![]() |
| Revista Electrónica Nº 16 Junio 1997 |
|
Internet y La Política Exterior Gerardo E. Wills Senior | |
La tecnología de la criptografía se ha convertido en un gran campo de batalla en la evolución del comercio electrónico y del Internet. Al igual que en los Estados Unidos, los bancos y las corporaciones europeas están diversificando sus operaciones para ofrecer servicios financieros on-line, muchos de estos servicios están elaborados en base a programas de Internet, que venden las transnacionales americanas como Netscape y Microsoft. Por asuntos de seguridad el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, ha prohibido las exportaciones y ventas de programas codificados a países extranjeros para ser usados en comunicaciones a través de Internet, así como también a ciudadanos que no sean americanos o residentes en ese país. El mundo industrializado parece profundamente dividido sobre el asunto, en el sentido de que sí los gobiernos pueden legalmente incursionar en las comunicaciones electrónicas de sus ciudadanos. Los mensajes por Internet son fáciles de interceptar. Muchos individuos y corporaciones están protegiendo la seguridad de sus comunicaciones y por ende las transacciones comerciales a través de equipos sofisticados y codificadores de información. A principios de abril, los países miembros de la Organización de Cooperación Económica y de Desarrollo (OCED), se reunieron en París, para debatir la proposición de los Estados Unidos, con el apoyo de Francia e Inglaterra, pero no del resto de los miembros de las naciones de la OCDE, a fin de configurar una política global con respecto a Internet, es decir, el de permitir a las agencias de seguridad penetrar la red y obtener información que les sea conveniente, con el propósito de combatir el crimen organizado, fiscalizar las operaciones de traficantes de drogas y controlar a los terroristas. El documento final de la OCDE deja en libertad a sus miembros para reglamentar o no, la tecnología de la criptografía, debido al hecho de que para Internet no existen fronteras nacionales. Francia e Inglaterra declararon fuera de ley el uso privado de sistemas codificadores de información, mientras que otras naciones como Australia, Canadá, Dinamarca y Finlandia, están llevando a cabo políticas para proteger la privacidad de sus comunicaciones. Al principio Japón rechazó la proposición de los Estados Unidos, pero luego se supo que se había acercado a éste, mientras que Alemania quedó profundamente dividida al respecto. Los oponentes al proyecto de resolución de los Estados Unidos reconocieron que, las resoluciones finales fueron una verdadera desilusion, pero que ese país tuvo más éxito en concientizar con sus argumentos al resto de los países, que de lograr el respaldo de la conferencia para la obtención de sistemas criptográficos por parte de los fabricantes. Las políticas nacionales en materia de criptografía pueden permitir el acceso legal a textos ordinarios, o a claves criptográficas, o a datos codificados, según el informe final de la reunión de los países miembros de la OCDE. Muchos otros países, dentro o fuera de la OCED, todavía les queda mucho para enfrentar el problema de la codificación (data-scrambling). Los propios Estados Unidos tienen una política nacional algo contradictoria que permite a los ciudadanos de utilizar dentro de las fronteras nacionales sistemas criptográficos (data-scrambling software) que ellos deseen, pero a su vez restringe la exportación de tecnologías más modernas de para la codificación de datos. De esta manera y para poder penetra el mercado europeo, América Online y Netscape tuvieron que valerse de la empresa alemana Brokat Informationssysteme GmbH, especializada en sistemas de seguridad de forma criptográfica, exigidos por bancos y otras instituciones financieras de mercados de capitales, a fin de proteger sus transacciones financieras, en contra de una mafia organizada electrónicamente, ya que por resolución del Gobierno de los Estados Unidos, no pueden exportar sus programas codificados a Europa. Hoy día, los programas codificados en Internet son cruciales, por ser la única manera de proporcionar seguridad y confiabilidad, así como proteger a compañías que transmitan informaciones sensitivas. Esta circunstancia permitió a empresas alemanas y europeas, la oportunidad de crecer con la misma velocidad con la cual lograron conseguir programistas