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| Revista Electrónica Nº 17 Julio 1997 |
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El debate sobre la globalización, razones y sinrazones Dani Rodrik (Traducción de Carlos Armando Figueredo Planchart)
Dani Rodrik es el profesor Rafiq Hariri de economía política internacional en la Universidad de Harvard. Este artículo se basa en el libro del autor, Has Globilization Gone Too Far? ( Insitute for International Economics, 1997 ), La globalización, ha observado Thomas Friedman del New York Times, es "el próximo gran debate de política exterior." Pero, en la medida en que el debate se expande, se hace más confuso. ¿Es acaso la globalización una fuente de crecimiento económico y de prosperidad, tal como lo creen la mayoría de los economistas y muchos dentro de la política de la comunidad? ¿O no es más bien una amenaza para la estabilidad social y para el medio ambiente, tal como una mezcla curiosa de intereses que van desde quienes abogan por la fuerza laboral hasta los ambientalistas e incluyendo al nunca imaginado trío de Ros Perot, George Soros y Sir John Goldsmith lo sostiene? ¿Acaso la globalización ha avanzado tanto que los gobiernos nacionales se sienten virtualmente impotentes para reglamentar sus economías y utilizar sus herramientas de política en el impulso de los fines sociales? ¿Será que el vuelco de las actividades manufactureras hacia países con bajas escalas de salarios está socavando la capacidad de compra global, creando así ansia por bienes que van desde automóviles hasta aeronaves? ¿O no es más bien la globalización sino una palabra llamativa cuyo impacto ha sido objeto de mucha exageración? Hay buenas razones para preocuparse acerca de la calidad del debate sobe la globalización. Lo que estamos presenciando tiene más de diálogo de sordos que de discusión racional. Quienes están en favor de la integración internacional rechazan a los opositores de la globalización como proteccionistas de reflejo rotular que no comprenden el principio de las ventajas comparativas ni las complejidades de las leyes e instituciones de comercio. Los críticos de la globalización, por otra parte, censuran a los economistas y especialistas en comercio por su estrecha perspectiva tecnocrática. Arguyen que los economistas están demasiado enamorados de su modelos fantasiosos y no tienen buen concepto acerca de como funcional el mundo real. El resultado es que se le pega demasiado al opositor y se aprende muy poco de cada lado. Ambos lados tienen quejas válidas. Gran parte de la discusión popular acerca del efecto de la globalización sobre los salarios norteamericanos, para tomar un buen ejemplo, ignora el grado considerable de investigación que han realizado los economistas. Un lector razonablemente informado de las páginas principales de editoriales de opinión de la nación podría ser excusado por no darse cuenta de que hay un volumen sustancial de literatura acerca de la relación entre comercio y desigualdad, que en gran parte contradice la visión simplista de que el deterioro de las fortunas de los norteamericanos yo europeos se debe a la competencia extranjera por los bajos niveles de salarios. La visión de la principal corriente académica es en verdad que el aumento en el comercio con los países en desarrollo puede dar cuenta de a lo sumo 20 por ciento de la reducción del ingreso de los trabajadores norteamericanos de baja capacitación (en relación con los trabajadores altamente capacitados) pero no mucho más. Hay que ver en otro lado hacia los cambios tecnológicos y la desafección sindical, por ejemplo para explicar la mayor parte del aumento en la brecha salarial entre trabajadores capacitados y no capacitados. Es cierto igualmente, sin embargo, que los economistas y los proponentes del comercio o bien han descuidado o despreciado algunas de las más vastas complicaciones asociadas la integración económica internacional. Considérense las siguientes preguntas: ¿En qué medida la movilidad de capitales y la contratación externa (outsourcing) de la producción han aumentado la posibilidad de substitución de la mano de obra doméstica a lo largo de las fronteras nacionales, agravando así la seguridad económica que confrontan los trabajadores (además de extender presión hacia abajo en sus salarios)? Son acaso conciliables las implicaciones de distribución de la globalización y las hay ciertamente con los conceptos domésticos de justicia distributiva? ¿Acaso el comercio con países que tienen normas e instituciones sociales diferentes chocan con y socavan las negociaciones sociales domésticas desde hace tanto tiempo asentadas? En qué medida socava la globalización la capacidad de los gobiernos nacionales de suministrar los bienes públicos que sus ciudadanías dan por anticipados, incluyendo al seguro social frente a riesgos económicos? Se trata de cuestiones serias que subestiman el hecho de que el potencial de los mercados que se expanden globalmente puede entrar en conflicto con la estabilidad social, incluso en la medida en que esos mercados puedan ser beneficiosos para los exportadores, los inversionistas y los consumidores. Algunas de estas cuestiones aun no han sido revisadas seriamente por los economistas. Otras no pueden ser respondidas con análisis económico y estadístico. Pero no se puede narrar todo el cuento de la globalización si no se enfrentan a la vez estos asuntos más amplios. Los Límites de la Globalización Incluso con la revolución en el transporte y las comunicaciones y el progreso sustancial logrado en la liberalización del comercio durante los tres últimos decenios, las economías nacionales siguen estando notablemente aisladas las unas de las otras. Este aislamiento tiene una implicación crítica, que ha sido subrayada reiteradamente por el economista Paul Krugman: La mayoría de los gobiernos en el mundo industrial avanzado no están ni remotamente tan encadenados por la globalización como se cree comúnmente. Conservan autonomía sustancial en la reglamentación de sus economías, en el diseño de sus políticas sociales, y en el mantenimiento de instituciones que son diferentes de las de sus socios comerciales. La suposición de que las economías domésticas están sumergidas actualmente en un mercado unificado, sin costura se voltea con varios tipos de evidencia. Tómese el caso de América del Norte. El comercio entre Canadá y los Estados Unidos está entre los más libres del mundo y sólo se ve afectado en mínima medida por los costos de las comunicaciones y el transporte. Sin embargo, un estudio realizado por el economista canadiense John McCallum ha documentado que el comercio entre una provincia canadiense y un estado de los Estados Unidos (es decir comercio internacional) es en promedio 20 veces menor que el comercio entre dos provincias canadienses (es decir, comercio intranacional). Claramente, el comercio entre los mercados de Canadá y de los Estados Unidos sigue estando sustancialmente desvinculado del uno y del otro. Y si esto es cierto respecto del comercio entre los Estados Unidos y Canadá, debe serlo tanto más respecto de otras relaciones comerciales bilaterales. Tal como los economistas Martin Feldstein y Charles Horioka lo han señalado, si esto fuera cierto, el nivel de inversión que se emprende en Francia dependería únicamente de la rentabilidad de la inversión en Francia, y no tendría relación alguna con la disponibilidad de ahorros en Francia. De hecho, sin embargo, esto resulta falso. Los aumentos en el ahorro de un país se traducen en aumento en las inversiones en ese país en una relación de casi uno a uno. A pesar de flujos sustanciales de dinero fronterizo, las diferentes tasas de retorno entre los países persisten y no se colocan a niveles similares con la movilización de los capitales a otros países con tasas de retorno más elevadas. Basta simplemente con multiplicar los ejemplos. Las carreteras de los Estados Unidos tienden a estar notablemente concentradas en aciones de los E.E.U.U.. Los precios de bienes aparentemente iguales difieren ampliamente de un país a otro a pesar del hecho de que se puede comerciar en esos bienes. En realidad, las economías nacionales conservan un grado considerables de aislamiento las unas de las otras, y los hacedores de políticas nacionales gozan de más autonomía de la que asumen los escritos más recientes acerca de la erosión de la soberanía nacional. La naturaleza limitada de la globalización tal vez pueda apreciarse mejor al colocarla dentro de un contexto histórico. Por muchas medidas, la economía mundial estaba más integrada en plena vigencia del patrón oro al final del siglo XIX de lo que está ahora. En los Estados Unidos y en Europa, los volúmenes de comercio llegaron a sus picos antes de la Primera Guerra Mundial y luego colapsaron durante los años de entre las dos guerras. El comercio surgió de nuevo después de 1950, pero ni Europa ni los Estados Unidos son más abiertos hoy en día (si se mide de acuerdo con los índices de comercio respecto de ingreso nacional) de lo que lo fueron durante el patrón oro. De hecho, Japón exporte menos de su producción total de lo que hacía durante el período de entreguerras. La Globalización Importa Sería un error llegar a la conclusión, partiendo de esa evidencia, que la globalización es irrelevante. Debido a la creciente importancia del comercio, las opciones disponibles para los hacedores de políticas se han estrechado de modo apreciable durante los tres últimos decenios. El imperativo tan frecuentemente