Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 16     Junio 1997

Esta Semana

La apertura de Pequiven.

Alberto Quirós Corradi.

Se ha presentado la posibilidad de tener un interesante debate público sobre la conveniencia o no de abrir al capital privado nacional e internacional un porcentaje minoritario de las acciones de Pequiven.

Esta posibilidad viene montada sobre la Apertura Petrolera y, dadas las vinculaciones primarias de ambas industrias, es inevitable que se presente ahora la posibilidad de la Apertura Petroquímica, con las diferencias estructurales que tendrán ambos procesos y que parten de la circunstancia de que la Industria Petroquímica en Venezuela, con la excepción de Pequiven, está a partir de las olefinas (productos primarios del gas natural) abierta ya a la inversión privada.

Con el fin de lograr la colocación en el mercado de valores de acciones de Pequiven (nuevas emisiones, aunque sin descartar colocaciones de las ya existentes) se presentó ante el Congreso Nacional un Proyecto de Ley. Al principio se pensó que se lograría rápido apoyo político por parte de AD, Copei y Convergencia. Algunas objeciones de forma del MAS y otras de fondo y forma de la Causa R. Todo lo cual llevaría a su eventual aprobación. Sin embargo, no ha sido así y el partido Acción Democrática apoyado básicamente en dos documentos de Carlos Canache Mata, parece que presentará serias objeciones al Proyecto de Ley y probablemente recomiende incluir a Pequiven dentro del mismo marco legal corporativo que rige a la Industria Petrolera. Lo cual le permitirá cierta independencia para su endeudamiento, pero no para colocar sus acciones en el mercado de capitales.

Los argumentos de Canache, un político responsable y acucioso, responden a una manera de pensar y de ver a las relaciones Estado/Sociedad que parece estar ya un poco desdibujada de modernidad. Sin embargo, en su forma de plantearlos, ellos responden bastante a las razones que se esbozaron por parte del MEM, de Pdvsa y sobre todo de Pequiven, para justificar su solicitud. En efecto, las razones que se esgriman para privatizar a una empresa como Pequiven no pueden ser solamente las de buscar capital fresco, nuevas tecnologías y nuevos mercados. Para todo eso existen otras opciones y Canache las identifica con claridad. El problema es más amplio y más complejo y tiene que ver -como dijimos al principio- con la relación que se quiera establecer entre el Estado y la Sociedad.

En efecto, hay buenas razones para no abrir a Pequiven a la inversión privada, si usted piensa que:

- Es preferible endeudar a una empresa del Estado que abrirle su capital al ahorrista nacional y extranjero.

- Lo nacional se define exclusivamente por el origen de la propiedad.

- Lo único nacional es lo que pertenece al Estado.

- Es preferible la concentración de capitales en el Estado que su dispersión en manos privadas.

- Hay empresas de naturaleza ``estratégica'' y ``básica'' que deben ser conservadas como propiedad exclusiva del Estado.

- Cualquier colocación de acciones en la Bolsa de Valores de empresas ``básicas'' del Estado será inmediatamente acaparada por las empresas transnacionales.

- Es ``peligroso'' que empresas ``básicas'' pertenezcan al capital privado nacional, por cuanto los venezolanos las venderán de inmediato al mejor postor internacional.

Por el contrario, se debería abrir Pequiven a la inversión privada si usted razona de la siguiente manera:

- La Industria Petrolera es más rentable que la Industria Petroquímica. Los componentes básicos de la Industria Petroquímica provienen de los hidrocarburos: Gas natural y corrientes de refinación. Existe -pues- una relación de dependencia entre la Industria Petroquímica con la Petrolera, por lo menos en los orígenes del insumo primario petroquímico. En Venezuela, la Industria Petrolera se ha abierto a la inversión privada y conserva para su propio uso prioritario (por ser más rentable) el excedente del flujo de caja que autogenera. Por lo tanto, no es razonable pedirle a la Industria Petrolera que le asigne recursos financieros propios a la Industria Petroquímica, cuando la misma industria petrolera requiere de la ``Apertura'' para obtener capital complementario, para sus propias inversiones. Visto así, la Industria Petroquímica debe generar u obtener afuera sus necesidades de capital. Tiene -entre otras- dos vías claras: El endeudamiento o su apertura al capital privado vía el mercado de capitales. Si se endeuda, corre ella sola el riesgo total financiero y se mantiene como una empresa del Estado de capital cerrado. Si se abre al público, obtiene recursos afuera, transfiere el riesgo (y algunas ganancias) al inversionista externo y contribuye a la formación de un mercado de capitales, donde el ahorrista nacional encuentra una opción diferente a la bancaria o a la exportación de capitales para colocar el excedente monetario producto de sus esfuerzos. El doctor Canache y AD, tienen pleno derecho a preferir la opción del endeudamiento y del capital cerrado. Yo -por mi parte- con igual derecho, prefiero la del capital abierto.