de computadora, en apenas tres años. La Netscape y otras empresas de los Estados Unidos, solamente pueden vender sus programas criptográficos de alta calidad en los Estados Unidos, mientras que compañías europeas especializadas en datos cifrados, obtienen permisos de importación del Gobierno Americano, para vender sus productos a clientes dentro del territorio de los Estados Unidos. Esta discrepancia ha hecho que compañias americanas pierdan anualmente varios millones de dólares, y que no puedan competir libremente con otros gigantes de la computación europea como es el caso de la Siemens-Nixdorf, división de computadoras de la Siemens AG, quien recientemente comenzó a vender programas para servidores de Internet de alta seguridad, compitiendo así con los productos de Netscape. Esta aparente contradicción no impidió, que en meses recientes, el gobierno norteamericano desarrollase un fuerte loby en el Congreso para llevar adelante su proposición. Bajo este esquema y para resolver algunos conflictos sobre la política para controlar las comunicaciones a través de Internet, circuló un proyecto de ley donde plantea la necesidad de controlar el uso doméstico de sistemas criptográficos (data-software), así como establecer un sistema nacional de key-escrow. Aunque el mercado de programas criptográficos para correo electrónico a través de Internet de por sí es muy limitado, la clave es la venta de tecnología dentro de un amplio mercado, como lo es el del comercio electrónico en constante crecimiento, especialmente en Europa/. La criptografía representa la primera línea de defensa, contra personas ávidas de obtener información sobre tarjetas de crédito, transacciones financieras, cuentas privadas en la bolsa de valores, compras con tarjetas de crédito, penetración en cuentas bancarias, etc., todas realizadas a través de Internet. De manera que la criptografía juega un papel muy importante en la venta de servidores de Internet, y de sistemas procesadores de alta confiabilidad para transacciones bancarias y financieras. El uso de sistemas criptográficos es utilizado, además de América On-line y Microsoft, en Europa por más de 30 grandes instituciones bancarias y financieras, como el Deutshe Bank AG, el Banco 24, Hypo Bank de Munich. En Suiza, por la Compañía Nacional de Teléfonos, así como el Zuercher Kantonalbank, etc.. La razón por la cual Washington impide a compañías norteamericanas exportar programas criptográficos avanzados, es que las agencias como el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), temen que perderían posibilidad de intervenir en las comunicaciones entre personas sospechosas, como terroristas, criminales y traficantes de drogas. Aunque la política de los Estados Unidos no tiene como objetivo estorbar la investigación, desarrollo y divulgación de potentes programas para la codificación, ha creado, debido a su oposición, una oportunidad propicia, para que otras compañías fuera de sus fronteras se dediquen al desarrollo de programas criptográficos. La tecnología se basa en una serie de algoritmos y fórmulas matemáticas, que son de acceso público y pueden buscarse y obtenerse/ en Internet. Para muchos ejecutivos en el área de las computadoras, el verdadero misterio consiste en el por qué, el gobierno de los Estados Unidos continúa restringiendo la exportación de tecnología codificada. El esfuerzo internacional fracazó, debido a que ciertos países se negaron adoptar un enfoque común, brecha que ha permitido a personas u organizaciones inescrupulosas, buscar por medio de la criptografía sus propósitos fuera de ley, y los países individualmente, debido a una falta de leyes coherentes al respecto. Muchos expertos se hacen la pregunta de que si los gobiernos pueden aún albergar esperanzas de imponer el acceso de las agencias encargadas de controlar el crimen organizado, para controlar los mensajes electrónicos, o para restringir la divulgación de software de alta tecnología de codificación, ya que nuevas y más recientes versiones, pueden ser desarrolladas y fácilmente transmitidas a través de Internet. Aunque la OCED no tiene autoridad para imponer una política internacional al respecto, sus recomendaciones son usadas frecuentemente por las naciones miembros para elaborar sus propias políticas exteriores y comerciales. email: embavenez@mbox.digsys.bg |
![]() | |||
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() | |||