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| Revista Electrónica Nº 18 Agosto 1997 |
Implicaciones de las nuevas tecnologías de los medios en la educación y el hogar Jesús María Aguirre, S. J.* Está de moda predecir el impacto de las últimas transformaciones mediáticas en el campo económico, político y sociocultural. Se trata de procesos complejos y contradictorios, y en los que tienden a verse en primer lugar las ventajas tecnológicas o económicas, promovidas por sus inductores, y más tarde también algunas de las desventajas concomitantes, sobre todo para los países en desarrollo. No pretendo emular a los panegiristas de esta moda tecnotrónica, sino solamente arrojar algunas reflexiones sobre el proceso de adopción de aquellas tecnologías que afectan más directamente los entornos educativos y familiares. Con la superación de la primera oleada de libros bestseller anticipando las innovaciones (Toffler, Nasbitt, Petersen, Gates...) se han difundido también en el mercado los programas que están adoptando los países desarrollados. Me refiero al documento dirigido al pueblo estadounidense por la Casa Blanca, "Tecnología para el crecimiento económico de América, una nueva dirección para construir el fortalecimiento económico" (febrero de 1993), y al estudio de la Unión Europea sobre los nuevos escenarios titulado "Crecimiento, competitividad, empleo. Retos y pistas para entrar en el siglo XXI". No conozco un estudio de esta índole macroscópica sobre el continente latinoamericano. Ahí tienen los investigadores y planificadores un reto singular, particularmente en relación con los países en desarrollo(1). La relativa ventaja de adoptar con cierto rezago las nuevas tecnologías es que podemos contar con las experiencias ensayo y error de los pioneros y visualizar con anticipación los posibles cambios en los entornos de la socialización, como son la casa y la escuela. Oteemos, pues, desde los umbrales del tercer milenio los nuevos derroteros tecnológicos de corto y mediano alcance. Plan, horizonte y visión de los inventos sociales Los términos plan, horizonte y visión reflejan en forma sucesiva el declive de precisión a medida que nos adentramos en las anticipaciones y pretendemos horadar el futuro. Los prognósticos a cinco años pueden constituir bases para un plan, sin embargo las prediccions a diez años nos sitúan en unos escenarios, que se ubican en un horizontes tendencial, y las anticipaciones sobre plazos mayores a los quince años nos llevan ya a visiones especulativas, si no proféticas. Cinco años puede parecer un tiempo razonable en la planificación económica y hasta un tanto prolongado en el contexto de la medición del progreso tecnológico, pero no deja de ser un período breve cuando está referido a los cambios en las pautas de uso de los medios tecnológicos. A menudo perdemos de vista que la acomodación de la sociedad a las nuevas tecnologías se realiza a través de los inventos sociales, porque los artefactos técnicos no solamente son instrumentales para un determinado proyecto de sociedad, sino que son incorporados a través de las mediaciones de los entornos ya cristalizados o en fase de estructuración. Si hoy con cierta perspectiva consideramos el efecto social de una invención como la radio, nos encontramos con que los resultados de sus aplicaciones difieren notablemente de las previsiones que tuvieron los inventores en 1867 y sus primeros empresarios a partir de 1902. Podemos ver cómo su difusión masiva fue mediada a través de un conjunto de instituciones y de inventos sociales, que afectaron en diversos contextos a las diversiones, a la educación a distancia, al modo de hacer política y de relacionarse con los ciudadanos, a la dinámica del transporte, al estilo oratorio, etc. Y, aun cuando se puede constatar que cada vez es menor la distancia entre el proceso de invención y su aplicación social, todavía es insalvable la temporalidad requerida por la amortización de las nuevas tecnologías aun en los casos de obsolescencia planificada, la expansión en el mercado, la adaptación de los entornos sociales, la acomodación de los grupos, la adaptación de los usuarios, por no decir sus resistencias, etc. Históricamente son comprobables la reducción de los intervalos entre el momento de invención y difusión tecnológica y el proceso de aceleración de los ritmos de su adopción, pero cabe preguntarse si no hay umbrales críticos en la capacidad de absorción antropológica y social.(2)
