Resumen de Noticias
Revista Electrónica       Nº 14     Abril 1997
En Esta Semana
La última alcancía.
Alberto Quirós Corradi.

El Fondo de Inversiones de Venezuela, parece que ya no es la "última alcancía'' de cuyo contenido puede disponer el Gobierno para obtener recursos monetarios. En efecto, la presencia de las "carteras'' en el FIV de empresas como Cadafe, el fantasma del Inos, Dianca y además ilustres cadáveres, unos más vivos que otros, ha mermado su capacidad para generar fondos que pueden estar a la disposición de la voracidad oficial.

Pero las "alcancías'' públicas, también han servido propósitos loables en algunas ocasiones, como pudiera ser en el futuro no tan lejano mantener "vivas'' algunas empresas de Guayana que, de no privatizarse de inmediato, corren el real peligro de colapsar en manos del Estado.

Si a alguien le queda alguna duda "ideológica'' sobre la imperiosa necesidad, de llevar a feliz término las privatizaciones del acero (Sidor) y del aluminio (todas las empresas vinculadas a este proceso) será mejor que archive sus reservas y guarde sus energías para lidiar con problemas que todavía ofrezcan opciones para su solución.

Es hora de que el Gobierno Nacional diseñe una estrategia definitiva para llevar a feliz término este importante proyecto.

Propongo lo siguiente:

Sidor. Concentrar todos los esfuerzos y todos los recursos disponibles en concluir este proceso en el menor tiempo posible. Lo cual significa diferir un poco la privatización de las empresas del aluminio. Si el Gobierno se empeña en llevar los dos procesos simultáneamente, corre el peligro de que se le enreden y se le atrasen ambos.

Privatizar a Sidor, tiene menos complicaciones. Las cláusulas críticas que quedan pendientes, como la de garantizar suministro al mercado local es fácil de redactar, ya que en este sector, a diferencia del aluminio, lo que se vende son productos terminados, usados básicamente en la industria de la construcción. No hay pues verdaderas industrias de transformación, salvo el suministro de "pellas'' a Ferrominera y algunos otros productos a empresas que fabrican tubos y los que utilizan la industria metalmecánica nacional. Para las "pellas'' existe ya un contrato de suministro y para los demás productos lo que habría que garantizar sería su disponibilidad "segura y confiable a precios de mercado''. Entendiéndose por mercado el "precio de frontera''. Es decir, el precio equivalente de importación ajustado por flete y seguro. Algo que la cláusula que se discute no incluye todavía. Algunos de los compradores potenciales pedirán su eliminación argumentando la posible creación de inflexibilidades operacionales, la dificultad de garantizar suministro de todos los productos que hoy se fabrican, cuya enorme diversificación podría ser causa de la baja rentabilidad de Sidor y la opción, siempre presente para el consumidor nacional, de importar aquellos productos que no puede obtener localmente. Aun reconociendo lo anterior y aunque la diversidad de suministro al mercado nacional, se regule o limite de alguna forma, esta cláusula no puede omitirse.

— Continuidad de operaciones. Es importante encontrar una fórmula que garantice la continua operación de Sidor por un tiempo determinado. Esto debe ser aceptado sin mayores problemas por los compradores.

— Inversiones mínimas. Es importante que se establezca una cantidad mínima a invertir por el comprador durante un período de tiempo a negociarse. Quizás la mejor manera sería establecer, un monto arbitrario, como la obligación mínima del comprador, pero subordinando el desembolso de ese monto a programas específicos que se discutirán entre el vendedor y el comprador, durante el primer año de la operación ya privatizada.

— Participación ciudadana. Debe quedar claro que de las acciones no vendidas al comprador, el FIV o CVG, se reservará el derecho de establecer diferentes programas de participación ciudadana en los términos económicos que decida el ente nacional responsable.

— Terrenos. Los terrenos que no estén relacionados directamente con la operación de Sidor, deben ser excluidos de la licitación y utilizados para su futuro desarrollo industrial (No debe convertirse esta licitación en un negocio de bienes raíces para el comprador).

— Otros aspectos: Quedan por concluir: condiciones financieras, pasivos laborales y ambientales y —sobre todo— los mecanismos que utilizará el Estado para vigilar el fiel cumplimiento de las condiciones establecidas en el Convenio de Compra—Venta (Esto tiene mucho que ver con el futuro de la CVG).

Política Comunicacional. Algunos miembros de la alta gerencia de Sidor se han quejado de su falta de participación activa en el proceso, lo cual es lamentable. Sin embargo, hay que reconocer públicamente el magnífico esfuerzo que se ha hecho para mantener informados a los trabajadores mediante las publicaciones "Tiempo de Privatizar'' y "Carta Gerencial'' (Los trabajadores tienen también su órgano de comunicación regular: "El Negociador'').

