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| Revista Electrónica Nº 18 Agosto 1997 |
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¿Tiempos de confusión y desconcierto? Germán Carrera Damas En la Venezuela actual no cuesta mucho esfuerzo recoger signos de confusión y desconcierto. La prensa, la televisión y hasta las más ordinarias situaciones, y ocasionales conversaciones, los proporcionan en abundancia. Para muchos, quizás todos, se trata de las manifestaciones propias de tiempos especialmente difíciles. Es decir, de esos que siempre son los que vivimos. Pocos, si alguno, relacionan esos signos con las más humanas condiciones, a escoger: memoria acomodaticia, ignorancia; cobardía espiritual, falta de pudor... y algo más. Pero también la candidez es condición humana, y no podemos negarle sus fueros. Salvo que ella se vuelve poco digna de respeto cuando se sale del dominio de lo privado y pretende sentar cátedra de conducta social. La prensa informó de un asalto cometido a la residencia de la hija de un diputado del MAS al Congreso Nacional: ``Los delincuentes, quienes usaban guantes para no dejar huellas, tardaron tres horas dentro de la vivienda, tiempo suficiente no sólo para revisar cuidadosamente lo que iban a llevarse, sino también para darles una charla (a los propietarios, debidamente... ``atados de pies y manos''...) sobre la situación del país. A juicio de los agraviados, los dos asaltantes eran de finos modales y no creen que pertenezcan al hampa común''. (El Universal, 9 de enero de 1997). En suma, una hazaña hamponil digna de Arsenio Lupin (alguien, instalado en la tercera edad, recordará quién era éste). El gran pintor Carlos Cruz Diez declaró a la prensa, el 6 de enero de 1997, que ...``Venezuela ha descuidado la formación de su gente. Los cuadros que están en el Congreso de la República no tienen formación. Hay gente que no tiene ninguna formación y llega a altos cargos del país con la responsabilidad de administrar millones''... A continuación el pintor dio dos muestras de su sentido de la realidad (transmutada, como su famosa pintura?): ...``Espero por la nueva Venezuela. Pero que sea ya''. Y concluyó... ``No se puede hacer nada en un país que proyecta ser un país de bandidos en vez de ser un país de artistas''. Ciertamente, un país de artistas podría tener mejores ``cuadros'' en el Congreso. (El Nacional, 6 de enero de 1997). El Nacional del 19 de febrero trajo una entrevista que, si se le tomara en serio, revolucionaría el derecho constitucional y subvertiría la doctrina democrática: ``Opina (la entrevistada) que las elecciones en Venezuela se han convertido en una especie de parodia donde no se respeta el mandato popular y el voto de los ciudadanos. ``No es posible que luego de celebrarse las elecciones de diciembre de 1995 durante las cuales el pueblo le confirió el mandato por tres años a Francisco Arias Cárdenas hoy nuevamente tengan que repetirse los comicios, porque quienes le escamotearon un caudal de votos importantes al actual gobernador pretenden despojarlo de esta investidura utilizando subterfugios jurídicos''. La entrevistada, Gladys de Arias Cárdenas, se refería a su esposo, teniente coronel retirado, cuya causa por subversión militar fue sobreseída: ``En muchas oportunidades le pregunté a Francisco por qué había necesidad de un golpe''... ``El me respondió''... ``que la denuncia por sí sola no bastaba''. El Nacional informó el 9 de enero de una contribución al dogma cristiano católico hecha por la Vicaría Episcopal de Derechos Humanos de la Arquidiócesis de Caracas, con motivo de la reciente huelga de los médicos, llevada hasta la injustificable suspensión de la atención a las emergencias: ``El conflicto tiene, subrayan, `implicaciones éticas', pues por encima de cualquier reivindicación, del tipo que sea, está la obligación de los galenos de salvar vidas. Cierto es que esto último se relaciona con la dotación de materiales e insumos a los hospitales, y que es justo el reclamo de salarios decentes''. No se le ocurrió a Moisés la posibilidad de que el Decálogo incluyese ``mandamientos condicionales''. El ejercicio de la defensa de los derechos humanos está poblado de acechanzas. Estas se ceban, sobre todo, en la circunstancia de que resulta difícil defender los derechos de unos sin tocar, cuando menos, los de otros. Además, están las trampas que tiende el lenguaje, el símil y el lugar común. Y si media la indignación, las cosas pueden complicarse al extremo. En fin, Asdrúbal Aguiar supo lo que quiso decir, y, obviamente, también lo que no quiso decir, cuando dijo:... ``Yo no puedo aceptar que los venezolanos somos una suerte de tribu que están sacando del centro de Africa, para que traten de respirar en el clima de democracia del mundo. Por eso me ofendí tanto al representar a Venezuela en el caso Van Dam en la CIDH''... (El Nacional, 5 de enero de 1997). Esto fue dicho, por supuesto, sin ánimo de ofender, ni mucho menos con desmedro de los derechos humanos de los tribales, ya sean venezolanos, ya sean africanos. Cipriano Castro le escribió el 4 de octubre de 1905 al Presidente del estado Sucre, a propósito de una queja de la señora Juana Esteva García, quien denunciaba que Guillermo Alcalá le había asesinado dos hijos, y los jueces que habían conocido la causa no hicieron justicia, y además destruyeron y falsificaron expedientes. ``Yo llamo, pues, muy seriamente su atención sobre estos hechos criminosos, sería espantoso que el criminal se paseara libremente por las calles de la ciudad, con escarnio de la moral y de la vindicta pública, y casi no se concibe quien sea más criminal, si el autor del delito; o el que investido con la toga del magistrado, a nombre de la República y por autoridad de la ley, lo absuelve''. (Castro, epistolario presidencial. Recopilación y prólogo de Elías Pino Iturrieta, 1974, p. 140). Mientras la dentista manipulaba mi dentadura yo trataba de contrarrestar la molestia concentrando mi atención en la siguiente inscripción, al pie de una obra de un gran artista venezolano. ``Los signos de estos tiempos en todos los órdenes de la vida social venezolana, parecen ser el desconcierto, la incredulidad, el sentimiento de un necesario naufragio. Alejandro Otero''. ¿Cuáles son esos signos, cuáles los tiempos? Tomado de El Nacional On-line |
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