mencionado de mantener "competitividad internacional" cobra ahora mucho mayor importancia y le imparte un sesgo definitivo al diseño de políticas. Considérense las prácticas del mercado laboral. Tal como lo han mostrado Francia, Alemania y otros países, aun es posible mantener políticas de mercado laboral que aumentan el costo de la mano de obra. Pero la globalización está elevando el costo social general del ejercicio de esa opción. Las naciones europeas pueden permitirse salarios mínimos y niveles de beneficios generosos si deciden pagar los costos. Pero los riesgos los niveles de desempleo que de allí se derivan se han visto aumentados por la creciente movilidad de internacional de las empresas. En Japón, hay grandes compañías que han comenzado a desmantelar la práctica de la postguerra de ofrecer empleo por toda la vida, una de las instituciones sociales más distintivas de Japón. En Francia y Alemania, los sindicatos habían venido combatiendo los intentos del gobierno por rebajar los beneficios de retiro. En Corea del Sur, los sindicatos laborales han tomado las calles para protestar por el relajamiento del gobierno al acabar con restricciones. Los países en desarrollo en América Latina compiten entre ellos en la liberalización del comercio, desregularizando sus economías y privatizando las empresas públicas. Preguntes ustedes a ejecutivos de empresas o a funcionarios gubernamentales por qué son necesarios esos cambios, y verán como se repite la misma mantra una y otra vez "Debemos seguir siendo (o hacernos) competitivos en una economía global." En la medida en que algunos de esos cambios parecen violar la negociación social de tanto tiempo, puede comprenderse la reacción populista ampliamente difundida frente a la globalización. Las ansiedades generadas por la globalización deben ser vistas en el contexto de las demandas impuestas a los gobiernos nacionales, que se han expandido radicalmente desde finales del siglo XIX. En pleno apogeo del patrón oro, no se contemplaba aun que los gobiernos cumplieran con funciones de bienestar social en gran escala. El aseguramiento de niveles adecuados de empleo, el establecimiento de redes de seguridad social, el suministro de seguro médico y social, y el cuidado de los pobres no eran partes del agenda de los gobiernos. Dichas demandas se multiplicaron durante el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial. De hecho, un componente clave de la negociación social implícita de la postguerra en los países industrializados avanzados ha sido el suministro de redes de seguro y seguridad social en el hogar (compensación por desempleo, pagos por despido, y asistencia de ajuste, por ejemplo) a cambio de la adopción de políticas comerciales más libres. Esa negociación se está erosionando claramente. Los patronos están menos dispuestos a brindar los beneficios de seguridad y estabilidad en el empleo, en parte debido al aumento de la competencia pero también por el hecho de que su mayo movilidad global los hace menos dependientes de la buena voluntad de su fuerza laboral local. Ya los gobiernos no tienen la misma capacidad de sostener redes sociales, porque una parte importante de su base fiscal se ha liberado de sus amarras a causa de la mayor movilidad del capital. Lo que es más, el asalto ideológico contra el estado benefactor ha paralizado a muchos gobiernos y les ha impedido responder a las necesidades domésticas de una economía más integrada. Más Comercio, Más Gobierno El período de la postguerra presenció dos tendencias aparentemente contradictorias: del crecimiento del comercio y el crecimiento del gobierno. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el gasto gubernamental era en promedio cerca del 20 por ciento de los producto nacionales brutos de los países industrializados más avanzados de hoy en día. Hacia mediados de los años 1990, esa cifra es más del doble, situándose en un 47 por ciento. El papel creciente del gobierno es particularmente asombroso en países como los Estados Unidos (del 9 al 34 por ciento), Suecia (del 10 al 69 por ciento) y los Países Bajos del 19 al 54 por ciento). La fuerza impelente detrás de esa expansión del gobierno durante ese período fue el aumento en el gasto social y las transferencias de ingresos en particular.. No es una coincidencia que el gasto social hubiere aumentado junto con el comercio internacional. Por ejemplo, las economías pequeñas, altamente abiertas, de Europa como Austria, los Países Bajos y Suecia tiene n amplios extendidos en parte como resultado de sus intentos por minimizar el impacto social de la apertura hacia la economía internacional. Es en los países más abiertos como Dinamarca, los Países Bajos, y Suecia donde el gasto en transferencias de ingresos ha crecido más. De hecho, hay una asociación particularmente estrecha a través de los países entre el grado de exposición al comercio internacional y la importancia del gobierno en la economía. El cuadro en la página 26 muestra la relación entre el comercio y el gasto en protección social (incluyendo al seguro de desempelo, las pensiones y los beneficios familiares) en 21 países sobre los cuales la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Internacional (OECD) publica datos comparables entre naciones. El cuadro revela una correlación inequívocamente positiva entre la apertura del comercio de una nación y el monto de su gasto en protección social. En un extremo de la distribución tenemos a los Estados Unidos y Japón, que tienen las cuotas más bajas del comercio en el ptb y algunas de las cuotas más bajas de gasto en protección social. En el otro extremo, Luxemburgo, Bélgica, y os Países Bajos tienen economías con altos grados de apertura y grandes transferencias de ingresos. Esa relación no está confinada a economías de la OECD. Las naciones en desarrollo muestran ese patrón igualmente. Lo que es más, la medida en que las importaciones y exportaciones tuvieron importancia en la economía de un país a principios de los 1960s constituye un buen elemento de presagio de cuan grande se haría un gobierno en los tres decenios que siguieron, independientemente del grado de desarrollo que tuviere. Toda la evidencia de la cual se dispone apunta hacia la misma, inevitable conclusión: El estado benefactor ha sido el reverso de la moneda de la economía abierta.
He allí pues que la integración económica internacional plantea un dilema serio: La globalización aumenta la demanda de seguridad social y constriñe simultáneamente la capacidad de los gobiernos para responder efectivamente a esa demanda. Como consecuencia de ello, en la medida en que la globalización se profundiza, el consenso social requerido para mantener a los mercados domésticos abiertos al comercio interacional se erosiona. Desde principios de los años 1980s. Las tasas impositivas sobre el capital han tendido a decrecer en las principales naciones industrializadas, mientras que las carga impositiva sobre el trabajo han seguido aumentando por lo general. Al mismo tiempo, el gasto social se ha estabilizado en relación con los ingresos nacionales. Esos resultados reflejan los trueques que se enfrentan a los gobiernos en economía cada vez más abiertas: Las demandas de programas sociales se están equilibrando frente a la necesidad de reducir la carga fiscal sobre el capital, que se ha hecho más móvil globalmente. Bajo cualquier estándar, la negociación social de la postguerra le ha servido extremadamente bien a la economía mundial. Espoleada por ña liberalización comercial ampliamente dispersa, el comercio mundial ha remontado desde los años 1950s. Esa expansión no causó dislocaciones sociales importantes ni engendró mucha oposición en los países industriales avanzados. Hoy en día, sin embargo, el proceso de integración económica internacional se está realizando ante un fondo de gobiernos que retroceden y obligaciones sociales disminuidas. Pero la necesidad de seguridad social de la vasta mayoría de la población que carece de movilidad internacional no ha disminuido. Si algo puede decirse es que esa necesidad ha crecido. La cuestión, por lo tanto, es de saber cómo puede aflojarse la tensión entre la globalización y la presión para mitigar los riesgos. Si se descuida el papel vital que el seguro social desempeña para habilitar la expansión de ñ comercio en la postguerra y si se permite que las redes sociales se tambaleen, el consenso doméstico a favor de mercados abiertos se erosionará gravemente, y repuntarán las presiones proteccionistas. El Comercio Global en Valores Sociales En el mercado de bienes, servicios, mano de obra, y capital, el comercio internacional crea arbitraje la posibilidad de comprar (o producir) en un lugar a un precio y de vender a un precio más elevado en otro lugar. Los precios tienden así a converger en última instancia, siendo esa convergencia la fuente de las ganancias del comercio. pero el comercio ejerce presión hacia otro género de arbitraje igualmente: el arbitraje en normas nacionales e instituciones sociales, Esa forma de arbitraje surge, indirectamente, en la medida en que suben los costos de mantener arreglos sociales divergentes. Como una consecuencia de ello, el comercio abierto puede estar en conflicto con contratos sociales por mucho tiempo establecidos que protegen a ciertas actividades frente a la inclemencia del libre mercado. Esta es una tensión clave generada por la globalización. En la medida en que se normaliza y se difunde internacionalmente la tecnología para los bienes manufacturados, las naciones con