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| Revista Electrónica Nº 15 Mayo 1997 |
Reflexiones sobre el fin del siglo y el tiempo por venir Simón Alberto Consalvi* |
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Entre los especialistas venezolanos en asuntos internacionales, el embajador Horacio Arteaga-Acosta ocupa un lugar de privilegio. Me atreveré a mencionar algunas de las razones que abonan esta afirmación: su vocación temprana y persistente, su desempeño cotidiano en el servicio exterior de su país, sudominio de lenguas extranjeras, su capacidad de estudio y de análisis, sudisciplina y su capacidad de reflexión. De estas últimas virtudes sontestimonio los variados ensayos que ha escrito en diversas etapas sobrediferentes problemas mundiales; en otras palabras, Horacio Arteaga conoce elmundo en que vive y los dilemas de la comunidad internacional, el ajedrez dela política y la historia de sus protagonistas. Muy joven tuvo ocasión deasomarse a la escena cosmopolita de las Naciones Unidas, primero en NuevaYork, en los años 70, y luego en Ginebra, ya con el rango de embajador, enlos 90. Nueva York fue para Arteaga un lugar de fascinación y descubrimiento, comotambién de aprendizaje, de ese aprendizaje a veces rudo y frustrante quetuvo ocasión de experimentar desde muy cerca en el propio campo de Agramantede la ONU en los años más controversiales de la Guerra Fría, el proceso dedescolonización, los enfrentamientos y confrontaciones entre el Norte y elSur y el juego diabólico de las grandes potencias que de un modo o de otroparalizaban el Consejo de Seguridad turnándose en el ejercicio del veto opervertían las causas más nobles y más legítimas de los países en desarrollo. Ni las exigencias bien conocidas de una misión ante la ONU, ni lasinnumerables tentaciones de Manhattan lograron distaerlo de su vocación deestudio: así, Horacio Arteaga encontró tiempo para la complementaciónteórica de su experiencia práctica y logró lo uno y lo otro culminandosimultáneamente sus estudios de posgrado en la School of InternationalAffairs de la Universidad de Columbia. Los diestros profesores de la antiguaUniversidad le despejaban las incógnitas de los duelos sin fin de unasNaciones Unidas que distaban enormemente de ser lo que los fundadorespretendieron en la Conferencia de San Francisco en 1945, mientras él por suparte exploraba el pensamiento y las teorías de los grandes analistas, desdeRaymond Aron hasta Henry Kissinger, desde Zbigniew Brzezinski hasta SamuelHuntington o Paul Kennedy. Este conocimiento de historiadores y teóricos leha permitido a Horacio Arteaga manejarse con espontaneidad, fluidez ysutileza en sus propios análisis, confrontando los puntos de vista dequienes por lo general expresan los intereses de una gran potencia o depaíses desarrollados, expresando cuando lo juzga pertinente, la posición delos países en desarrollo o la del suyo propio. En 1989, Arteaga publicó su primer volumen de ensayos: La confrontacionEste-Oeste / Una visión sobre la situación estratégica mundial. (Pomaire,Caracas). Cuando el libro apareció, comenzaban a sucederse en la UniónSoviética de entonces los fenómenos que poco después iban a sorprender almundo: la desintegración de una gran potencia, la caída de un imperioabsolutista y el resurgimiento de países que recobraban su soberanía despuésde la enajenación a que los condenó la guerra mundial. La historia daba unvuelco sin precedentes, aunque la URSS no fuera el primer imperio queentrara en el ocaso. Como lo han estudiando los historiadores desde siempre,y lo ha reiterado Paul Kennedy en tiempos recientes, los imperios nacen,dominan y mueren y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticasdifícilmente podía ser la excepción. Esta colección de nuevos ensayos de Horacio Arteaga, Temas y dilemas de lapolítica internacional contemporánea, parten del momento en que cayó laURSS, y cayó el muro de Berlín como construcción de cemento armado y comosímbolo del dogmatismo y de la intolerancia. "Lo que aparecía como unaconfrontación estratégica persistente se desvaneció en un lapso breve yhasta sorpresivo; el orden mundial impuesto por la Guerra Fría no duró nimedio siglo en un desenlace sin armas entre sus principales contendientes",observa Arteaga al abrir las páginas de sus reflexiones. La euforia deentonces, dice, le ha dado paso a la desazón o a la resignación. De aquella proclama, acaso precipitada, de un nuevo orden mundial que elPresidente George Bush postuló desde la ONU, bajo la sensación de eso queArteaga llama con buena percepción euforia, y que el Presidente Clintonreiteró en su debut ante la Asamblea General, sobrevive la realidad: unmundo unipolar, con una gran potencia que, al decir del Dr. ZbigniewBrzezinski en su obra Out of control, global turmoil on the eve of the 21stcentury, no podrá ser más "ni el banquero mundial, ni el policía mundial, niel moralista mundial". Es preferible formular estos postulados, piensa elautor, con cautela. Lo expresa de esta manera: "Los cambios ocurridos sonaún muy recientes y la dinámica internacional, especialmente en el ámbito dela interacción política, es demasiado fluida. De modo que en el estudio deestos asuntos hay indudable cabida para la especulación: por algo se hablacautelosamente de un orden mundial en gestación". Ante tanta imprecisión yante tanta incertidumbre, conviene no caer en la tentación de la temeridad,parece ser su el fundamento de su método. Es justamente bajo el siglo de la discreción, (así lo postulaba el granjesuita Baltasar Gracián), como Horacio Arteaga aborda los complejosproblemas que dejó la Guerra Fría o que la impertinente confrontaciónEste-Oeste mantuvo más o menos ocultos. Alrededor de estos cinco temascentrales se percibe la red de intereses o de contradicciones del final delsiglo. El