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Revista Electrónica       Nº 14     Abril 1997
Documentos
El Ocaso de Las Islas
El Gran Caribe frente a los desafíos globales y regionales
Andrés Serbin

Introducción: Una manera de ver las cosas

I have nothing to offer except a way of looking at things
Erik H. Erikson, 1986

La evolución y los cambios recientes del sistema internacional no sólo han signado la dinámica de las relaciones internacionales a nivel global, hemisférico o regional, sino que también han puesto en crisis los paradigmas tradicionales de interpretación y análisis teórico de esta dinámica y del sistema y, en particular, parecen haber puesto en desuso, desde un enfoque global, la validez o el interés por los estudios regionales o de área.

El fin de la guerra fría y del mundo bipolar, así como la transformación y fragmentación de la URSS y de Europa oriental, han puesto fin a una de las area studies privilegiada por el establishment académico norteamericano: la sovietología (cf. King, 1994), y han obligado a los sovietólogos a diseminarse en busca de nuevos nichos académicos para su supervivencia. Una situación similar, salvando las diferencias de escala y de prioridad estratégica, parece afectar a los "caribólogos" (los especializados en la cuenca del Caribe), como una subregión diferenciada del resto del hemisferio occidental. De hecho, la significativa dilución de la importancia geoestratégica de la cuenca del Caribe, en particular para los actores extrarregionales tradicionales, como las antiguas metrópolis europeas o Estados Unidos luego del fin de la guerra fría, ha dado lugar a una similar desbandada de los analistas y académicos dedicados al estudio de la región, en especial en las universidades y centros de los países industrializados. Sin embargo, la interdependencia global y las generalizaciones sistémicas no pueden ocluir la necesidad de estudios de área, basados en un conocimiento lingüístico, cultura y político profundo de una determinada región..

El Caribe en particular ha dado lugar, luego de la Segunda Guerra Mundial, al desarrollo de estudios que por un lado se disociaron progresivamente del etnocentrismo que caracterizó al progreso en el sentido occidental del término y, por otro, se beneficiaron de los avances en teoría y metodología de las ciencias sociales occidentales (Maingot, 1983a; 3)1. A la vez, la diversidad lingüística, cultura y política de la cuenca del Caribe ha demandado el desarrollo de estudios interdisciplinarios o, al menos cada vez más, el uso de paradigmas multidisciplinarios (ibíd.,3), eventualmente planteando propuestas orientadas a una visión extradisciplinaria (Sankatsing, 1990 y 1994)2, para abordar la heterogeneidad de la región.

De hecho, la cuenca del Caribe (incluyendo a Centroamérica y a su parte continental) evidencia una acumulación de estudios específicos en las últimas cinco décadas (Serbin, 1987; 27-30) junto con una proliferación de centros de investigación dedicados a diversos aspectos regionales (ubicados en la región y también fuera de ella y localizados tanto sobre el Caribe insular y Cuba como sobre Centroamérica), así como la emergencia y crecimiento de redes de investigadores y de asociaciones profesionales orientadas al estudio del Caribe. En este sentido, y a pesar del desprestigio reciente de los estudios de área, persiste un interés conceptual, teórico, institucional y disciplinario en la región como tal que responde al dictum de que "la investigación, a diferencia de la especulación, exige un lugar objetivo" (Wood, 1974; 524). Las diferencias conceptuales, teóricas, institucionales y disciplinarias que esto genera, parecerán reflejar a su vez la complejidad de la región, y la necesidad de un anclaje en estos tiempos de desarticulación espacial y temporal.

En esencia, pese a los vientos globalizadores que pretenden una homogeneización del planeta y no obstante la proliferación de estudios comparativos, en especial en el marco de la sociología y de la ciencia política, persiste un cuerpo acumulado de investigaciones y de estudios y un interés por la situación regional que no condice con el actual desinterés académico por los estudios de área. Como ilustración baste revisar, al final de este texto, la abundancia de publicaciones sobre la región en los últimos años.

Así mismo, pese a la pretendida uniformización globalizadora del planeta, cada vez se hace más evidente que más allá de los factores políticos, económicos y culturales domésticos, la globalización está significativamente condicionada por la ubicación geográfica y por diferencias regionales. De hecho, pese a la evidente identificación de la globalización con la expansión y transformación del capitalismo contemporáneo, éste se expresa de maneras distintas en el marco europeo, japonés o norteamericano o, más recientemente, en la periferia (Albert, 1993)3. De allí la importancia de poner el énfasis en dos conjuntos de variables: las regionales con las particularidades que imponen, y las internacionales, reivindicando un ámbito específico de entrecruzamiento entre ambos en la dinámica de ciertas áreas geográficas distintivas (Stallings; 1995; 1-2).