diferentes conjuntos de valores, normas, instituciones y preferencias colectivas comienzan a competir frente a frente en los mercados por productos similares. Bajo el enfoque tradicional de la política comercial, esta tendencia no tiene consecuencia: La diferencias en las prácticas y las instituciones sociales nacionales, en efecto, son tratadas al igual que cualesquiera otras diferencias que determinan la ventaja comparativa de un país (tal como las dotaciones de capital físico o de mano de obra especializada). En la práctica, sin embargo, el comercio se torna contencioso cuando desata fuerzas que socavan las normas sociales implícitas en las prácticas domésticas. Por ejemplo, no todos los residentes de los países industriales avanzados se sienten cómodos con el debilitamiento de las instituciones domésticas por medios de las fuerzas del comercio, tal como en el caso de la mano de obra infantil en Honduras reemplaza a trabajadores en Carolina del Sur o cuando los recortes en los beneficios de pensión en Francia se utilizan en respuesta a los requerimientos del Tratado de la Unión Europea. Ese sentido de inquietud es una manera de interpretar las demandas por un "comercio justo". Muchas de las discusiones que rodean los nuevos tópicos en política comercial p.e. normas laborales, el medio ambiente, la política competitiva y la corrupción pueden moldearse bajo la luz de justicia en el procedimiento. El comercio usualmente redistribuye el ingreso entre las industrias, las regiones y los individuos. Por lo tanto, una defensa bajo principios del libre comercio no puede construirse sin atender a la cuestión de la justicia y legitimidad de las prácticas que general estos "costos" de distribución. Interesa sabe como se crea ventaja comparativa. La competencia extranjera debida a bajos salarios que surge de una abundancia de trabajadores es diferente de la competencia que es creada por las prácticas laborales extranjeras que violan normas domésticas. Los bajos salarios que son un resultado de la demografía o de la historia son muy diferentes de los bajos salarios que provienen de la represión de los sindicatos por parte del gobierno. Desde esta perspectiva es más fácil entender porque hay con frecuencia tanta gente mal avenida con las consecuencias de la integración económica internacional. El hecho de tildar automáticamente de proteccionistas egoístas a todos los grupos preocupados es algo que no ayuda mucho. Esta perspectiva nos prepara igualmente a no anticipar un amplio apoyo popular al comercio cuando el comercio involucra cambios que chocan con (y erosionan) los arreglos domésticos prevalecientes. Considérense las reglas laborales, por ejemplo. Desde los años 1930s. las leyes de los E.E.U.U. han reconocido como legítimas las restricciones a la "libre contratación" para contrarrestar los efectos de poder desigual de negociación. En consecuencia, la relación de empleo en los Estados Unidos (y en otras partes) está sujeta a una multitud de restricciones, tales como aquellas que regulan las horas de trabajo, la seguridad en el sitio de trabajo, las negociaciones entre la fuerza laboral y la empresa, y así sucesivamente. Muchas de estas restricciones han sido creadas para corregir la asimetría en el poder de negociación que de otro modo pondría en desventaja a los trabajadores frente a los patronos. La globalización afecta ese equilibrio al crear una suerte de asimetría diferente. Los patronos pueden moverse al extranjero, pero los empleados no. No hay diferencia sustantiva entre el hecho de que los trabajadores norteamericanos sean sacados de sus trabajos por sus compañeros de trabajo domésticos que convengan en trabajar en jornadas de 12 horas, en ganar menos del salario mínimo, o en ser despedidos si se hacen miembros de un sindicato todo lo cual es ilegal bajo las leyes de los Estados Unidos y que similarmente se encuentren en posición desventajosa por el hecho de trabajadores extranjeros que hagan lo mismo. ¿Si la sociedad no está dispuesta a aceptar lo primero, porque debería aprobar lo último? La globalización genera una desigualdad en el poder de negociación que 60 años de legislación laboral en los Estados Unidos han tratado de impedir. En efecto, ello está erosionando un entendimiento social al cual se ha llegado desde hace mucho tiempo. Ya sea que procedan de normas laborales, de política ambiental, o de corrupción, las diferencias en las prácticas y en las instituciones domésticas se han tornado en materias de controversia internacional. Y es así el tema común que recorre toda la gama de los nuevos puntos de agenda de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Surgen conflictos cuando esas diferencias crean comercio tal como en el caso de la mano de obra infantil o de políticas laborales laxas y cuando lo reducen tal como se alega que lo hacen las prácticas industriales en Japón. Tal como se dijo en una nota editorial del New York Times el 11 de julio de 1996, en relación con la disputa entre Kodak y Fuji sobre el acceso al mercado de material fotográfico en Japón, "la Kodak le pide a la OMC, en efecto, que dicte sentencia sobre el modo como el Japón practica el comercio." Las nociones de "comercio justo" y de "nivelación del terreno de juego" que yacen bajo las presiones para colocar estos temas en la agenda de comercio han sido ridiculizados por los economistas. Pero una vez que se reconoce que el comercio tiene implicaciones en cuanto a normas domésticas y arreglos sociales y que su legitimidad se apoya en parte en su compatibilidad con éstas, tales nociones ya dejan de ser tan estrafalarias. Esos sentimientos son maneras de enfrentar las preocupaciones que levanta el comercio. El libre comercio entre países con prácticas domésticas diferentes requiere una aceptación bien de una erosión de las estructuras domésticas o bien la necesidad de cierto grado de armonización o de convergencia. Si este es el contexto apropiado en el que la demanda de un "comercio justo" o de "nivelar el terreno de juego" debe entenderse, debería aclararse igualmente que los hacedores de políticas con frecuencia se toman demasiadas libertades para justificar sus acciones a lo largo de esas líneas. La mayoría de las políticas sobre fijaciones de precio que se tienen por "comercio injusto" en los procedimientos anti-dumping en los Estados Unidos, por ejemplo, son práctica comercial estándar en los Estados Unidos y en otros países. Si bien es posible que no exista una línea divisoria nítida entre lo que es justo y lo que es injusto en el comercio internacional, una señal clara de que un proteccionismo puro está en la raíz de una disputa sobre comercio es la prevalencia de prácticas dentro de la economía doméstica que son idénticas o similares a las que son objeto de protesta en la arena internacional. El concepto de lo que es justo no puede ser eliminado del pensamiento sobre política comercial, pero tampoco puede invocarse para justificar restricciones al comercio cuando la práctica en cuestión no está en conflicto con normas domésticas tal como lo revela la práctica efectiva. Incomprensión del Comercio Las tensiones creadas por la globalización son reales. Son, sin embargo, considerablemente más sutiles que la terminología que ha llegado a dominar el debate. La "competencia de bajos salarios", "la nivelación del terreno de juego", y "la carrera al fondo" son frases pegajosas que con frecuencia confunden la comprensión por parte del público de los planteamientos reales. Se requiere con urgencia un debate más matizado y soluciones más imaginativas. Un enfoque más extenso de ese debate, uno que tome en cuenta algunos de los aspectos que aquí se discuten, brinda mayor credibilidad a los defensores del libre comercio en sus intentos de aclarar las incomprensiones que los opositores del comercio propagan con frecuencia. El libro reciente del periodista William Greider, One World, Ready or NotThe Manic Logic of Global Capitalism ilustra el llamativo que muchas de esas incomprensiones conserva en las mentes de los comentaristas populares del comercio, Uno de los temas principales de ese libro el de que la expansión global de los mercados está socavando la cohesión social y está conduciendo inexorablemente hacia mayores crisis económicas y políticas podría verse como una versión expresada más francamente del peligro potencial que se subraya arriba, Muchas de las preocupaciones de Greider las consecuencias para los trabajadores con baja capacitación in los países industriales avanzados, el debilitamiento de las redes de seguridad social, y la represión de los derechos políticos en algunos principales países exportadores como China e Indonesia son válidas sin duda. Sin embargo, la falta de preocupación por un análisis económico sabio y la sistemática experiencia empírica que caracterizan al libro de Greider hacen del mismo una guía muy poco confiable para comprender lo que está pasando y un manual defectuosos para poner las cosas en su lugar. Una falacia popular perpetuada en obras como la de Greider es la de que los salarios bajos son la fuerza impulsora detrás del comercio global de hoy en día. Si ello fuera así, los exportadores más formidables del mundo serían Bangladesh y una tintura de países africanos. Algunas plantas exportadoras mexicanas o malasias pueden acercarse a los niveles de los E.E.U.U. en productividad de la mano de obra, a pesar de que los niveles salariales locales están muy por debajo. Mas lo que es cierto para un número reducido de plantas no se extiende a las