Cabezal Economía y Petróleo
Revista Electrónica       Nº 18     Agosto 1997
Economía y Petróleo

Globalización, Petróleo y Política en la Venezuela que entra al siglo XXI

Carlos A. Romero

1. Consideraciones Generales.

En el marco de los cambios globales, la relación entre la política y el petróleo en Venezuela presenta cambios interesantes. La participación fundamental del Estado en la vida social y económica, tanto por la historia colonial hispánica cuyas instituciones privilegiaron el centralismo, como por el carácter rentista de la economía y la insuficiente autonomía de la sociedad civil, se ha conformado un tipo de vinculación entre el entorno externo y el entorno interno del país que hoy, a menos de siete años del nuevo siglo, presenta unos rasgos diferentes.

De esta forma, al analizar y proyectar las maneras por medio de las cuales Venezuela pueda adaptarse a esas nuevas condiciones, no se está realizando un mero ejercicio de conocimiento estéril o una multiplicación de un saber convencional que asuma conceptos y discursos de moda. Por el contrario, este ejercicio presupone una fuerte discusión y confrontación sobre la mejor forma de comprender las posibilidades y limitaciones que presenta esa relación entre los cambios globales, ese producto principal de exportación y el régimen democrático en Venezuela.

Un paso inicial para abordar esta problemática nos lleva a precisar al menos cuatro premisas teóricas indispensables en el desarrollo de este ejercicio, premisas que nos orientarán en la conformación de varias de las áreas de discusión que queremos presentar. En primer término, abordamos como algo necesario la tesis que estamos en un mundo en transición en el cual los criterios tradicionales para el estudio de la política limitan la comprensión de nuevas realidades y procesos. Llamamos criterios tradicionales aquellos derivados de la Edad Moderna, específicamente de la Ilustración, que se basan en la idea de el Estado como forma política fundamental, de la soberanía como la condición jurídica principal en las relaciones entre los Estados y sus ciudadanos, y de la racionalidad instrumental como el instrumento básico para regular las relaciones entre gobernantes y gobernados. De esta manera, se entiende que la política presenta dos fases diferenciadas. Aquella que establece un tipo de vinculación especial con el mundo exterior y que se concibe como las relaciones internacionales, y la otra, relacionada con la política interna, con lo doméstico.

Una segunda premisa descansa en la idea que ese mundo en transición se puede conocer solo a través de una visión amplia del fenómeno político que supere tanto la dicotomía entre lo externo y lo interno como la idea de un mundo solo de Estados y de instituciones amparadas por la ley. En este marco, resalta la teoría de la complejidad. En efecto, frente a una realidad fragmentada, confusa y llena de incertidumbre, surge la pregunta de cómo evaluarla. Como dice Rosenau, " Si las épocas anteriores se entendían en términos de tendencias centrales y patrones ordenados, la época presente parece derivar su orden de tendencias contrarias y patrones episódicos. Si una vez se pensó que las vidas de los individuos y las sociedades se movían en trayectorias lineales y estables, ahora los movimientos parecen no lineales y erráticos, con equilibrios momentáneos e interrumpidos continuamente por súbitas aceleraciones o cambios de dirección". (1). Por ello, frente a la simultaneidad y las interconexiones de los acontecimientos, se hace necesario realizar un esfuerzo de comprensión múltiple de partes relacionadas entre si, altamente sensibles.

Una tercera premisa permite precisar que el comportamiento de los decisores y de la masa, entendido este concepto en su dimensión sociológica, (por cierto olvidada por la presencia del individualismo), no se puede limitar a los criterios emanados de la racionalidad pura, sino que a la hora del análisis hay que tomar en cuenta todo un campo lleno de riqueza teórica que es el de la irracionalidad; los símbolos, los mitos, las creencias colectivas, las imágenes, lo virtual, todo aquello que sostiene el campo de las percepciones y de lo que llamo Popper, "el tercer mundo", aquel plano de la realidad que ni es propiamente material ni tampoco inmaterial. (2)

Una cuarta y última premisa que es necesaria determinar para abocarnos en esta tarea de relacionar la globalidad se basa en la idea de la importante degradación de la política como palanca fundamental para el ejercicio del poder. Esta degradación parte de la constatación de un crecimiento de otras esferas ,consideradas de baja perfil político, como la economía o el ambiente, de la competencia de otros actores distintos al Estado para dirigir las sociedades, y de un rechazo creciente a la manera de hacer política, tanto autoritaria como democrática, a través de los partidos y de las instituciones, eso que se ha llamado la anti-política, la política informal, o la post-política. (3). En referencia a este tema surgen los conceptos de sociedad civil, y las organizaciones no gubernamentales, así como también los temas del medio ambiente, la descentralización, los derechos humanos, la participación que, sin ánimo de desconceptualizarlos como provenientes de una raigambre liberal, nutren el discurso de la anti-política, altamente competitivo del discurso tradicional basado en ella primacía del Estado, los partidos políticos y el político como instrumentos claves del poder.

