Cabezal Economía y Petróleo
Revista Electrónica       Nº 14     Abril 1997
Economía y Petróleo
La Evolución de la Organización Venezolana
Fernando Pablo*

A lo largo de la historia de la humanidad se ha comprobado repetidamente la famosa y vigente "Teoría de la Evolución de las Especies" expuesta por el naturista británico Charles Darwin a finales del siglo pasado. Sin embargo, las aplicaciones e implicaciones de su teoría trascienden los límites de la genética y abarca todo aquello que tiene que ver con la creación del hombre. Las organizaciones empresariales son un ejemplo más de ello. Ellas, como las especies, deben adaptarse y mutar ante los diferentes y constantes cambios que se producen en el medio ambiente, dando paso a las evoluciones organizacionales que favorecen la eficiencia y la productividad. La lucha por la subsistencia y la viabilidad económica son los factores que empujan a las empresas a mejorar sus estructuras de costos y aliviar la presión sobre sus márgenes.

En Venezuela abundan ejemplos de mutaciones y evoluciones naturales en las empresas venezolanas producidas por cambios en el ambiente. Para ello, trasladémonos al período 91-94, cuando se iniciaron las reformas económicas del segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Un altísimo crecimiento económico, una innovadora política fiscal, un proceso de apertura comercial, un cambio en la orientación de las inversiones y un agresivo plan de privatizaciones fueron algunos de los principales motores de los cambios organizacionales y accionarios ocurridos desde 1991 hasta finales de 1994. Igualmente cabe mencionar a la crisis financiera, como uno de los factores negativos que indujo cambios en las empresas venezolanas, donde la relación riesgo-rendimiento mutó de manera violenta y dio al traste con muchos proyectos y empresas que originalmente eran "rentables". Durante esos años vimos una agresiva compra de empresas de capital local por parte de extranjeros, en donde brasileños, peruanos y colombianos se volcaron a comprar empresas venezolanas o a realizar agresivas asociaciones que le quitarían el sueño al mejor posicionado de sus competidores.

Sin embargo, todos estos procesos evolutivos en las organizaciones entraron en un estado catatónico durante los años 1995 y principios de 1996 debido la inestabilidad cambiaria y a la agravada situación fiscal en la que se encontraba Venezuela. Con un superávit comercial en descenso, altos niveles de desinversión foránea y unos impredecibles niveles de endeudamiento (sin mencionar una credibilidad nula por parte de los inversionistas extranjeros) era poco lo que el Gobierno del Dr. Rafael Caldera podía lograr en materia de incentivos y reestructuraciones a nivel gubernamental. Aunque parece osado mencionarlo, es posible que la pasividad e inactividad gubernamental ocasionaran algunos pequeños cambios, tales como los observados en Aeropostal y la industria hotelera poseída por el Gobierno, en donde la inviabilidad financiera y las ineficiencias operativas, respectivamente, dieron al traste con la estructura de propiedad (o accionaria) de ese entonces y promovió pequeñas y aisladas privatizaciones o concesiones.

Como es el gusano a la mariposa, así parecen haber sido los dos años anteriores a la economía que se nos presenta actualmente, por lo menos en cuanto a procesos "evolutivos" de las organizaciones se refiere. El reinicio del programa de privatizaciones y concesiones, además de confirmar una sana tendencia dentro de las políticas gubernamentales, ha reanudado las inversiones extranjeras, ha dado paso a nuevos actores y a nuevas tecnologías. Otro ejemplo lo constituye el programa de apertura petrolera iniciado por Petróleos de Venezuela, lo que ha permitido la presencia de importantes multinacionales en las áreas de exploración y explotación petrolera cuyo principal efecto de mediano plazo es el crecimiento de la base de proveedores de bienes y servicios de la mediana y pequeña industria.

