Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 17     Julio 1997

Esta Semana

Mitos y verdades del medinismo

Manuel Caballero

El centenario del nacimiento del general Isaías Medina Angarita sirve para desmentir a quienes piensan que el análisis de los procesos y personalidades históricas se hace más fácil cuanto más se alejan en el tiempo, cuando se ha producido un comprensible 'enfriamiento' de los mismos, lo que permite verlos sin apasionamiento. En los textos publicados esta semana está presente la misma pasión que consume los espíritus desde hace medio siglo, comprensible en sus familiares y allegados, sin excluir a un Arturo Uslar Pietri, a quien nadie en su sano juicio puede exigirle imparcialidad y ni siquiera objetividad en la materia. En los otros, el objetivo es menos Medina que su enemigo histórico, Rómulo Betancourt; el objetivo es menos la reconstrucción histórica de Isaías Medina que la destrucción, actual y presente, de Acción Democrática. Es el muy habitual uso del pasado en el presente, lo que la insondable y a ratos críptica erudición de Luis Castro Leiva llama 'contrafactualidad histórica'; lo que pudo haber sido.

Nadie la discute

Hacer una valoración positiva de Isaías Medina Angarita es tanto más inútil cuanto que nadie la discute: hasta sus enemigos de AD la comparten hoy, callando si no otorgando. Ellos aceptan incluso el discurso adversario, como lo hicieron al desobedecer la proposición de Betancourt en 1974, de que el partido celebrase por todo lo alto los treinta años de 'la revolución popular de 1945': en aquel ambiente eufórico de la 'Gran Venezuela', no se quería recordar sus épocas pequeñas de estrecheces y desobediencia militares. Pero en el proceso de comprensión de Medina y de su época, como en cualquier otra, conviene disipar algunos equívocos, verdades y medias verdades. Tratemos de señalar algunas de las más evidentes, sin agotar el temario.

1.- Medina es el gobernante más democrático que haya tenido Venezuela. Si descartamos las intenciones del general, cuya bondad interesa tan poco en historia como para empedrar el camino del infierno, esta es la típica media verdad. Es cierto que el suyo fue el gobierno más democrático que hubiese tenido Venezuela hasta entonces; pero, con la excepción de la dictadura de Pérez Jiménez, cualquiera de los que le sucedieron lo fueron en grado infinitamente superior. Y esto no es un juicio de valor: no decimos que hayan sido mejores, sino simplemente que han sido más democráticos.

Voto popular restringido

Porque un Gobierno de voto popular restringido y de varios grados, sin participación de los jóvenes en edad militar y sin la posibilidad de ser electas las mujeres, es imposible que sea más democrático y participativo que un régimen de voto popular, universal y directo.

2.- En el terreno militar, los alzados del 18 de octubre representaban a la oficialidad 'de escuela' contra los generales autodesignados. Esta fue una de las tesis más populares en los días que siguieron al 18 de octubre. Pero ella olvidaba que entre esos 'generales autodesignados' no se encontraba Medina Angarita, quien fue el primer oficial de formación académica que ejerció la Presidencia de la República.

3.- Medina ya tenía lista la reforma no solamente para otorgar el voto directo y universal, sino la plena vigencia de los partidos políticos. Esta es una de las tesis favoritas de Arturo Uslar Pietri, expresada de esa u otra forma. Repitamos, poco importan las intenciones. El hecho es que no tenía poder para imponerlas: el Congreso estaba dominado por lo menos progresista de su administración, al punto de que no se podía descartar que eligiese a López Contreras para suceder a Medina, haciendo aparecer su alternabilidad como el simple juego Páez-Soublette en el siglo pasado.

Y Betancourt menos que nadie

4.- La 'solución Escalante' la buscó Betancourt para detener el golpe del 18 de octubre. Esto no resiste el menor análisis, y Betancourt menos que nadie se atrevió a expresarla en esos términos. La idea de lanzar la candidatura de Diógenes Escalante, embajador en Washington, para suceder a Medina, con el apoyo de AD y el Gobierno, es muy anterior en 'Acción Democrática' a sus contactos con los militares juramentados. Un mes antes de la primera reunión, aparecía en El País un reportaje enviado desde EE UU por Luis Estaban Rey donde el periodista, miembro conocidísimo de AD, hablaba de esa candidatura como algo muy sabido y conversado por AD.

5.- La administración por Medina del ingreso petrolero contrasta con el despilfarro de los gobiernos posteriores. Medina Angarita, como antes de él López Contreras, administró una cantidad mucho menor de ingresos. Pero comparando los programas, e incluso las ejecutorias de ambas administraciones con las posteriores, no queda claro que hubiese una diferencia sustancial en la concepción de la forma de administrar los ingresos públicos: en todos los casos, el Estado aparece como el gran distrubidor; con mayor o menor honestidad; pero sobre todo olvidando, como lo ha recordado el economista Maxim Ross en meses pasados, que la economía petrolera es una de 'vacas flacas' que suceden a la época de las 'vacas gordas'. En todos los casos, comiendo el pan de hoy con el hambre de mañana.

6.- La negativa del voto popular restó legitimidad al régimen de Medina Angarita y provocó la conjura del 18 de octubre. Las motivaciones militares para alzarse contra Medina no eran políticas, o por lo menos no en ese terreno: eso lo introdujo Betancourt en sus conversaciones con los conspiradores. Que a los militares le importaba un bledo esa 'legitimidad' lo demostraron el 24 de noviembre. Si alguna conclusión se puede sacar de esto es que el 18 de octubre se enfrentaron dos soluciones militares: la de los 'generales-presidentes' y la de los 'tenientillos'. La historia parece haber demostrado que ninguna de las dos era legítima, ni beneficiosa para el país.


El Universal, domingo 13 de julio, 1997
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