Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 17     Julio 1997

Esta Semana

Venezuela, política y petróleo

Maxim Ross

Desde nuestros primeros tiempos como nación libre y moderna el tema petrolero ha ocupado la atención de la dirigencia nacional. Ahora, con la celebración del nacimiento de Medina Angarita o, con los éxitos de la última ronda de convenios operativos, se vuelve a levantar la polémica de cuánto mal o bien lo hemos hecho con nuestro petróleo. Hemos discutido durante más de 50 años para llegar a la conclusión de que, en realidad, aún no sabemos. Quizás porque nuestro característico extremismo no permite arribar a una conclusión cercana a la realidad. Por una parte se encuentran, liderados por Uslar Pietri, los defensores de la tesis del desperdicio, con ese número reiterativo de los US$ 300.000 que hemos botado por la ventana y que es casi 15 veces el Plan Marshall. Por otra parte están, sin un liderazgo muy definido, pero vinculado a los partidos, quienes piensan que no lo hemos hecho tan mal. Como el debate tiene intensas motivaciones políticas, relacionadas con octubre de 1945, eficiencia de la democracia, deterioro de los partidos, etcétera, quizás valga la pena puntualizar algunas cosas. Una primera toca la vida de Uslar y Betancourt.

De la Venezuela rentista a la Venezuela productiva

Este nuevo 'slogan' del, por cierto ya olvidado y colocado en los paneles de alguna biblioteca último plan de la nación, ya existía en la época de ambos líderes. Como todos sabemos 'Venezuela política y petróleo' fue, en la práctica, una respuesta de Betancourt a Uslar de cómo sembrar el petróleo. Se trataba, entonces, de convencer al país de que el crudo no duraría mucho y que sus recursos había que invertirlos en desarrollar 'el otro país', el no petrolero. En esto llevamos 50 años, sin terminar de precisar que aquellas divergencias eran más de forma que de fondo. En verdad Betancourt y Uslar coincidían en que esos recursos tenían que invertirse en la industria y la agricultura. Como ambos indicaban 'colocándolos sin intereses' para que el resto del país recibiese lo que merecidamente se le debía. Con la salvedad de que en el modelo Betancourt el rol del Estado es preminente e interventivo, cepalista, como él mismo lo invocó y en el de Uslar estaba un incipiente liberalismo, los recursos irían a parar al mismo lugar y en la misma forma. Tal cosa es lógica porque, para ambos, lo importante era el argumento del recurso no renovable, a punto de extinguirse, destinable necesariamente a desarrollar la otra Venezuela. Si lo que digo es verdad, ambos, Betancourt y Uslar, originaron exactamente la misma tesis de 'sembrar el petróleo', con más o menos apertura, con el temor de ser una Aruba más o una 'industria de invernadero', como la calificó Uslar, la industria y la agricultura deberían recibir los recursos sin discriminar ventajas, 'sin plazo y sin intereses'. Ese fue su modelo de la Venezuela productiva. Aquí se cierra la polémica.

De la Venezuela productiva a la Venezuela rentista

Pasaron los años, ingresamos repetitiva e inercialmente al 'boom petrolero', al del 74, del 86, del 91 y del 96. Exactamente igual. Nos gastamos los recursos en lo mismo. Escuelas, educación gratuita, carreteras, puertos y aeropuertos, nómina gubernamental, situado constitucional, subsidios y condonaciones de deuda para la agricultura, financiamiento barato para la industria. El modelo que originamos en el 38 se prolongó hasta hoy casi, con la excepción del 89/90. Terminamos, en el mismo lugar del comienzo, tan dependientes del petróleo como nunca. Ingresos en divisas y fiscales todavía pendientes de Pdvsa y sus operaciones. Ahora más que ayer, no porque haya cambiado el número de la dependencia, de 90 a 60% de las divisas, o el del Fisco de 70 a 50 ó 40%, sino porque seguimos viviendo del petróleo. En particular cuando aumentan los precios, 3 ó 4.000 millones de dólares más con el estornudo de un sha, o cuando las inversiones de Pdvsa mantuvieron al país 'semivivo'. Pero también porque la 'Venezuela productiva' se nos fue de las manos y no logramos salir del proteccionismo. Porque se ha deteriorado tanto que reconstruirla es tarea de años. De largo plazo. En verdad pasamos a ser, otra vez, la misma economía rentista. Ahora y de aquí en adelante, si no hacemos nada.

