Sistema bancario
La evolución del sistema bancario durante 1996 fue mejor que la
prevista. Al inicio del programa existía preocupación por
los posibles efectos de las medidas sobre el sistema, debilitado por la
crisis de 1994/95. Sin embargo, durante el año se produjo una recuperación
del sistema, con lo cual no fue necesario hacer uso del Fondo de Contingencia
para auxilios financieros previsto en el programa, equivalente a 1% del
PIB.
La recuperación del sistema bancario se explica en parte por la
realización de ganancias cambiarias no recurrentes como resultado
de la devaluación y por la disminución de las tasas de interés
(principalmente las pasivas) durante el segundo semestre. Antes de la implementación
de las medidas, la banca mantenía una posición larga en activos
financieros en moneda extranjera, lo que permitió la realización
de importantes ganancias cambiarias después de la eliminación
del control de cambios. La disminución de las tasas durante el segundo
semestre también contribuyó a aliviar las presiones sobre
el sistema, permitiendo un aumento de la actividad crediticia de la banca
comercial y una recuperación de la calidad de la cartera de crédito
(Cuadro 7).
Cuadro 7
Indicadores financieros de la banca comercial
(Porcentajes)
|
1995 |
1996 |
| Cartera Vigente / Cartera Total |
87,90 |
93,85 |
| Cartera Demorada y en Litigio / Cartera Total |
9,24 |
3,81 |
| Cartera en Litigio / Cartera Total |
1,43 |
0,68 |
| Inversiones en Valores / Activo Total |
36,29 |
36,46 |
| Cartera de Crédito / Activo Total |
30,93 |
33,95 |
| Activos Líquidos / Activo Total |
53,42 |
50,73 |
| Cartera de Crédito / Depósitos |
38,68 |
41,45 |
| Patrimonio / Activo Total |
8,77 |
13,00 |
| Rendimiento Anual del Activo |
4,41 |
7,25 |
| Rendimiento Anual del Patrimonio |
57,23 |
62,71 |
Fuente: Banco Central de Venezuela. Cálculos propios.
Durante el año, la Superintendencia de Bancos ejerció un
mayor control sobre el sistema, principalmente a través de inspecciones
directas. También se implementó un nuevo código de
cuentas que facilita la valoración de los activos de la banca. La
mayor supervisión se tradujo en una mejora de los indicadores de
gestión, en particular la capitalización y la liquidez del
sistema. El índice de capitalización, expresado por la porción
del activo respaldado por el patrimonio, alcanzó 13% al cierre de
1996, después de haberse situado en 8,77% en 1995. La liquidez del
activo se mantuvo en niveles superiores al 50% de los activos totales.
La intermediación financiera de la banca también se incrementó
levemente. Sin embargo, la dependencia de las inversiones en valores--fundamentalmente
TEM--continuó siendo importante. Al cierre de 1996, la participación
de la cartera de crédito dentro del activo total se ubicó
en 33,95% (comparada con 30,93 en 1995), mientras que las inversiones en
valores representaron el 36,46% (contra 36,29 en 1995).
Las acciones para resolver los problemas pendientes de la crisis bancaria
fueron muy exitosas. FOGADE terminó de pagar la deuda con los depositantes
de los bancos intervenidos y se completó el proceso de recapitalización
de los bancos Latino, República, Hipotecario de Occidente, Hipotecario
Consolidado, Popular y Andino, como condición previa a su privatización.
Adicionalmente, se terminó el proceso de reposición de activos
a los bancos receptores de los depósitos provenientes de bancos cerrados
en 1995 y se inició la amortización de los bonos de las migraciones.
FOGADE también logró un avance significativo en el proceso
de privatización de los bancos estatizados, con la venta de 59 oficinas
del Banco Latino en Junio, y de los bancos Venezuela (US$ 376 millones),
Tequendama (US$ 49 millones) y Consolidado (US$ 154 millones) en Diciembre.
La privatización de estos bancos tiene importantes consecuencias
para la competencia dentro del sistema, ya que condujo a la entrada de nuevos
competidores internacionales (Banco Santander: España; Infisa: Chile).
Adicionalmente el Banco Bilbao Vizcaya adquirió parte importante
del mayor banco del país, el Provincial.
A pesar de estos indicadores favorables, el sistema requiere ser fortalecido
y establecer mejoras importante en la supervisión, regulación
y cumplimiento de las disposiciones. Dada la inestabilidad intrínseca
del sector externo venezolano, el sistema financiero require de una amplia
solvencia. El patrimonio de toda la banca alcanza apenas US$2.000 millones
(3% del PIB). Los costos de operación del sistema son elevados, la
intermediación continúa siendo baja y algunas instituciones
operan en una escala demasiado pequeña. Se espera que el cambio a
banca universal permita aprovechar economías y reducir los costos
medios de operación. Igualmente, la entrada de nuevos competidores
creará presiones a la disminución de los costos, propiciando
una reestructuración del sistema.
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