Cabezal Política Interna
Revista Electrónica       Nº 18     Agosto 1997
Política Interna

Algo pasa en COPEI

Valentín Arenas

Los partidos políticos viven una crisis de credibilidad y COPEI no ha conseguido evadirla. La situación que viene sufriendo la población, como consecuencia de un largo liderazgo político ajeno a la ética, explica en buena parte el bajo perfil que tiene hoy el estamento político. El pueblo percibe un "doble discurso". Se dice una cosa y se hace otra diferente. El principio de Maquiavelo de que "El fin justifica los medios" parece haber inspirado la actuación de un porcentaje muy representativo de nuestros hombres públicos. En el Ejecutivo, en el Legislativo y en el Judicial. Y esto está afectando seriamente a nuestro sistema democrático.

Copei no ha podido sustraerse de esta caída de credibilidad. Un partido que nació para ser una respuesta ética dentro de la actividad pública, tiene la obligación de mantener bien alta esa bandera. La doctrina y los principios es lo primero. Mientras mayor sea la corrupción en el país, más se justificará la vigencia de un Partido Social Cristiano y un mensaje ético refrescante. Esto es la esencia misma de Copei. Copei no tiene derecho a convertirse en una maquinaria burocrática, Pragmática y electorera. Ese mensaje lo envía el País mucho mejor otra organización política con la cual Copei ni puede, ni debe aspirar a competir.

La misión y el mensaje de Copei tiene que ser otro muy distinto para que sea escuchado.

Pero algo está pasando en el Partido Copei. Las actuales autoridades partidistas han descuidado el mantener la proyección del Partido en su verdadera autenticidad. Seamos claros. El actual Secretario General es el político con menos carisma que Copei y el país han conocido. Sus declaraciones siempre son desganadas, insulsas, sin entusiasmo, frías y a veces hasta inoportunas. Un político sin carisma e inoportuno no es un político. Desde que éste ciudadano ocupa la Secretaría General el Partido, Copei está en picada. Como persona tiene todo nuestro respeto pero como político no tiene ninguno. Hace rato que debía haber abandonado el cargo. El Presidente del Partido vive sacándolo de apuros en situaciones difíciles, pero los "chistes llaneros" o las "declaraciones ocurrentes" ni pueden hacer demasiado, ni le van a resolver los graves problemas al país. El personaje es demasiado denso. Por otra parte, buscar una candidatura extra-partido por lo que digan en este momento unas encuestas, pretender llegar al poder colgado de unas faldas es ridículo y equivale a confirmar un pragmatismo oportunista y detestable. Ganar a cualquier precio. Eso precisamente es lo que rechaza el país, eso precisamente es lo que está proyectando contradictoriamente la imagen y el mensaje actual de Copei. Eso es lo que está hundiendo al Partido. Porque si Copei ni o es capáz, a estas alturas, de elegir un líder que encarne a plenitud su doctrina y su mensaje ético en la política, es mejor que desaparezca .

El país espera que este Partido se mantenga como el punto de referencia ética obligado a la vida nacional capaz de enfrentar la corrupción. Esto es más importante que ganar unas elecciones. Un partido así con dirigentes capaces puede, inclusive, gobernar al país desde la oposición. Con dignidad. Con apego a los intereses populares. Con prestigio. Con respeto para su historia. Y sin hipotecarla para lograr un éxito electoral transitorio que le está impidiendo pensar primero en los intereses fundamentales de la nación venezolana.

La próxima convención del Partido dirá la palabra final.

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