economía en su integridad y no tiene mucha significación sobre el grueso del comercio mundial. El anterior cuadro muestra la relación productividad laboral a lo largo de la economía (ptb por trabajador) y los costos laborales de manufactura en una amplia gama de países. Hay prácticamente una relación de uno a uno entre ambos conceptos, lo que indica que los salarios están estrechamente relacionados con la productividad. Las economías con salarios bajos son aquellas en las que los niveles de productividad son inmensamente bajos. Esa tendencia, por supuesto, no constituye sorpresa para nadie con sentido común. Mas gran parte del discurso sobre comercio presume una brecha inmensa entre salarios y productividad en los países en desarrollo exportadores. De la misma manera, es un error atribuir el déficit comercial de los E.E.U.U. a las políticas económicas restrictivas de otros países políticas éstas que Greider llama el "comportamiento desequilibrado" de los socios comerciales de los E.E.U.U.. ¿Cómo podemos explicar entonces el gran déficit de los E.E.U.U. con Canadá? Si los desequilibrios comerciales estuvieran determinados por políticas comerciales, entonces la India, como uno de los países más proteccionistas del mundo hasta hace poco, habría estado experimentando grandes superávits comerciales. Otra concepción errónea es la de que la industrialización orientada hacia la exportación en cierta medida ha fallado en su intento de mejorar los medios de vida de los trabajadores en Asia oriental y suroriental. En oposición a la impresión que uno recibe al oír a los opositores de la globalización, la vida es significativamente mejor para la vasta mayoría de los ex campesinos que ahora trabajan afanosamente en fábricas chinas o malasias, Por lo demás, no es el caso por lo general que las compañía de propiedad extranjera en los países en desarrollo brinden condiciones de trabajo que son inferiores a las disponibles en otros sitios en ese país en particular, de hecho, lo contrario es más cierto con mayor frecuencia. Tal vez el más desconcertante entre los argumentos de la antiglobalización es el de que el comercio y las inversiones extranjeras están conduciendo inexorablemente a exceso de capacidad en una escala global. Ese es el argumento clave de Greider y, en definitiva, la razón principal por la cual él cree que es sistema se auto-destruirá. Véase su discusión respecto de la contratación externa a su organización que realiza Boeing sobre algunos de sus componentes con la Xian Aircraft Company en China. Cuando el nuevo trabajo de producción se mudó a Xian desde sitios como los Estados Unidos, el sistema global, en efecto, estaba trocando a trabajadores industriales altamente pagados por otros muy baratos. Para plantear el unto en forma más cruda, Boeing estaba cambiando a un maquinista norteamericano de $ 50.000 por un maquinista chino que ganaba $ 600 por uno chino de $600 que ganaba $700 al año. ¿Cual de ellos podía comprar bienes mundiales?. Así, a pesar de lo que eran los ingresos y de que la capacidad de compra se estaba expandiendo firmemente entre los nuevos consumidores de China, el efecto general era una erosión potencial del poder de compra del mundo, Si uno multiplicaba el ejemplo de Xian a lo largo de muchas fábricas así como a otros sectores industriales, como países con aspiraciones, uno podía empezar a visualizar por qué el consumo global no era capaz de seguirle el paso a la producción global. Un economista apuntaría con razón que el argumento tiene poco sentido. El trabajador chino que gana sólo una minúscula facción de lo que se le paga a su contraparte norteamericana es probable que sea inconmensurablemente menos productivo. Aun en el caso de que los salarios chinos estén represados por debajo de la productividad efectiva, el resultado es una transferencia en poder de compra a los accionistas de Boeing y a los patronos chinos y no una disminución de la capacidad de compra global. Tal vez piensa Greider que los accionistas de Boeing y los patronos chinos tienen una propensión al consumo más baja que la de los trabajadores chinos. ¿De se eso así, dónde está la prueba? Tal vez no sea justo dedicársela a Greider, sobre todo cuando muchas de sus demás conclusiones merecen ser tomadas en serio. Pero las incomprensiones que despliega su libro son lugares comunes en el debate sobre la globalización y no ayudan a hacerlo avanzar. Barreras de Seguridad, No Barreras al Comercio No hay que alarmarse por la globalización, pero tampoco hay que adoptar una visión de optimismo cándido en cuanto a la misma. La globalización intensifica considerablemente las oportunidades disponibles para quienes tienen las destrezas y la movilidad para florecer en los mercados mundiales. Puede ayudar a los países pobres a escapar de la pobreza. No restringe la autonomía nacional tanto como lo asumen las discusiones populares. Al mismo tiempo, la globalización sí ejerce presión hacia abajo sobre los salarios de los trabajadores no calificados en países industrializados, agrava la inseguridad económica, cuestiona arreglos sociales aceptados, y debilita las redes de seguridad. Hay dos peligros que surgen de la complacencia hacia las consecuencias sociales de la globalización. El primero y más obvio es el de un potencial de una reacción política violenta en contra del comercio, La candidatura de Patrick Buchanan revela como en las primarias presidenciales republicanas de 1996 que el proteccionismo podía ser algo fácil de vender en momentos cuando amplios segmentos de la sociedad norteamericana están experimentando preocupaciones en relación con la globalización. Puede decirse lo mismo acerca de la influencia política de Vladimir Zhirinovsky en Rusia o de Jean-Marie Le Pen influencia que se logró, por lo menos en parte, en respuesta a los efectos percibidos de la globalización. Los economistas pueden quejarse de que el proteccionismo es meramente manteca de culebra y arguyen que las enfermedades en su conjunto requieren una medicina distinta, pero los argumentos intelectuales no se ganan a los corazones ni a las mente si no se ofrecen soluciones concretas. La protección del comercio, con todos sus defectos, tiene el beneficio de su concreción. Tal vez los futuros Buchanans serán derrotados en definitiva, tal como lo fue el propio Buchanan, por el sentido común del público. Aun así, sigue en pie otro peligro más grave. La acumulación de los efectos colaterales de la globalización podría conducir a un nuevo conjunto de divisiones de clase entre quienes prosperan en la economía globalizada y quienes no; entre quienes participan de sus valores y quienes prefieren no hacerlo, y entre quienes pueden diversificar hacia afuera sus riesgos y quienes no lo pueden. Esto no es un prospecto placentero, ni siquiera para los individuos en el lado divisor de la línea divisoria de la globalización. La profundización de las fisuras nos daña a todos. Los hacedores de políticas no debería escudarse detrás de paredes proteccionistas,. Poca ayuda obtendrían del proteccionismo y el mismo crearía sus propias tensiones sociales. En lugar de ello, los hacedores de políticas deberían complementar la estrategia externa de liberalización con una estrategia interna de compensación, entrenamiento y seguridad social para aquellos grupos en peores condiciones de riesgo. En los Estados Unidos, las iniciativas educativas del Presidente Bill Clinton representan un movimiento en la dirección correcta. Sin embargo las reforma de la ley de bienestar de agosto de 1996 podría debilitar las redes de seguridad social precisamente en un momento cuando la globalización clama por lo contrario, En Europa, igualmente, las podas del estado benefactor pueden exacerbar las características de la globalización. En contra de la creencia ampliamente expandida, el hecho de mantener redes de seguridad adecuadas para quienes están en el fondo de la distribución del ingreso no quebraría al banco, En la actualidad, el seguro de vejez es el ítem más costoso de transferencia de ingresos para las naciones industrializadas avanzadas, Una reorientación de los recursos públicos fuera de las pensiones y hacia el mercado laboral y programas contra la pobreza sería un medio más apropiado de enfrentar los retos de la globalización. Ese cambio podría lograrse al reducir el gasto público general. Amplios segmentos de la población en los países industrializados están comprensiblemente nerviosos en cuanto a los cambios en los arreglos de bienestar social básicos. Por lo tanto, se requerirá que el liderazgo político haga apetecibles dichos cambios para esos grupos. En el nivel global, el reto es de dos aspectos. Por un lado, se necesita un conjunto de reglas que favorecen mayor armonización de las políticas sociales e industriales sobre una base voluntaria. Dicha armonización podría reducir las tensiones que surgen de prácticas nacionales que difieren. Al mismo tiempo, se requiere construir en las reglas que rigen el comercio internacional suficiente flexibilidad como para permitir apartarse de la disciplina multilateral. En la actualidad, el Convenio de la OMC sobre Salvaguardas permite que los estados miembros impongan restricciones temporales al comercio que sigan a un aumento en las importaciones pero sólo bajo un conjunto estricto de condiciones. Uno podría imaginar una expansión del alcance del convenio para incluir una gama más amplia de circunstancias, reflejando preocupación en cuanto a las normas laborales, el medio ambiente, e incluso las normas éticas