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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 13     Marzo 1997

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El trabajo Y su evolución histórica
Pedro Berroeta

Debo decir que me complace mucho estar aquí entre ustedes. Allá por los finales del siglo XIII, hubo en España un grupo de guerreros que llevaban el nombre árabe de Almogavares, estaba constituido por catalanes y aragoneses y aquel grupo de hombres mal vestidos, sin ninguna defensa, porque no usaban ni escudos ni armaduras, sacudieron al Mediterráneo con sus batallas y victorias e incluso tuvieron la suerte, como la tuvieron los 10 mil griegos, de tener un cronista que escribió la historia de los Almogavares. Ese hombre se llamó Ramón Montaner. En el curso de sus relatos él preguntaba frecuentemente: "qué os diré" y yo me pregunto ahora, después de haber oído al Dr. Uslar Pietri y al Dr. Henrique Machado y a mi querida amiga María Teresa Castillo, por quien tengo un inmenso cariño y que representa para mí el símbolo de esas horas soleadas de la juventud, de los cuerpos irreprochables y de los sueños perfectos, yo me pregunto: qué os diré; queda poco, verdad, no tengo sino que hablar de mi mismo.

Hace dos años, al día siguiente del último golpe de Estado me atacó una llamada enfermedad misteriosa que es la Miastenia gravis, que generalmente no da sino a los jóvenes y a los millonarios, de ella me ha rescatado un gran amigo que es el doctor Mario de Bastos. En el mes de enero de este año yo estaba muy mal, de tal manera que oí a alguien decir: "Pedro Berroeta está pidiendo pista" y también dijeron en una empresa para la cual yo colaboro, en donde se discutía los que trabajaban y no trabajaban, que yo era uno de los que cobraba sin trabajar; afortunadamente me defendió un periodista y explicó las razones por las cuales mi entrevista había sido suspendida provisionalmente, pero después me puse a pensar y me dí cuenta de que tenía razón ese hombre. Yo he pasado mi vida cobrando sin trabajar, por qué? por la sencilla razón de que he tenido la suerte de hacer lo que me gusta y que me pagaran por ello y esto me llevó, como yo soy uno de esos que llaman trabajadores intelectuales, a acostarme en la cama, porque nosotros descansamos cuando piensa la gente que trabajamos y trabajamos cuando la gente piensa que descansamos y recordé lo que había dicho un gran investigador holandés autor de una de las obras más extraordinarias, que consta Huizinga, que escribió El Otoño de la Edad Media, y tuvo mucho éxito en nuestra juventud. El decía que al hombre se le calificaba de Homo Sapiens o de Homo Faber, pero que el proponía que se le dijera Homo Ludens, porque sostenía que el hombre es el único animal que juega por jugar, porque cuando un gatito persigue una pelota o cuando un perro va a buscar un palo que tiraron y lo trae, ellos están ejercitándose para lo que más tarde va a ser su profesión, pero cuando cuatro venezolanos, digamos, entre los cuales puede haber un Presidente de la República y un Ministro de la Defensa, juegan dominó, están sencillamente disfrutando inútilmente de un momento agradabilísimo, ese es el juego.

Ahora, el Dr. Uslar mencionaba una cosa que es cierta y que es muy antigua en Venezuela y que es la afición del venezolano al juego, que es la traducción sencillamente de la inseguridad en la cual vive, pero yo propondría que ese nombre de Homo Ludens se cambiara y no ponerlo como juego, sino transformar el trabajo en un juego. Mientras nosotros no logremos hacer que un hombre se gane su vida haciendo lo que le guste, la sociedad estará desorganizada y tendrá una serie de conflictos. No se trata ni de reivindicaciones económicas, ni de distribución equitativa de la riqueza, sino del hecho de que si a mí me gusta la plomería yo pueda ser plomero, y que yo no tenga la obligación de estudiar para ser médico, porque mi padre fue albañil y él quiere que yo ascienda socialmente. Y llegué más adelante y recordé lo que todos sabemos del Génesis en la Biblia, de que cuando Dios descubre que Adán ha hecho lo que todos hoy hacemos tan placenteramente, es una cosa absurda porque El castiga al hombre por el uso de órganos que El le dio. El dice "maldita sea la tierra, porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol prohibido... y ganarás el pan con el sudor de tu frente..." entonces El metió en todos nosotros, descendientes de la culturajudeo- cristiana, la idea de que el trabajo es un castigo y una condena y esto se suma a lo que dijo el Dr. Uslar sobre la descalificación social del trabajo, el hombre que trabaja es un hombre que está condenado por Dios, y si yo no trabajo es porque Dios me quiere.

Esto es un concepto totalmente diferente de los anglosajones, porque tanto Lutero como Calvino sostenían que cuando un hombre trabaja y le va bien es porque tiene la bendición de Dios: son dos conceptos totalmente diferentes.

