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| Revista Electrónica Nº 15 Mayo 1997 |
El Futuro Según el FMI. Fernando Solana. Columnista | |
El Fondo Monetario Internacional (FMI) vislumbra un futuro optimista para las economías del mundo, sin descartar la posibilidad de que se presenten algunos ''riesgos''. De acuerdo con el análisis semestral que publica el organismo financiero denominado ''Panorama de la Economía Mundial'', cabe esperar, en general, que haya rápido crecimiento, baja inflación y reducción de los déficit presupuestarios. Todo ello, acompañado de la expansión del comercio internacional, reformas estructurales de los mercados laborales, de bienes y de capitales, y políticas monetarias sólidas. En el marco del estudio del FMI, vale la pena recordar las tendencias de crecimiento de la economía mundial en los últimos años. Según el Departamento de Información Económica y Social y de Análisis de las Naciones Unidas, el PIB global, que había aumentado a una tasa media de 2,8 por ciento durante el decenio 1981-1990, se redujo en 1991 y 1992 a 0,4 y 0,7 por ciento, con leve recuperación a 1 y 2,6 por ciento en 1993 y 1994. Mejoría que continuó en 1995 con 2,75 por ciento, y 1996 con 3 por ciento. Por su parte, los economistas del Fondo plantean que no hay indicios de que ocurran en el mundo las tensiones y los desequilibrios que, por lo general, presagian las caídas en los ciclos financieros. Por lo tanto, en los próximos años no se esperan cambios en el ritmo de expansión de los países en desarrollo. Para el FMI, las reformas estructurales y la aplicación de políticas financieras sólidas en estas naciones, permitirán, en los siguientes dos años, la reducción drástica de la inflación y un crecimiento económico aproximado de 2.5 por ciento. El Fondo afirma que es en Europa donde se esperan los mayores avances económicos para 1997. Sin embargo, dentro de este escenario optimista, el FMI plantea cuatro riesgos: 1. Volatilidad del mercado de valores: el FMI se hace eco de la preocupación expresada por Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal estadounidense, en torno a que el aumento del año pasado en los precios de las acciones bursátiles se basa en un continuo crecimiento de las utilidades, que podría no materializarse. 2. Flujos de capital hacia las economías de mercado emergentes: aunque éste haya sido un factor importante en la promoción de la inversión y el crecimiento en estos países, el aumento de las tasas de interés a nivel mundial y los problemas financieros constituyen un obstáculo para que dichos flujos de inversión continúen. 3. Aumento del riesgo de que ocurran crisis bancarias: las tasas de crecimiento de los años anteriores en los mercados emergentes, estuvieron acompañadas de cierta imprudencia en el otorgamiento de créditos. Por otra parte, la falta de protección ante los riesgos de las devaluaciones afectó negativamente a los bancos, y esto produjo una reducción en el flujo de capital foráneo. 4. El Fondo pronostica que las altas tasas de desempleo y el lento crecimiento que existe en Europa podrían desacelerar el proceso de la unidad monetaria y crear turbulencias en el mercado financiero. A pesar de los peligros potenciales, el FMI considera que el diagnóstico de la economía mundial a largo plazo ha mejorado bastante en los años noventa, situación que atribuye en gran parte a la globalización del comercio mundial en esta década. Ante esta visión del Fondo respecto al futuro de la economía mundial, sólo restaría hacer algunas reflexiones finales. El optimismo del Fondo resulta muy estimulante. Sin embargo persisten indicadores de pobreza y pobreza extrema, de desempleo y de polarización del ingreso que no ceden. Independientemente del aspecto social y político de estos indicadores sociales, hay uno de funcionalidad económica. ¿Hasta qué punto es posible continuar creciendo con mercados tan polarizados y contraídos? En el caso de América Latina por lo menos 20 países tienen fundada la estrategia de crecimiento en las exportaciones y la estrategia antinflacionaria en la contracción del mercado interno. Esta contradicción parecería tener un límite en nuestro continente. Difícilmente podrán superarse los problemas sociales de pobreza y de igualdad en la mayor parte de los países latinoamericanos si no complementamos la estrategia vigente establecida e impulsada desde el FMI, con medidas que permitan fortalecer la demanda interna, mejorar la estructura de la producción y desarrollar la mediana y pequeña empresa. Es necesario recordar siempre que el objetivo de la economía no son las cifras macroeconómicas color de rosa sino el equilibrio social y el bienestar de todas las familias latinoamericanas. El Nacional 20 de Mayo de 1997 |
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