Resumen de Noticias
Revista Electrónica       Nº 14     Abril 1997
En Esta Semana
El frente antiadeco
Diego Bautista Urbaneja

Es una pobre idea. No por lo de la oculta intención. Eso sería lo de menos. Al fin y al cabo es lícito que cada quien busque su propio provecho, sobre todo si lo considera legítimo, como no podemos menos de pensar que tales partidos consideran el suyo.

Lo que hace de esa propuesta una idea poco interesante es que el tal frente antiadeco es la otra cara de la moneda que tiene a AD en su anverso. Es la otra versión, con las variantes de estilo del caso, del tipo de política que AD entronizó en nuestra democracia. Lo que está agotado, lo que debe ser reemplazado, lo que debe ser dejado atrás no es AD, es toda la política que tiene en AD su 'mejor' representante, pero cuyo segundo 'mejor' representante es Copei, y así sucesivamente.

Puede discutirse largo rato sobre los precisos porcentajes de responsabilidad que como gestores políticos le cabe a cada uno de esos partidos en la suerte con que ha corrido la democracia venezolana. Pero la diferencia que pueda haber en esos porcentajes se debe más bien a las diferentes cuotas de poder que han detentado, y no a que unos lo hayan hecho ostensiblemente mejor que los otros en sus respectivos predios. AD es el más responsable porque es el que ha tenido más poder.

Un eventual enfrentamiento entre AD y un frente antiadeco cuyos pivotes sean los otros partidos que pueblan el raído paisaje político nacional, sigue siendo un episodio circunscrito al cada vez más estrecho círculo de ciudadanos que se sienten convocados por los partidos establecidos. Por sí mismos, los partidos contendientes en esta supuesta polarización se repartirían el consabido 35-40% de los votos, mientras que la abstención superaría de nuevo la barrera del 50%, completando el 100% la franja chavecista, tal vez reforzada por el pablomedinismo. De ese modo, se tratará de un reñido combate entre maquinarias, peleado con las armas que han llegado a predominar en ese tipo de forcejeos: control de mesas y de conteo, estar allí en el momento de elaboración del acta y todo lo demás que ya sabemos.

Una mejor tarea

De ahí que los proponentes del frente antiadeco busquen aire fresco. Por eso no dejan nunca de incluir en el frente los nombres de Irene Sáez, Henrique Salas Romer, Andrés Velásquez. Ojalá no caigan estos personajes y los grupos que los respaldan en esa fácil tentación. Cancelarían, traicionarían casi, lo que representan a los ojos de muchos.

Este país tiene por delante una tarea política mucho mayor que la de derrotar a AD y reemplazarla por sus cuasi-clones. Mucho más que eso, la tarea política del país es la de derrotar toda una concepción de la política que vive su declive final, que se encuentra en el peor y terminal momento de su trayectoria. Derrotar a esa política pasa ciertamente por derrotar a AD, pero también pasa por derrotar a los demás componentes del cuadro agotado.

Nombres como los mencionados, y otros que puedan aparecer, encierran un potencial de renovación política que va mucho más allá de una transitoria derrota del aparato adeco. Tiene que instalarse en la colectividad la convicción de que es posible producir un gran cambio político, mediante la unión organizada de todos los factores de renovación real, con las armas de la emoción, la novedad, la frescura, las ideas, respaldadas por una red electoral construida al efecto. Que es posible derrotar a toda una política, y a todos los partidos que la representan, y no a uno solo de ellos, por mucho que sea su representante más destacado y más poderoso.

El frente que vale la pena no es un frente antiadeco. El frente ha de ser el frente de la renovación, contra el frente del estancamiento político. Dividido este entre AD y el fulano frente antiadeco, unido el otro en una sola gran opción. Ese es el reto.


El Universal, 24 de abril, 1997

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