Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 16     Junio 1997

Esta Semana

Clinton convierte a Yeltsin en el protagonista del G-8 a pesar de las reticencias de Tokio

Manuel Estapa / Javier Mas de Xax´s

DENVER. -- Siete años después de que Mijail Gorbachev solicitase formalmente el ingreso de la entonces Unión Soviética en el grupo de los países más desarrollados, su sucesor, Boris Eltsin, está a punto de conseguirlo gracias al empeño personal del presidente Bill Clinton.

Clinton decidió de forma unilateral, sin consultar con sus demás socios, que Eltsin participase plenamente en esta cumbre como compensación por haber aceptado la ampliación de la OTAN y para demostrar que Washington no pretende aislar a Rusia. De esta forma, los líderes de EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido y Canadá, junto al presidente de la Comisión Europea, Jacques Santer, y el primer ministro holandés, Wim Kok, como presidente de turno de la Unión Europea, mostrarán en público su apoyo al presidente ruso por las reformas económicas emprendidas en los últimos años con la esperanza de que, en 1998, la economía rusa vuelva a crecer después de una recesión de diez años. Yeltsin ha acudido a Denver con la intención de que sus socios del G-7 se comprometan a ayudarle a integrar a su país en la economía global y en las instituciones económicas internacionales. Aunque cabe esperar que el comunicado final de la cumbre aliente el ingreso de Rusia en la Organización Mundial de Comercio (OMC), parece difícil que Moscú lo consiga de forma inmediata. Respecto a su petición formal para entrar en la OCDE, a finales de mayo la organización con sede en París la consideró prematura.

Crecientes críticas

Hay expertos que consideran que Rusia participa en esta cumbre más que nada por los problemas que representa para la estabilidad económica mundial. Su participación, además, coincide con las crecientes críticas respecto a la utilidad del G- 7 y las propuestas para que China e India participen en estos ejercicios anuales de cooperación y diálogo al máximo nivel. De hecho, la delegación japonesa ha acudido a Denver con la intención de abogar en defensa de China, argumentando que, debido a su creciente peso en el comercio internacional, su ingreso en la OMC es más importante que el de Rusia. Ayer el primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, no ocultó su disgusto por el papel estelar que Clinton ha dado a Eltsin, al que invitó a pronunciar el discurso inaugural del banquete que abrió oficialmente la cumbre. Hashimoto volvió a pedir que el presidente ruso no participe el sábado en el encuentro en el que se abordarán los asuntos macroeconómicos y financieros.

Precisamente el jueves a última hora, Clinton y Hashimoto acordaron facilitar un mejor acceso de las empresas norteamericanas al mercado japonés en los sectores de servicios financieros, construcción, telecomunicaciones y productos farmacéuticos y médicos. El pacto alcanzado en vísperas del inicio de la cumbre de los Ocho se produjo pocas horas después del anuncio de que el déficit comercial norteamericano creció un 8 % en abril, hasta 8.400 millones de dólares (1,21 billones de pesetas). Las autoridades japonesas habían confirmado que en mayo el superávit comercial de su país creció un 222 % respecto al mismo mes de 1996 y se cifró en 6.400 millones de dólares (870.000 millones de pesetas).

Clinton se apunta un éxito frente a quienes critican la benevolencia de su Administración en asuntos comerciales y desactivó las críticas a Japón por sus elevados excedentes comerciales y por su parsimonia para abrir su economía al exterior. Clinton explicó que "en los 20 sectores en los que hemos suscrito acuerdos con Japón, las exportaciones norteamericanas han crecido un 85 % en los últimos cuatro años".


La Vanguardia de Barcelona 21/06/97
Anuncio
Bitácora Analítica Bancaria Venezuela en Números Analítica Bancaria