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| Revista Electrónica Nº 18 Agosto 1997 |
Managua y Hanoi: tiempo de reflexión Fruto Vivas Ponencia presentada al "Congreso de Ingeniería Sísmica", realizado en Caracas año 1973. A los heróicos pueblos de Nicaragua y Vietnam - a sus Símbolos: Sandino y Ho-Chimín. Los presentes apuntes forman parte de un trabajo sobre reflexiones acerca de los tipos estructurales aplicados a las viviendas y a las construcciones civiles de nuestro tiempo y tiene por objeto evidenciar el extraordinario atraso que existe en el campo de la tecnología aplicada a la vivienda y a las construcciones civiles en relación con las demás ramas que conforman la realidad de nuestro Siglo y la posibilidad de crear fundamentos e hipótesis que sirvan de base para un punto de partida más lógico para enfrentar un problema vital como lo es el problema de la vivienda. Las consecuencias del terremoto de Managua hablan por si solas de las ideas que voy a exponer, trataré con ejemplos y objetivos de fácil comprensión, para los cuales no es necesario ser ingeniero, arquitecto ni constructor. Para poder poner en claro ese evidente atraso en ese campo y que todos los años cuesta la vida a millares de seres en todo el planeta, se necesita dolorosamente un terremoto para saber el absurdo mundo que habitamos. Si las casas se compraran no por metros cuadrados sino por toneladas posibles que nos van a caer encima, evidentemente que cambiarían los criterios de compra de una vivienda. Comenzaré por hacer algunas preguntas a los habitantes que sobrevivieron a la tragedia de Managua: 1.- ¿Cuántos muertos hubo entre los habitantes que en ese momento viajaban en automóvil, autobús o dormían en algún trailer? Unicamente los que le cayeron arriba una pared, el techo de un garaje, o alguno que cayó en una grieta gigante abierta por el sismo.' 2.- ¿Cuántos muertos hubo entre los que estaban en sus botes pescando en el lago? - A menos que se haya producido una ola gigante, tal vez ninguno. 3.- ¿Cuántos árboles fueron derrumbados por el terremoto? - Tal vez las ramas secas y algunas frutas maduras sólo cayeron; en cambio la ciudad emulaba trágicamente otro desastre similar ocurrido el mismo día: HANOY - este último hecho por la mano del Hombre pero con una gran diferencia desde el punto de vista que estamos tratando: allí los automóviles, los árboles, los botes también desaparecieron. En Managua las construcciones en un 90% estaban afectadas o destruidas por el terremoto: me dirán algunos que no se cayó el Hotel Hilton, los edificios de las Compañías de Seguros o la Casa Presidencial: ese hubiera sido el colmo, pero estoy seguro que Howard o Somosa hubieran querido estar en ese momento en un trailer o bajo un árbol, todo menos en una mole de un millón de kilogramos de piedra que se estremecía con una violencia con una violencia propia de su peso. Pero les he nombrado los automóviles, trailer botes o barcos y los árboles, ahora bien yo les recuerdo las , los hoteles, los grandes rascacielos, están estáticos, como muertos de casualidad se mueve una que otra puerta o ventana, el resto está amarrado al suelo, inmóvil y cargando un lastre de miles de toneladas de material inútil, colocado allí sólo para sostenerse así mismo. Si yo al construir una vivienda salto con alegría de que la casa está bien hecha y ésta se mueve, se bambolea o es elástica por su naturaleza, se me dirá que está mal hecha, que se quiere una casa sólida; pero los carros, los barcos, se mueven todo el día y a velocidades insólitas; los aviones mueven sus alas sin que se partan, los barcos danzan en el agua y los árboles aún más inteligentes, no ofrecen resistencia al viento, sino que se mecen con él y cuando pasa la tormenta vuelven a su estado de reposo. Ahora bien, estos ejemplos que he puesto -vehículos y árboles- se mueven todo el día y cuando viene un terremoto, pues se moverán un poco más, algo así como un perro cuando sale del agua y se sacude, pero no le cae a usted una lámpara, una viga o un pedazo de motor en la cabeza, en cambio en aquella casa de concreto, ladrillo piedra o madera, aparentemente