Cabezal Política Interna
Revista Electrónica       Nº 18     Agosto 1997
Política Interna

La culpa de los partidos

Manuel Caballero

Cuando se trata de buscar el origen del desprestigio de los partidos políticos en la sociedad venezolana presente, se señala por un lado, la campaña permanente que, en todas partes del mundo, las fuerzas del autoritarismo mantienen contra ellos como parte fundamental de la campaña general contra la democracia; y por otra parte, cuando se mira hacia los propios partidos, se cae en lo más fácil: la corrupción, olvidando que para que tal cosa florezca, no se necesita de la existencia de partidos u otro tipo de organización, sino la mera y simple existencia del Poder.

Pero, si no se desdeña, por lo menoa no se trata de profundizar demasiado en la culpa de los propios partidos en esa situación de deterioro y desprestigio. Sin darle connotaciones morales a lo de "culpa", es posible señalar dos elementos de ella, provenientes de los partidos mismos y no fuera de ellos.

1. En primer lugar, está su carácter monopólico. Esto hay que verlo desde dos ángulos: uno, su origen, y dos, qué permitió que esa situación se prolongase en el tiempo. Si los partidos venezolanos han llegado a ser partidos sociales y no solamente electorales o más generalmente, puramente políticos; es decir, si han permeado de tal forma la sociedad que forman una contra-sociedad si no un contra-cultura, es por la sencilla razón de que al formarse, se encontraron en un terreno baldío; en la sociedad civil no había institución alguna que pudiera oponérsele: ni una iglesia, ni sindicatos, ni organizaciones empresariales, mucho menos otros organismos más específicos.

El Partido formó e infiltró todas esas organizaciones, sin excluir a veces ni a la iglesia. Y ientras ellas no se desarrollan, el partido podía campear por sus fueros. Se habla mucho, y mal, del clientelismo, pero ¿a dónde más podía recurrir la gente que buscaba protección y apoyo, si no había nadie más que tuviese capacidad y disposición de dársela, fuera del partido?.

Eses monopolio se asentó más poderosamente cuando parecía que iba terminar: con el establecimiento del two party system a partir de los años sesenta,. No se tenía el fácil blanco de ataque que sería la existencia de un partido único "a la mexicana", porque se tenían dos "a la norteamericana" o para tomar un ejemplo más cercano, "a la colombiana". ese sistema se reforzó más aún a partir de 1973, con la aplastante polarización electoral entre AD y Copei.

2.- Esto último, que podría ser la confirmación en las urnas, en la voluntas popular, del sistema de dos partidos, ha sido una especie de túnica de Neso para éstos, que los ha cubierto no para protegerlos sino para matarlos. Porque los ha hecho dar apresuradamente el paso de partidos sociales a partidos electorales.

Se podría decir que el partido ha cambiado de dimensiones, no por la cifre de sus militantes o volantes (o no sólo por eso) sino porque el partido deja de pensar en profundidad histórica para poner en el centro de sus preocupaciones la superficie del presente inmediato. Esto va a tener dos momentos: los partidos menos consistentes van a tratar de superar a su rivales confundiendo lo superficial con lo profundo. Sin son pocos o pequeños, buscarán formar las más disparatadas alianzas electorales, entre partidos que no tienen mucho en común, salvo su ausencia de definiciones y los odios comunes que en ellos sustituyen provisionalmente la amistad, generalemente por el espacio de una campaña electoral.

El segundo momento es la abdicación -- incluso de los partidos más viejos y consistentes -- frente a los caprichos del populacho, generalemente a través de la lectura coránica, prácticamente única de las encuestas electorales; y la persecución infatigable del primer "fenómeno" electoral que se presente. Con lo cual, intoxicados en un paraíso artificial de votos, cavan su propia tumba como sujetos de la historia política.

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