Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 15     Mayo 1997
Esta Semana

'Involución intolerable'

José Luis González H.

Recibimos recientemente copia de un análisis sobre Venezuela del Financial Times, en el cual destacamos lo siguiente:

* Como fortalezas principales, somos un país rico en recursos naturales con una marcada influencia norteamericana y una población creciente y joven.

* Como oportunidades principales, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el cual pudiera pavimentar el camino hacia un 'mini-boom' y hacia una recuperación económica sostenida; y el hecho de que muchas áreas son 'territorio virgen' con un potencial enorme.

Las debilidades y amenazaslas omitiremos ya que muchas de ellas se nos presentan a diario en estas y otras páginas. No obstante, el resumen económico y político es como sigue:

* La inestabilidad económica y la inseguridad han alejando a los inversionistas.

* La interferencia y burocracia del Gobierno han restringido la empresa privada.

* Los altos ingresos petroleros y la burocracia de nuevo han fomentado la corrupción y una cultura de dependencia.

* Si las reformas proceden como acordado y previsto, muchas grandes oportunidades de negocio se harán presentes en Venezuela.

Es este último aspecto, probablemente, el de mayor importancia de nuestros comentarios. En nuestras frecuentes conversaciones con empresarios nacionales y extranjeros, todos coinciden en que Venezuela podría ser un mundo de oportunidades. No obstante, es necesario 'sincerar' ciertos aspectos:

Por lo menos quinientos mil empleados públicos tendrán que ser despedidos a corto plazo. Complementaria y necesariamente, habrá que 'reinventar al Gobierno' y redefinir los procesos burocráticos para hacerlos eficientes, tratar de modificar la actitud de los funcionarios que se queden y erradicar la 'matraca'. La inseguridad personal es, quizás, el mal de mayor prioridad al cual, aparentemente, no se le está dando la debida importancia, salvo en la última página de este prestigioso periódico.

Está presente no sólo en Caracas, sino en todo el territorio nacional. Secuestros, atracos de toda índole, variedad y sazón; robos de residencias, personas, colegios, oficinas, bancos, vehículos motores (carros, gandolas, motos, lanchas, avionetas, etcétera), turistas (los cuales jamás regresarán) y pare usted de contar. De nuestros amigos y seres queridos son poquísimos los que 'aún no les ha tocado'.

A continuación, uno de miles de casos típicos: Hace ya más de 6 semanas, justo antes de Semana Santa, la señora X fue atracada y secuestrada por dos pistoleros, a las 5 de la tarde en el portón de su residencia. Salvo el trauma psicológico y el susto de las amenazas, pistolas y maltratos verbales y el hurto de sus pertenencias, 'afortunadamente' no pasó de ahí. No obstante, el trauma sigue con la recuperación del vehículo, el cual, gracias al sistema de alarma por satélite, fue localizado y recuperado por la eficiente labor de la Guardia Nacional y de la compañía de seguros que opera este eficaz sistema.

Luego del eficiente enfrentamiento de la Guardia Nacional, en el cual se detuvo a uno de los pistoleros (el otro se dio a la fuga) con una poderosa arma y cincuenta (50!!) balas, comenzó el Viacrucis del proceso de devolución del vehículo: la declaración en la PTJ fue de 3 horas, la cual sería enviada a los tribunales puesto que, en el procedimiento hubo un detenido. El vehículo también quedó detenido. Los tribunales, al estar de huelga, han tardado varias semanas en emitir la boleta de liberación del vehículo con la cual, una vez que se otorgue, debe ir la señora X al Estado Aragua para que se le entregue finalmente (?) el vehículo, bajo la constante amenaza de los 'expertos' de que lo más seguro es que esté desvalijado, lo cual iniciará seguramente otro proceso similar para que el seguro reconozca y reponga tales daños. (Hasta la fecha, la señora X no había recuperado el vehículo).

La reacción casi generalizada, es que no vale la pena exponerse teniendo un buen carro, ni mucho menos una quinta, ni llevar prendas de valor, sino todo lo contrario. Es decir, que en lugar de aspirar como es natural a evolucionar, también en lo material, la inseguridad en Venezuela nos ha llevado a una involución intolerable y poco natural. Y peor aún, esto lo reflejamos en nuestros hijos, al aconsejarles lo mismo: el carrito poco vistoso para ir a la universidad, evitar relojes, prendas y zapatos de marca, etcétera. Diera la impresión que la tarea de subsanar la inseguridad en Venezuela o no es prioritaria, o es demasiado amplia para el Gobierno actual. Y mientras esta situación siga y en notable crecimiento el mundo de oportunidades mencionado al principio de nuestros comentarios, seguirá siendo esperanzas poco realistas de cada vez menos personas ¿Hasta cuándo aguantará el venezolano?.

El Universal Caracas, martes 20 de mayo, 1997

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