sólida, usted muere aplastado, sino queda la casa agrietada o inservible. No es realmente absurdo el mundo en que vivimos?. Por un lado la Naturaleza creando sus monumentos majestuosos que nos dan la vida y por otro lado una técnica capaz de hacer objetos que puedan transformarse en habitables o que ya lo son, como un trailer, invulnerables a los terremotos y para variar, livianos, que se mueven, que no necesitan anclarse al suelo y que se fabrican en serie, pero los que habitamos no usamos esos objetos para ser habitados, sino para otros usos, para la variedad de mostrarse en un flamante carro o pasar un domingo en la playa en un trailer. Si yo les dijera que lo lógico sería amontonar cascarones de automóviles , camionetas o autobuses en andamios resistentes de acero y desmontables, primero me dirían loco y segundo que eso es "FEO" que no es arquitectónico; pues bien allí no habrá peligros de terremotos aún cuando sean feos. Estos ejemplos anteriores no tienen otro objeto que tratar de comparar esos dos mundos de la técnica; por un lado un técnica racional, lógica y por otro lado, el absurdo más grande que el hombre jamás haya cometido. Yo afirmo al comienzo de este trabajo (no de estos apuntes) que la historia de los tipos estructurales, es la historia del Hombre en su lucha contra la gravedad y que va desde los domenes y trilitos de granito de un peso gigantesco, hasta la segunda velocidad cósmica que nos ha permitido visitar el Sistema Solar? que es consecuencia lógica de la Historia de la lucha de clases, y además también afirmo: la alienación es una magnitud física que se expresa en kilogramos. En definitiva el Hombre marcha irremisiblemente hacia la libertad y en tanto más libre, los objetos que crea son más ligeros, más lógicos y en forma asintótica tiende a soluciones similares creadas por la Naturaleza para los mismos fines,. En la Naturaleza no hay desperdicios, el equilibrio es perfecto, sea en la materia orgánica o inorgánica, hay un aprovechamiento optimo de los materiales; las estructuras y los fenómenos biológicos han sido mil veces estudiados para ser aplicados a nuestra realidad, de allí a nacido una ciencia joven: LA BIONICA. Muchos fenómenos para los cuales la Naturaleza tiene una respuesta, al Hombre le a costado siglos en descubrirla. Si analizamos el vuelo de una libélula o de un colibrí, difícilmente podremos desarrollar una nave mejor para ese vuelo; el helicóptero está muy lejos de un libélula, pero más cerca en el tiempo, si tomamos en cuenta que aún en su larga vida, el Hombre no ha cumplido el primer siglo volando y ya llegó a Venus y Marte. En un tiempo en que millones de personas son más libres, ha sido posible tal hazaña. Ya no son los sacerdotes de los Faraones los únicos que conocen y denominan las Leyes de la Naturaleza, hoy millones de seres que en una encarrizada lucha de clases a través de los siglos son más libres. Pero por qué ese atraso tan brutal en el campo de las estructuras de la vivienda y casi todas las construcciones civiles? Vale la pena profundizar en un mundo común en el problema de la vivienda a través de la historia; allí está parte de la culpa, no toda pero tal vez la más importante es en lo que se refiere a la propiedad privada del suelo. Esta es una constante desde que el Hombre conquistó los primeros territorios y nacieron los primeros esclavos; antes la tierra era de todos y había y sobraba para todos, apenas el Hombre salía de las cavernas y comenzaba a fabricar sus primeras herramientas. Hoy en excepción de los territorios donde a triunfado el Socialismo y que supera en 1/3 el área del planeta, la Tierra sigue siendo patrimonio de pocos y las construcciones que sobre ella se erigen son inamovibles a fin de aumentar su valor; si las casas se movieran, no se podrían hipotecar, de ahí este término: INMUEBLE, si no uno se mudaría con todo y casa. Digo que esta es una parte de la culpa de esta irracionalidad constructiva;la otra corresponde al mundo de los intereses propios del modo de producción capitalista. A los que producen el hormigón les interesa hacer todo absolutamente todo de hormigón y luchan contra lo que evite