Con base en estas cuatro premisas, transición, complejidad, irracionalidad y post-política, consideramos posible abordar nuestro problema, tal es el de relacionar tres variables que se entrecruzan, los cambios globales, el petróleo y la política en un caso de estudio específico, el caso venezolano.

2. Globalización.

El término es confuso, pero al popularizarse sirve para identificar un proceso no uniforme, contradictorio y complejo, el proceso mediante el cual, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista económico, se observan profundos cambios en la estructura internacional contemporánea.

Desde el punto de vista político estos cambios se caracterizan por tres procesos fundamentales: se tiene en primer lugar la ampliación del número de actores internacionales que van más allá de los Estados. Esto no significa que el Estado desaparezca a corto plazo, pero tiene que convivir con un mundo con el cual se relaciona por varias vías, el mundo de los organismos multilaterales, y de las organizaciones transnacionales, el cual se ha denominado "la sociedad civil internacional", tanto las organizaciones no gubernamentales, como las empresas globales, como el mundo de los actores no legales, el narcotráfico como ejemplo, que como un todo conforman un mundo post-internacional. Por otra parte, la agenda de problemas mundiales se amplía hacia temas no políticos de suyo, pero que se politizan, tal como el comercio o el medio ambiente. En tercer lugar, es necesario mencionar el importante flujo de información internacional y la "cercanía del conocimiento", todo lo cual atenta contra la tradicional manera de tratar los temas diplomáticos y comerciales, como la idea del secreto y del manejo confidencial de las relaciones internacionales, amparado por la visión dicotómica de la política externa separada de la política interna. Como consecuencia de lo anterior, se constata una fuerte contradicción entre flujos de información y conocimiento y el tratamiento de los mismos en un marco de opinión más abierto pero no necesariamente más certero.

Desde el punto de vista económico se tiene por una parte el crecimiento exponencial de los servicios por encima de los bienes tangibles, los productos tradicionales y la ingeniería y procesos empresariales tradicionales, léase la concepción fordista de la empresa y la concepción de la empresa vertical. En segundo término, los cambios organizacionales tanto en las empresas públicas como privadas, en cuanto a la propagación de innovaciones tecnológicas, procesos de reingenería, sinergias, outsourcing, revoluciones contables y financieras y nuevas políticas laborales menos proteccionistas. Esto va acompañado de un crecimiento de las actividades económicas y comerciales de los gobiernos, que tanto a través de los mecanismos de integración como bajo formas bilaterales promueven su inserción en el mundo de los negocios internacionales. Esta promoción va también acompañada de la adopción de un marco teórico básico: libre mercado y libre comercio, privatización, desregulación e integración en bloques económicos. Por último, no puede dejar de mencionarse la revolución de los medios de comunicación y la puesta en práctica de productos innovadores como el Internet, como instrumentos para hacer negocios y vincular comercialmente a los gobiernos y empresas. Desde la óptica del consumo, se presentan nuevos productos y formas de llegar a ellos, que cuestionan el concepto de bienes durables, servicios permanentes e identificación nacional de marcas, lo que altera el tipo de consumidor tradicional (el consumidor leal y permanente).

En síntesis, los factores económicos y comerciales influyen en la conformación de una nueva estructura internacional en donde la participación de los negocios es un factor clave para la cooperación, o por el contrario, para estimular el conflicto entre actores estatales y no estatales. (4)

3. Petróleo

Esta variable se puede abordar desde tres ángulos. Por una parte tenemos el papel del petróleo como el puente histórico contemporáneo entre Venezuela como actor internacional y el resto del mundo. En segundo lugar, los efectos de la globalización en la industria petrolera mundial y en la industria petrolera venezolana, y en tercer lugar, los efectos de los cambios globales en el petróleo venezolano, en la vida política y social del país.

En cuanto a lo primero, el tema se ha abordado a través de un discurso dominante cuyas premisas se colocan en las siguientes consideraciones: somos un país petrolero, confiable (para Occidente), con una economía rentista y con un Estado poseedor y distribuidor de ese ingreso a través del cobro de la renta petrolera.

