Esta Semana
Revista Electrónica       Nº 18     Agosto 1997

Esta Semana

Epitafio para una fiesta muy triste llamada "paro"...

No sabemos cuántas cosas y cuántas innovaciones en la política se le pueden deber al Secretario General de Copei, Dr. Donald Ramírez. Esto no viene a cuento. Lo que no puede escapar de ser registrado es el "golpe de pecho" que se da en nombre de su partido por haber respaldado el "paro". El "paro" fue una fiesta y no hay otra manera gramatical que no ofenda la memoria de don Andrés Bello que escribirlo siempre entre comillas, ahora y en el futuro. Así: "El paro".

Donald Ramírez se arrepiente porque confiesa que cayó en una trampa: el "paro" estaba "apoyado por el gobierno" y, de pronto, los copeyanos aparecen en una misma barricada y con una misma bandera, junto al Presidente de la República. Hay otras razones, sin embargo, además de ésta que es perfectamente válida (la de no confundirse con el gobierno) para abjurar del "paro". Había muchas otras. Enseriar la política, por ejemplo. Decirle la verdad al país. Porque si algún fiasco se derivó de este episodio es justamente esta lamentable conclusión (demostrada) de que nadie quiere o nadie puede decirle la verdad al país. Los "tripartitos" quedaron todos mal "parados". Se puso en evidencia que todos menospreciaban la verdad: sindicalistas, patronos, ministros. Sólo triunfó Mario Moreno, "Cantinflas", a cuya memoria se rindió homenaje en todo momento. Esto es extremadamente grave para un país que naufraga en la incertidumbre, en el escepticismo, en la resignación.

La primera razón para oponerse al "paro" era que el "paro" ni significaba nada ni iba a ninguna parte. Ningún partido lo entendió así: había que ir a la fiesta, al joropeo, al encapillamiento, al dominó, para no malquistarse con la dirigencia sindical. Esto contó para los dirigentes de Acción Democrática, del MAS, etc.

No para Copei porque allí existe ya una pugna entre el Presidente del partido, el Secretario General y el jefe sindical del partido y, por tanto, y de acuerdo con la más severa lógica argumental, "qué es una raya más para un tigre". Gracias a Dios todopoderoso Copei desechó la proposición del siempre emotivo economista Agustín Berríos de "retirarse de la CTV". Alabemos, pues, la autocrítica del Secretario General Donald Ramírez. Lamentemos que en AD no haya habido nadie capaz de tomar una iniciativa semejante.

Condenemos que en el gobierno haya operado tan descarado oportunismo. ¿Qué le diremos a la CTV y a sus arrogantes y tronantes líderes que con tanta euforia pregonaban los éxitos del 99 por ciento del "paro"? Nada. No le diremos nada.

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