el uso del mismo, por ejemplo: Venezuela con dos poderosas industrias propiedad del Estado, como son la Siderúrgica y la Petroquímica, además dueña de sus Recursos Naturales, de plano que tiene en sus manos y la posibilidad de acometer a muy bajo costo viviendas de acero y plástico partiendo del hierro y el gas natural, pues de esos dos materiales están hechos los automóviles; revisemos las estadísticas de cuántos carros ensambla el País y cuántas casas construyen. Lógico que podría "ensamblar" millares de casas por año; la industria del automóvil, de los útiles del hogar y de los aviones, es rica en ejemplos de cómo puede hacerse. Las casas "ensambladas", industrializadas, livianas, antisísmicas, movibles, desarmables y armables en otra forma, que pueden crecer como crece la familia o mudarse como lo demanden las necesidades, adaptándose más correctamente a la realidad social, no necesitarían fundaciones, no habría que remodelar el suelo y producir las gigantescas heridas que los "Urbanistas" asestan a nuestros Recursos Naturales, porque esas casas pueden convivir con los árboles del mismo modo que los nidos de los pájaros sin dañarlos, esas casas, esos hospitales, esas escuelas, esos hoteles, pueden hacerse con materiales más lógicos, más livianos, más simples, a la altura de la tecnología de los automóviles, de los transitores, de las computadoras, del Lem o el Luna-Móvil; más tropicales, más humanas, más para el futuro que para el pasado. Siempre me es placentero cuando los niños o los jóvenes entran en casas que he construido de este tipo, con pisos de plástico, que son elásticas, que vibran y se mueven, que da gusto oir la lluvia caer o el viento mover la casa como si fuera un árbol; sólo a los niños les gusta porque ellos tienen la mente limpia y el futuro les pertenece, los adultos tienen una primera y triste pregunta: "y los ladrones? en otras palabras: "y lo que tengo en dónde lo guardo?; lógicamente no creo, ni le sirvo, ni gastaré más tiempo en hacer casa para responder a esa pregunta, siempre respondo: compre una cárcel y viva en ella. Así es nuestra ciudad llena de cárceles para todos, para los niños, y para los que pensamos en ellos. Pero es que no creo en el uso del concreto? no he dicho eso, no creo en el uso irracional del concreto; los tipos estructurales de concreto utilizados en la vivienda, en los rascacielos actuales de nuestra capital, en los típicos pórticos de hormigón no son estructuras racionales; que son estructuras posibles de sustentarse y absorber la fuerza de un terremoto, es cierto, pueden absorberla, pero ¿ a qué costo?. Lo grave en donde se toca la herida de los productores de hormigón y cabilla, es que esos edificios pueden construirse con sólo el concreto usado en el friso, si su estructura fuera lógica y racional. Desde luego que debo explicar qué entiendo por una estructura LOGICA Y RACIONAL. Tomemos, por ejemplo, cualquier estructura alveolar creada por la dialéctica de la Naturaleza, use un material bastante similar al concreto armado como es la estructura ósea; lo primero que observamos es su gran resistencia a los impactos exteriores y lo segundo es su conformación interna a base de alvéolos ovoidales alargados en la dirección del esfuerzo máximo; imaginemos que los huesos están formados por huevos (sus cáscaras) colocados tangentes y que a su vez en los espacios entre los huevos existe la misma estructura alveolar de delgadas capas, con sólo presionar un huevo con las manos por su dimensión mayor bastará para comprender su organización estructural y su resistencia, o sea, el techo de una vivienda y las paredes de lógica si son de hormigón la forma óptima y liviana debería ser la más parecida a esa estructura alveolar indeformable, rígida y ligera como la bóveda craneana. Cuando vamos a salvar una gran luz como la de un stadium por ejemplo, hacemos una cáscara de hormigón de 100 metros o más, de sólo 10cm. de espesor, como el techo del Duomo de Roma del genio de Nervi; he ahí una estructura lógica de hormigón, reto a los ingenieros a que la hagan plana del mismo peso y de la misma luz. Si reducimos dicha cáscara proporcionalmente