En la secuencia como se han extendido los medios prototípicos de comunicación social prensa, cine, radio y televisión como inventos sociales, cabe establecer la secuencia entre los primeros experimentos científicos, el descubrimiento de nuevos usos, su despegue en círculos concéntricos según tasas altas de crecimiento, la adopción estable y generalizada en todas las capas de la sociedad, y la saturación con una nueva reconversión del medio.(3) Desde mediados de siglo asistimos a una creciente combinación de dos, tres y hasta múltiples técnicas, que suponen además un aumento en el grado de hipertextualización y de cruce de interplanos. La esfera virtual de contacto entre el ser humano y el mundo (el "Merkwelt" de von Uexküll) por el que pasan las imágenes, sonidos y signos del vasto mundo hasta "mí" va en aumento.(4) La conectividad primera de la televisión con el magnetoscopio videograbador, el teléfono y la televisión con el satélite, el audiovisual con el disco, ha sido superada, gracias a la digitalización, con nuevas combinaciones de radio-televisión e informática; video-teléfono e informática; radiodifusión, telecomunicaciones e informática; laser, telecomunicaciones, microinformática, etc. hasta llegar a las Redes Digitales de Integración de Servicios (RDIS). Hoy, precisamente, una vez pasadas las etapas de descubrimiento y expansión, nos encontramos en la etapa tercera del despegue de las nuevas tecnologías telemáticas, caracterizadas por la integración de computación y telecomunicaciones, la convertibilidad de señales audiovisuales en datos digitalizados, y por la multiplicación de flujos y redes de alta velocidad. Podemos afirmar que el futuro está incoado en las tecnologías punteras de hoy, es decir que las soluciones tecnológicas que la gente usará de forma generalizada en los próximos cinco años existen ya y se han comenzado a prefigurarse los inventos sociales para su incorporación. Estamos, pues, en condiciones de poder anticipar y planear el umbral del año 2 mil, y de otear el horizonte del 2005 con sus posibles escenarios, dejando para los futurólogos el predecir sobre las visiones del 2010 en adelante. La casa de las múltiples ventanas virtuales Uno de los nichos primeros y centrales de la convivencia humana es el hogar donde se moldea la personalidad básica de los individuos. Y el hogar con su núcleo de interrelaciones familiares se constituye en el ámbito de la "casa", que hoy reviste múltiples configuraciones de quinta, apartamento, casita, rancho... Pero la "casa" de ayer y el "hogar" de antaño no solamente han sufrido transformaciones por las nuevas situaciones impuestas al entorno por un urbanismo acelerado, sino que se han visto afectadas internamente por la intrusión de los medios electrónicos. En una primera aproximación observamos que la tendencia hacia la apertura de ventanas en la casa tradicional ha sido sustituida por el cierre hacia adentro y la creación de múltiples ventanas virtuales desde las que nos contactamos con el exterior. La disminución de frecuencia de contactos directos con el vecindario ha sido suplida por el aumento de las conexiones mediadas. Rara vez nos hemos detenido a reflexionar cómo se han modificado los espacios, los ritmos y los flujos de interacción en el hogar a consecuencia de la incorporación del teléfono y del intercomunicador, primero; después, de la radio y del tocadiscos; más recientemente, del magnetoscopio y la televisión, y últimamente de los PC integrados con servicios en línea y multimedia. Los cambios más significativos de orden tecnológico que afectarán a las viviendas para el año 2.000 tienen que ver con tres terminales: los teléfonos, las computadores y los equipos de televisión. Tratando de hacer un retrato robot de una casa de clase media nos encontramos con unos servicios de telecomunicaciones que utilizan la línea telefónica convencional, y en menos número con una extensión telefónica de servicios distribuidos por vía cable-TV. Casi la mitad de las familias dispondrán de una PC y hasta un diez por ciento estarán conectados a los net-work via modem. Este sistema se extenderá particularmente entre los profesionales sin empleo, que podrán realizar su teletrabajo "free lance" desde su casa. En el caso de los hogares de clase