Hay que añadir otra cosa, cuando llegan los conquistadores aquí y comienzan a enviar de aquí para allá los primeros informes de los dominicos y los jesuitas, que recopila muy inteligente y muy brillantemente Denzil Romero en su Códice del Nuevo Mundo, hay un informe del Padre Fray Pedro de Aguar donde cuenta que los indígenas venezolanos se reunían para cosechar, para pescar, para recolectar la tierra,,y lo hacían cantando y riendo, es decir, estaban jugando, se estaban divirtiendo. Por otra parte, los colonialistas ingleses cuando, allá en Africa antes de que dejaran la herencia de los parlamentos ficticios que han acabado con la cultura africana, querían que trabajaran los negros, los ponían a cantar y a bailar, de este modo, hay el concepto cristiano del trabajo como juego y diversión y como una manifestación de la alegría vital, ahí está planteado este problema.

Yo le propondría a los conferencistas que estudiaran, además de todo lo que propuso el Dr. Uslar, si no habría forma de cambiar el concepto de trabajo y la única forma de cambiar el concepto de trabajo es organizar la escuela, la educación primaria, la educación preescolar y de allí proyectar hacia el futuro una organización en que cada hombre, así como nosotros tenemos las huellas digitales que indican que cada uno de nosotros somos un ejemplar único, que cada venezolano pueda encontrar la forma de ganarse la vida en lo que a él le gusta.

Yo recuerdo que cuando yo era estudiante de Derecho, a mi no me gustaba el Derecho, una vez uno de mis tíos en cuyo bufete yo trabajaba, en vez de pasar en limpio un documento, me dieron a redactar algo y uno de mis tíos dijo: "cónchale pero si este muchacho es inteligente" lo habían descubierto en ese momento, por qué? porque yo me puse a hacer lo que yo sabía hacer y lo que yo quería hacer. Entonces, precisamente ustedes que manejan la fuerza de trabajo, deben buscar la forma de cambiar el concepto de trabajo, no como un castigo de Dios, como eso que o una vez a un locutor de radio que decía, menos mal que hoy es viernes, porque mañana no tendré que levantarme a las 6 de la mañana, de quién es la culpa? yo creo que es una organización equivocada de la sociedad, no es a través de sindicatos ni de reivindicaciones que se va a llegar a una sociedad más justa, en una sociedad en que cada hombre sea un hombre. La suerte que tenemos actualmente es que estamos viviendo la época de la destrucción de las masas, como al comienzo del Renacimiento, ese primer estado totalitario que fue la Edad Media se destruyó y surgió el renacentista, el hombre que llegó a firmar sus cuadros, porque antes era un trabajo anónimo. Yo creo que estamos viviendo, con este fracaso de ese gran engaño del cual padecimos tanto nosotros que fue la llamada Unión Soviética, eso es una manifestación de la destrucción de las masas, tenemos que acabar con las masas, y ese es un temor de los partidos políticos que al acabarse las masas, ese concepto monolítico, para que surja el individuo que disiente y opone a la opinión general su propia manera de ser, ese es el camino que debemos buscar nosotros los venezolanos. Debemos tener como un orgullo el título de tercer mundo, porque así como el Dr. Uslar mencionaba la búsqueda del tercer imperio, nosotros tenemos que buscar una tercera forma de vivir que no es la del carosi de los jóvenes japoneses que se mueren siendo ejecutivos a los 30 años de tanto trabajar; ni lo que está pasando en Europa que no es un ejemplo para seguir, porque nosotros nos consideramos un pueblo infeliz y con miseria, pero en Alemania hay un 1O% de desempleados, como lo tenemos hoy aquí, lo que está pasando en Yugoslavia no es un ejemplo para nadie. Por fin los irlandeses han suspendido esa masacre mutua que se venían haciendo. Vamos a seguir nuestro camino, somos tercer mundo, muy bien, entonces recuerdo esa Venezuela que yo alcancé a vivir y a disfrutar, era una Venezuela pobre, indudablemente, pero había una calidad de vida que hoy no tenemos, porque no es lo mismo comerse un pollo frito, que lo que decía María Teresa hace un momento, que en su casa se comía arroz y caraota.

Yo invito a los sociólogos y a los investigadores que van a hacer esta serie de conferencias, a ver si podría haber alguna forma de acentuar de tal manera la educación preescolar, que vaya clarificando la meta de esos niños que van a ser mañana jóvenes y trabajadores, de manera que se transforme el concepto de trabajo; y por parte de los industriales también, saber que su bonanza depende de la bonanza de los consumidores y los consumidores son los obreros que trabajan para ellos y que despierte una idea de que tiene que haber un concepto y un pro-reso armonioso como si fuera una sinfonía y yo, personalmente creo, que eso podrá ser un camino y me permito decir esto y ser todavía más breve que el Dr. Uslar, Muchas gracias.

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