a diez metros de luz, ella puede construirse de un centímetro de espesor y soportar los mismos esfuerzos; eso lo saben los ingenieros que estudian modelos a escalas, saben que estos modelos son estructurales reales, un centímetro (1 cm), es el grueso del friso de un edificio, luego sí es posible construir un edificio con sólo el material de cemento gastado en el friso, lo demás sobra y además pesa. Los problemas no son el peso, es la protección acústica y térmica o el viento, pero no los terremotos. Para este caso de la cáscara de 1cm. pondré dos ejemplos típicos, los mismos que expongo a los estudiantes de Arquitectura para abrirles los ojos en este problema clave: el soporte. Cuando construimos un estanque de concreto en la azotea de una casa, dicho estanque por ejemplo, para 1 m. de alto y 1500 lts. de capacidad, el espesor de la pared es de 10 ó 12 cm. , el fondo de otro tanto con cabillas de 1 cm. de diámetro cada 10 cm. No podemos prefabricarlo (pues pesa una tonelada vacío) y requeriríamos de una grúa; el estanque está bien calculado para la presión que va soportar; pero para construirlo usamos como depósito provisional otro de la misma capacidad del mismo material que fue traído por sólo dos obreros y además rodando; el espesor de la pared es de 6 mm. y además se produce en forma industrial y en serie: este es un estanque de asbesto-cemento; el asbesto hace de cabilla, lo demás es igual, sin embargo, usamos el otro que pasamos tres días haciéndolo; con el concreto de ese estanque podemos construir 20 de asbesto (más el asbesto) y con la cabilla tal vez unos diez tambores del mismo tamaño, en láminas aún más finas 1/2 mm de espesor, o sea, se pueden hacer 30 estanques para almacenar 45.000 litros de agua con el material de un estanque de concreto armado de 1.500 lts. correctamente calculado. He ahí la más grande irracionalidad: si el estanque de asbesto-cemento en vez de tener un metro de alto tuviera 2,50 y en vez de 1,20 x 1,20 - tuviese 3 metros x 3 metros y el techo de membrana cupular, podríamos hacer habitaciones; si las amontonamos podríamos hacer edificios. Eso es un sueño? Pues no; un sistema soviético de construcción de viviendas, usa vagones-casa de asbesto-cemento, simplemente aplados, osea, no estoy inventando nada reflexionando sobre nuestra realidad, el mal uso de los materiales y sus consecuencias. Para dar otra idea del uso irracional del hormigón al trabajar absurdamente por planos o por pórticos cúbicos, daré este ejemplo: 1 cm2 de loza de piso del rascacielos más grande de Caracas el Parque Central, tiene 20 cm. de espesor y pesa aproximadamente unos 600 k. sólo el material, para soportar 250 Kg. de personas y muebles; si tomamos una ponchera de aluminio, hierro o plástico, de 1 cm2. con tan sólo 1mm. de grueso y 20 cm. de flecha, podremos montarnos arriba todos los que quepamos sin poder deformar dicha membrana, cuando nos bajamos, un niño de 3 años puede levantarla, pues no pesa más de 2 Kg. y vale decir, el peso no cuenta; sin embargo, resiste lo mismo y hemos usado sólo el material de una sola cabilla; si el Parque Central se hubiera hecho así, cuántos Parques Centrales podríamos construir ¡ahora, ya! -no en Siglo XXI- y para variar ajenos al peligro de un terremoto, pues un poncherazo no duele tanto como un peñonazo de 600 kg., además podríamos mudarlo cuando la contaminación ambiental nos obligue a emigrar de ese holocausto. Como comprenderán, estos apuntes no contienen aspectos teóricos sobre los tipos estructurales; son más bien la objetivización de un problema al alcance de nuestro pueblo. de los estudiosos de la Ingeniería y la Arquitectura y por sobre todo a los que anhelamos un mundo más libre en un cielo más limpio para nuestro sufrido pueblo. Pero lo más importante de estas ideas es sacar una conclusión valedera para nuestra realidad y en general para el mundo en que vivimos. Es posible en estos momentos, con la técnica y los recursos que contamos arrancar por un camino más lógico y más acorde con el resto de las otras tecnologías. Para ello se requiere saltos trascendentales, bien lo sé; dentro del régimen de producción