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| Revista Electrónica Nº 16 Junio 1997 |
Volatilidad de la Política Fiscal en Venezuela Matías Riutort | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
IV. Shocks externos, ciclo y carácter de la política fiscal en Venezuela. La política fiscal en Venezuela no sólo es volátil, adicionalmente no se utiliza como un instrumento para contrarrestar los efectos adversos del ciclo económico. La alta volatilidad de los resultados macroeconómicos es incrementada por la tendencia más bien procíclica de la política fiscal. Este sesgo procíclico ha sido particularmente acentuado en las coyunturas recesivas, aumentándose así aún más las fluctuaciones del producto y el empleo en las oportunidades en que severos shocks negativos impactaron la economía tanto desde el sector externo como desde los ámbitos internos. 1. Carácter procíclico de la política fiscal. Siguiendo a Bayoumi y Eichengreen (1995), es posible estimar las desviaciones del producto en relación a su tendencia con el objeto de tener una aproximación al comportamiento cíclico de la actividad económica. Para ello hemos estimado una regresión del PIB real con respecto a una variable temporal. Los residuos de esta regresión permiten determinar la brecha entre el producto corriente y su tendencia de largo plazo y con ello definir la evolución cíclica que nos interesa. El Gráfico N° 5 muestra la evolución cíclica del producto, observándose como en el sub-período 1970-1982 predominan los años de expansión, mientras en el sub-período 1983-1994 los años por debajo de la tendencia. En el Gráfico N° 6, se muestra la evolución de superávit fiscal en relación al producto y la brecha del producto. Como puede visualizarse, la relación entre los movimientos cíclicos en el producto y el superávit fiscal es fundamentalmente negativa. Es decir, el superávit fiscal exhibe, esencialmente, una respuesta más bien procíclica frente a las perturbaciones del producto. La expansión (contracción) económica fue acompañada por un deterioro (mejora) en el balance fiscal, comportamiento contrario a lo que debería ocurrir si la política fiscal tuviera como finalidad básica la estabilización económica en el corto plazo. Cuadro N° 6: Volatilidad de varios agregados fiscales. Dado que el ingreso fiscal en Venezuela tiene un alto componente exógeno, al depender excesivamente de las exportaciones petroleras y por ello tiende a moverse con los shocks generados en ese mercado, el análisis del sesgo de la política fiscal debe hacerse concentrando la atención en el comportamiento del gasto fiscal. En este sentido, hemos evaluado un modelo según el cual el cambio en la relación del gasto fiscal con respecto al producto, D (Gto/PIB), esta asociado a la tasa de crecimiento del producto real, D (LnPIB) y de su propio valor rezagado, Gto/PIB-1. De esta manera, el coeficiente que relaciona los cambios en el gasto fiscal con los cambios en el producto permite inferir el grado de respuesta de la política fiscal al ciclo, mientras que el coeficiente que relaciona las variaciones de la relación gasto - producto y su valor rezagado mide los movimientos a largo plazo del gasto fiscal a partir de su valor de equilibrio inicial (Ver Cuadro N° 7). ![]() ![]() El coeficiente b al tener un valor positivo indica que el gasto fiscal varía procíclicamente, ampliando de esta manera las fluctuaciones económicas en oposición al efecto que debería producirse si el gasto fuese administrado con fines de estabilización. Los resultados obtenidos con la regresión muestran que, para el período en su conjunto, el gasto fiscal se eleva (disminuye) más que el PIB cuando el producto se encuentra por encima (por debajo) de su tendencia. Si la tasa de crecimiento del PIB aumenta en 1 punto porcentual, la relación Gasto/PIB aumenta en 0,24 puntos porcentuales. Esta mayor variación del gasto, en la misma dirección del producto, tendría como consecuencia multiplicar los efectos desestabilizadores de los shocks que afectan el desenvolvimiento del producto.