Con base a esos términos, el petróleo ha sido el principal vehículo para nuestra inserción en las relaciones internacionales contemporáneas, tanto desde del punto de vista de nuestra ventaja competitiva como por los efectos secundarios de esa inserción; modernidad, progreso, industrialización, proteccionismo, e igualitarismo. Este conjunto de factores han promovido a su vez una cierta cultura política considerada como estatista, facilista y poca impulsadora de la actividad privada, los riesgos de la "enfermedad holandesa", la dependencia de la sociedad civil del Estado y la vulnerabilidad del país ante las oscilaciones de los precios del barril del petróleo, tanto a nivel mundial como a nivel del barril de petróleo venezolano.

En términos generales y con variados matices, el impacto del petróleo en el país se ha evaluado negativamente, y se ha aspirado a "sembrar el petróleo", es decir aprovechar los ingresos petroleros a fin de diversificar la economía, manteniendo criterios conservacionistas en relación a la explotación equilibrada de las reservas petroleras. En este marco, el debate petrolero estuvo dominado por un discurso estatista, en primer término, bajo las políticas de no más concesiones y participación fiscal del Estado venezolano, y luego, desde la década de los setenta de este siglo, bajo la política de nacionalización de la industria. Desde la perspectiva internacional, Venezuela ha respaldado la acción de los productores de petróleo a través de la OPEP y ha mantenido al petróleo como una de las columnas en que se desarrolla su política exterior.

En este marco, los cambios globales están afectando también a la industria petrolera como tal. Esto es lo que queremos explorar en segundo lugar. Por una parte, el mercado petrolero mundial se está transformando en cuanto al número de productores, inclusive en mayor término que los miembros de la OPEP y en el acercamiento del mundo árabe a Occidente, lo cual desborda la premisa del "más confiable". En segundo lugar, la incorporación de nuevas tecnologías productivas y organizacionales obligan a la empresa estatal matriz petrolera del país, Petróleos de Venezuela y PDVSA y a sus filiales, a iniciar transformaciones estructurales en su esquema tradicional de empresa vendedora de crudos y bajo un esquema organizacional de empresa vertical "fordista", hacia la búsqueda de mercados seguros, nuevos conceptos de mercado y productos y nuevos esquemas administrativos, organizacionales y laborales basados en las nuevas concepciones de red empresarial, reingenería y otros.

Una significación especial merecen los procesos de internacionalización y privatización de PDVSA. En cuanto a la internacionalización, esta ha significado una presencia mayor internacional de la industria venezolana en áreas del negocio nuevas para Venezuela como la industrialización y el mercadeo, así como también en los que se refiere a impulsar una mayor autonomía de la industria de la OPEP. En referencia a la privatización, iniciar este proceso significa impulsar la llegada a Venezuela de una inversión extranjera calificada que bajo diversas formas, asociaciones, joint ventures, ganancias compartidas, licitaciones, reinterpretan el discurso y la práctica estatista tradicional.

En tercer lugar, el rompimiento con el discurso tradicional de no más concesiones y estatismo de la industria, más el impulso de la exploración y explotación por la vía de la asociación con compañías extranjeras significa un impacto muy grande del petróleo sobre la sociedad venezolana. Mencionemos tan sólo tres claves para nuestra indagación: la cancelación en la práctica de la discusión sobre si Venezuela es petrolera y debe buscar con la siembra del petróleo y una economía distinta. Pareciera que el reimpulso de la industria petrolera en Venezuela, define como petrolero al país sin ningún tipo de complejos. Por otra parte, se observa una especie de nuevo boom petrolero que si bien no beneficia a toda la economía a través del gasto público, como fue en décadas anteriores, impulsa ciertos sectores de la economía local, además del impacto que significa el retorno de las compañías petroleras extranjeras y conexas con la industria, en áreas de servicio. Por último, pero no menos importante, hay que destacar el impacto del petróleo, bajo estas nuevas condiciones de la globalización, en la vida política venezolana.

4. Política.

La relación entre los cambios globales y el impacto de estos en la industria petrolera conforman un conjunto de intereses, procesos, imágenes y discursos que de manera directa están y estarán afectando la vida política venezolana. Tres son los principales áreas en las cuales podemos ubicar esta relación.

