Un diálogo en la frontera
proponen con la guerrilla,
esa gente colombiana
que nos tiene en la vigilia
porque ataca nuestros puestos
en forma desprevenida
y a nuestros pobres soldados
los deja patas arriba
mientras que a los ganaderos
los secuestra y los castiga
y les pone una vacuna
sin utilizar jeringa
donde la persona paga
para proteger su vida.
y si no entrega los reales
nunca la dejan tranquila,
mientras la Hermana República
se hace la desentendida,
aunque sabe que fracasa
quien le pega a su familia.
Un diálogo en la frontera,
pues la cosa es fronteriza,
proponen con esa gente
que nos ha enviado Mandinga,
le dijeron a Burelli
pero se negó en seguida;
le propusieron a Andueza
y se sobó la barriga
diciendo que si él hablaba
iba a quedar en las mismas
y hasta hablaron con Teodoro
pero éste dijo ­la pinga!
deben mandar a Pompeyo
a arreglar la lavativa.
Ahora Pompeyo Márquez
tiembla como gelatina
porque si allá lo secuestra
esa gente tan maligna
no habrá plata suficiente
para pagar la varilla.