Las empresas del aluminio

El sector aluminio es otra "cosa''. Veamos:

— Lo primero que no está muy claro, es por qué se recomienda vender al sector en bloque. Caben dos razones posibles: 1) Porque la complejidad funcional y operativa que se lograría al vender a todas las empresas en conjunto, resultaría en un valor (precio) superior al que se obtendría, si se vendieran las empresas por separado o en combinaciones más pequeñas. 2) Porque de no venderse en bloque —alguna empresa— específicamente Alcasa, no se podría vender por sí sola. Esta aseveración es bien curiosa, para ser caritativos, por cuanto parece ignorar que el comprador en bloque, va a descontar del valor (precio) global, el valor (precio) negativo que pudiera tener uno de sus componentes. Para 1995 Alcasa tenía deudas del orden de 650 millones de dólares y sus activos no valían esa cantidad (Gustavo Coronel. "Una Perspectiva Gerencial de la Corporación Venezolana de Guayana''. Editorial Melvin 1995). Es que un comprador en bloque va a ignorar esa situación?. Más aún, informes recientes preparados para apoyar la privatización de estas empresas, reconocen que la producción nacional de alúmina, muchas veces no puede competir —en precio— con la alúmina importada es que la naturaleza global de una posible venta, va a cambiar esta realidad?

Hay pues una indefinición conceptual sobre la conveniencia de vender en bloque a las empresas del sector aluminio, puesto que ninguno de los supuestos que pudieran apoyar la decisión resiste, dada la información disponible, un análisis técnico profesional. En cambio, las consecuencias negativas de esta decisión sí son enunciables:

— El carácter monopólico del resultado. Con toda la deferencia que me merece la agrupación Pro—Competencia, cuyas opiniones siempre he visto con respeto, debo admitir que su informe sobre la cualidad o no de monopolio que se establecería en Venezuela de vender a un solo comprador todas las empresas del sector del aluminio, me ha dejado poco menos que perplejo. No puedo comentar en pocas líneas un documento de 128 páginas. Sin embargo, hay algunos ejemplos incomprensibles, por lo menos para mí. Según el informe, el "mercado relevante'' en todos los casos, menos uno, lo constituye el mercado internacional —por lo tanto— no constituye monopolio que todas las compañías del sector aluminio pertenezcan a una sola empresa. Sin embargo, en el caso de Carbonorca, el mercado relevante es el nacional... entonces, cómo se incluye esta empresa en el paquete global?. Además, cuáles serán las consecuencias en el mercado relevante del aluminio, si un consorcio como el constituido por Alcoa/Alcan añaden a su control todo el sector del aluminio nacional contribuiría nuestro sector o no a fortalecer el carácter obligatorio del consorcio? En resumen, tanto por el control que pudiera ejercer una sola empresa sobre el suministro local del aluminio a las industrias transformadoras, así como por las influencias que sobre las importaciones del sector pudiera tener también un consorcio —como el definido aquí— sobre el comercio internacional, creemos que este aspecto requiere de una nueva discusión.

— Un consorcio gigantesco que comprara a todo el sector aluminio de Venezuela, convertiría a nuestra industria en un simple centro de costo sin darle categoría de industria comercialmente integrada (Centro de ganancias). Estaríamos condenados a ser, dentro de un "conglomerado'' altamente integrado un simple productor de materia prima. Y eso, mientras seamos baratos. Una decisión de privatizar se convierte —entonces— de una esperanza de desarrollo industrial en una condena a continuar como suplidor de materia prima, característica negativa del tercer mundo.

— Participación Nacional. No hay duda que las bajas posibilidades de que el capital nacional tenga una participación importante en la propiedad del sector, dificultará el suministro garantizado al mercado interno a largo plazo. El corto plazo se podría "arreglar'' con obligaciones de suministro a precios de mercado y quizás se pudieran definir los precios como de frontera (ya descritos en el caso Sidor). Pero sospecho que cualquier cláusula de esta naturaleza, llevará una limitación en el tiempo para que sea coherente con el criterio y la condición de "centro de costo'' en que se convertiría nuestra industria. Esto hay que revisarlo. El futuro de nuestra industria transformadora del aluminio, no puede ponerse en peligro por consideraciones fiscales o de conveniencia inmediatista.

Lo anterior sugiere que, a pesar de haber arrancado primero, la privatización del sector del aluminio, por su complejidad se encuentra más atrasado que el proceso de Sidor. Más aun, es probable que lo del aluminio requiera una revisión mucho más profunda que lo de Sidor. Por todo lo cual, reitero mi sugerencia inicial: hay que dedicarle todos los recursos disponibles a la privatización exitosa de Sidor para que, apoyados en ese éxito, el Gobierno pueda responsablemente dedicarle sus limitados recursos a resolver el complejo problema de la privatización del sector aluminio.

Ceder a las presiones del inmediatismo nos puede llevar, de no hacer nada bien a hacerlo todo mal y a perder la posibilidad de crear una nueva "alcancía''... de esas que duran.

P.D.: Por último, las privatizaciones de las empresas de Guayana, representan para la comunidad bolivarense algo más que una oferta de dólares y centavos. Representan un cambio cultural y, en la visión ciudadana, el riesgo de que el nuevo propietario se lleve a "otra parte'' lo que la comunidad ha sentido siempre como suyo.

Este proceso no debe ser impuesto "desde arriba''. Necesita aliados y activistas locales, y parece tener pocos. Algo no anda bien en las relaciones inter—sectoriales.


El Nacional, 27 de Abril de 1997

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