Revista Electrónica Bilingüe Nº 13 Marzo 1997 |
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El consejo nacional de cirugía y la huelga médica
Alberto J. Ferrer Fernández Independientemente de la Declaración de las Sociedades Científicas ante el conflicto médico, publicado en los diarios de Caracas el 20 de enero del presente año y suscrito por la Sociedad Venezolana de Cirugía, el Consejo Nacional debería fijar su posición sobre esta materia, en consonancia con los Estatutos y Reglamentos que rigen nuestra Sociedad. En la declaración hecha por las Sociedades Científicas, cuyo contenido comparto en sus lineamientos generales, hay sin embargo, en mi opinión, dos observaciones que es necesrio analizar y dos omisiones que hay que subsanar. En el punto 1 de la Declaración, se dice: ìSe pretende enfocar exclusivamente el conflicto como un reclamo salarial, quitándole al médico su vocación de servicio y presentándolo como un ser que sólo enfoca el problema desde el punto de vista económicoî. Me pregunto: ¿es que acaso el modo torpe como se ha manejado el conflicto no parece indicar esto?. Por otro lado, ¿quién puede quitarle a un médico la vocación de servicio, como no sea el mismo?. La triste realidad es que, y ojalá me equivoque, una vez que los médicos cobren su tan ansiado y justo salario, los hospitales seguirán como están, porque como afirma Quirós Corradi en un artículo publicado en el diario El Nacional del domingo 19 de Enero, ìla primera prioridad del gremio en este conflicto no ha sido obtener una mejor dotación médica; la primera prioridad ha sido salarialî. En realidad no parece haber un estudio serio hecho por los médicos para cuantificar las deficiencias de equipos e insumos en los hospitales, ni estudios sobre costo-beneficio que produzcan ahorros sustanciales en la prestación de servicios. Sobre esta materia escribí un artículo el año pasado en el diario El Globo (ìLa crisis hospitalariaî), que no mereció el menor comentario de los directivos de la Federación Médica. He enviado cartas y recortes periodísticos al Colegio Médicos sobre mala praxis y crisis asistencial y jamás he recibido ni siquiera un acuse de recibo. De modo que los únicos culpables de que este conflicto sea percibido como exclusivamente salarial, la tenemos los médicos. No pretendo desestimar la enorme responsabilidad que ha tenido el Estado en esta situación. Concuerdo con Rafael Muci Mendoza, distinguido colega del Hospital Vargas, cuando escribió en El Nacional del martes 21 ìEl Estado, con su desafecto crónico, se ha convertido sólo él, en el gran aniquilador de enfermosî. Si esto es verdad -y creo que en parte lo es- debimos empezar esta lucha mucho tiempo antes. En el punto 5 de la Declaración de Sociedades Científicas, se lee: ìLa consecuencia acumulada (sic) de todo estos errores, por décadas, se refleja en los brotes epidémicos y reaparición de epidemias, deterioro de todos los indices de salud, el colapso de la mayor parte de los centros asistenciales...îetc. De nuevo me pregunto: si esto es cierto y ha venido ocurriendo por décadas, ¿cuál ha sido la posición de la Federación Médica?. ¿Cuántas denuncias sobre estos aspectos se han hecho en los últimos años?. Nuestra Sociedad, en más de un Congreso o Jornada se ha pronunciado sobre la crisis hospitalaria y las conclusiones de estas deliberaciones han sido enviadas, tanto al Ministerio de Sanidad como a las instancias gremiales correspondientes, sin que hasta la fecha, que yo sepa, se hayan producido resultados. El Dr. Jesús Gonzalez Romero, en su Discurso de Instalación del XXI Congreso Venezolano de Cirugía, efectuado en Valencia, dijo: ìLamentablemente los médicos que hemos venido trabajando durante más de veinte años en estos hospitales, tenemos que afirmar que la asistencia quirúrgica se ha deteriorado en forma considerable, llegándose en algunos casos a situaciones de penuria y de atención comprometida por ineficaz y peligrosa para los pacientes, y por supuesto también para los cirujanos. Pero también tengo que decir que este deterioro