Cabezal Economía y Petróleo
Revista Electrónica       Nº 18     Agosto 1997
Economía y Petróleo

La Agenda Venezuela entra en fase fatal

Alejandro J. Sucre

vea El "crash" de 1999

El importante artículo de Ignacio E. Oberto, titulado "El crash de 1999", en Venezuela Analítica en días pasados me hizo discernir que entre los que creemos en la libertad económica y en la necesidad de que haya igualdad de oportunidades existen dos maneras muy distintas de entender y valorar el presente y futuro de las reformas denominadas Agenda Venezuela. Por un lado, tenemos personas - entre las que me cuento - que vemos nubarrones muy peligrosos dentro de la Agenda Venezuela por lo que podríamos terminar retrocediendo en Venezuela hacia una economía de nuevos controles y mayor pobreza. Incluso mi planteamiento desde su implantación había sido que iba a fracasar ya que no modificaba la estructura del gasto fiscal Y por el otro lado, están las personas que visualizan la Agenda Venezuela como un avance significativo - aun sin desconocer sus tropiezos y retrasos - que permitirá que nuestro país se aproxime hacia una economía de mercado.

Las diferencias entre los entendedores de la economía venezolana y de creyentes en la economía de mercado es tan marcada que considero impostergable abrir un debate donde se profundice sobre la mejor manera de aplicar economía de mercado en un país con las características culturales e históricas de Venezuela. No es fácil aplicar - o ponerse de acuerdo para implantar - los conceptos de economía libre en un país donde existe tanta marginalidad, diferencias sociales y culturales, instituciones corruptas y un bajo nivel educativo tanto de las élites como de la población en general. El debate de como llegar a una economía de mercado es tan amplio, que en la República Checa han tomado la vía de los fondos de privatización por vía de los ciudadanos (al igual que en Bolivia), mientras que en Venezuela hemos tomado el repetido camino del Fondo Monetario Internacional. En esta zona gris que se llama marginalidad no existen libritos de economía que expliquen como hacer posible la conversión de una economía de Estado paternalista a una economía libre y dependiente de sus ciudadanos. Por lo tanto, en estos momentos se hace necesario un debate en vivo sobre la Agenda Venezuela. Mientras no hagamos un debate profundo estaremos repitiendo los patrones de errores que hemos vivido durante los últimos 20 anos.

Indicadores del fracaso de la Agenda Venezuela: El BCV pierde dinero y el poder adquisitivo del pueblo sigue mermando

Podemos augurar que el debate sobre la actual política económica del gobierno del presidente Caldera será muy constructivo, además de polémico. Todos los avances de la Agenda Venezuela están en riesgo. Con las perdidas financieras del BCV causadas por el excedente de liquidez monetaria que genera el gasto fiscal imparable, con la crisis de balanza de pagos que según Ignacio Oberto se avecina, con la saturación impeditiva que vive el país, con los niveles de inflación que no ceden y con el creciente desempleo, ya resulta evidente que los importantes avances como la apertura petrolera, la apertura a inversiones extranjeras del sector bancario, la reforma en la ley del trabajo, la libertad cambiaria y el mayor grado de apertura comercial son insostenibles. Las huelgas, la interferencia del gobierno para impedir ajustes de precios en la medicina, la gasolina y en los servicios públicos, no son debido a que el país necesita tiempo para absorber el costo social de la Agenda Venezuela.

El malestar económico actual se debe a que el Estado sigue despilfarrando improductivamente todos los recursos financieros y humanos en su poder. El Estado sigue borracho y tragándose el trabajo y las riquezas naturales del resto de los venezolanos. El creciente gasto fiscal, la aprobación a diestra y siniestra de créditos adicionales para el Estado en el Congreso Nacional, y la falta de reformas políticas son los mismos factores que han hecho colapsar tanto los control de cambios y de precios del pasado, como las libertades económicas que hoy exhibe la Agenda Venezuela y en el periodo anterior exhibió El Gran Viraje. Todo lo que se haga en Venezuela en materia de política económica será insostenible y solo maquillaje - incluyendo la caja de conversión - hasta tanto no se hagan reformas políticas que impidan que el gasto fiscal y los excesos de liquidez monetarias hagan colapsar todo el sistema productivo nacional. Mientras el gasto fiscal en educación, salud, infraestructura y seguridad sean utilizados para mantener un ejercito de votantes que beneficien a ciertas figuras políticas, el país no podrá avanzar. Este gasto no puede ser financiado sino con pobreza de los ciudadanos. El déficit fiscal en Venezuela no es como el de otros países. El déficit fiscal venezolano es un simple robo de dinero a los ciudadanos, a cambio de nada. Con este gasto fiscal deficitario nada se produce. En otros países el déficit fiscal tal vez signifique otra cosa (que el estado presta servicios que mejor podría prestar el sector privado), pero en Venezuela no.

En mi opinión no se puede reconocer esfuerzo alguno por parte del gobierno, debido a que la Agenda Venezuela no ataca el mal que significa el gasto publico descontrolado, sino por aproximaciones. Las libertades concedidas son simple maquillaje y se deshacen con la lluvia. Son un acomodo entre parte de nuestras élites económicas y políticas a costa del pueblo y las clases medias. Por la vía tratar de convivir entre una economía de mercado en medio de un creciente gasto fiscal improductivo - para no chocar con los intereses de los caudillos políticos - es que hemos llegado al capitalismo de estado y al desastre en que nos encontramos.

Conclusión

La errónea percepción que muchos de nuestros líderes del sector privado y publico tienen de nuestra población de origen indígena y caníbal no es una realidad del presente siglo. Las nuevas tecnologías y la Globalización han hecho que nuestras clases media y marginales ahora tengan deseos y puedan progresar. Por ello estamos hundidos en una mar de protestas como lo son la abstención electoral, la emigración y las huelgas. La Agenda Venezuela solo es un acomodo entre algunas élites políticas y económicas para mantener ciertas libertades económicas a la vez de permitir ciertos privilegios fiscales a los caudillos tradicionales de la política venezolana. Pero el gasto fiscal y el crecimiento de liquidez monetaria implícitos en esos pactos siempre producirán un boomerang de pobreza e inflación

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