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| Revista Electrónica Nº 16 Junio 1997 |
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En Torno a Morel y su invención. Elsa Cardozo de Da Silva | |
"Queda por explicar el punto más increíble: la coincidencia, en un mismo espacio, de un objeto y su imagen total. Este hecho sugiere la posibilidad de que el mundo esté constituido, exclusivamente, por sensaciones." ("Nota del editor" en Adolfo Bioy Casares, La Invención de Morel, 1949). Desde hace muchos años, al comenzar todos mis cursos en la Universidad,
suelo hacer explícita una premisa que, utilizando las lúcidas
palabras de Max Weber en su ensayo La ciencia como vocación, propongo
como punto de partida y referencia: el dejar que los hechos hablen por sí
mismos es la forma más desleal de ejercer presión sobre un
auditorio. La invención: ingenio y perversidad. En su muy famosa novela publicada en 1949, Bioy Casares narra la aventura de un prófugo que se oculta en una isla aparentemente desierta en la que, sin embargo, descubre una forma peculiar de vida: la de un conjunto de personas cuya actividad a lo largo de un período limitado de tiempo es "proyectada" una y otra vez por una máquina alimentada por la energía de las mareas. Se trata de una invención ciertamente ingeniosa, no sólo por su diseño y eficiencia técnica para proyectar eternamente imágenes que duplican a seres reales, sino porque al decir de su creador ha permitido perpetuar "una buena semana" compartida por un grupo de amigos. Poderoso artefacto, en efecto, puesto que al prófugo tomó varios días constatar que su amada Faustine no era una persona, sino una proyección, al igual que la segunda luna que observaba en las noches... He allí la primera y terrible perversidad provocada por la asombrosa invención: la particular y seductora fotografía se convierte en real en tanto sustituye a los hechos que duplica y genera emociones en el observador, quien termina voluntariamente queriendo ser parte de la imagen aún conociendo las consecuencias de hacerlo;. Declara Morel que "La hipótesis de que las imágenes tengan alma parece confirmada por los efectos de mi máquina sobre las personas, los animales y los vegetales emisores". El caso es que la vida "real", una vez duplicada por la máquina,
comienza a degradar hasta que desaparece, mientras que los hechos y eventos
proyectados cobran vida propia y se convierten en la realidad en referencia
a la cual el prófugo define sus expectativas; éste, finalmente,
decide duplicarse y "editarse" dentro de la proyección
eterna. En torno a Morel. En la proyección vista por el prófugo, Morel confiesa a
sus amigos, que se enteran bruscamente de la muerte inevitable que se aproxima:
"Mi abuso consiste en haberlos fotografiado sin autorización";
en efecto, esa es otra terrible perversidad: quien inventa la máquina
y la controla decide por los demás sobre los hechos, secuencias y
condiciones de la construcción y destrucción de imágenes
e interpretaciones. La metáfora y el reto de formar(nos) opinión. Esta lectura de la novela me hace pensar sobre cómo en el tránsito del ingenio a la perversión se combinan las acciones del inventor, el poder creador y destructor de la invención, la vida propia de los hechos proyectados una y otra vez, e incluso el efecto sobre los seducidos por ellos. Aún en esta limitada perspectiva, La invención de Morel es una excelente metáfora para contrastar, de un lado, la impresionante variedad y capacidad tecnológica de los medios que tenemos a nuestro alcance para informarnos y formarnos opinión sobre una cantidad abrumadora de eventos específicos y procesos de largo alcance, y de otro lado, sin embargo, cómo todo esto no ha ampliado la capacidad del público para apreciar e interpretar "hechos", ni ha contribuido como cabría esperar, a mejorar la aptitud y la actitud -en forma y contenido- de la participación sociopolítica. Es necesario entonces cambiar el funcionamiento de la máquina para que no destruya la riqueza de la realidad a punta de poner a los hechos a "hablar por si solos", bien a voluntad de quien inicialmente los selecciona y edita, bien como parte de una dinámica perversa y finalmente no controlable; modificar la actitud de sus propietarios para que asuman con responsabilidad ante el resto del mundo su delicada tarea de registrar y proyectar eventos y procesos; y reorientar a los "públicos" de modo que no nos dejemos seducir por imágenes e interpretaciones simples, y desarrollemos nuestra capacidad de distanciamiento y análisis frente a una cantidad abrumadora -no siempre variada- de proyecciones. email: ecardozo@neblina.reacciun.ve |
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