actual es muy difícil dar el salto; pero si estamos conscientes de que marchamos hacia esa meta, debemos prepararnos a aprovechar los inmensos recursos que actualmente existen, crear en los jóvenes una nueva mentalidad, una filosofía de los tipos estructurales, un nuevo pensamiento; meternos de cabeza en la industria avanzada, en la tecnología del acero, del aluminio y por sobre todo de los plásticos; ahí esta la ventana por dónde mirar un futuro cierto: una estructura ligera y lógica, de poliester y poliuretano, es capaz de cubrirnos y protegernos del sol, la lluvia, darnos los muebles, los utensilios; (recordemos las casas de plástico donde se alojaron los atletas de Munich). Si esta ligera estructura la colocamos en un entramado estereo-estructural de acero, como una cédula de vivienda en un andamio (desmontable) tendremos una libertad infinita de creatividad, de posibilidades partiendo de una tecnología a nuestro alcance y aún virgen en este campo, pero cierta. Estas estructuras de un íntimo peso estarán simplemente posadas sobre el suelo, del mismo modo que se posa un circo y abre como una florsu gran carpa y al terminar la temporada se marcha dejando en terreno vacío, así podremos construir nuestras ciudades. Yo les llamo a estas células de vivienda UNIMOVILES (unidades móviles de vivienda) que pueden alojar una familia mínima, pueden sumarse a nuestro antojo para desamontonarse de nuevo y marchar a otro sitio, organizarse en forma diferente y que crecerá o modificará como crece y se modifica la actividad humana; una vivienda más nuestra escala, casi como un morral, pero que no pese más de lo necesario, que no nos ate, que no nos lastre y sobre todo que no nos siembre. Hace diez años intenté esta experiencia por bondad de la Corporación de Guayana y la generosidad de su Presidente -El General Rafael Alfonso Ravard, se me dio la oportunidad de plantar esos andamios gigantes de acero, partiendo de los tubos de la Siderúrgica, dónde colocar células de plástico habitables en grandes andamios inclinados, llenos de terrazas y jardines, produciendo abajo plazas sombreadas, aptas para soportar los rigores del sol guayanés, era un hotel -el primer modelo- las células de plástico estaban lejos de ser realidad, pues aún estábamos en pañales en ese renglón, sin embargo, los mechurrios quemaban toneladas de gas y algún día llegará la Petroquímica de los plásticos. Por otras razones el Hotel no fue construido, quedó la experiencia y abierta la puerta al futuro. Una vez una señora al explicarle cómo las cajas de plástico se acumulaban o se sacaban, dijo en forma burlona, pero sin mala intención "eso parece un lego" (juguete creativo infantil para desarrollar la imaginación); nunca pensé que me dirín algo tan hermoso, eso es lo que yo quiero, hacer casa así como los niños, al alcance de todos. En el año 67, en Cuba mientras la figura del Ché crecía y aún más, después de muerto, sobre el miundo de los desposeídos, compartí una hermosa experiencia: por un lado las brigadas escolares que salían "en el plan de la escuela al Campo" a pasar seis meses allí; el propósito de la revolución en ese momento era preservar en caso de guerra al menos la mitad de los jóvenes escolares; pero ¿cómo se expresaba esta acción de arquitectura?: esos jóvenes armaban sus carpas multicolores, sus aulas, sus dormitorios, sacadas de los camiones militares y como arte de magia, en un día, un mar de carpas multicolores se extendían sobre los tabacales y cañaverales, había nacido una ciudad; si había bombardeo, en cosa de minutos aquel mundo se desinflaba y se camuflanba en la espesura del paisaje; eran tiempos de guerra, la arquitectura correespondía lógicamente con la realidad. Por otra parte en Oriente, miles de tractores en correcta formación, hacían una muralla que partía la Isla de costa a costa, los tractoristas en rigurosos zafarrancho de comabtes avanzaban roturando los campos llenos de manigua, tenían como meta recorrer la ruta de maceo hasta Pinar del Río, pero lo extraordinario para nuestro ejemplo, era que además de los tractores, una ciudad rodante iba tras ellos, con viviendas, hospitales, cines, como