voy a dar mi versión. El verdadero tema no es exactamente la dictadura como hecho histórico, sino la pasión de mandar, el deseo de imponerse a los demás que al parecer tienen ciertos hombres en un grado mayor. Hay quienes nacen con las ganas de mandar a flor de piel. Y no mandan, sino que se desmandan y empiezan a prohibirles a los demás la expresión de su pensamiento, y de lo más auténtico de ellos mismos, porque aspiran a ejercer un control sobre los demás de modo que los demás dejen de ser los demás prácticamente" dijo.
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