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| Revista Electrónica Nº 17 Julio 1997 |
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De perros cibernéticos y otros asombros Marta Colomina Los medios de comunicación a los que criticamos de vez en cuando por sus excesos tienen, sin embargo, no pocas virtudes. La primera de ellas es poner en evidencia las desviaciones y errores de nuestros gobernantes, razón por la cual éstos acusan frecuentemente a la prensa de haber debilitado a los partidos políticos y ocupado el espacio público que antes era del dominio de las instituciones democráticas. Cierto que los medios tienen escasa capacidad autocrítica, pero no menos verdadero es que, de no existir su acción develadora, los disparates del poder político serían aun peores. El amigo Fernando Egaña, ministro de la OCI de quien el diputado Carmelo Lauría, nada pródigo en reconocerle méritos al Gobierno, dijera que es el funcionario más competente del gabinete de Caldera debería instrumentar unos cursillos no tanto de cristiandad como de entrenamiento mediático, para que muchos de sus colegas aprendieran a responder las preguntas de los periodistas sin morir en el intento. Porque quizá la más incómoda de las sensaciones aun menos llevadera que la convicción de vivir hoy peor que hace unos años (aunque ese pasado sea en buena parte culpable de lo que nos ocurre ahora) es toparse con indicadores inequívocos de que 'el doble discurso' con perdón del amigo Ibsen, quien detesta el sintagma de marras y la ineptitud dominan muchas de las decisiones oficiales. El pasado domingo amplias entrevistas al ministro del Interior y al director de la Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI) publicadas por el diario El Nacional, sonbuena muestra de ello. Lo afirmado por el minstro Andueza sobre el cuestionado plan de cedulación que el Gobierno venezolano contrató con Alemania se constituye en prueba material de que el camino del infierno suele estar empedrado de buenas intenciones. En esa entrevista, el titular del MRI hizo una ardorosa declaración de fe (¿creer lo que no vimos?) en favor de la controversial directora de la ONI-DEX, Delia Da Silva, sobre cuya honestidad el ministro dijo 'poner las manos en el fuego' (...)'De ahí para abajo, no respondo, porque todos los días tenemos denuncias de falsificación de pasaportes y cédulas' (sic). Por si fuera poco el doctor Andueza revela que el 40% del archivo de cedulación ¡¡es falso!! ¿Se habrá paseado el jefe de Carmelitas por la idea de que el sólo reconocimiento de 40% de cédulas falsas y de 'no responder' por la eficacia y honestidad de ninguno de los funcionarios de la Oni-Dex con excepción de una la señora Da Silva es una confesión palmaria del fracaso de su gestión como ministro y del de su defendida? De seguidas el locuaz Premier descalificó a los embajadores de Inglaterra y EEUU al señalarlos como gestores de empresas privadas de tecnología de cedulación de sus respectivos países y admitió que no existe previsión presupuestaria alguna para pagar los quinientos millones de dólares que cuesta el citado plan. La inhabilidad del declarante sigue batiendo récords, ahora en su esfuerzo por desechar las sospechas surgidas en torno a una negociación de tan alto costo sin que medie licitación alguna: acusa Andueza que hay intereses electorales y económicos de 'los perros de las computadoras' (sic) pugnando por el fracaso del plan de cedulación. _'¿Quiénes son los perros de las computadoras?' pregunta la reportera ante tan visible lomito periodístico. No sé responde la máxima autoridad de los servicios de inteligencia y seguridad del Estado. 'Lo que sí sé es que los perros de las computadoras se han instalado en el Congreso'. Cierra con broche de oro sus calamitosas declaraciones al acusar una vez más a los miembros del Grupo Santa Lucía ahora ni siquiera amparados por la fuerza de los astros de ser unos conspiradores de tomo y lomo. Vamos con la segunda muestra: El director de la OCEI anuncia como un hecho glorioso 'la recuperación de puestos de trabajo durante este segundo semestre'. Pero no creamos que su optimismo se basa en cifras macroeconómicas, ni en el crecimiento de la pequeña y mediana industria, sino en 'una constante de hace treinta años: cuando falta un año para concluir un período gubernamental el desempleo disminuye'. ¿Qué nos está diciendo sin anestesia el conspicuo director de tan importante organiso técnico? Pues nada menos que, a despecho del ministro Teodoro Petkoff, quien desde su entrada triunfal al gobierno de Caldera ha venido predicando la reducción del aparato del Estado y hasta prometió la salida de unos cuantos miles de burócratas del frondoso árbol de la Administración Pública, la OCEI nos anuncia que el clientelismo político va a seguir siendo la fuente de empleo ocioso y suicida con la que cuentan los gobiernos central y descentralizado para reproducirse en el próximo quinquenio. Así las cosas, los venezolanos seremos testigos de la firma de otro acuerdo entre el FMI y el gobierno que tomará posesión en enero del 99 y escucharemos 'su firme propósito de reducir el tamaño del Estado'. Promesa incumplida que, de sobrevivir esta guachafita, se reeditará en el año 2003, cuando el resto del mundo esté celebrando los prodigiosos cambios del nuevo siglo y del nuevo milenio. ¿Se acuerda el amigo lector de aquel letrerito colocado a la puerta de las ya casi extintas bodegas y abastos del país 'hoy no se fía, mañana sí?': ¡Tal cual..! El Universal, domingo 13 de julio, 1997 |
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