Cabezal Artes y Placeres
Revista Electrónica       Nº 16     Junio 1997
Habitat

Coro, Patrimonio Mundial

Graciano Gasparini

Introducción
Por resolución de la XVII sesión del Comité del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, adscrito a la UNESCO, promulgada en Cartagena de Indias el 9 de diciembre de 1993, la ciudad de Coro ha sido incluida en el listado de bienes que conforman el Patrimonio Cultural Mundial.
Este reconocimiento internacional a los valores plurales de la ciudad raíz de Venezuela viene a confirmar la importancia y la significación que la ciudad tiene para la historia de la formación urbana de América, para la historia de la arquitectura en general y para la historia venezolana en particular. Viene a ratificar los valores contextuales de su centro histórico y viene a premiar la tesón, la constancia y la fe de quienes siempre hemos creido en la necesidad de conservar su características urbanísticas, su arquitectura, su entorno, sus tradiciones, su cultura y su gente.
El centro histórico de Coro, como valor colectivo de la población que vive en la ciudad, es hoy Patrimonio de la Humanidad.
Según la definición del Coloquio de Quito, dada a conocer en la reunión PNUD-UNESCO de 1977, los centros histórico son "aquellos asentamientos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo". Lo importante de esa definición es la de dar a entender que los valores del pasado no interfieren en la continuidad de vida del centro histórico y que la vida, más bien, es condición indispensable para su existencia.
El centro histórico es una parte de la ciudad, con frecuencia la que ostenta el porcentaje más bajo del área urbana total, pero la que irradia una fuerza identificadora excepcional.
En efecto, es la parte que más identifica a la ciudad y la parte con la que se identifica su población. El centro histórico de Coro tiene un carácter definido y diferente dentro del repertorio de ciudades venezolanas y en él se concentran los testimonios significativos de las fases culturales que se dieron a través del tiempo. De todos los tiempos, porque no es correcto tener preferencia para un determinado período frecuentemente limitado por lapsos temporales o acontecimientos históricos. Los valores no se miden con fechas y un centro histórico, como el de Coro, despliega sus valores en la sum de testimonios tangibles estratificados por la historia y por el tiempo.
Hasta hace pocos años prevalecía el criterio de conservar unicamente lo que pertenecía al período colonial, como si después de la Independencia no se hubiera producido nada que mereciera ser resguardado. En Coro hay valiosos testimonios constructivos del siglo XIX y del siglo actual que merecen la misma atención protectora de los monumentos coloniales. Hace más de treinta años que la acción protectora y conservadora ha dejado de concentrarse en el monumento aislado porque advirtió que sólo con la protección total del centro histórico se logrará la comprensión total de los paradigmas arquitectónicos y culturales.
La torre neogótica de la iglesia de San Francisco y la casona de Santa Rosa, ambas levantadas en el primer tercio de este siglo, son tan importantes para el conjunto como lo son las casas coloniales y las casitas anónimas, a veces insignificantes y, al mismo tiempo, tan necesarias para la valoración del contexto.
La totalidad del centro histórico debe ser el objeto de la política conservacionista ya tal efecto debe contemplar la protección de los testimonios de todas las épocas. Al mismo tiempo, es preciso controlar las intervenciones nuevas evitando las proposiciones que buscan el contraste y, más bien, auspiciar las soluciones analógicas que, sin renunciar a su contemporaniedad, revelan calidad y posibilidad de coexistencia.
La llave metodológica para determinar la intervención está en la misma arquitectura existente y en el mismo centro histórico que queremos conservar. La intervención debe formularse desde la condición esencialmente arquitectónica y, por eso, debe mantener un diálogo con la arquitectura del pasado que le permita intuir lo que aquella requiere. La intervención, como operación estética, es una proposición de la imaginación libre y creadora que busca reconocer y entender no sólo las estructuras significativas del material histórico existente, sino también su aprovechamiento como matríz analógica para la nueva concepción y convivencia con el patrimonio construido.
Es siempre más aceptado por todos que el Municipio debe tener una ingerencia importante y constante en la conservación de los centros históricos. Hay más, el Municipio debe ser el responsable de la conservación no sólo de los monumentos sino de la homogeneidad urbanística y arquitectónica del área sometida a normas especiales de salvaguarda.
El Municipio, como gobierno local, por ser el nivel gubernamental más descentralizado, es -según Hardoy y Gutman- "el que está en contacto más directo con la vida cotidiana de la población y con sus problemas y, en teoría, es el más accesible para los habitantes de la ciudad". De ahí que los Municipios que tienen un patrimonio histórico deberían considerar que la conservación del mismo sólo es un servicio público más que prestará a la comunidad.
Ahora bien, actuando en Coro, como Patrimonio de la Humanidad, los Alcaldes deben despojarse de sus compromisos políticos. Coro es patrimonio cultural y sólo con una actitud de cultura deben enfocarse sus problemas conservacionistas.
En 1961 salió mi libro "La arquitectura colonial de Coro', la primera publicación dedicada totalmente a los monumentos de la ciudad. Para mi fue el resultado de incipientes investigaciones y observaciones hechas como profesor de historia de la arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. Mi interés para la arquitectura de Coro y alrededores comenzó hace cuarenta años y aquel libro reflejó el temprano interés que siempre ha despertado en mi la ciudad raíz de Venezuela.
El libro que hoy ofrezco como homenaje a la ciudad de Coro, sale a los 33 años de aquella edición. Retoma los argumentos y sigue las huellas del primero pero añade observaciones e informaciones nuevas y, sobre todo, ilustraciones que ofrecen una comprensión más clara y amplia de los valores urbanísticos y arquitectónicos de la ciudad.
Lo único que no ha cambiado es el cariño que siempre he tenido para esa ciudad.

El claustro del convento de San Francisco, visto desde la galería superior
Centro hitórico de Coro


La catedral de Coro, restaurada en 1958

Desde comienzos del año 1959, la catedral ha vuelto a tener su austeridad y su sencillez

El áside ochavado de la Catedral de Cartagena de Indias (Colombia)

Vista del patio de la casa Senior

Detalle de la llamada casa del Sol

La portada de la casa de la Congregación de las Siervas del Santísimo, ubicada en la plazoleta de la cruz de San Clemente

 

 

 

Anuncio
Bitácora Analítica Bancaria Venezuela en Números Analítica Bancaria