del país importador, La finalidad de tal mecanismo de "cláusula de escape" expandida sería la de permitir a los países bajo contingencias bien especificadas y con sujeción a procedimientos aprobados multilateralmente mayor espacio libre para cumplir con los requerimientos domésticos que están en conflicto con el libre comercio. De poder lograrse esa flexibilidad a cambio de un endurecimiento de las reglas sobre anti-dumping, que tienen un efecto altamente corrosivo sobre el sistema de comercio internacional, los beneficios serías sustanciales. La globalización no está ocurriendo en el vacío: Ella es parte de una tendencia más amplia que podemos llamar "sometimiento al mercado". El gobierno que cede, el levantamiento de la reglamentación. y el encogimiento de las obligaciones sociales son las contrapartes domésticas del entremezclarse de las economías nacionales . La globalización no habría podido avanzar tan lejos sin la acción de esas fuerzas complementarias. El reto más extenso para el siglo XXI es como ingeniar un nuevo equilibrio entre el mercado y la sociedad uno que seguirá desatando las energías creativas del empresariado privado sin erosionar las bases sociales de cooperación. Formas de seguridad social Todas las sociedades toman previsiones de seguridad social para contrarrestar las fuertes caídas en los estándares de vida de los trabajadores y las familias, pero esa seguridad toma formas diversas, En Europa y en Norteamérica, las transferencias de ingreso pagadas por el gobierno son la forma de seguridad social predominante. Las pensiones de vejez, la compensación por desempleo, el seguro de incapacitación, y el apoyo a la familia constituyen el grueso de dichas transferencias. El efecto de esos programas es doble: Ellos establecen un ingreso mínimo para la ciudadanía con independencia del status del empleo, y reducen la incertidumbre con respecto a los ingresos de toda la vida para los trabajadores. En los Estados Unidos el programa de Asistencia de Ajuste en el Comercio [Trade Adjustment Assistance o taa] apunta hacia trabajadores que pierden sus empleos debido a la competencia de las importaciones. El taa brinda beneficios de desempleo adicionales, subsidios de entrenamiento, y asistencia en la reubicación. Comparativamente, son pocos los trabajadores que se han beneficiado con el taa. En Japón y en otros países de Asia, las transferencias de ingreso son pequeñas cuando se comparan con las de las naciones europeas. Muchas de las funciones de seguridad social provistas por el Estado en las naciones occidentales de hecho son provistas por grandes empresas de Asia oriental. Ellas vienen bajo la forma de garantía de empleo por toda la vida y servicios sociales brindados por el patrono, que van desde habitación y cuidados médicos hasta apoyo a la familia. Muchos países en desarrollo carecen de la capacidad administrativa par manejar programas de transferencia de ingresos, y sólo una pequeña porción de la fuerza laboral está empleada en el sector formal. En dichos países, el seguro social toma con frecuencia otra forma: programas de obras públicas y de empleo en el sector público, donde los empleos son típicamente más seguros que en el sector privado. Los programas gubernamentales no son el único mecanismo de reducción del riesgo del ingreso, El seguro privado, el apoyo comunitario y las transferencias hogareñas son también importantes. En la medida en que el mercado se expande y aumenta la movilidad, sin embargo, parte del mecanismo informal de aliviar la inseguridad en el ingreso tal como los servicios sociales basados en la comunidad serán más difíciles de sostener. ¿Quiere saber más? Un trabajo clásico acerca de la relación entre mercados y estabilidad social es el de Karl Polanyi, The Gret Transformations (Boston , Massachusetts, Beacon Press, 1944). El argumento es reafirmado en el contexto del orden económico multilateral internacional de la postguerra en John Ruggie, At Home Abroad, Abroad at Home: International Liberalization and Domestic Stability in the New World Economy," Millennium: Journal of International Studies, no. 3 (1995). La relación estrecha entre la exposición al comercio internacional y el tamaño del gobierno en los países industriales avanzados fue indicada por primera vez por David Cameron en "The Expansion of the Public Economy," American Political Science Review 72 (diciembre 1978). Un estudio más reciente y también más comprensivo es Dani Rodrik, "Why Do More Open Economies Have Bigger Governments?" Working Paper no. 5537 (Cambridge, Massachusetts: National Bureau of Research, 1996). Una perspectiva histórica excelente sobre los debates en torno a la política comercial se ofrece en Jagdish Bhagwati, Protectionism (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1988). Una crítica populista extendida puede hallarse en William Greider, One World, Ready or NotThe Manic Logic of Global Capitalism (New York: Simon & Schuster, 1997). Paul Krugman y Robert Lawrence, en "Trade, Jobs and Wages," Scientific American 270, no. 4 (April 1994), brindan un ensayo con argumentación acerca de que la competencia extranjera no es responsable de los males actuales de la economía de los E.E.U.U. Los debates académicos recientes sobre comercio y salarios son analizados por William Cline, Trade and Wage Inequality (Washington, D.C.: Institute for International Economics 1997, a publicarse próximamente) y Susan Collins, ed., Trade and the American Worker (Washington, D.C.: Brookings Institution, 1997, a publicarse próximamente) Links relacionados: Corporate Watch: Corporate Globalization One World The Internationalist Corp Watch U.S. International Trade Commission World Trade Organization The World Bank Group International Monetary Fund World Economic Forum FOREIGN POLICY Published by Carnegie Endowment for International Peace. Web Master: Copyright © 1997 Virtual Environment, Inc. ¿Elogio al imperialismo cultural? Traducción libre de un trabajo de David Rothkopf publicado en la revista Foreign Policy (http://www.foreignpolicy.com) *David Rothkopf es director de Kissinger Associates y profesor adjunto de relaciones internacionales de la Universidad de Columbia. "Las puertas del mundo crujen al cerrarse. Los demagogos claman desde balcones de mármol y a través de las ondas electromagnéticas criticando los nuevos riesgos que corren las culturas ancestrales y valores tradicionales. Los satélites, Internet y los Jumbo Jets transmiten el contagio. Para muchas personas, el término "extranjero" se ha convertido en sinónimo de "peligro". Claro, que ahora no es la primera vez en la historia que se escuchan los himnos al nacionalismo. Pero la onda de nacionalismo que recorre al mundo de hoy es único. Porque viene de una reacción a la alternativa global que se enfrenta en contraparte y que - por primera vez en la historia - es, claramente, algo más que el excéntrico sueño de visionarios. También es la primera vez en la historia que cada individuo a cualquier nivel de la sociedad puede sentir el impacto de los cambios internacionales. Pueden observarlo y escucharlo en sus medios de comunicación, pueden saborearlo en su comida y pueden sentirlo en los productos que compran. Aún más amenazante para aquellos que temen estos cambios es el incremento del equipo laboral a nivel global que durante la próxima década absorberá casi 2 billones de trabajadores de mercados emergentes, un grupo que actualmente incluye cerca de 1 billón de trabajadores desempleados y subempleados solamente en esos mercados. Es personas trabajarán por una fracción del salario de sus contrapartes de las naciones desarrolladas, y sólo serán marginalmente menos productivos. Usted es una de dos: alguien que se ve amenazado por este cambio o alguien que se beneficiará de ello, pero es casi imposible concebir algún grupo significativo que no se vea afectado por ello". Así comienza el artículo del Profesor Rothkopf dedicado a analizar el impacto del factor cultural dentro del fenómeno de globalización que actualmente caracteriza al mundo , determinando las distintas maneras cómo ése incide en la realidad mundial, estableciendo cómo pudiera la cultura convertirse en elemento de estabilización y factor de reducción de nivel de conflicto de sociedades distinta manera enfrentadas.Finalmente, analiza lo que a su juicio, debe ser el papel a jugar por los Estados Unidos en esta nueva realidad. Concluye su trabajo reflexionando sobre la necesidad que tiene ese país de desempeñar un rol de liderazgo. Seguidamente presentamos extractos, en nuestra opinión, de los más relevantes de este interesante trabajo. La Globalización tiene sus raíces económicas y sus consecuencias políticas, pero también trae a primer plano el poder de la cultura en este ambiente global - el poder de unir y de dividir cuando las tensiones entre integración y separación se oponen en cada tema relevante para las relaciones internacionales. El impacto de la globalización sobre la cultura y el impacto de la cultura sobre la globalización ameritan discusión. Las influencias homogeneizantes de la globalización que cada día más reciben la condena de los nuevos nacionalistas y por los romanticistas culturales, son en realidad positivas; la globalización promueve integración y elimina barreras no solo culturales sino de muchas de las dimensiones negativas de la cultura. Es un paso vital hacia un mundo más estable tanto como hacia un mayor bienestar de las personas que allí habitan. Aún más, estos temas tienen implicaciones serias para la