Por otra parte, la crisis de paradigmas que ha signado recientemente la discusión de los enfoques y perspectivas teóricas en relaciones internacionales, con su énfasis en las visiones globales del sistema internacional, ha puesto en el tapete la necesidad no sólo de reorientar los estudios de área sino también de incluir esquemas interpretativos noveles para dar cuenta de la creciente complejidad, acelerado cambio y diversidad del sistema internacional.

La tercera oleada del debate en relaciones internacionales ha llevado no solamente a un cuestionamiento de los paradigmas realista y neorrealista, particularmente presentes en la interpretación geoestratégica de la dinámica regional, sino también a concederle una relevancia cada vez mayor a los enfoques pluralistas neoliberales, globalistas y reflectivistas en la interpretación de los procesos de integración subregional, de articulación entre las presiones externas y las demandas domésticas de la sociedades caribeñas, en la emergencia de nuevos actores y nuevos temas de la agenda regional. Los consecuentes cambios de enfoque y de perspectiva en el análisis de la región, con un creciente énfasis en sus componentes internacionales, se han articulado a su vez a significativos cambios en las percepciones de los actores regionales, tanto a nivel gubernamental o empresarial como en los organismos intergubernamentales, no gubernamentales o en los actores sociales y políticos de las respectivas sociedades.

Las conceptualizaciones y definiciones acerca de la región se encuentran en plena transformación, así como también el rol y la dinámica de las interacciones de diversos actores en torno a diversos temas y prioridades asignados a la agenda regional. De hecho, en ámbitos y circuitos diversos, emergen proyectos y orientaciones regionales que dan lugar a la promoción de un regionalismo de nuevo cuño, con rasgos distintivos y particulares, en un marco de cambios acelerados y de creciente complejización de la dinámica subregional.

Paradójicamente, el imaginario regional a que da lugar este proceso y las diversas iniciativas de orden económico, político, social o simbólico que lo nutren y sustentan, contrasta, se diferencia, se articula y, eventualmente, se confunde, con los procesos de globalización en curso en el planeta, en el marco de las contradicciones que impone, en las respectivas identidades, la articulación de los procesos de globalización y de regionalización, las redefiniciones de las funciones de los Estados, de los alcances del Estado-nación y de los nacionalismos de diverso cuño (nacional, étnico, religioso, regional), y las particularidades de la reactualización del papel de la sociedad civil en los procesos de gobernabilidad democrática.

En este sentido, la cuenca del Caribe se constituye una vez más en una caja de resonancia de las dinámicas que signan el sistema internacional, sobre la base, sin embargo, de una evolución histórica y de una configuración cultural particulares, y a la vez despliega y articula diversas respuestas y estrategias a las presiones y demandas exógenas, no siempre coherentes o eficaces frente a las transformaciones globales.

Desde esta perspectiva, más allá de intentar reactualizar un debate sobre la importancia de una visión desde el estudio del área, el presente libro intenta básicamente analizar los nuevos procesos que están definiendo la identidad y diferenciadad de la subregión en un mundo en transformación, a partir de la pregunta sobre el destino de la cuenca del Caribe en los próximos años, sobre el sentido de la insularidad que caracteriza -geográfica o culturalmente- a una gran parte de la misma, y sobre el impacto de la globalización no sólo en el ámbito productivo, comercial, financiero y geopolítico, sino también en el sociopolítico, cultural e ideológico.

En este sentido, a partir de una nueva interlocución entre una realidad cambiante y las ideas que intentan dar cuenta de ella, particularmente desde la óptica de las relaciones internacionales como disciplina, buscamos introducir una nueva mirada sobre la región. Una mirada que responda, progresivamente, a la dinámica que imponen sus propios actores -a diferencia de las definiciones desde afuera que la han caracterizado con anterioridad-, desde la perspectiva de una visión informada tanto de la dinámica mundial que la condiciona como de las ideas y mapas conceptuales que contribuyen, quizás desde otras realidades, a su interpretación.

No obstante, este libro intenta hacer un aporte no necesariamente en términos de predicciones y pronósticos sino de interrogantes acerca de la región y de su futuro en el marco cambiante de las transformaciones globales. En esencia, más que debatir sobre los numerosos escenarios posibles, busca identificar los desafíos que le impone la nueva coyuntura global en función de perfilar una agenda que contribuya a dar respuesta a los mismos. En este sentido, no configura un texto definitorio y terminante sino que más bien refiere a las dudas e interrogantes que en los últimos cinco años han plagado los trabajos del autor sobre la región y que éste confía puedan ser de utilidad, como un esbozo y un menú de preguntas más que como un manual de certezas, para el debate actual acerca del destino de la cuenca del Caribe.

En este sentido, como bien apuntara Erik Erikson, no tengo nada que ofrecer excepto una manera de ver las cosas, por demás fragmentaria y dispersa, aunque no por ello menos consecuente.


1 Main Got, Anthony (1994 a) The United States and the Caribean. Boulder: Westview.
2 Sankatsing, Glenn (1994)
3 Albert Michelle (1993) capitalismo contra capitalismo, Buenos Aires; Paidos

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