alta, en que uno o varios miembros tienen oficinas, éstos operarán desde la casa, conectados a un sistema ISDN. Poseerán una segunda línea telefónica, adoptarán el telebanking y el audiotexto, y serán usuarios habituales del celular. Algunos estarán también equipados de videoteléfono. En esta clase con mayor poder adquisitivo se multiplicarán las posibilidades de servicios pagados en línea Internet, Compuserve, American on line..., y las disponibilidades de entretenimiento y educación, sea a través de la televisión directa por satélite o de la cable-televisión. Pero las grandes mayorías aún estarán en fase de adopción de teléfonos privados, particularmente en las márgenes suburbanos y en las zonas rurales, y apenas la clase media baja, ya con teléfono, dispondrá de servicios auxiliares de terminales inteligentes: identificación de llamadas, pagos de servicios, etc. De ahí que la transformación de las pautas que conciernen al entretenimiento, a la educación, al entretenimiento off-line, y, progresivamente al trabajo, tendrán un desarrollo desigual en los hogares venezolanos y la brecha tecnológica más bien se ahondará a pesar de todos los discursos de la globalización e interconectividad totales. Considerando que actualmente la población venezolana en pobreza crítica, cuyo ingreso no alcanza para adquirir la dieta básica, ha crecido de 10% en 1985 a 47% en 1995, y que la expansión de las telecomunicaciones vendrá a partir del año dos mil, las visiones de Alvin Toffler en 1980 sobre el "hogar electrónico" y el "teletrabajo" generalizado nos lucen todavía futuristas para el contexto venezolano.(5) Cabe, sin embargo, advertir algunas tendencias que se han iniciado en la reconfiguración de los espacios sociales, donde se ubica el núcleo familiar. Entre los primeros y mayores impactos de esta evolución puede predecirse la ruptura del tradicional aislamiento familiar, de su espacio privado y de las modalidades de integración, que se inició con los medios de comunicación de masas. La privacidad de la casa será trastornada no solamente por la intrusión del entretenimiento multiplicado y diversificado de las nueva ofertas televisivas, sino por el entrecruzamiento progresivo de las lógicas de la escuela y del trabajo en el espacio de la vivienda. Parece comenzado el tiempo de repensar el espacio de la casa y de redefinir los set de acuerdo a la lógica de la convivencia familiar, del entretenimiento educativo y de la extensión del taller o oficina. En este nuevo hogar será prácticamente imposible mantener la progresividad controlada de la inserción del niño a los círculos más amplios del mundo. Desde el principio el niño tendrá una ventana perceptiva abierta para desarrollar una integración social que se da cara a cara, y otra ventana electrónica disponible para conectarse a través de mediadores con múltiples mundos. La vieja gradación de la experiencia, que partía de la familia hacia la escuela, la iglesia, el mercado y los lugares de entretenimiento, a través de la ampliación de los entornos vecinal, local, regional, nacional y mundial, se romperá por los saltos entre los espacios sociales. Los tradicionales círculos concéntricos y los flujos interactivos, siguiendo las leyes proxémicas de la cercanía física, serán sustituidos en gran parte por las comunidades virtuales de intereses en torno a la educación, la religión, el comercio y la diversión. Por otra parte, a pesar de la desterritorialización se dará una mayor simultaneidad de la integración social cara a cara y de la integración sistémica mediatizada por una posibilidad mayor de conexión entre los círculos próximos y remotos en la constitución de las sociedades. Del aula sin muros a la cibereducación Cuando Mc Luhan acuñó el slogan de que "el medio es el mensaje" y lanzó la metáfora del "aula sin muros" situaba la escuela en un mundo habitado por la radiotelevisión y la incipiente informática. La tesis del canadiense apuntaba a que "hoy, en nuestras ciudades, la mayor parte de la enseñanza tiene lugar fuera de la escuela" y que "la cantidad de información comunicada por la prensa, las revistas, las películas, la televisión y la radio, exceden en gran medida a la cantidad de información comunicada por la instrucción y los textos en la escuela".