lo hemos convivido, tolerado, aceptado en muchas ocasiones y padecido junto a los enfermosî. La Sociedad Venezolana de Cirugía ha denunciado estas situaciones, como se hizo en las Conclusiones de la Ponencia sobre ìCrisis Hospitalariaî, durante la celebración de las Jornadas Intercapitulares de Cumaná, bajo la presidencia del mismo Dr. González Romero. Me parece, por consiguiente, que un reclamo de esta naturaleza, como el que se hace en la Declaración de Sociedades Científicas, aunque muy cierto, luce bastante tardío por parte de la dirigencia gremial, y esto debería destacarse en el documento como una observación crítica. En mi concepto hay además dos omisiones que es imperativo corregir en la Declaración analizada. Una de ellas tiene que ver con la contraprestación de servicios. Es decir, ¿que vamos a ofrecer los médicos a cambio por las reivindicaciones -muy justas- que pedimos?. Nuestras Sociedades estaban el deber de destacar y señalárselo a la Federación Médica, los vicios derivados de los cabalgamientos de horario, del reposerismo, de las suplencias eternas, de lo que Quirós Corradi en el artículo ya citado llama ìventa de puntos de puntos de trabajoî, que aun cuando suene mal y no nos guste, no es otra cosa que eso. Creo que tuvimos la oportunidad ante un Estado que se ha demostrado igualmente torpe e insensible, de dar un ejemplo y limpiar nuestra casa. Por desgracia, no se si podemos hacerlo ahora. La segunda y más notoria omisión de la Declaración de Sociedades Científicas, es la ausencia de una crítica, de una mínima censura, a la insólita decisión de paralizar las emergencias de todo tipo de nuestros ambulatorioa y hospitales. Creo que una decisión como ésta no tiene precedentes en el mundo civilizado. Esta medida, además de inmoral y antiética, es criminal. Cuando un periodista interrogó al Dr. Blanco sobre la posibilidad de muertes, ésta fue su respuesta: ìEn toda guerra hay muertosî. Estas palabras en boca del Presidente de la Federación Médica revisten una gravedad inusitada y no hay adjetivos para calificarlas. Habría que recordarle que aquí los muertos está en un solo bando: el de los enfermos que son la razón de ser de los médicos. Convengo en que las autoridades, han sido igualmente criminales por el modo cómo han enfrentado el conflicto, pero no podemos cometer más crímenes para imponer nuestras condiciones o defender nuestros bolsillos. ìNO HAY CAUSA, POR NOBLE Y ELEVADA QUE PAREZCA, QUE JUSTIFIQUE LA MUERTE DE PERSONAS INOCENTES, PORQUE POR ESE MISMO ACTO, PASA A SER UNA CAUSA INJUSTA" (Roberto Hernández M.: ìLa huelga de la vidaî, El Nacional, p. A-7, Enero 5, 1997).. No debemos olvidar que las huelgas son contra el patrono. En este caso el patrono es el estado, y no los enfermos y hubiese sido más lógicos y coherente, ya en el camino de las audacias, secuestrar al Ministro de Sanidad, por ejemplo. Así nos hubiésemos puesto al nivel de los guerrilleros del M.R.T.A., quienes, en fin de cuentas, está arriesgando su pellejo. Entonces si podríamos decir que en toda guerra hay muertos. Con este derecho de palabra, he querido, como médico y como ex-Presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía decir lo que siento y pienso de este conflicto, sentimientos y pensamientos enmarcados dentro de las enseñanzas de todos aquellos maestros, que dentro de esta Sociedad y para mi fortuna, me mostraron a través de estos largos años, el difícil camino de la rectitud. Deseo excusarme de alguna manera con mi entrañable amigo de toda la vida, nuestro Presidente, Dr. Miguel Zerpa, a quien esta catarsis no debe afectar por el hecho de haber suscrito el Documento de las Sociedades Científicas, pues bien sé que Miguel en este particular aspecto, comparte la mayoría de mis sentimientos y además ha firmado documentos aparecidos en la prensa nacional, donde ha dejado sentada claramente su posición, altamente ética en relación a este infeliz conflicto, que nos está afectando tan profundamente como médicos y como venezolanos. |
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