política exterior norteamericana. Para los Estados Unidos, un objetivo central de la política exterior en la Era de la Información debe ser ganar la batalla de los flujos de información mundial dominando las ondas electromagnéticas así como Gran Bretaña dominó los mares en el pasado. Cultura y conflicto La cultura no es estática; emerge de una reverencia sistemáticamente estimulada por ciertas costumbres y hábitos. En efecto, el Diccionario Webster define a la cultura como "el patrón total de conducta humana y sus productos encarnados en lenguaje , acción , artefactos, dependientes de la capacidad del hombre para el aprendizaje y la transmisión del conocimiento a las generaciones futuras". Lenguaje, religión, sistemas políticos y legales, y costumbres sociales son la herencia de los victoriosos y mercaderes y reflejan el juicio del mercado de ideas a través de la historia popular. Además pueden ser observados como artefactos vivientes, pedazos y partes que se llevan a través de los años en corrientes de indoctrinación, aceptación popular y adherencia a las viejas maneras. La cultura es utilizada por los organizadores de la sociedad - políticos, teólogos, académicos y familias - para imponer y asegurar el orden, cuyos rudimentos cambien en el tiempo dependiendo de la necesidad. Con menos frecuencia, se reconoce a la cultura como a una manera de justificar la inhumanidad y la guerra. Sin embargo, aún un examen superficial de la historia del conflicto explica bien porqué Samuel Huntington en su obra The Clash of Civilizations, espera que surja conflicto de malas conexiones culturales, lo cual es precisamente de donde emerge el conflicto con frecuencia. Peor aún es que las diferencias culturales se ven bendecidas con frecuencia debido a sus nexos con las raíces místicas de la cultura, ya sean éstas espirituales o histórica. En consecuencia, una amenaza a alguna cultura se convierte en una amenaza a Dios o a algún antecesor y por lo tanto en una amenaza a la esencia de nuestra identidad. Esta formula inflamatoria ha sido utilizada para justificar muchos de los peores actos de la humanidad. Los conflictos culturales pueden situarse en tres grandes categorías: conflictos por causa religiosa, conflicto étnico, y conflicto entre "primos culturales" que en realidad es una animosidad entre culturas que pueden ser similares en algún respecto pero que aún conservan diferencias significativas que han sido utilizadas para justificar el conflicto sobre materias de vecindad tales como demandas sobre recursos o simplemente avaricia. Los conflictos basados en Religión ocurren entre Cristianos y Musulmanes, Judío y Musulmanes, Cristianos y Judíos, Hindúes y Musulmanes, Sufis y Sunis, Protestantes y Católicos etc. Los conflictos culturales que emergen por razones étnicas ( y en algunos casos religiosos) incluyen aquellos entre Chinos y Vietnamitas, Chinos y Japoneses, Chinos y Malayos, Normandos y Sajones, Eslavos y Turcos, Turcos y Griegos, Rusos y Chechenios, Serbios y Croatas, Hutus y Tutsis, Negros y Afrikaners, negros y blancos, Persas y Arabes. Conflictos entre "primos culturales" por causa de territorio o recursos han ocurrido entre Francia e Inglaterra, Alemania y Francia, Libia y Egipto, y muchos otros. Podría añadirse otra categoría que es el conflicto quasi-cultural. Este conflicto es de naturaleza principalmente ideológica y sus raíces no son tan tradicionalmente profundas como para calificar dentro de las definiciones de cultura, no obstante ilustra casi todas las características de los conflictos culturales. El mejor ejemplo de esto es la Guerra Fría, un conflicto entre culturas políticas ilustrada por sus combatientes en términos culturales más amplios como " comunistas ateos" versus "capitalistas corruptos". Durante este conflicto, las diferencias en cuanto al papel del individuo dentro del estado y sobre la distribución del ingreso produjo un "choque de civilizaciones" (Clash of Civilizations) que tuvieron un origen relativamente reciente. Finalmente, como recordatorio del número de víctimas producto de tales conflictos , sólo debemos notar los genocidios del siglo XX. En cada uno de ellos, los líderes utilizaron a la cultura para alimentar las pasiones de sus armadas y sicofantes y para justificar sus acciones entre sus pueblos. Un millón de Armenios, decenas de millones de Rusos, 10 millones de Judíos, gitanos y homosexuales, 3 millones de Camboyanos y cientos de miles de Bosnios, Ruandos y Timorenses todos víctimas de la "cultura" - ya fuese de origen étnico, religioso, ideológico, tribal o nacionalista. Los historiadores pueden encontrar claro está ejemplos a lo largo de las eras sobre la erradicación de culturas "inferiores" por parte de las "superiores" durante la etapa de expansión de prácticamente todos los imperios. Los Satélites como Estrellas de la muerte culturales Los críticos de la globalización afirman que el proceso llevará a la eliminación de la identidad y hacia un mundo Orweliano suavemente uniforme. Esto es ciertamente imposible en un planeta con 6 billones de personas. Más importante aún, la declinación de las distinciones culturales podrían se una medida del progreso de la civilización, un signo tangible de mejores comunicaciones y comprensión. Las sociedades multiculturales exitosas, ya sean naciones, federaciones u otros tipo de conglomerado de estados, distinguirán aquellos aspectos culturales que no amenacen la unión, estabilidad o prosperidad ( como alimentación, días feriados, rituales y música) y permitirán que prosperen. Pero erradican aquellos elementos más subversivos de la cultura ( aspectos excluyentes de carácter religioso, lenguaje, y creencias políticas y religiosas) La historia nos enseña que cerrar brechas culturales de manera exitosa y conviertiéndose en hogar para diversos pueblos requiere de ciertas estructuras sociales, leyes e instituciones que trasciendan la cultura. Aún más, la historia de algunos experimentos en multiculturalismo tales como la Unión Europea, Africa del Sur y los Estados Unidos, sugiere que existen modelos integrativos que funcionan aunque no sean perfectos. Cada uno construido sobre la idea que la tolerancia es crucial para el bienestar social ..El bienestar público justifica la eliminación de aquellas características culturales que promueven el conflicto e impiden la armonía.... La realización de tales modelos integrativos en una escala global es imposible lograr a corto plazo. Tomará siglos lograrlo. Lo que está sucediendo es la aceleración de un proceso que ha tenido lugar a lo largo de la historia cuando grupos discretos se conocen unos a otros y finalmente pareciéndose entre ellos. Inevitablemente los Estados Unidos han tomado "la batuta " en esta transformación, es la nación indispensable en la gerencia de asuntos globales y es el productor líder de productos y servicios de información en estos los primeros años de la Era de la Información".... La tecnología no sólo está transformando al mundo sino que está creando su propias metáforas a la vez. Satélites con señales de televisión permiten a personas en lados opuestos de la tierra a recibir diversos y variados estímulos culturales. Los Rusos son adictos a las telenovelas latinoamericanas y los líderes del Medio Oriente citan a CNN como su primera fuente de noticias locales. Internet es un fenómenos cada vez más global... Los Estados Unidos dominan este trafico global de información e ideas. Música norteamericana, películas norteamericanas, televisión Norteamericana y "software" Norteamericano es tan dominante y asequible prácticamente en todo el planeta. Influyen sobre los gustos, vidas y aspiraciones de casi todas las naciones. En algunos países esto se ve como elemento de corrupción. Hay países (Francia y Canadá) que han prohibido la difusión los satélites extranjeros ( Norteamericanos ) dentro de sus fronteras Su objetivo explícito es mantener fuera de alcance puntos de vista políticos norteamericanos. En algunas partes del Medio Oriente lo llaman "contaminación de noticias" y se intenta controlar su difusión. En esos países el control del medio es primera prioridad. Singapore busca filtrar cierto material de Internet, particularmente para la eliminación de la pornografía. China dirige la supervisión de lo que pueda ser considerado como obsceno. Estos gobiernos son herederos del Rey Canuto, aquel monarca que puso su trono al borde de la playa y ordenó a las olas del mar para que retrocediesen......Esto es virtualmente imposible y sus élites lo saben. Ejecutivos de Buenos Aires, Francfort, Londres, México, Nueva York Singapore, ... y Tokio todos leen los mismos, diarios, usan los mismos trajes, manejan los mismos carros, comen la misma comida, se alojan e los mismos hoteles.... Mientras la gente de sus países permanecen divididos por la cultura, ellos se han dado cuenta que para competir en un mercado global deben conformarse con la cultura de ese mercado.... De muchas maneras, los negocios son el primer motor que mueve a la globalización pero sería un error concluir que las implicaciones de la globalización están limitadas al escenario comercial. En política por ejemplo, mientras las organizaciones internacionales coordinan las políticas de las naciones en materia global así como medio ambiente, salud, desarrollo y gerencia de crisis, una comunidad de burócratas internacionales está emergiendo. Estos actores se siente tan cómodos operando en un ambiente internacional como si lo hiciesen en su propio país y las organizaciones que ellos representan