Ante la presencia de un número mayor de competidores y ante sustanciales modificaciones en el marco legal y regulatorio, es obvio que deben sucederse modificaciones significativas en la estructura celular de muchas compañías que permitan su adaptación y supervivencia. Por otra parte, la economía abierta que estamos experimentando amplía mucho más las perturbaciones ambientales y permite la acción de factores extraterritoriales dentro de nuestra economía. Todo ello nos lleva a concluir que aquellos cambios que se produzcan en las organizaciones estarán enmarcados dentro de aquellos que se produjeron o se producen a nivel mundial influídos por aquellos agentes o factores "tropicales" propios de nuestro país (regulación, marco social, cultura, etc.).

Considerando las premisas anteriores y suponiendo que Venezuela no es la excepción, la historia evolutiva de las especies (o mejor dicho de las organizaciones) se encuentra sujeta a leyes universales. Por ello, podemos predecir con altas probabilidades de certeza algunas de las características que tendrán las organizaciones en un futuro no muy lejano. Más específicamente, veamos hacia donde se dirige la organización venezolana : hacia la especialización o seguirá bajo los patrones de la diversificación.

La desaparición o reducción de importantes conglomerados a nivel mundial sugiere que la tendencia actual de las organizaciones es la especialización. Tomemos dos ejemplos. Hanson, uno de los más importantes conglomerados británicos está culminando su desmembramiento con la venta de ITT (una división que poseía el nombre de Sheraton). Actualmente Hilton Hotels está comprando a ITT por US$6.5 millardos, una compra que formaría el grupo hotelero más grande del mundo. Otro ejemplo de especialización es el de PepsiCo, quien a principios de este año anunció que separaría su negocio de refrescos de aquellos de comida rápida (Taco Bell, Pizza Hut y KFC). Aunque la comida era un negocio nada despreciable (US$11.3 millardos en ventas y US$867 millones en utilidad), no representaba su principal línea de negocios, estaba experimentando fuerte competencia y las sinergías que en algún momento existían parecen actualmente compensadas por el incremento en mercadeo, guerra de precios, investigación y desarrollo de mercados, etc.

Cuando los conglomerados estaban de moda, había dos justificaciones : el uso del flujo de caja excedentario para el aprovechamiento de otras oportunidades de negocios y ; la diversificación de los negocios amortizaría la volatilidad de los ciclos económicos. Sin embargo, ninguno de los argumentos tiene mucho peso hoy en día. El primero ha sido destruído por el crecimiento y la especialización de los mercados de capitales, ya que los inversionistas hoy en día prefieren decidir ellos mismos en que proyectos o sectores de la economía poner los excedentes de dinero, así como el porcentaje de su dinero que desean reinvertir o simplemente gastar. En cuanto al segundo argumento, está comprobado que los ciclos económicos de los negocios han disminuído significativamente su volatilidad después de la década del 70, lo que no justificaría la protección de un negocio con los márgenes de otro.

En el caso venezolano las compañías deberán entrar en un proceso de mutación acelerada. La apertura del capital accionario a los mercados de capitales facilitará el acceso a medios de inversión, pero también ocasionará fuertes cambios en la estructura de las empresas para sacar el mayor provecho o valor de dicha apertura. Por otra parte, la presencia de un mayor número de competidores (y en algunos casos, fuertes competidores) señala que las empresas locales deberán concentrar sus esfuerzos en su principal línea de negocios, destinando sus inversiones a mejorar su tecnología y sus servicios. Parte de estas mutaciones se encuentra en curso. Los movimientos de outsourcing que se encuentran ocurriendo en muchas empresas venezolanas y la apertura al mercado de capitales local (p.e. el outsourcing de sistemas de PDVSA y la emisión de Bonos petroleros, lo que señala que PDVSA no parece ser tan conservadora como antes) señala que las organizaciones están sintiendo la urgencia. Sin embargo es menester que la gerencia de las empresas concientice el cambio, un cambio que debe venir generado desde adentro y no necesariamente forzado por las condiciones exógenas. Concluimos que, enmarcados dentro de la idiosincrasia venezolana y latinoamericana, debemos utilizar los adelantos tecnológicos (inclusive el de la clonación pudiera ser válido) para adaptar la genética de nuestras compañías a la libre competencia, la focalización de los negocios y la generación de valor agregado.


* Ingeniero (MBA) E-mail: ferapabv159@cantv.net

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