Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 16     Junio 1997

Esta Semana

La descentralización bajo ataque

Carlos Blanco.

En las élites nacionales está de moda adversar la descentralización. El gobierno de Rafael Caldera, desde sus mismos inicios, ha sido contrario al proceso. Las razones patéticas de esta oposición las ha dicho con claridad José Guillermo Andueza, quien ha sostenido que existe una maniobra neoliberal, destinada a liquidar el papel del Estado nacional. Andueza, en entrevista con la excelente periodista Argelia Ríos (1), atribuye a la presión internacional la descentralización venezolana: "La mejor demostración de que esto forma parte de las políticas fondomonetaristas es que ese movimiento se ha producido en toda América Latina, y en la misma época" (pág. 122). Más adelante concede ciertos beneficios por parte de la descentralización "independientemente" de que se trate de una fórmula neoliberal" (pág. 130).

El presidente Caldera en sus intervenciones dedica un minuto para admitir ciertas bondades del proceso y el resto del tiempo para señalar los peligros, riesgos y amenazas que comporta, contribuyendo a crear una imagen negativa de esta conquista fundamental que el país ha logrado. El resultado de esa política entre 1994 y 1997 ha sido la de negarle a la descentralización el concurso que en materia de coordinación e impulso ha debido tener por parte del Gobierno Nacional, sometiéndola a una descalificación permanente.

Las críticas que se hacen con más frecuencia son:

1. Los gobernadores y alcaldes exigen mucho dinero. Absolutamente cierto. El problema es que el presupuesto del país en términos reales ha descendido a pesar de la proliferación de bolívares. Existe un deterioro total de la infraestructura sanitaria, educacional, vial y social en general. Los gobernadores y los alcaldes son los que atienden las demandas de los ciudadanos y por eso requieren recursos para afrontarlas. Los que lo hacen reciben un reconocimiento inmediato de la gente.

2. Hay vicios que se han trasladado a estados y municipios; clientelismo burocrático, contratos a dedo y otras perversiones. Sin duda este fenómeno se ha presentado y es necesario combatirlo con firmeza. Pero hay que explicar por qué ocurre. Los gobernadores y alcaldes no vinieron de ningún laboratorio, en el cual los habrían despojado de impurezas clientelares. La mayoría de ellos son producto del sistema político prevaleciente, de los partidos existentes, y tienen potencialmente los méritos y defectos impuestos por ese origen. Lo nuevo y bueno de la descentralización es que hay gobernadores y alcaldes adecos, copeyanos, masistas, de La Causa R e independientes, que han demostrado que es posible sobreponerse a esa determinación clientelar. Hay gobernadores y alcaldes reconocidos por el pueblo, lo que explica el surgimiento de un liderazgo alternativo en la sociedad venezolana. Allí están Irene Sáez, Claudio Fermín, Antonio Ledezma, Henrique Salas Romer, Mariano Navarro, Carlos Tablante, Guillermo Call, Andrés Velásquez, Aldo Cermeño, Enrique Mendoza, quienes gozan de gran prestigio entre sus electores.

3. La Contraloría General de la República indica que hay una descentralización paralela, mediante la creación de organismos como fundaciones, empresas, servicios, entre otros. Soy un partidario a tiempo completo de la labor de Eduardo Roche y su equipo al frente de la Contraloría, pero creo que en este punto les hace falta dotarse de otra perspectiva. Ciertamente los estados y municipios están creando una diversidad de organismos y, a la mirada convencional, puede llamar a un toque de alerta. Hay que apreciar el fenómeno desde otro ángulo: el Estado del centralismo no tiene la flexibilidad suficiente para albergar las nuevas dinámicas que se agitan en su seno. Antes de la descentralización un gobernador podía esperar que las oficinas locales de los organismos nacionales abordaran los problemas; ahora no es así, más bien tiene que buscar el arreglo institucional que le permita atrapar los problemas sin esperar las ofrendas de Caracas. Si hay algunas instituciones que han sido creadas por razones clientelares, deben ser denunciadas; pero el proceso de creación institucional, lejos de ser una amenaza, es expresión viva de la fortaleza que procura la descentralización.

4. La Asociación de Gobernadores es un sindicato que no está previsto en la Ley. La AGV es un excelente y poderoso instrumento que tienen los gobernadores para intercambiar opiniones y experiencias. Hoy es, además, un instrumento de coordinación, que no tendría razón de existir si el Gobierno Nacional hubiese desarrollado sus funciones en este campo, a las que ha estado francamente negado. Esta asociación no es única en el mundo y una de las mejores y más activas es la de EE UU, que congrega anualmente en su convención a todos los gobernadores con asistencia del presidente más poderoso del planeta que, por cierto, no anda con melindres sobre la disminución de su poder y otras pamplinas criollas.

Que no se me argumente contra esto que he planteado el reconocimiento que los gobernadores (con sus excepciones) acaban de hacerle al presidente Caldera; precisamente ese reconocimiento insólito es expresión de la debilidad en la que se encuentra el proceso y de las presiones que los pactos nacionales imponen, de otro modo se habrían atrevido a hacer las críticas que hacen no demasiado privadamente todos los días.

En los primeros tres años no ha habido dolientes de la descentralización en el gobierno. Confío en que el ingreso de Carlos Tablante al equipo del presidente Caldera pueda contribuir a derribar la tenaz oposición que ha habido al proceso.

(1) "Descentralización: La inversión rentable para el futuro" - Coordinación: Carlos Tablante / Investigación: Argelia Ríos - 1997 - Fundación En Cambio - Caracas[

E-mail: 104551.2057@compuserve.com


El Nacional On-Line, 19 de Junio de 1997
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