las caravanas del Oeste Americano. Esa era la brigada "Ché Guevara", una ciudad rodante que tenía como tarea roturar los campos de Cuba y una Fortaleza -en caso de combate-. De nuevo la Arquitectura era coherente con la realidad de un pueblo en tiempos de guerra, en revolución y de frente a la esperanza. Pero así me preguntaran de todos los ejemplos anteriores, si es factible aqui en nuestra realidad lograr ese sueño de la vivienda que no la afecte ni la lluvia, ni el sol, ni los terremotos, que sea económica y además nos acompañe, les diré que esas casas existen aquí en esta ciudad destartalada y petualante. Una de ellas es usada como pabellón para mostrar y vender un conjunto resindencial, lógicamente de hormigón, en Santa Mónica, por supuesto que el pequeño pabellón que parece una manzana de color naranja, mucho más fresco que cualquiera de los apartamentos que promueve, de un ínfimo peso, es una casa plástica de espuma, una burbuja gigante, mucha más segura en un terremoto; es muy posible, no lo deseo, que si hubiera otro terremoto, cientos de personas de las que vivirán en los apartamentos que en ese pabellón se promueven, irían a buscar refugio en la manzanita de plástico. Está hecha por un alfarero de la Arquitectura venezolana, uno de nuestros más brillantes arquitectos: JORGE CASTILLO, pero trágicamente sólo en su laboratorio de San Antonio, entre tinas de poliester y moldes, abre las puertas a un sueño, a una esperanza cierta, él llama MARAS, esa es solo la muestra de lo que es posible hacer aquí solo, sin ayuda del Banco Obrero responsable de los Planes de Vivienda, ni aún de los Magnates del Plástico y menos de sus colegas y su Colegio. Cuando el Estado quiso ratificar su Soberanía sobre el Archipiélago de los Monjes, fue necesario recurrir a una Mara que un helicóptero pudo colocar en señal de posesión junto a una bandera tricolor; lógicamente la Mara no podía ser de hormigón. Cuando Jorge Castillo quiso hacer algo eterno, imperecedero, anclado en la tierra, abierto a la posteridad, recurrió a la piedra, no al plástico y un sublime cubo monumental de hormigón que encierra toda la tecnología audiovisual de nuestro tiempo, surgió arrogante y majestuoso en la Sabana inmortal de Carabobo. Dos ejemplos de para qué sirven los materiales, dos ejemplos de cómo estar presente frente a la Historia y de como mirar el Futuro. Si le tocara al Pueblo dar el premio nacional de Arquitectura- quien más que ese alfarero llamado Jorge Castillo, pionero de las casas de espuma, la misma que una vez en el año 54 pude ver en Canaima cuando un gigantesco copo de espuma posado en la arena- lo perforamos e hicimos una casa y nos quedamos atónicos mirando los esquelestos de los insectos y las hojas transparentes, estábamos dentro de la sfacetas de un gigantesco diamante donde un iris multicolor inundaba el espacio como una fantasía cósmica. Hoy al pasar diez años de la experiencia del Hotel caroní y en medio de la angustia por la pérdida de miles de vidas bajo los escombros de Managua, al reflexionar sobre qué hacer en este mundo convulsionado, después de más de 15 años dándole vueltas a estas ideas sobre las estructuras límites aplicadas a los espacios habitables, vuelvo los ojos sobre HANOI, sobre las ruinas de los hospitales, los cadáveres espaturrados por las bombas y mini-bombas entre los restos de uno que otro B-52, con los ojos llenos de lágrimas y la cara roja de verguenza por no estar a al altura de la solidaridad que demanda el heroico pueblo de Vietnam, de nuevo me pregunto si estoy en lo cierto cuando afirmo: " que más importante que crear ciudades hermosas, es crear hombres libres" y que esas burbujas de plástico y de espuma donde un hombre dueño de su esperanza pudiera vivir y crear siendo dueño de su propiofuturo, si la construimos ahora y es posible, no van a estar amenazadas todos los días, ya no por B-52, sino por naves atómicas en órbita encarcelanddo la esperanza? Qué otro recurso nos queda más que ratificar ese pensamiento: "Crear hombres libres es la más grande obra de arquitectura de nuestro tiempo" |
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