![]() |
| Revista Electrónica Nº 15 Mayo 1997 |
Primera Finalista Gustavo Linares Benzo | |
Trece fueron las conlusiones de las Jornadas de reflexión de Copei en La Colonia tovar, el mismo número de David Concepción y ahora de Vizquel. A lo mejor también era el número interno en la organización de la señorita Marena Bencomo o Miss Optimizado Venezuela 97, si tomamos en cuenta las conclusiones para: 9 y 10 (El Universal, 18-5-97, p. 1-16). 'El método de escogencia será el más abierto y democrático posible sin retroceder en los aportes hechos por el partido al sistema democrático y de apertura a la sociedad civil. Todo participante en el proceso de escogencia de candidatos, a todos los niveles, deberá asumir un claro compromiso programático con nuestras ideas de cambio'. En otras palabras, Copei, el mismo partido que suscribió el Pacto de Punto Fijo, que dio base política al turbulento gobierno del presidente Betancourt, que hizo en su mayor parte la Constitución vigente y que pacificó el país con Lorenzo Fernández en los comienzos de los setenta tiene ahora como núcleo político el ganar a toda costa, con quien sea y como sea, piense lo que piense, haya hecho lo que haya hecho. Es el eco de las lapidarias palabras, repetidas en La Colonia Tovar estos días, de que 'una derrota en el 98 sería fatal para el partido'. Paradójicamente, todo ocurría simultáneamente con la elección de Miss Universo. Como es altamente probable que los líderes copeyanos vieran el magno evento en vez de pasar una vigilia partidista leyendo 'La especificidad de la democracia cristiana' de su gran ex líder, Copei sencillamente se ha dejado llevar por la corriente y colocado a Irene Sáez como su candidata. Porque no piense nadie que la conclusión 9 es repetir las elecciones abiertas del 93 que llevaron a Alvarez Paz a la candidatura. Ahora se puede lanzar cualquiera. ¿Y quién mejor que Irene? Mejor dicho, ¿quién mejor que quien puntee las encuestas sea Miss Universo 1981, la primera finalista del 97, María Conchita o Florentino, el ex Salserín, etcétera.) Copei se ha entregado a Datos. De allí lo increíble por ingenua de la conclusión 10. 'Claro compromiso programático con nuestras ideas de cambio' es la nada de Heiddegger: cuántos ministros tengo yo y cuántos tú será el compromiso, si es que la palabra puede prostituirse tanto, qué sectores del poder serán de la Miss (id est, candidata) y cuántos del partido (si la palabra puede prostituirse tanto para llamar de ese modo a una organización que tiene como único norte apostar a ganador, aunque no sea de sus filas). Pero lo simultáneo no fue sólo Miss Universo, sino el lanzamiento de la campaña presidencial de Eduardo Fernández. Cómo me encanta estar contracorriente, tengo que decir que El Tigre sería un excepcional presidente, un político al 100% y que hubiera sido el actual jefe del Estado si no sale en TV el 4-F. Pero salió, y desde ese día le tengo el respeto que merece quien cumple con su deber, en este caso ayudar a que hoy se pueda publicar este artículo y no estén los gorilas en Miraflores. Si no aparece en las encuestas, si no gana la presidencia _lo que parece muy probable_ no importa. Copei no es (¿o no era?) un partido como los que inventaba José Vicente Rangel para lanzarse y relanzarse, sino un elemento de la historia venezolana, y nada le va a pasar si no gana el 98. Lo que sí es seguro es que lanzando a la vedette de turno dejará de ser. Y también simuláneamente, Claudio Fermín sube y sube en las encuestas, haciendo gala de una habilidad política propia de Disralí, peleando por ser el candidato de otro partido elemental del sistema sin renunciar a sus ideas de modernidad. Y sube en las encuestas, siendo un político al 100% también, no sólo por su carisma, sino porque tiene un proyecto de país. En cambio, quien puntea las encuestas es un enigma: no sabemos qué piensa de la persecución en caliente, de armar a los ganaderos del Sur del Lago, del gasto social vis a vis el gasto en seguridad y defensa. Nada de nada. Y a un año y medio de las elecciones, por más intentos de acabar con el instinto político criollo, la gente espera propuestas. Ya no es suficiente pintar una raya azul por las calles o ponerle guantes a los fiscales. Claudio sube y tiene detrás la historia venezolana llamada Acción Democrática, y es capaz de modernizarla y con ello a Venezuela. Copei no puede rebajarse a lanzar a quien no tiene detrás esa parte de la crónica patria que es el partido verde: tiene que buscar su candidato en sí mismo. Esa voluntad mueve las encuestas y demostrará, al final, que el acabose de los partidos es el cliché de los derrotados apadrinados por unos mass media que ya no ven sus intereses satisfechos por la clase política. El Universal Caracas, Miércoles 21 de Mayo, 1997 |
![]() | |||
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() | |||