establecen estándares globales y expectativas de esta manera facilitando el progreso de la globalización...... Hacia una Cultura Global Es del interés de los Estados Unidos el promover el desarrollo de un mundo en el cual las fallas que separan a las naciones pueden solucionarse mediante intereses comunes. Y es de interés - desde una perspectiva económica y política - de los Estados Unidos el asegurar que si el mundo se está moviendo hacia un lenguaje común, que ése sea el Inglés; que si ese mundo se está moviendo hacia unas telecomunicaciones comunes, de seguridad y estándares de calidad y de seguridad, que ellos sean norteamericanos y que si el mundo es está uniendo a través de la televisión, el radio y la música, que la programación sea norteamericana ; y que si se están desarrollando valores comunes, que esos sean los valores en los cuales los norteamericanos se sientan cómodos. Estas no son simples aspiraciones. El idioma Inglés está uniendo al mundo. Las tecnologías y servicios norteamericanos son los que están permitiendo la globalización. El acceso a la economía mas grande del mundo - Norteamérica - es la primera zanahoria que lleva a otras naciones hacia la apertura de sus mercados. En efecto, así como los Estados Unidos son el único superpoder militar que queda en el mundo, así también es el superpoder en cuanto a información. ....De modo que los estados Unidos están en ventaja en este momento y en un futuro a corto cercano. Algunos no encuentran muy atractiva esta idea de que los norteamericanos sistemáticamente buscarán promover su cultura. Se preocupan porque ello implica un sentimiento de superioridad por parte de los norteamericanos o porque es un incómodo juicio de valor. Pero el "realpolitik" de la Era de la Información que impone los estándares tecnológicos y del "software" , que produce los más populares productos de información y que lideriza el desarrollo del comercio global en servicios esenciales a todos, tanto como los recursos naturales fueron necesarios para sostener un imperio o una industria....Durante la próxima década, no solo enormes sumas serán dirigidas hacia el establecimiento de una red de redes global que la Administración Clinton ha denominado " Infraestructura de Información Global", sino aquellos montos que pagarán para que las fundaciones de un sistema que dictará décadas de futuras escogencias, estándares de sistemas, compras de "software" y servicios. Al mismo tiempo se escribirán nuevas leyes nacionales e internacionales que determinarán cuán suavemente fluirán los productos y servicios de información de un mercado al otro. ¿Se tomarán medidas para que el comercio de Internet se mantenga realmente libre?. ¿Qué decisiones se tomarán en cuanto a la codificación de datos que tendrá impacto no sólo sobre la seguridad de los mercados de información sino sobre el libre flujo de las ideas y derechos de los individuos en esta Era de la Información? . ¿Acaso los gobiernos cumplirán la promesa en cuanto a la democratización de Internet para permitir que cualquiera con una computadora pueda contactar a cualquier otra persona? El establecimiento de un Infraestructura de Información Global no es sólo una enorme oportunidad comercial para el líder del mundo de la información. El desarrollo de las reglas que regirán a esa infraestructura darán forma a la naturaleza de políticas globales ya sea promoviendo o reduciendo la liberta, y por lo tanto ya sea apresurando o retardando el ritmo de la integración, comprensión y tolerancia a nivel mundial. La naturaleza de las relaciones individuales y nacionales es verán transformadas. Esa constelación de satélites y redes, señales electrónicas invisibles atravesando al globo formarán la fábrica de la civilización futura. En consecuencia, no puede ser más crucial estratégicamente hablando que los Estados Unidos haga lo que esté en su poder para dar forma al desarrollo de esa infraestructura, a las reglas que lo regirán y a la información que contenga. Más aún, si se deja el desarrollo de lo que podríamos llamar la "infoesfera" al mercado ( como debería ser), los gobiernos controlarán elementos cruciales de él. Los gobiernos otorgarán muchos de los mayores contratos de desarrollo de esta infraestructura...determinarán si será un mercado abierto o cerrado y qué porción de los dólares para este desarrollo será para traer beneficios de estas tecnologías hacia los pobres para ayudar a superar la desigualdad en materia de información. ...Sin embargo el papel de los gobiernos es muy importante y donde los Estados Unidos debe tener una política cuidadosamente estudiada y a la vez agresiva. Exportando el Modelo Americano Muchos observadores afirman que es de mal gusto utilizar las oportunidades de la revolución global de la información para promover la cultura norteamericana sobre otras, pero ese tipo de relativismo es peligroso tanto como equivocado. La cultura norteamericana es ...una amalgama de influencias y perspectivas de todas las partes del mundo. Se fusiona.. en un medio social que permite prosperar a libertades individuales y culturas. ....Por ello, los Estados Unidos no debe vacilar en promover sus valores....al mismo tiempo no deben caer en el hechizo de aquellos como Lee Kuan de Singapore, o Mahathir bin- Mohamad e Malasia quienes argumentan que existe una "manera asiática" que aquellos no asiáticos no deben juzgar ... Este argumento no es más que retórica política. El bien y el mal coexisten en este mundo. Existen absolutos y también existen costos políticos , económicos y morales asociados con el hecho de no reconocer este hecho. La represión no es defendible ya sea que provenga de Confucio, Judeo-Cristianos o Zoroastro.....Los Americanos deben promover su visión del mundo...Utilizando los instrumentos de la Era de la información para ello es, quizás la manera más pacífica y poderosa de promover los intereses norteamericanos.......... También es crucial que los Estados Unidos reconozca sus limitaciones. Los Americanos pueden tener más influencia que los demás , pero no pueden asegurar todas las consecuencias. En vez, el esfuerzo concertado para dar forma al desarrollo de la Infraestructura de la Información Global y de las ideas que fluyen en su interior, deben ser percibidas como uno de los componente de una política de relaciones internacionales más amplia ... Claro que implementar esta perspectiva no será fácil...Hoy, las alas extremas de derecha e izquierda en los partidos políticos están unidos en una nueva alianza aislacionista. Esta alianza ha puesto un freno a 60 años de expansión de la libertad de comercio, ha enfocado las amenazas más que las promesas que plantean unos tipos de relaciones con China y otros mercados emergentes y ha tratado de de vincular a los Estados Unidos del resto. Será necesario en gran esfuerzo del presidente en conjunto con los líderes del Capitolio para superar la oposición política de los nacionalistas económicos y neoaislacionistas..... La administración de Clinton y sus sucesores deben considerar cuidadosamente las implicaciones de la globalización a largo plazo, como es el impacto de los nuevos mercados en América, o la influencia económica norteamericana y la posibilidad de mantener un rol de liderazgo. Aspectos de la cultura americana jugarán un papel crítico para ayudar el mantenimiento de este liderazgo. La diversidad cultural norteamericana otorga a los Estados Unidos recursos y vínculos potenciales con casi todo el mercado y todos los grandes poderes del mundo. El énfasis norteamericano sobre el individuo asegura que la innovación americana continuará sobrepasando al resto de las naciones. . Trabajando a su favor está el hecho de que la "Pax Americana" es un fenómeno de los primeros años de la globalización y que la ascendencia hacia un liderazgo indiscutido surgió al mismo tiempo que el establecimiento de instituciones internacionales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial el FMI, de modo que para todos los retos de ajuste, los EE UU tiene mayor experiencia de liderazgo que cualquier otra nación en este nuevo ambiente global. Además, aunque algunos pueden criticar el énfasis que ponen los americanos sobre su carácter de "nuevo" y sugiere que es un resultado de su falta de historia extensa, también representa una ausencia sana de "bagaje" cultural. Es este énfasis de "nuevo" que pone a los EE UU en la mejor posición para tratar con un mundo en el que la velocidad del cambio es quizás el mayor reto estratégico. Identidad sin Cultura La oportunidad está en nosotros como Americanos. Los Estados Unidos está en una posición no sólo para liderizar el siglo XXI como el poder dominante de la Era de la Información pero para hacerlo rompiendo las barreras que dividen a las naciones - y a grupos dentro de las naciones- y construyendo vínculos que creen un mayor reservorio de intereses comunes entre una comunidad mayor de pueblos. Aquellos que perciben la era Pos- Guerra Fría como un "choque de civilizaciones" ven sólo una posibilidad. No están tomando en cuenta los grandes progresos en integración que han unido a billones de personas en el mundo. No consideran los factores que han llevado hacia la consolidación global y la realidad de que esos factores crece con cada día de la era global. Argumentan que EE UU debe prepararse para los conflictos que podrían surgir en este período interino sin discutir que debería acelerar la llegada de una nueva era con todos los medios a su disposición. Claro que es ingenuo esperar obtener un gran éxito en