primero de ellos trata de La seguridad internacional, entre viejasy nuevas amenazas. Este es un capítulo de gran riqueza documental y de muyagudas percepciones y aborda cuestiones tan dilemáticas como lasobrepoblación y la pobreza, sin duda el desafío más trágico del siglo XXI. Al fenómeno de la globalización de la economía, the name of the game, queArteaga llama con toda razón multifacético y complejo, le dedica reflexionesprecisas y clarificadoras. Se trata de la gran tendencia contemporánea,difícil quizás escapar de ella y difícil también concurrir a ella. "Lo queestá definitivamente en juego en las circunstancias actuales, piensa, escombinar el libre mercado con ajustes de política social, a través, porejemplo, de un mayor acceso a la salud y de mayor énfasis en la educación,formación y capacitación laboral como prioridad en los sectores másvulnerables, alentando así el desarrollo del capital humano". Aqui seanalizan de modo muy puntual los diversos aspectos de la globalización,desde los económicos hasta los sociales y los políticos, como el excesivopoder de decisión del Grupo de los Siete y el naciente triángulo de lasBermúdas que son los cónclaves económicos de Davos, los índices de Dow Jonesy las conferencias del G-7. Arteaga no sólo pone atención en lo mundial; comprende perfectamente lasignificación del tratamiento de lo regional y lo latinoamericano dentro delcontexto general de la globalización. En este primer capítulo de su obraArteaga analiza lo estratégico, lo político y lo económico o sea los grandesdilemas contemporáneos. Al abordar las cuestiones de la globalización,observa, por ejemplo, tendencias que no convendría pasar desapercibidas:"Una consecuencia adicional de la globalización en la economía mundial,relacionada con la biotecnología y la robótica, es que las compañías en elmundo desarrollado están invirtiendo en nuevas tecnologías susceptibles deperjudicar a las sociedades más pobres, al crear sustitutos para empleos enla agricultura y la industria". Con los otros capítulos: Armamentismo y desarme: dos polos de reflexión, conLos derechos humanos: concepciones en discordia, con La autodeterminación delos pueblos, entre la euforia y la cautela, y finalmente, con Ofensiva ycontraofensiva en el terrorismo internacional, el embajador Arteaga avanzaen el examen de las cuestiones de más conflictivas implicaciones de laescena contemporánea, y sin duda, de las interrogantes que ya comparecen enel horizonte del siglo XXI. Un tema que seduce es el tratamiento de losderechos humanos que nadie se atreve a escamotear en la teoría, pero entorno a los cuales las concepciones no son coincidentes entre el LejanoOriente y el Occidente, derechos humanos que no sin frecuencia se manipulancon propósitos más o menos inconfesables. Los derechos humanos parecen ser uno de los "descubrimientos" del siglo XX.Agudamente lo observa Arteaga: las atrocidades y los desmanes europeos de laII Guerra Mundial dramatizaron de tal modo la barbarie que aterrados de eseespejo los grandes estadistas convinieron en consagrar los derechos humanosen la Carta de la ONU en 1948. Los grandes países no estaban exentos deculpa, como se señala en estas páginas, ni siquiera en épocas de paz, porquela URSS tenía su Gulag, los Estados Unidos su discriminación racial, yFrancia y Gran Bretaña sus imperios coloniales, países ocupados porejércitos extranjeros, condenados a la sumisión y a la dominación absolutista. Desde luego, la Declaración Universal del 48 no obró milagros, perosensibilizó a muchos países, y con el tiempo, se ha venido operando uncambio substancial y una conducta más alerta, un reconocimiento sobre lasprerrogativas y prioridades de la condición humana. En este capítulo,Arteaga estudia también la tesis del prof. Huntington sobre el choque de lascivilizaciones y su idea de los conflictos por venir, como la percepción quese tiene en otras áreas del mundo sobre la cuestión de los derechos humanosy las segundas intenciones de Occidente en su proclamación, de un Occidentereducido a su mínima ¿o máxima? expresión, según la visión que de Occidenteasume Samuel Huntington. otro de los dramas que confronta la comunidad mundial, que alarma,confunde y desconcierta, como es el terrorismo y sus derivaciones deintolerancia, fundamentalismo y recurso final a la violencia, (y en el cualreligión y demencia parecen conspirar para suplantar a los dioses), se le daun tratamiento adecuado en el capítulo final. Afecta no sólo los derechoshumanos, sino la propia estabilidad de los Estados y la integridad de laspersonas. Arteaga comprende que la política internacional ya no es un cotocerrado de los especialistas, que nada puede serle ajeno al hombre decualquier parte porque de un modo o de otro se participa en los desveloscotidianos y porque los fenómenos de la globalización crean una redinevitable de interdependencias y de nuevos o viejos desafíos. Lainformática nos acerca y nos vincula, pero al propio tiempo nos asalta. Lalectura de estos ensayos de Horacio Arteaga, estos Temas y dilemas de lapolítica internacional contemporánea nos invitan a reconocer la realidad y aredescubrir el mundo al cual pertenecemos, un mundo de promesas inesperadasy de incógnitas que es preciso despejar. Documentación e informaciónabrevada en las más confiables fuentes, confrontación de puntos de vistadiversos, de posiciones antagónicas o coincidentes, comprensión histórica,claridad y solidez en la argumentación, son las características dominantesde estos ensayos que estimulan e incitan a la reflexión y de algún modotambién a la acción, a la toma de decisiones inteligentes y a laparticipación racional en asuntos que no pueden sernos ajenos. * Periodista, Ex Canciller de Venezuela Email: saconsal@link7.lat.net Caracas, 1997. |
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