(6) Pero, hoy, las contradicciones entre la cultura oral y escrita, o entre el texto y la imagen, han pasado a segundo plano, cuando se han difuminado todos los muros y se han integrado los múltiples códigos en el hipertexto. La escuela y la universidad pueden conectarse con la casa, y desde el hogar se pueden penetrar los muros de las bibliotecas y museos, o acceder a cualquier profesor. Por otra parte el sistema de multimedia negocia ya transacciones entre diversos códigos, allí donde se libraban los anteriores conflictos de la imagen contra la escritura, Lo novedoso del actual contexto es que la educación se está transformando también en un gran negocio hasta el punto de que se está operando su industrialización. En Estados Unidos para el año 1995 se gastaron 275 mil millones de dólares solamente para educación (desde jardines de infancia hasta primaria), es decir, casi un 5% del producto interno bruto. De esta cifra, casi 2.400 millones (millardos) se destinaron para tecnología educacional. El promedio nacional de computadores es de doce estudiantes por unidad, en comparación con la cantidad de 22 alumnos por computadora existente en 1989. El gasto de tecnología para educación superior es más difícil de determinar, pero según un informe de la IBM para 1994 superó los 6.000 millones (millardos).(7) El sistema anterior educativo fue siempre receloso de la invasión de la videocultura, que terminó situándose en paralelo. Apenas algunas experiencias permitían aprovechar los medios de comunicación en la tecnología educativa y utilizar algunos materiales y mensajes de los medios para la educomunicación. Pero ahora el cambio afecta a la estructura escolar. Pues junto al proceso de informatización se está desarrollando un cambio de paradigma educativo para transformar el modelo anterior caracterizado por lecturas en el aula de clase, absorción pasiva, trabajo individual, profesor omnisciente, contenido estable y homogeneidad. El nuevo modelo se basaría en la exploración individual, el aprendizaje práctico, el trabajo en equipo, el profesor como guía, el contenido cambiante y la diversidad.
Con este objetivo se están aplicando las tecnologías de redes de PC con acceso a la información, simulaciones y desarrollo de conocimientos, herramientas cooperativas como el correo electrónico, acceso a expertos y docentes a través de la red, herramientas de transmisión y publicación, variedad de métodos e instrumentos de acceso. La discontinuidad del pasado entre los juegos y la experiencia del aula comenzará a ser soldada por la ilación entre los video-juegos y los computadores personales con servicios multimedia. La magia del libro ilustrado comenzará a ser suplantada por la frenética interactividad a la que invitan los CD-Rom y la lectura reflexiva dejará lugar a la manipulación dinámica de los hipertextos. Como señalábamos al comienzo los posibles impactos negativos comienzan a descubrirse después del mediano plazo. Hoy han comenzado a detectarse las distorsiones de estas nuevas tecnologías, utilizadas intensivamente. Así un reciente estudio japonés que involucró a 5.400 alumnos de la provincia de Niigata concluyó que el 95% de los jóvenes utiliza videojuegos, y el 29,7% tuvo algunas perturbaciones en su salud durante o después del juego, en relación directa con su uso(8). Este trabajo del Profesor Sato, presentado en la Conferencia General de Pediatría alertó también sobre los casos de dolor de espalda (722), pérdida de equilibrio (292), dolores en los ojos (287), migrañas (256), ofuscamiento momentáneo (64), náuseas (34), ataques de tipo epiléptico (15), pérdida de conocimiento (6). Pero más allá de estos efectos, que pueden considerarse consecuencias del uso abusivo o de fallas ergonómicas, hubo una influencia perversa en la motivación al aprendizaje, pues 435 adolescentes del total sufrieron una progresiva pérdida de interés por los estudios. Queda, por tanto por recorrerse un camino entre la adecuación de las nuevas tecnologías con el invento social de una nueva estructura educativa. En nuestro contexto el riesgo mayor no es el del incremento excesivo de las tecnologías, sino su utilización deficiente, como ha ocurrido en el pasado con las tecnologías audiovisuales, aún poco y mal implementadas. Hoy la posibilidad de cosechar los beneficios de la informatización en la escuela, avanza muy lentamente en nuestro país, requiere un extenso entrenamiento de los profesores, seguido de la elaboración de nuevos