Un aspecto que debe destacarse es la diferencia en el grado de respuesta del gasto a los cambios en el producto al comparar el sub-período 1970 - 1982, en que predominaron los shocks positivos sobre el PIB, y el sub-período 1983 - 1994, cuando prevalecieron valores de PIB por debajo de la tendencia. En el primer caso, si bien el signo del coeficiente b sigue siendo positivo este es muy pequeño y no es significativo, indicando un reducido efecto desestabilizador del gasto ante las variaciones del PIB. Por el contrario, en el sub-período 1983 - el coeficiente b no sólo es positivo sino considerablemente mayor y significativo. A partir de estos resultados se pudiera concluir que la escasa respuesta estabilizadora de las variables fiscales en Venezuela se debe a una fuerte respuesta procíclica del gasto fiscal. Además, el gasto tiende a incrementar sus efectos desestabilizadores en los períodos en que el PIB cae por debajo de su tendencia a largo plazo, mientras que cuando está por encima el gasto sigue comportándose procíclicamente, pero sus efectos desestabilizadores son mucho menos importantes. 2. Respuesta cíclica de los gastos fiscales corrientes y de capital. Con el objeto de examinar con más detalle la evolución
del gasto, el comportamiento cíclico y comparar el caso venezolano
con otras economías hemos seguido la metodología usada en
Gavin et al. (1996). Para ello hemos estimado un modelo donde se explica
la evolución de las diferentes categorías del gasto fiscal
controlando por factores no asociados a la política económica
(la tasa de crecimiento de los términos de intercambio
A partir de las cifras mostradas en el Cuadro N° 8, se desprende el carácter procíclico del gasto de capital en todos los casos examinados. Sin embargo, existen importantes diferencias. Mientras estos en la OCED son inelásticos al producto, en Latinoamérica son elásticos. El caso de Venezuela es notable por la significativa elasticidad procíclica que arrojan los gastos de capital. En efecto, esta es más de diez veces mayor que la mostrada por los países de la OCED y más de seis veces la obtenida para los países latinoamericanos en su conjunto. Igualmente, resulta muy superior a la calculada en el caso de Chile y México, dos casos donde también los gastos de capital son muy elásticos con respecto al producto. Esta alta relación procíclica de los gastos de capital ilustra con claridad el rol que juegan las inversiones realizadas por el Estado en los procesos de ajuste a los shocks que afectan el ámbito fiscal. En efecto, se confirma que el ajuste del gasto público se concentra en la variación de las inversiones más que en cualquier otro componente de la gestión fiscal. El carácter ampliamente procíclico del gasto de capital en Venezuela revela la ineficiencia de la política fiscal como instrumento de ajuste. Al ser el gasto de capital hipersensible al ciclo, especialmente en las recesiones, este no contribuye a la estabilización y recuperación de la economía interna ante el impacto de los shocks externos e internos. Esta, que es una característica notable en la mayoría de los países latinoamericanos, adquiere en el caso venezolano proporciones exageradas. Con respecto al gasto fiscal corriente, si bien se muestran procíclicos, tanto en el caso de los países de la OCED como en Latinoamérica, son bastante más inelásticos que los gastos de capital. Aunque los países latinoamericanos en conjunto siguen superando a los países desarrollados de la OCED, en cuanto a respuesta procíclica se refiere. De nuevo, el caso de Venezuela es destacable. A diferencia de lo obtenido para el conjunto latinoamericano, los gastos fiscales corrientes resultaron moverse anticíclicamente, aunque inelásticos. Sin embargo, este resultado no es reflejo de una deliberada política anticíclica en el manejo de los gastos fiscales corrientes. Este resultado es más consecuencia de la rigidez de los salarios nominales, tal y como ya se ha mencionado en otros apartes de este trabajo. La falta de indexación salarial y de corrección oportuna del gasto del gobierno en bienes y servicios no factoriales, por rigideces institucionales, se reflejan en un deterioro del gasto corriente real, especialmente en los episodios caracterizados por expansiones acompañadas de aceleración en la tasa de inflación. Es decir, la elasticidad negativa del gasto corriente al producto no es resultado de una gestión anticíclica de la política fiscal sino más bien de las imperfecciones que caracterizan al mercado laboral y las ineficiencias institucionales que determinan el ejercicio presupuestario. Resulta interesante la comparación con México. En contraste con Venezuela, este país muestra un carácter procíclico acentuado en todas las partidas del gasto fiscal, incluyendo el gasto corriente, y muy particularmente en el caso de los salarios y los pagos por transferencias. Otro aspecto que vale la pena destacar, en el caso de Venezuela, se refiere al comportamiento del gasto en intereses sobre la deuda. Este tipo de gasto presenta una alta elasticidad anticíclica (-2,05) que es consecuencia del manejo que se hace de este tipo de egresos, particularmente en las recesiones. En efecto, los pagos de intereses se han convertido en un factor importante en el ajuste fiscal por dos razones fundamentales: el retraso y diferimiento en el pago de los compromisos ante los shocks negativos, y la fijación recurrente de tasas de interés reales negativas en el mercado interno e incluso de la manipulación de la tasa cambiaria, cuando han prevalecido regímenes de control cambiario. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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