En primer lugar, se observan los cambios en el propio sistema político. De ser un sistema estatista y centralista dominado casi absolutamente por los partidos y los dirigentes políticos partidistas, nos encontramos hoy con un sistema de características mixtas, el cual presenta y presentará rasgos tradicionales, por la presencia del Estado y de la economía rentista, pero también rasgos distintos muy en sintonía con los grandes temas políticos mundiales, tales como la descentralización la participación ciudadana y la apertura política hacia esquemas menos partidistas enmarcados en la llamada sociedad civil y la descentralización política.

En segundo lugar, se tienen los retos que debe asumir la política exterior en términos de la heterogeneidad creciente de las instituciones y decisores que tienen que ver con la posición internacional del país. Si bien, la fragmentación exterior es una característica de los Estados en la actualidad, tanto desde el punto de vista de las competencias ministeriales a nivel central, como desde el punto de vista de las instancias descentralizadas, y la participación de organismos multilaterales y no gubernamentales, en Venezuela, el papel del petróleo impulsa a que PDVSA juegue un rol fundamental, junto con la Cancillería, el Ministerio de Industria y Comercio y el Ministerio de la Defensa en el frente externo del país. Esto a su vez impulsa el desarrollo de una discusión sobre el papel internacional que debe jugar el país en el marco de los cambios globales, el grado de presencia activa. (Sobre esto se abre un debate interesante sobre el tipo de activismo; si el tradicional de permanecer y actuar en organismos como Naciones Unidas o la OPEP y en países tradicionales, o buscar la presencia en organismos multilaterales nuevos como la OMC e impulsar la presencia de Venezuela en países emergentes).

En tercer lugar hay que señalar que la multiplicación de actores internacionales y nacionales convierten el proceso de negociación social mucho más complejo, y que los factores irracionales comienzan a jugar un papel predominante a la hora de analizar el apego del ciudadano a la política y al Estado. Considérese por ejemplo que hasta hace pocos años, la vinculación del ciudadano hacia la política era de carácter utilitario e ideológico. En los tiempos actuales, estos dos instrumentos han dado paso a mecanismos emocionales más difíciles de observar.

5.Conclusiones.

Globalización, petróleo y política, tres variables que condicionan el devenir histórico venezolano y que se proyectan de manera fundamental la entrada del siglo XXI. Su interrelación actual posibilita desarrollar una visión distinta sobre ellas. Ni estamos viviendo en una estructura internacional permanente y simple característica de la guerra fría, ni mucho menos en el concierto de naciones heredados de la Paz de Westfalia. Tampoco nos encontramos en el marco de un sistema político sencillo donde partidos mayoritarios y el Estado controlan plenamente la vida social. En este sentido, el petróleo tiene una reindivicación diferente, en donde la internacionalización y la privatización sirven de base para un nuevo discurso y una nueva actitud de la sociedad venezolana en relación al petróleo, tanto frente a si misma como ante el resto del mundo.

En la década de los noventa, ese discurso petrolero está dominado por PDVSA, por los técnicos y no por los políticos, y en ese sentido, está dominado por la razón tecnológica y no por la razón política. Esto da como resultado una carencia de un debate útil y necesario sobre como se interrelacionan esas variables y porqué; que papel juegan los nuevos temas de la agenda internacional, tanto como el tema ecológico y las innovaciones tecnológicas, cómo esto se proyecta en la cultura política y en la manera de insertarse el país en el mundo y como se vincula el Estado con la sociedad y en que forma esa manera es distinta o no a otros países que no son petroleros.

Se trata entonces de proponer este debate. Las ideas presentadas en este ensayo no son sino un modesto e imperfecto aporte al mismo.

6. Notas

1) En: James N. Rosenau., "Demasiadas cosas a la vez. La teoría de la complejidad y los asuntos mundiales". California, Rand Corporation, 1996, p.5

2) Véase: Paul Krugman., "Los ciclos en las ideas dominantes con relación al desarrollo económico". Desarrollo Económico, vol. 36, Nº 143 ( octubre-diciembre 1996, pp. 715-731

3) Véase: María Jesús Funes Rivas., "Política y Antipolítica". En. Sistema. Revista de ciencias sociales. Madrid. Nº129, noviembre de 1995, pp. 121-133

4) En: Elsa Cardozo de Da Silva., "Venezuela: política exterior para la gobernabilidad democrática". En: Richard S. Hillman, Elsa Cardozo de Da Silva., De Una a Otra Gobernabilidad: el desbordamiento de la democracia venezolana. Caracas, Fondo Editorial Tropikos / Comisión de Estudios de Postgrado, FACES-UCV, 1997, pp.75-122.

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