Resumen de Noticias
Revista Electrónica       Nº 14     Abril 1997
En Esta Semana
La guerra entre los imperios de Lara y Yaracuy
Luis Brito Garcia

—Descorchen botellas de champaña en la Copre! —Abran garrafas de Old Parr en el Banco Mundial! —Cuéntense desde hoy las fechas en los documentos oficiales a partir del año tantos de la Independencia y 1 del Nuevo Federalismo! No bastó con que Tablante mandara su policía de Aragua a invadir el territorio extranjero de Sucre. No fue suficiente que el reyezuelo Ramón Martínez regalara las salinas de Araya a un consorcio extranjero como si no fueran propiedad de la Nación. No bastó que los obreros del Municipio Cabimas bloquearan sus instalaciones petroleras para evitar que obreros "foráneos'' —es decir, venezolanos nacidos en otros municipios— trabajaran en ellas. Muéranse: ahora los ejércitos de los reyezuelos del Principado de Lara y del Cacicazgo de Yaracuy preparan La Madre de las Batallas a ambos lados de la histórica frontera que separa sus feudos.

Los corresponsales de guerra de las agencias internacionales se apiñan en la llamada Franja de Yaritagua, a la espera de que los reyezuelos de los dos imperios antagónicos diriman con el inminente holocausto los odios históricos, las inconciliables diferencias de raza, lengua, religión y credo político que desde siempre separan a sus antagónicas naciones. —La planta insolente del extranjero yaracuyano ha hollado el sagrado suelo de Lara!, grita el Duce larense al mando de sus invencibles divisiones de media docena de tombos. —Yaracuy, Yaracuy uber alles!, vocifera el Fuehrer yaracuyano al mando de sus legiones imperiales de media docena de carautas frías de Urachiche.

Tras tormentosa reunión ante el Consejo de Seguridad de la ONU, los cancilleres de las satrapías antagónicas revelan a Walter Martínez que el motivo de la disputa es exactamente del tamaño de sus respectivos reyezuelos: Arresulta que cada cual quiere construir un peaje un jeme dentro de sus fronteras de la autopista que trazó por ellas una potencia extranjera llamada la República de Venezuela. Pues así como las empresas que privatizan la electricidad lo único que gerencian es el medidor y la factura, la descentralización se reduce en la cabeza de sus pontífices a un peaje y una totuma para cogerse los centavos de los incautos obligados a bajarse de la mula.

Tan miserable fue la suerte de Venezuela bajo ese picadillo de cacicazgos llamado Federación, que todas las Constituciones de finales del pasado siglo y de principios del presente prohibieron expresamente las alcabalas internas. Quién prohibirá los peajes?

Ya que retrocedemos hasta los tiempos de los señores de horca y cuchillo, bueno es recordar que Carlos V, con todo lo Emperador que era, para acabar la guerra con Francia retó a duelo al Rey Francisco I. —Maravilloso sería que cada vez que uno de nuestros emperadores aldeanos tuviera una diferencia con otro se agarrara a pescozones con él, en lugar de amenazar con mandar a unos venezolanos a derramar la sangre de otros venezolanos!

Los últimos cables informan que el inminente holocausto con el que se amenazaban los Césares provincianos se evitó cuando sus tropas se desbandaron —con ellos a la cabeza— ante el paso de un buhonero con una cava que vendía unas frías.


El Nacional, 25 de Abril de 1997

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