evadir futuros conflictos entre culturas. Pero ahora tenemos los instrumentos a nuestra disposición para disminuir las desigualdades que alimentan algunos de esos conflictos. Aunque debemos prepararnos para el conflicto, debemos también recordar que no es mero idealismo lo que nos pide que trabajemos por la integración y en apoyo de una cultura unificadora global que asegure los derechos del individuo y promueva la estabilidad internacional. Además es la "real politik" fundamental, el fundamental acto de sano interés propio. Permitir que seamos llevados en contra de la globalización reduciría la habilidad de EE UU de promover sus propios intereses. Los americanos debemos reconocer que aquellos intereses y asuntos que les pertenecen alcanzan a través de las disciplinas de la economía, política, ciencia y cultura. Se requiere entonces de una aproximación interdisciplinaria en la elaboración de políticas. Debemos además comprender completamente a estas nuevas herramientas que están a nuestra disposición. Debemos comprender la profunda importancia y naturaleza de la infoesfera emergente - de su potencial como un gigantesco procesador orgánico de cultura, habilitador de la democracia, conector universal y comunicador fundamental. Aún más, no es suficiente crear e instrumentar las políticas correctas utilizando estas nuevas herramientas. Los creadores de políticas deber comunicar mejor la promesa de este nuevo mundo y dejar claro el lugar de EE UU en esa promesa y lo que debe hacer para obtener éxito. Los EE UU no enfrentan una simple escogencia entre integración o separación, compromiso o retiro. Más bien, la escogencia está entre liderar a un mundo más pacífico o convertirse en rehén de los eventos en otro más volátil y violento. Dinero Electrónico y la muerte de los mercados nacionales Stephen J.Kobrin publicado por Foreign Policy Summer 1997 http://www.foreignpolicy.com
Hace vente y seis años Raymond Vernon proclamaba en su libro la soberanía acorralada que ® conceptos tales como la soberanía y el poder económico nacionales carecían de significado.® Otros argumentaron que la soberanía, el estado-nacion y la economía nacional eran conceptos caducos - Habían sido las víctimas de las empresas multinacionales y de la internacionalización de la producción. Si bien es cierto que tanto los estados y los mercados nacionales sobrevivieron al coro de Casandras ahora si pareciera que el techo se les viene encima. El surgimiento del dinero electrónico y de una economía global electrónicamente enlazada pone una amenaza directa al propio basamento del estado territorial. Así se inicia el interesante artículo de Stephen Kobrin en el número actual de foreign policy que pueden leer en inglés en : http://www.foreignpolicy.com. Según este autor las vías engorrosas de transferir físicamente el dinero de una a otra parte de la frontera tienden a desaparecer para ser sustituidas por la vía electrónica. De hecho ya la mayoría de las transferencias que se hacen por montos, medidos en trillones de dólares, se hacen mediante impulsos electrónicos ( bytes). Además ya existe una hipertarjeta denominada " Mondex" que puede ser utilizada como una especie de portamonedas virtual, y mediante el cual se pueden transferir, de manera instantánea, cantidades de dinero de una a otra tarjeta. Esto representa según Kobrin, un reto para el legislador que deberá adoptar las medidas necesarias para modificar la normativa nacional a las consecuencias de esta nueva tecnología. El autor señala que hoy en día, existen numerosas modalidades de dinero electrónico, pero prefiere concentrar su análisis en tres categorías principales: el débito y crédito electrónico; las tarjetas inteligentes; y el auténtico dinero electrónico que tiene muchas propiedades comunes con el dinero efectivo. Los sistemas de crédito y débito electrónico ya están generalizados en casi todo el mundo a través de los ATM o cajeros automáticos. Cuando un cliente hace uso de una de estas máquinas lo que está haciendo en realidad es transferir dinero de su cuenta a la del banco. Ya se puede efectuar pagos en Internet mediante el uso de tarjetas de crédito . Intuit ha desarrollado un software para que, en un futuro no muy lejano, se puedan hacer cheques electrónicos autenticados por una firma electrónica y que podrán ser girados , endosados y depositados a través del Internet a favor de cualquier beneficiario. Aunque está pueda ser una modalidad práctica y conveniente de transferir el dinero, sigue siendo un sistema de pagos tradicional ya que al final de la cadena hay un banco o una entidad de crédito que asegura la transacción. Las tarjetas inteligentes y el dinero digital representan nuevas modalidades de pago con implicaciones revolucionarias. Las tarjetas inteligentes son parecidas a las tarjetas de crédito, pero tienen la característica de incorporar un microchip; su uso es común para las llamadas telefónicas y en Europa se usa como método de pago. Pero estas tarjetas pueden ser "cargadas" de dinero en cajeros automáticos o incluso a través de computadoras personales si éstas están dotadas de un mecanismo lector de tarjetas, pudiendo ser luego utilizadas como mecanismo de pago en cualquier negocio que este equipado para recibir este tipo de transacción. A este nivel, la tarjeta inteligente no es otra cosa que una tarjeta de débito, sólo que no requiere una autorización bancaria. Sin embargo, señala el autor, no hay ninguna razón para que estas tarjetas sean utilizadas solo de esta manera. Los bancos bien pueden, ya sea otorgar créditos, pagar por servicios o mercancías a través de este mecanismo. No será entonces necesario transferir dinero del banco, sino de tarjeta a tarjeta. Asumiendo que exista la fiducia necesaria se podría entonces crear ®dinero® a través de las tarjetas y éste podría circular indefinidamente hasta el momento de su redención final. La novedad consiste según Kobrin en que el dinero puede tomar de ahora en adelante una verdadera forma digital., y por lo tanto circular libremente siempre y cuando haya confianza en su autenticidad, Naturalmente surgen numerosos interrogantes sobre el alcance final de este medio de pago y no todos están convencidos de sus bondades a pesar de que luce hoy inevitable su permanecía en el tiempo.. Otro aspecto de particular interés en este artículo es el análisis que hace de la actitud de los gobiernos frente a una posible perdida de control sobre los agentes económicos y sobre la economía en general. Es evidente que la proliferación del dinero electrónico vuelve las fronteras permeables y por lo tanto el poder regulatorio de los estados se ve mermado. En realidad señala Kobrin, que la misma separación entre nacional e internacional tiende a desvanecerse y formula en tal sentido varias interrogantes: ¿Pueden los bancos centrales controlar la tasa de crecimiento y el volumen de la masa monetaria? ¿Seguirán existiendo operaciones de cambio oficiales de divisas? ¿Quién regulará o controlará a las instituciones financieras? ¿Tendrán algún sentido los datos de las cuentas nacionales? ¿Cómo se recaudarán los impuestos? ¿Incrementará el dinero electrónico el bache existente entre los que tienen y los desposeídos? ¿La perdida de ingresos de "monedaje" será importante si los estados luchan por mantener presupuestos balanceados? ¿Se incrementarán los fraudes y delitos en una economía basada en el dinero electrónico? Comenta el autor que en un reciente documento de trabajo del departamento del tesoro del gobierno de Estados Unidos sobre las implicaciones fiscales del comercio electrónico se indica que las nuevas tecnologías de comunicación han: " eliminado de hecho las fronteras en la super autopista de la información" pero que en realidad el problema mayor consiste en que el comercio electrónico puede" disolver el vínculo entre una actividad generadora de ingresos y su localización." y concluye que en verdad no se trata de que el estado desaparecerá sino que perderá eficacia en aquellas competencias que tenga por único fundamento el territorio. Surgen inevitablemente para Kobrin las siguientes preguntas: ¿Dónde se originó la transacción? ¿Dónde surgió la corriente de ingresos? ¿Dónde están ubicadas las instituciones financieras? ¿cuál es el derecho aplicable? "El dinero y el comercio electrónico son síntomas, sin lugar a duda, importantes de una creciente asimetría entre la política y la economía, entre una economía mundial integrada electrónicamente y estados nacionales territoriales, y entre el ciberespacio y el espacio geográfico. Cómo se resolverá esta asimetría y cómo se reconstruirán las relaciones entre la economía y la política son dos de las principales interrogantes de nuestra era." Kobrin concluye su articulo con la siguiente preguntas ¿Cuáles son los límites de lo posible? Es obvio que está surgiendo una economía digital mundial y que el de su artículo no es el de dar respuestas sino plantear el problema e imaginar diferentes escenarios futuros y lo que estos implican a nivel político o económico. Sin embargo termina su articulo con la siguiente aserción "La pregunta que debemos enfrentar es si el concepto de soberanía territorial seguirá siendo viable como la base fundamental de la gobernabilidad política y económica para el próximo milenio y cuales serán las implicaciones para la economía Americana- y para los americanos en general- si rehusamos cooperar internacionalmente confrontados a una economía global cada vez mas integrada" |
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