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| Revista Electrónica Nº 16 Junio 1997 |
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Educación y desarrollo Laura C. de Gurfinkel. | |
Es importante que se reconozca el papel de la educación en el desarrollo pero puede ser peligroso que se exagere su contribución en este complejo proceso que es afectado, entre otros, tanto por la creación de riquezas como la que se espera que se produzca como consecuencia de la apertura petrolera, por el mejoramiento del ingreso de la mayoría, por las políticas comerciales, económicas e industriales acertadas que inspiren confianza, como por el rendimiento del sistema educativo. La importancia creciente que se le ha asignado a la educación en el desarrollo económico, fundamentalmente con las dos últimas décadas, ha hecho pensar que puede ser útil analizar las características del sistema educativo de los países industrializados más prósperos. El reciente desarrollo de varios países, especialmente del Asia, ha demostrado que los que más han progresado son aquellos que han logrado que sus trabajadores reciban una educación básica con énfasis en la capacidad lectora y numérica. Quizás una de las consecuencias dejadas por la guerra fría, con su competencia académica y tecnológica entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, ha sido la continuación de las comparaciones de los resultados en pruebas internacionales de rendimiento estudiantil, fundamentalmente, entre los países de mayor desarrollo junto con una muestra pequeña de los no industrializados, que sirven para que cada país se compare con los mejores y pueda tomar decisiones al respecto. Siempre se ha pensado en una relación positiva entre el rendimiento escolar y un menor número de alumnos en cada clase, un mayor número de horas semanales por asignatura, un mayor número de días de clase por año y un mayor gasto por alumno en el sistema educativo. Sin embargo, algunos resultados de una investigación internacional comentada recientemente en varias revistas arrojó resultados que llaman a repensar estas afirmaciones. En el estudio mencionado fueron incluidos 41 países y se compararon las calificaciones obtenidas por alumnos de 13 años de edad, en prueba de ciencia y de matemática. El primer lugar en matemática, sobre 700 puntos, lo obtuvo Singapur con 643, seguido de Corea del Sur con 607, Japón con 605, Hong Kong con 588, Bélgica con 565 y la República Checa con 564. Los Estados Unidos obtuvieron en esta prueba el promedio con 500 puntos. Lo importante de estos resultados es que hacen dudar sobre relaciones establecidas previamente entre algunas variables y el rendimiento estudiantil. Por ejemplo, la República Checa gasta un tercio de lo que asigna Estados Unidos a la educación y obtuvo mejor puntuación. Tampoco se encontró una clara relación entre el número de alumnos por profesor y el número de horas dedicadas a cada asignatura. Francia, los Estados Unidos e Inglaterra, con menor número de alumnos por clase, rindieron menos que los países asiáticos, los cuales generalmente tienen el doble de los alumnos por clase que los primeros. Cuando esto sucede se piensa que los resultados se deben a diferencias culturales pero se encuentra el caso de países tan distintos culturalmente como Japón y Suiza, que obtuvieron rendimientos semejantes. Los que han analizado estos resultados sugieren que la clave podría estar en los métodos de enseñanza y que es necesario continuar y profundizar este tipo de comparaciones. En un trabajo realizado por Lawrence C. Stedman, (Educational Researcher, abril, 1997), en el que compara las pruebas internacionales de matemáticas realizadas en 1981-1982, la de comprensión lectora en 1991 y de matemáticas en 1994-1995, se señala como una conclusión general que el rendimiento depende fundamentalmente de la organización curricular y sus recomendaciones están orientadas hacia grandes cambios en los métodos de enseñanza, el desarrollo de estándares nacionales y materiales exigentes y a proveer apoyo personal a los estudiantes. Si se vuelve al planteamiento inicial se debe recordar, como lo plantea
Stedman, que mejorar la educación es importante pero que no sustituye
la creación de puestos de trabajo, la creación de capitales,
el mejoramiento de los ingresos de la mayoría y el desarrollo de
un buen programa de seguridad social. El Nacional On Line 17 de Junio de 1997 |
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