- Si usted va a cualquier ciudad o pueblo de los Estados Unidos y le pregunta a sus habitantes sobre la nacionalidad de la empresa ``Citgo'' le dirán que es norteamericana. Las razones son: 1) Que tiene nombre americano y más de 16 mil puntos de venta en los Estados Unidos. 2) Genera empleos para los americanos. 3) Paga impuesto al Gobierno de los Estados Unidos. 4) Su imagen es americana y se identifica con el llamado ``sueño americano'' (``The American dream''), el cual permite crecer, desarrollarse y pasar a ser de una pequeña empresa regional a un gigante nacional. Resulta que esa empresa ``Made in USA'' es 100% propiedad de Pdvsa, empresa del Estado venezolano. Cómo se sentiría el doctor Canache y AD si una empresa petrolera tuviera 16 mil puntos de distribución de gasolina en Venezuela y perteneciera 100% al Gobierno de los Estados Unidos? La consideraría una empresa venezolana o una empresa extranjera? Se puede ser nacional, siendo propiedad del capital extranjero? No hay otros criterios para establecer nacionalidad? Son preguntas que responden más a consideraciones culturales que a vínculos corporativos. Hagamos ahora otra pregunta. Supongamos que esa misma empresa petrolera con 16 mil puntos de distribución en Venezuela, en vez de pertenecer al Gobierno de los Estados Unidos, como el ejemplo anterior, perteneciera a un grupo de inversionistas venezolanos privados. Sería, en la visión del doctor Canache y de AD una empresa nacional? O, en su opinión, el hecho de ser privada -aunque venezolana- la hace menos nacional que si fuera propiedad del Estado?

- El Estado venezolano ha sido siempre el propietario de los yacimientos petroleros venezolanos. Desde 1976, es también su operador y comercializador. A partir de 1994, empieza de nuevo a abrirlos a la operación privada. El resultado de la propiedad y de la operación de la Industria Petrolera por parte del Estado está a la vista. Un país empobrecido, casi ingobernable, con una injusta distribución de la riqueza, que convive con un Estado rico. El Petro-Estado ha fracasado. Los enormes ingresos del petróleo han sido criminalmente dilapidados, mal gerenciados, robados y mal distribuidos por el Estado, su brazo ejecutor: el Gobierno y sus estructuras políticas: los partidos, con la complicidad activa y pasiva de los venezolanos. La democracia es ya una mala caricatura de lo que debería ser: los procesos electorales son fraudulentos y la calidad de la representación totalmente inadecuada. Siendo todo lo anterior verdad, no creen el doctor Canache y AD, que es hora de modificar el modelo Estado/Sociedad/Petróleo y darle a los ciudadanos venezolanos la oportunidad de participar directamente en los dineros petroleros/petroquímicos/mineros/acero/aluminio/etc. sin que esos dineros pasen todos primero por las arcas del Estado? No es hora de darle al sector privado, que somos todos los venezolanos que no laboramos dentro del Estado (el empresariado que parece ser de quien desconfía el mundo político, es sólo una pequeña parte del sector privado) una oportunidad de generar riquezas, dilapidar riquezas, bien o mal invertir dineros que son producto de una bien común, como lo es el petróleo? Yo creo que sí. Ustedes tienen ahora la palabra. Pero no lo dejen para muy tarde. Recuerden que diciembre de 1998 está a la vuelta de la esquina.

- Hay muchas maneras de que el Estado conserve el control accionario sobre empresas, como Pequiven, sin necesidad de mantener una estructura de capital cerrado. Se pueden colocar en el mercado menos de 50% de las acciones. Se pueden emitir acciones que tengan menos derechos corporativos que otras. Se puede imponer el mecanismo de la ``acción dorada''. Se le puede reservar a cierto tipo de acciones el derecho exclusivo para tomar decisiones críticas, etc. El mensaje claro, es que para mantener el control sobre una corporación, no hay porqué mantenerla de capital cerrado. A lo que sí obliga la apertura del capital, es a una mayor transparencia en el manejo de la empresa y eso, no puede ser sino beneficioso para todos los venezolanos. Están de acuerdo el doctor Canache y AD que el Estado puede mantener control sobre sus empresas si así lo deseara, aun cuando éstas fuesen de capital abierto?

- Por último, ¿creen el doctor Canache y AD, que las únicas empresas del Estado que deben abrirse a la inversión privada son las que produzcan pérdidas? En otras palabras, ¿al ahorrista nacional e internacional no le debemos dejar sino los despojos de lo que no ha sido rentable? No hay en la visión de Canache y AD otros ingredientes, como los ya expuestos, que aconsejan considerar a la apertura de las empresas del Estado al sector privado, como una acción táctica, parte de una estrategia más global, que busque cambiar, mejorar y modernizar las relaciones entre el Estado y la sociedad?

Como se podrá apreciar de todo lo anterior, la sociedad venezolana requiere -urgentemente- de un enfoque de desarrollo radicalmente diferente al modelo actual. Ese enfoque tiene que empezar -en serio- por una nueva acción política que esté dispuesta a examinar de manera crítica las relaciones entre el Estado y la sociedad. De poco servirán las ``aperturas'' económicas a cuenta gotas hasta ahora realizadas, si cada evento futuro va a ir precedido de una visión política negativa que replantea en cada ocasión una posición que ya no puede armonizarse con las reformas económicas y sociales que se pretenden desarrollar.

Tenemos que plantearnos como sociedad un debate integral, donde la mayoría decida -de una buena vez- qué tipo de país queremos y donde la minoría, dentro de la mejor tradición democrática, acepte el veredicto y luche -si así lo desea- por ser mañana la mayoría y no por torpedear hoy las decisiones de los más.

Por último, un llamado a los partidos y organizaciones políticas de todo tipo, ideología y color: las próximas elecciones no pueden ser decididas simplemente por una selección ciudadana entre un rechazo (a los partidos) y una emoción (un (a) independiente). En los dos casos triunfaría una irracionalidad. Si no somos capaces de plantearnos opciones reales, comprensibles y convenientes para nuestra sociedad, volveremos a tener el gobierno que nos merecemos.

Y ninguna sociedad se merece la repetición sostenida de las ineficiencias que nos han gobernado.

Como ya lo dije. Ni nosotros, en nuestra indiferencia, nos merecemos otra ``repetida''.

Pero, de que pueden volver... pueden.


El Nacional On-Line, 22 de Junio de 1997
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