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| Revista Electrónica Nº 15 Mayo 1997 |
| Perafán: algo más que un gesto | |
La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela de entregar al ciudadano colombiano Juato Pastor Perafán, acusado de ser cabeza de un cartel de la droga en su país, a los Estados Unidos tiene más de una lectura. No fue una decisión "politica" como algunos quisieron juzgarla. Fue una decisión juridica bien funadam,entada, pero necesariamente sus implicaciones fueron politicas, como es natural que ocurra en cuestiones que afectan a ciudadanos reclamados por varios Estados. Ese fue el caso de Perafán: ha podido ser juzgado por Colombia, su país; por los Estados Unidos que lo acusa de introducir grandes cantidades de droga, y finalmente, por Venezuela donde residía ilegalmenmte, con nombre y papeles falsos. Si Venezuela lo juzga por las acusaciones que podía formularle legalmente como la falsificación de documentos aquelo habría sido para Justo Pastor Perafán un "pecado venial", unos meses de cárcel. Si lo envían a Colombia habría sido otro motivo de duelo entre Colombia y los Estados Unidos. Estados Unidos habria alegado su extradicción, y Colombia se enconytraría imposibilitada de hacerlo. La cuestión habría desatado otro episodio de la guerra ya larga entre la Casa Blanca, el Congreso y el Departamento de Estado contra Samper. Estados Unidos tiene en sus manos a uno de los "capos" que, según el Departamento de Estado, es responsable de introducir determinadas cantidades de drogas a su territorio. Se promete un largo proceso. Perafán tiene dinero, algunos millones de dólares, los suficientes para alimentar una corte de abogados especialistas en la materia. Perafán no será absuelto, naturalmente. Sería escandaloso que pudiera serlo, luego de la cacería montada. Seguramente debe tener bienes en los Estados Unidos y el gobierno se los puede incautar. La droga se consume y se lava en el Norte. Los países de América Latina no tienen la capacidad de absorción de tan considerables recursos económicos. Tendrá una sentencia larga: este es el mensaje que quiso enviar Venezuela. Este país no es un paraíso, ni "asilo", para los capos. El mensaje es bueno y oportuno, pues si bien no somos ni queremos ser un lugar para el escape, no dejamos de ser un país donde el lavado y la penetración del narcotráfico son más o menos notorios. Con Justo Pastor Perafán en los Estados Unidos ganó Colombia, ganó Venezuela, y los Estados Unidos deben demostrar que no sólo se puede y se debe castigar a los nacionales de otros países, que la droga que entra a los Estados Unidos no entra por obra y gracia de la magia negra o de la mano del diablo, sino por connivencia abierta de ciudadanos norteamericanos implicados en el narcotráfico los unos, y los más en el consumo y la demanda. Sin el gran estímulo del Norte la situación sería otra. |
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