Ahora y de aquí en adelante

Si Pdvsa sigue imponiendo el ritmo, sigue sus inversiones propias, adelanta lo que falta de apertura para concretar las inversiones privadas, licita más campos marginales, logra hacer competitivo el mercado interno, se producen decisiones favorables en la OPEP, el camino petrolero estará sobre rieles. Estaremos produciendo los 3,5 millones de barriles pronto y los 5,0 después, habrá, como hemos dicho y se ha dicho tantas veces, petróleo para rato. Si además logra que el impacto de esas inversiones llegue, de verdad verdad y rápido, a la industria conexa, al sector privado, y no se nos convierta en un 'boom de importaciones', cosa probable y cercana, estará comandando el proceso ahora y después. Nada criticable y menos mal que así fue y así sea. Sin ese colchón Venezuela estaría quién sabe dónde. Sin embargo, todos sabemos que eso no es suficiente. Que, por más que se produzca ese excedente, los números no dan sino para una vida mediocre. La riqueza de los venezolanos no crecerá mucho más si no hacemos algo del lado no petrolero.

Un corolario y cuatro reglas para el futuro

Toca ahora saber qué hacemos. Todo pareciera indicar que la resultante final del plan petrolero, de ayer o de hoy, no se multiplica sin retornos equivalentes del otro lado. Mientras coloquemos dinero petrolero de alto retorno en inversiones de menor retorno nos irá mal. Eso fue lo que hicimos y habrá que evitarlo. Para ello se me ocurren cuatro condiciones o reglas de inversión del excedente petrolero, sobre las cuales el país debería llegar a un consenso.

1a. regla. Maximizar el impacto de las inversiones en la industria conexa y en el sector privado de la economía sobre bases estrictamente competitivas. Como bien lo defendió Andrés Sosa, el gobierno, Pdvsa y la industria relacionada tienen la responsabilidad de producir un plan industrial de inmediato. Para mañana. De lo contrario 'perderemos el autobús' y las importaciones crecerán a cifras exageradas.

2a. regla. Garantizar a corto plazo que los ingresos extraordinarios de Pdvsa, incluyendo los derivados de licitaciones actuales y futuras, se resguarden en el Fondo de Estabilización Macroeconómica y se destinen, estrictamente, a inversiones de fortalecimiento del capital humano y a recuperar la deteriorada infraestructura. Prohibir o blindar su uso para gastos de consumo del gobierno, remuneraciones o servicio de deuda pública.

3a. regla. Establecer un cronograma de mediano y largo plazos para blindar los recursos excedentes de petróleo, incluyendo impuestos, regalías, dividendos y cualquier otra transferencia al fisco, para fines de inversión pública. Propongo un esquema a 10 años con retiros progresivos de 10% del ingreso fiscal para los fines señalados. Al final de esos 10 años el fisco venezolano se financiará con ingresos internos.

4a. regla. La inversión de los recursos excedentes, derivados de la regla anterior, sólo se podrá destinar a inversiones con retorno equivalente al de proyectos de la industria petrolera y con ventajas competitivas comprobadas en el mercado nacional e internacional. Para alcanzar ese objetivo, en los mismos 10 años, se establece un esquema de incentivos bajo contrato para esas inversiones, con el remanente disponible hasta llegar al retiro definitivo del petróleo como financista del gasto público.


El Universal, viernes 11 de julio, 1997
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