Cabezal Economía y Petróleo
Revista Electrónica       Nº 17     Julio 1997
Economía y Petróleo

Chinchorro y petróleo

Alejandro J. Sucre*

Los optimistas y sus opiniones

Muchos venezolanos están entusiasmados por todo lo que podría significar la apertura petrolera y el nuevo régimen laboral. El futuro promisorio en el que creen muchos dirigentes de industrias, de sindicatos y de partidos políticos venezolanos se sustenta en cambios económicos como los de libertad cambiaría, apertura comercial, el inmenso empuje petrolero, la nueva competencia de bancos extranjeros y la reforma laboral. Para muchos dirigentes optimistas estos cambios trascendentales los consideran suficientes y de fondo como para que se constituyan en irreversibles. Los nuevos actores extranjeros en nuestra economía adicionados a las nuevas reglas de juego macroeconómicas y bancarias crearan un clima de posibilidades comerciales que irán empujando las reformas pendientes : la judicial, la del sistema educativo y la de salud y seguridad social. Por el camino que vamos eventualmente - piensan muchos de nuestros dirigentes - reduciremos el tamaño del estado y la inflación mientras las posibilidades de invertir aumentaran.

Incluso, muchos dirigentes de diversos sectores nacionales piensan que el sufrimiento moral y las carencias materiales que someten a nuestra población a una cuasi-vida son un elemento intrínseco de nuestra cultura. El jolgorio y la irresponsabilidad del venezolano común son hechos notorios y constituyen causa y no efecto de nuestro sub-desarrollo. Muchos consideran que este sector marginal de la población poco podrá evolucionar hágase lo que se haga y que en el mejor de los casos algo del crecimiento económico vigente les salpicara. Incluso, se podría pensar que el bajo grado de aspiraciones personales que tienen muchos venezolanos marginales harán que la delincuencia no aumente mientras los nuevos millonarios de los anos porvenir ostenten sus fabulosas riquezas. Muchos piensan que el sistema económico venezolano no es injusto, ni impide oportunidades de desarrollo a las grandes mayorías, sino que mas bien las grandes desigualdades sociales son reflejo de las preferencias y bajas aspiraciones individuales .

Las preocupaciones necesarias

Poco se ha analizado que el periodo de gran expansión petrolera 1997 - 2003 puede ser una repetición trágica de la indigestión petrolera vivida en Venezuela durante 1973 - 1984. Muchos dirán: imposible. Hoy se están haciendo las cosas mucho mejor: hay competencia bancaria de grado internacional, se han iniciado las privatizaciones (reverso al proyecto de la Venezuela saudita) y las aberraciones en el mercado laboral se han corregido.

Sin embargo, pocos se ponen a pensar en el bajo contenido social de las reformas llevadas a cabo por la administración del presidente Caldera. Programas sociales que crean mendigos podrían solo terminar creando un océano de pobreza que terminaría por asfixiar los brotes de espíritu empresarial que observamos. Las oportunidades que brinda la educación y las mejoras en los sistemas de salud y justicia no acaban de llegarle a los grandes sectores de la población. Esta falta de reformas básicas podrían crear resentimientos en los mas pobres al ver que las élites del país solo empujan por las reformas que los benefician a ellos mismos.

Esta falta de atención a las reformas del sistema educativo, judicial, electoral y de salud implican una gran miopía por parte de nuestras élites. Todo el proceso de modernización de la economía venezolana - aun rubricado por el proceso de globalización - podría retroceder. Estas reformas pendientes implican eliminar el clientelismo político y a su vez permitiría el surgimiento de nuevos dirigentes políticos, lo que equivaldría a mas competencia para ese sector de la economía. Los sectores educación, salud, justicia y sistema electoral no han sido objeto de mejoras por no tener padrinos que las impulsen. Pareciera que hay un pacto entre las élites económicas y políticas del país donde cada quien se respeta su territorio sin ponerse a pensar en el costo de esos arreglos para las grandes mayorías.

Hay que reconocer que durante los últimos 35 anos el único sector de la economía venezolana que se mantiene cerrado al mundo y a la competencia es el sector político. Este sector político esta tan cómodo que se mantiene con una política "de no hacer ni dejar hacer" mientras el ingreso petrolero lo permita. Chinchorro y petróleo son la consigna. Ya es hora de impulsar un cambio para que el gasto fiscal generado por el petróleo en los próximos anos sirva para brindar mas oportunidades de progreso a la población marginada del país y reducir el peso un estado que mucho consume y poco produce.



*Economista
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