materiales curriculares, y, por fin, un cambio en los modelos educacionales. Con la deserción progresiva de profesores y el aumento relativo de la matrícula escolar las posibilidades de personalización y de entrenamiento parecen imposibles sin la ayuda de computadores y otros artefactos, pues cada vez se hace mayor la desproporción entre el números de alumnos y educadores. ¿No habrá llegado el tiempo de sustituir progresivamente ciertas funciones de los educadores? Para Shaeffer "el impacto de la informática sobre la enseñanza es capital y se presenta con las apariencias de la automación de la industria", cuya ideología expresaría la tendencia en sustituir al maestro por una máquina que tendría más rendimiento (para tareas particulares) o sería más competente (para un sector del conocimiento) o con más capacidad heurística (con una inteligencia artificial más desarrrollada, al menos en ciertos sectores).(9) El uso del multimedia interactivo, utilizable incluso a distancia, sin duda, suple las funciones de mera transmisión de información, de repetición y aun de ciertos tipos de correción. Pero si educar es formar personas que puedan actuar conscientemente, ejercitar en la responsabilidad y creatividad, promover la integración de los afectos y valores, la relación educador-alumno sigue siendo nuclear y puede aprovecharse de la tecnología para reducir al máximo los procesos mecánicos, siempre que los mismos educadores conozcan, manejen, investiguen y generen nuevas estrategias para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje(10). La cibereducación, en la que las fronteras entre la casa y la escuela se borran, abre una nueva oportunidad para el desarrollo cultural y social de la población, pero estos mentores electrónicos como antes los medios de comunicación están expuestos a las modulaciones que impongamos a través de los inventos sociales. Las expectativas educacionales creadas por el sistema de difusión masiva en los años 60, han defraudado, particularmente a los países en desarrollo. Su lógica se sesgó hacia la función del entretenimiento. La sobresaturación de canales televisivos, favoreciendo las técnicas más avanzadas y los programas más lujosos, como copia o imitación de los países con más recursos nos demuestra la falta de cooperación indispensable entre el sector público y privado, entre las instituciones educativas y las redes de difusión. ¿Podremos esperar algo distinto de esta nueva transformación tecnológica? El reto está lanzado en todos los ámbitos, y, particularmente en el hogar y en la escuela. Cuando hoy podemos tener toda la gama de circuitos apropiados para todos los grados de cultura en función de las necesidades locales, de la dispersión de las poblaciones, incluso de la carencia relativa de personal docente, echamos de menos los pioneros educadores, comunicadores y, en general, profesionales, que apuesten por otros planes, otros horizontes y otras visiones alternativas. *Jefe del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello E-mail: jaguirre@zeus.ucab.edu.ve Notas Bibliográficas 1.-NACIONES UNIDAS (1979), Industrie 2000. Perspectives; DICKSON, D.(1978) Tecnología alternativa, H.Blume, Ediciones, Madrid. 2.-AGUIRRE, Jesús María (1981) "La inducción de tecnologías de difusión masiva en Venezuela", Revista Comunicación, Nº 33-34, pp. 28-46. 3.-BALLE, Francis (1991) Comunicación y sociedad. Evolución y análisis comparattivo de los medios, Tercer Mundo Editores, Bogotá. 4.-MOLES, Abraham (1980) "Sistemas de medios y sistemas de comunicación", en : UNESCO, La educación en materia de comunicación,. 5.-TOFFLER, Alvin (1980) La tercera ola, Ed. Plaza&Janés, Barcelona. 6.-MC LUHAN, Marshall (1968) "El aula sin muros", en : CARPENTER, E. y MC LUHAN, M., El aula sin muros (Investigación sobre técnicas de comunicación), Ed. de Cultura Popular, Barcelona. 7.-REINHARDT, Andy (1995) "Nuevas formas de aprendizaje", en BYTE, Marzo. 8.-EL UNIVERSAL, (1996) Tendencias: "Cuidado con los videojuegos", 4 de mayo, p.2-10 9.-SHAEFFER, Pierre (1980) "Mass media : la escuela entre Descartes y Mc Luhan" en : UNESCO, La educación en materia de comunicación,. 10.-ACUÑA, A. y SERVIN, A. (1994) "La multimedia en la docencia", UMBRAL XXI, Nº 16, Universidad Iberoamericana, México. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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